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domingo, 24 de mayo de 2015

¿CÓMO PODEMOS TRABAJAR CON UN MAL LÍDER? I


John C. Maxwell, en su libro”Great leaders ask great questions”, que estamos comentando, dedica un capítulo a plantear cómo podemos tener éxito si trabajamos con un mal líder. Para ello recomienda que nos hagamos las siguientes preguntas:

I.- ¿CÓMO PUEDO TENER ÉXITO CON UN LÍDER CON EL CUAL ES DIFÍCIL TRABAJAR?

Existen tantos tipos de malos líderes como tipos de personas y originan distintas clases de dificultades. Pero el resultado es el mismo: las personas que trabajan con ellos sufren y la organización se resiente. Maxwell propone el siguiente proceso para intentar alcanzar una solución positiva:

1.- Considerar si nosotros somos el problema. Es muy sencillo señalar las cosas que los demás hacen mal, pero en ocasiones olvidamos, también, analizar nuestras actuaciones para ver lo que podemos estar haciendo mal. Por lo que antes de comenzar a mirar lo que nuestro líder hace mal determinar lo que nosotros podemos estar realizando de forma incorrecta.

2.- Analizar si tenemos evidencias específicas que apoyen nuestra opinión. Tenemos que tener claro cuáles han sido sus actuaciones equivocadas. Si no podemos ser específicos es posible que estemos equivocados en nuestra interpretación de las situación. Aunque existan estas evidencias debemos examinar las mismas racionalmente y no emocionalmente.

3.- Determinar el grado de influencia y credibilidad que tenemos para nuestro líder. Podemos tener la razón pero si no tenemos ninguna influencia con nuestro líder, seguramente no llegaremos a ninguna parte. Si tenemos alguna credibilidad para el líder éste puede estar dispuesto a escuchar si tenemos cosas complicadas o negativas que decir.

4.- Pensar en todos los posibles resultados. Cuando la mayor parte de las personas están descontentas con su líder y su situación laboral se quejan ante sus compañeros. Lo correcto es transmitir esas quejas al líder, pero sólo debemos hacerlo si estamos dispuestos a aceptar el resultado. Esto significa que, previamente, debemos dedicar tiempo  a pensar en todas las respuestas que podemos recibir del líder y determinar que estamos dispuestos a hacer en cada caso.

5.- Tomar la decisión de actuar. En este punto tenemos que decidir entre aceptar la situación tal como es o actuar. Si escogemos no hacer nada debemos seguir adelante y no comentar nada negativo sobre nuestra situación con otras personas. Nunca debemos quejarnos de aquello que permitimos, pues si lo hacemos estaremos actuando incorrectamente. Si estamos en una situación que es mala para nosotros debemos actuar.

6.- Solicitar una entrevista con el líder en privado. Nunca hay que criticar en público.

7.- Reunirnos, exponer nuestra queja y buscar una solución colaborativa. El objetivo de la reunión es buscar una solución positiva, para lo cual debemos presentar nuestras evidencias de forma que sean positivas, no amenazantes y sin acusar a nadie, siempre que sea posible. Explicar la razón por la que encontramos dificultades para realizar nuestro trabajo y preguntar si hay algo que podemos hacer junto al líder para resolver la situación y trabajar juntos de forma más positiva. Si somos honestos, al tiempo que tratamos al líder con respeto, al finalizar el encuentro saldremos con nuestra integridad intacta, independientemente del resultado.

8.- Decidir si la mejor opción es quedarse o es mejor marchar. El líder puede decir que va a cambiar, pero si nos dice que no lo va a hacer debemos preguntarnos si podemos seguir en la situación en la que estamos. Es posible que la conversación que hemos mantenido con él hay dañado aún más la situación. Al final puede que no podamos cambiar a las personas que nos rodean pero podemos cambiar de personas con las que nos relacionamos. Si no sabemos que escoger debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Me gustaría pertenecer a esta organización si yo no estuviese trabajando aquí, conociendo lo que conozco ahora? Si la respuesta es negativa es hora de irse, si es afirmativa, hay que quedarse y aprender a trabajar con el líder y si es dudosa, deberíamos repetir la pregunta a los seis meses.

9.- Apoyar públicamente al líder si decidimos quedarnos. Si pensamos que quedarnos es la mejor opción debemos hacernos las siguientes preguntas:

a).- ¿Seré capaz de añadir valor?

b).- ¿Seré capaz de mantenerme fiel a mi mismo?

Si no podemos responder afirmativamente a ambas preguntas es mejor que nos vayamos. Pero si son afirmativas debemos apoyar públicamente al líder y no decir nada negativo sobre él y si necesitamos discutir un problema debemos hacerlo a “puerta cerrada”. No debemos hacer nada que comprometa nuestra integridad, pero tenemos que seguir manifestando nuestra disposición a colaborar.

II.- ¿CÓMO TRABAJAR CON UN LÍDER COMPLICADO AL QUE NO LE GUSTAMOS?

Es difícil trabajar con alguien al que creemos que no le gustamos, especialmente si es nuestro líder. En estas situaciones nuestra respuesta suele ser:

a).- Escondernos.

b).- Volvernos pasivos-agresivos. No hacemos nada directamente destructivo pero nos aseguramos de no ser muy colaboradores. El problema es que daña el equipo y hace que perdamos el foco en nuestro trabajo.

c).- Dañar a la persona o castigarle. Es la peor de todas las respuestas ya que con ella estamos perdiendo nuestra integridad.

No podemos controlar cuál va a ser la respuesta del líder ante nosotros pero si podemos hacer todo lo posible para asegurarnos  de que nosotros no somos el origen del problema y para ello tenemos que:

1.- Procesar nuestras emociones. Con el tiempo si no controlamos nuestras emociones negativas se desbordarán en todas las facetas de nuestra vida, no sólo la laboral. Influirán en nuestra toma de decisiones y contaminarán nuestra visión de las relaciones. Por tanto, debemos reconocerlas y trabajar para superar los sentimientos heridos y poder seguir adelante sin resentimientos.

2.- Buscar terrenos comunes. Todos vemos el mundo desde nuestra perspectiva particular. Siempre que sea posible buscar puntos posibles de acuerdo con el líder y cuando los encontremos debemos centrarnos en las cosas que tenemos en común, más que en las diferencias.

3.- Ser agradable de forma constante. Las personas con frecuencia se ablandan si nos mantenemos amables, aunque ellos no lo sean, y somos sinceros, bondadosos y agradables independientemente de su comportamiento.

4.- Resolver problemas. Una de las mejores formas de conseguir el respeto del líder es tener la capacidad de solucionar  bien los problemas. Es fácil ver y señalar los problemas. Es mucho más difícil y valioso ofrecer e implementar soluciones. Añadir valor a los demás siempre va a jugar en nuestro favor.

5.- Superar las expectativas. Si queremos agradar a alguien debemos ir más allá de sus expectativas.

En ocasiones no gustamos a una persona sin una buena razón. Puede ser lo que nos ocurra con nuestro líder. Lo único que podemos hacer en ese caso es tratar de conectar con puntos comunes y ser un buen profesional. Si a pesar de todo esto seguimos sin gustarle probablemente no somos nosotros la causa del problema.


III.- ¿CÓMO TRABAJAR CON UN LÍDER DIFÍCIL AL QUE LE FALTA VISIÓN?

Es muy complicado tener un líder sin visión. La ausencia de visión ocasiona mucha insatisfacción y desánimo. Sin ella los líderes no tienen la habilidad de transmitir motivación y propósito a sus profesionales.

Si decidimos seguir trabajando con un líder sin visión Maxwell recomienda:

1.- Centrarnos en la visión global de la organización. Si ésta es clara la de cada uno de los departamentos, equipos o líderes de la misma deberá contribuir a la visión general. Para ayudarnos podemos hacernos las siguientes preguntas: ¿Cómo puede apoyar nuestro departamento o equipo a la visión global?, ¿Cómo podemos añadirle valor? ¿Cómo podemos influir en el propósito de la organización de forma significativa?

2.- Identificar una visión para la organización y compartirla con el líder. En los casos en que la organización es pequeña y trabajamos en contacto con el líder principal podemos intentar definir una visión que ayude a la organización a tener éxito y compartirla con el líder, siempre procurando que ésta sea consistente con los valores y metas que tenga éste. Si no lo hacemos de esta forma es difícil que sea bien recibida.

3.- Desarrollar nuestro propio propósito. El filósofo escocés Thomas Carlyle decía: “Una persona con un propósito claro progresará aún en los caminos más difíciles. Una persona sin propósito no progresará ni en el camino más fácil”. El propósito nos da energía, muestra nuestro destino, pinta una imagen de nuestro futuro y minimiza la importancia de los obstáculos y problemas.

No podemos permitir que la falta de visión de nuestro líder impida nuestro progreso. Debemos conectar y desarrollar nuestro propio propósito ya que siempre que nuestro trabajo sea consistente con él no nos sentiremos afectados por la falta de visión del líder. Solo tenemos que estar seguros de que estamos haciendo lo correcto.

Para descubrir cuál es nuestro propósito Maxwell propone:

a).- Escuchar a nuestra voz interior. De ella recibiremos nuestra misión.

b).- Escuchar a nuestra voz infeliz. De ella recibiremos ideas.

c).- Escuchar a nuestra voz exitosa. De ella recibiremos consejos.

d).- Escuchar a la voz de nuestros clientes. De ella recibiremos feedback.

Cualquier organización cuyos líderes carezcan de visión tiene problemas, ya que no serán capaces de inspirar a los equipos, ni motivar al desempeño ni crear valor sostenible. Si tenemos un líder sin visión debemos intentar influirle para que la defina.


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