Páginas

miércoles, 9 de diciembre de 2020

EL LIDERAZGO COMPASIVO ES NECESARIO PERO NO SUFICIENTE

 


Rasmus Hougaard, Jaqueline Carter y Nick Hobson en hbr.org del pasado 4 de diciembre, plantean que el mundo está en crisis y es imperativo que los líderes ante esta situación se muestren compasivos pero que las investigaciones que han realizado muestran que no es suficiente.

 La compasión es la cualidad de tener intenciones positivas y preocupación sincera por los demás. Al ser utilizada por los líderes crea conexiones más fuertes entre las personas, incrementa la colaboración, eleva los niveles de confianza y fomenta la lealtad. Además diversos estudios sugieren que los líderes compasivos son percibidos como más fuertes y competentes.

En el contexto actual las organizaciones son conscientes del valor que tiene cuidar del bienestar de sus profesionales, pero los autores han detectado que la compasión debe ir acompañada de sabiduría para ser efectiva.

Sabiduría entendida como un liderazgo competente, que comprenda profundamente las motivaciones de las personas y cómo se pueden gestionar para alcanzar las prioridades acordadas. El liderazgo es una tarea dura y para que sea eficaz con frecuencia requiere presionar con los tiempos, ofrecer un feedback  complicado, tomar decisiones difíciles que pueden decepcionar a los profesionales y en algunos casos prescindir de algunos colaboradores. Mostrar compasión como líderes no puede surgir sacrificando  sabiduría y la eficiencia. El liderazgo sabio y compasivo es la capacidad de hacer las cosas con humanidad.



Los autores proponen una matriz en la que en el cuadrante 1 (arriba a la izquierda) los líderes se preocupan por las personas, lo que está muy bien , pero tienden a evitar las funciones complicadas del liderazgo como el feedback duro. En el cuadrante 3 ( abajo a la izquierda) los líderes se muestran ineficaces e indiferentes, sin compasión ni sabiduría, con los que sus seguidores consideran que son malos profesionales y que no tienen ningún interés por ellos. En el cuadrante 4 ( abajo a la derecha) los líderes ejecutan con eficacia sus objetivos de negocio pero no muestran compasión.

 Finalmente, en el cuadrante 2 (arriba a la derecha), los líderes obtienen sus mejores resultados , ya que equilibran la preocupación por las personas con las necesidades de la organización y si se necesitan acciones duras las asumen con una genuina preocupación y cuidado por los sentimientos de las personas y por su bienestar.

 Para comprender mejor el liderazgo sabio y compasivo los autores han reunido datos de 15000 líderes de más de 5000 organizaciones en cerca de 100 países y han descubierto que existe una correlación clara entre niveles elevados de compasión sabia y promoción profesional. Una de las revelaciones más importantes del estudio es que el mantener una rutina regular de mindfulness conduce a unos niveles más altos de compasión sabia, seguramente porque hace que el que lo practica logra ser más consciente y conocedor de las emociones de los demás.

Si el líder tiene un grado elevado de sabiduría pero necesita desarrollar mejor su compasión puede:

1.-  Tener más compasión por sí mismo. Mostrar genuina compasión por los demás comienza por tenerla con nosotros mismos. Si estamos sobrecargados y desequilibrados es imposible que ayudemos a que los demás encuentren su equilibrio. La compasión por nosotros mismos incluye , por ejemplo, dormir bien y disfrutar de descansos durante el día. Para muchos líderes significa el que dejen de mostrarse obsesivamente autocríticos y dejen de criticarse por lo que podían haber hecho de forma diferente o mejor.

2.- Comprobar nuestras intenciones antes de reunirnos con los demás. Debemos ponernos en su lugar y con su realidad en mente preguntarnos cómo podemos ser de ayuda para esa persona o personas.

 3.- Adoptar una práctica compasiva diariamente. La compasión es una habilidad que se puede entrenar.

Si el líder tiene un grado elevado de compasión pero debe incrementar su sabiduría puede utilizar las siguientes estrategias:

1.- Practicar una transparencia sincera. Como líderes somos responsables de facilitar la guía que las personas necesitan aunque éstas no quieran escucharla. Cuando un miembro del equipo está teniendo, por ejemplo, un desempeño deficiente el líder debe ser sincero decírselo y ver cómo puede mejorar. Si esconde sus preocupaciones en un intento de ser amable las personas no podrán entender sus expectativas ni beneficiarse de su sabiduría.  

2.- Mantener una interacción directa diaria. Si la inclinación natural es hacia la compasión ser amable es nuestra zona de confort. Para incrementar nuestra sabiduría debemos intentar adoptar el hábito de mantener al menos una interacción directa y asertiva con una persona cada día. Nos ayudará a salir de nuestra zona de confort y a desarrollar mejor nuestro liderazgo con sabiduría.

3.- Dedicar tiempo diariamente a practicar técnicas de mindfulness.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario