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domingo, 21 de febrero de 2021

NEGATIVIDAD CERO. EL PODER DEL PENSAMIENTO POSITIVO

 


Ant Middleton en “Zero negativity. The power of positive thinking”, plantea cómo podemos aprender a aceptar los fracasos y errores y utilizarlos de forma que se conviertan en ventajas, cómo contemplar el cambio como la base de éxitos futuros, cómo desarrollar nuestra capacidad de resiliencia, como tratar con bullies, qué significa ser un    modelo de positividad y cómo vivir la vida sin resentimientos.

Para conseguirlo necesitamos volver a descubrir la ilusión que sentíamos cuando éramos niños, cuando el mundo parecía ser grande y excitante y todo parecía ser nuevo y lleno de aventuras, porque al ir creciendo la mayoría de las personas estrechamos nuestros horizontes y tendemos más a pensar en las cosas que no podemos hacer que en las que sí podemos hacer.

El autor propone una serie de recomendaciones para lograrlo:

I.- CONOCERNOS  NOSOTROS MISMOS

Si no lo hacemos estaremos privándonos de la posibilidad de llegar a ser la mejor versión posible de nosotros mismos e implica que no somos verdaderamente honestos con nosotros mismos y que perderemos muchas oportunidades.

Cuando dedicamos tiempo para conocernos mejor que ninguna otra persona, estaremos construyendo la base de nuestra positividad. No es fácil y en ocasiones puede suponer descomponernos en piezas de forma brutal, pero cuando hayamos identificado nuestras debilidades y fortalezas entonces podremos comenzar a centrarnos en las partes positivas de nuestra personalidad y al hacerlo iremos dejando todos los negativos detrás de nosotros.

Los pasos a seguir según Middleton son:

1.- Celebrar nuestras fortalezas y creer en ellas una vez las hayamos identificado. La confianza que nos aporta el saber que tenemos una habilidad especial o destacamos en algo es una fuerza tangible que impregna todo lo que hacemos, nos hace ser más decididos y seguros en nuestras actuaciones. Cuanta más confianza tengamos en lo que somos capaces de hacer más posibilidades tendremos de tener éxito. Por el contrario si estamos llenos de dudas y no tenemos fe en nosotros mismos es mucho más fácil que las cosas nos salgan mal.

Por tanto, por ejemplo, si nos ofrecen un nuevo trabajo que nos gusta debemos celebrar el hecho y utilizarlo como una oportunidad para recordarnos que existe una razón por la que nos han elegido entre otros candidatos. En el momento en que empecemos a pensar que no merecíamos el trabajo o que han cometido un error al ofrecérnoslo estaremos dejando que la negatividad domine nuestra mente y cunado nos convencemos de que no podemos realizar el trabajo tenemos muchas probabilidades de que ese miedo se convierta en una profecía autocumplida y antes de que nos hayamos dado cuenta habremos convertido algo muy positivo en un aplastante negativo.

Si somos honestos con una situación seremos capaces de identificar si ésta es positiva o negativa y si creemos que es negativa podremos ser capaces de reflexionar y de ser conscientes de que la única forma de gestionarla es con un patrón mental positivo, que nos permita cuestionar nuestras debilidades y transformarlas en fortalezas.

2.- Aceptar las críticas.  La honestidad es un arma muy poderosa pero peligrosa en la manos incorrectas. Existen personas que pueden intentar utilizar la verdad para aniquilarnos, porque su intención no es ayudarnos sino hundirnos. Las personas que nos quieren, por otro lado tenderán a darnos una crítica constructiva porque desean ayudarnos a ser la mejor versión de nosotros mismos. Al tener experiencias distintas a las nuestras podrán facilitarnos unas perspectivas diferentes de lo enfoques con los que podemos abordar las situaciones para mejorar.

3.- Escuchar a nuestra voz interior. La voz que escuchamos dentro de nosotros es nuestro verdadero yo desmenuzándonos. Nunca nos miente y si somos honestos no nos sorprenderá lo que nos dice y la debemos utilizar como un elemento motivador. Por ejemplo,  si he cometido alguna estupidez en el trabajo y los demás me dicen que no me preocupe y que nada malo ha pasado mi voz interior es más dura y puede decirme que algo no he hecho bien y que debía haber enfocado la situación de forma diferente y éste es el mansaje que debemos seguir para actuar y poder mejorar. En el caso de que no hagamos nada será cuando nos sentiremos dominados por la negatividad y nuestro ánimo será bajo.

Las voces en nuestro interior solo nos dicen lo que ya sabemos y aunque puede resultarnos duro escucharlas son las que mejor nos conocen y las que pueden ayudarnos a que cambiemos para mejor.

4.- Trabajar para corregir nuestras debilidades. Si tenemos unas debilidades que están dificultando o evitando que lleguemos hasta donde queremos debemos trabajar para corregirlas en lugar de utilizarlas como excusa.

5.- Encontrar nuestros “motivadores” positivos. Éstos son las cosas que nos ayudan a superar los momentos más difíciles, ofreciéndonos la inspiración que necesitamos para aprovechar al máximo nuestras fortalezas y vencer a nuestras debilidades.

Debemos dedicar tiempo para decidir qué es lo que realmente queremos de nuestras vidas, ya que si miramos al interior de nosotros mismos, analizamos nuestras prioridades, examinamos nuestras ambiciones podremos encontrar a nuestro “motivador “ positivo.

El autor como lecciones a prender en relación a la primera recomendación propone las siguientes:

a).- Las personas positivas están deseosas de descubrirse a sí mismas. Son conscientes de que no existen atajos y que sólo cuando empezamos a ofrecer la mejor versión de nosotros mismos es cuándo podremos obtener lo mejor de la vida.

b).- Una vez que hayamos identificado nuestras fortalezas aprovechémoslas al máximo. Son una fuente d energía positiva por lo que no debemos dejar que se pierdan. Nada bueno se obtiene de ocultar nuestros talentos.

c).- Las personas que nos quieren nos van a dar una crítica constructiva por lo que debemos asegurarnos de escucharlos.

d).- Debemos aprender a considerar nuestra conciencia como una guía importante, especialmente cuando esa pequeña voz nos está diciendo cosas que no queremos oír.

e).- Tenemos que encontrar nuestro “motivador” positivo ya que es el elemento más importante para ayudarnos a superar las situaciones negativas.

f).- Si una debilidad está impidiendo que consigamos algo que es importante para nosotros debemos trabajar para corregirla, pero recordando que no debemos centrarnos en todas nuestras debilidades.

II.- ACTUAR SOBRE EL ENTORNO

Middleton ofrece las siguientes recomendaciones:

1.- Construir un entorno positivo en el que vivir. Para ser positivos necesitamos contar con unos valores positivos, con un patrón mental positivo y con personas positivas a mi alrededor. Si nos rodeamos de personas negativas terminaremos actuando, también, de forma negativa, ya que todos somos fuentes de energía capaces de influir en cualquiera que entre en contacto con nosotros.

2.- No recrearnos ni convivir con la negatividad. Es importante estar alerta ante las fuentes de negatividad en nuestro entorno y, por ejemplo, si pensamos que después de entrar en contacto con una persona o lugar nos vamos a encontrar peor, debemos evitarlos.

Es conveniente que nos preguntemos si cuando nos sentimos negativos es por la situación en la que nos encontramos o por las personas que tenemos cerca. Tenemos que recordar que nada positivo puede salir de argumentar con una persona negativa.

3.- Alejarnos de los “vampiros”. Todos tenemos alguno cerca. Son las personas que solo hablan de sus problemas y de ellos mismos  y que parece que tienen derecho a poseernos. Al conocer a una persona nueva podemos pensar en si por la relación con ella voy a poder ser una mejor versión de mí mismo y si creemos que no lo mejor es adoptar una actitud respetuosa pero distante.

Existen personas que van a intentar ponernos en su nivel de negatividad porque al no crear positividad ellos mismos tratan de absorber y “chupar” la de los demás. No tenemos que olvidar que nuestro propósito en la vida debe ser positivo y de superación no el de hundir a los demás.

Estas personas negativas nunca tienen una palabra buena que decir sobre alguien o algo y parece que prefieren encontrar problemas que soluciones, por lo que resultan venenosas y tienen un profundo impacto negativo en el entorno de un equipo.

La negatividad de otras personas es su problema y no el nuestro por lo que no podemos dejar que nos llenen de malas vibraciones.

4.- Encontrar nuestros mentores. Para crecer necesitamos aprender de los demás y de nuestro entorno, aprovechando la inspiración de las personas positivas siempre que podamos.

 

 

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