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lunes, 20 de marzo de 2023

ESTRATEGIAS PARA PEDIR Y OFRECER AYUDA

 


Deborah Grayson Riegel y Sophie Riegel en, “Go to help. 31 strategies to offer, ask for and accepthelp” presentan una serie de estrategias concretas para mejorar nuestra forma de pedir y ofrecer ayuda. Cuando npos enfrentamos, como en la actualidad, a un futuro incierto y en continuo cambio, hacerlo en solitario no es una opción. Ofrecer , pedir y aceptar ayuda de los demás es vital para nuestra supervivencia física y emocional.

Ronald A. Heifetz y Marty Linsky, profesores en Harvard Business School, en su libro “Leadership on the line. Staying alive through the dangers of change” identifican los desafíos adaptativos como problemas, asuntos u oportunidades en las que nuestros conocimientos, experiencias  y habilidades no van a ser útiles para manejarlas. No se pueden identificar claramente y todos nosotros necesitamos aprender y experimentar cuál es nuestra vía hacia una solución que todavía no existe, ya que requiere desarrollar nuevas herramientas, hábitos, creencias, valores, roles y relaciones. Y, todo este aprendizaje y experimentación requiere pruebas y errores y mucha paciencia.

Los problemas técnicos son más fáciles de identificar y reconocer, así como de seguramente saber los pasos a dar para resolverlos o puede ser que conozcamos a alguien que sabe cómo hacerlo. Sus soluciones son, con frecuencia, rápidas, directas y hasta sencillas. No requieren cambios organizacionales ni emocionales grandes normalmente.

Frecuentemente nos encontramos ante una combinación de los dos desafíos, como por ejemplo cuando los niños tuvieron que aprender a asistir al colegio on line: por un lado se enfrentaron a un reto técnico para saber cómo utilizar la tecnología necesaria y por otro a un reto adaptativo para mantener la atención y el compromiso o cuando es un desafío técnico el tomar medicinas para reducir la presión arterial, y adaptativo  el hacer dieta, reducir el estrés o procurar dormir bien para mantenernos sanos.

Por tanto, cuando ofrecemos, pedimos o aceptamos ayuda tenemos primero que reconocer dos cosas:

a).- Diferentes tipos de desafíos requieren distintos tipos de ayuda.

b).- El proceso de ofrecer, pedir o aceptar ayuda es más adaptativo que técnico.

Ofrecer ayuda es complejo por numerosas razones. Para empezar podemos confundir retos técnicos con adaptativos y podemos estar ofreciendo la ayuda equivocada. Asimismo va a requerir  cambios en las creencias, valores, actitudes y roles. Esta situación la hemos podido experimentar al pasar del rol de compañero a jefe, en la que podemos querer ayudar a nuestro antiguo compañero pero nos sabemos cómo enfocar   esta ayuda porque nos sentimos incómodos todavía en nuestro nuevo rol.

Resulta complicado ofrecer ayuda a personas que no pueden o quieren reconocer que tienen un problema. En esta situación uno de los factores que intervienen es el  conocido como de “aversión a la solución”, según Troy Campbell y Aaron Kay, investigadores  de la Universidad de Duke: consiste en que cuando nos mostramos escépticos o resistentes ante una solución tendemos a negar que el problema existe. Por ejemplo, el caso de alguien que se niega a ir al médico, aunque presente una patología clara,  porque no quiere tomar la medicación indicada para su dolencia.

Pedir ayuda, también nos suele resultar difícil, ya que suele suponernos un reto adaptativo más que técnico. Para empezar, puede ser complicado identificar cuál es el problema primario y nos puede pasar que pidamos ayuda basándonos en lo que pensamos necesitamos y no en lo que realmente necesitamos.

Otro factor que interviene es que puede requerir un cambio de patrón mental o las creencias, perspectivas y actitudes que determinan la forma en la que pensamos sobre lo que está ocurriendo y sobre lo que debemos hacer. Lo que pensamos y lo que hacemos tienen un enorme impacto en nuestra disposición para pedir ayuda. Por ejemplo si tenemos un patrón mental rígido nos va a costar más que si es de crecimiento.

Carol Dweck popularizó la idea de los patrones mentales contrastando las diferentes creencia sobre el origen de nuestras habilidades:

a).- Si el  patrón es rígido tendemos a creer que nuestras fortalezas y habilidades son innatas y que nuestro talento nos llevará al éxito sin esfuerzo incluido. Nos medimos por nuestros fracasos y creemos que somos buenos o malos en algo, por lo que pensamos que pedir ayuda no sirve para nada.

b).- Si el patrón es de crecimiento creemos que nuestros talentos y habilidades pueden crecer con el tiempo, experiencia y esfuerzo. Los retos son una oportunidad de crecimiento y mostramos resiliencia y perseverancia ante los errores y contratiempos, sintiéndonos motivados a trabajar más duro.

Las personas con patrones rígidos piensan: puedo o no puedo hacerlo. Las que tienen un patrón de crecimiento piensan: puedo hacerlo o puedo  no hacerlo todavía. 

Si no creemos que tenemos la capacidad, habilidad y pot4encial para desarrollarnos y mejorar, no pediremos ayuda. Por el contrario si creemos que podemos abrazar los retos y dilemas como oportunidades de aprendizaje tenderemos a pedir la ayuda que pensemos necesitamos para apoyar nuestro crecimiento.

Ayudar requiere un enfoque adaptativo, por lo que la personas que necesita ayuda puede necesitar experimentar con nuevos patrones mentales, comportamientos, hábitos y enfoques para poder resolver su problema.

Como humanos tenemos la tendencia natural ante un problema de intentar solucionarlo, por lo que al ver a una persona con un problema intentamos arreglarlo. Pero la forma en la que lo hacemos puede tener un impacto negativo en la persona a la que queremos ayudar aunque nuestras intenciones sean buenas. Si alguien en nuestro trabajo o en nuestra vida se enfrenta a un reto, dilema o problema y procuramos arreglarlo cuando eso no es lo que quieren o necesitan, es fácil que la respuesta sea que la persona receptora de la ayuda se sienta resentida, frustrada, insegura, sobrepasada o algo peor. Además la relación puede experimentar una erosión en la confianza y con el tiempo no va a acudir a nosotros cuando necesiten ayuda.

Debemos ser cautos a la hora de ofrecer ayuda y tener en cuenta que ayudar nos proporciona una serie de recompensas, como:

a).- Realizar actos bondadosos y dar  a los demás produce una recompensa neuroquímica similar a una dosis de morfina.

b).- La serotonina se libera cuando nos sentimos importantes y poderosos, como cuando dominamos a los demás. Ayudar a alguien puede hacer que nos sintamos importantes.

El aspecto más negativo de estas recompensas neuroquímicas es que experimentamos emociones positivas independientemente de si la otra persona vive la experiencia como si les estuviésemos ayudando. Registramos que estamos ayudando y que somos importantes y poderosos basándonos en nuestras intenciones y acciones y no en el impacto de esas acciones.

En este sentido hay que pensar, también que:

1.- Nuestros egos se sienten recompensados cuando combinamos nuestras fortalezas para ayudar con lo que las personas necesitan realmente: “Fíjate lo mucho que los demás necesitan que les ayude a tomar decisiones difíciles” (aunque no sea verdad).

2).- Evitamos la fatiga de decisión cuando no tenemos que decidir cómo podemos ayudar a alguien: “me llamaste, por lo que asumo que necesitas algún consejo ¿verdad?”.

3.- Experimentamos menos carga emocional y cognitiva cuando solo ayudamos de una o dos formas: “Estoy contento de ofrecerte feedback directo , pero si buscas empatía es mejor que recurras a Ana”, por ejemplo.

Si queremos recibir feedback sobre nuestros enfoques de ayuda, para que ésta sea verdaderamente útil, podemos hacer las siguientes preguntas:

a).- ¿Qué es lo que hecho o dicho en el pasado que te ha ayudado más?

b).- ¿ Qué es lo que hecho o dicho en el pasado que no te ha ayudado?

c).- ¿Cómo puedo ayudarte mejor en el futuro?

La mayor parte de las personas no quieren que los demás leas solucionen sus problemas o les digan cómo hacerlo, porque al hacerlo podemos estar robándoles su autonomía e independencia. Puede llegar a crear una dependencia que les coarta su crecimiento, aprendizaje y desarrollo y una interdependencia por la que el que ofrece la ayuda necesita ser necesitado por el otro.

La mayor parte de las personas somos autosuficientes por lo que debemos solucionar nuestros problemas aunque esto implique que podemos cometer errores. Pero, en ocasiones el arreglar un problema o decir cómo hacerlo puede ser la forma adecuada de ayudar., especialmente si el reto es técnico.

Las autoras sugieren una serie de situaciones  que pueden indicar qué es necesario intervenir. Entre ellas:

1.- La otra persona carece de los conocimientos o habilidades específicas.

2.- La otra persona no necesita aprender cómo hacer algo y/o puede no necesitar hacerlo nunca más.

3.- Una decisión se tiene que tomar inmediatamente.

4,. La otra persona no cuenta con los recursos necesarios para hacerlo por su cuenta ( tiempo, dinero, energía, capacidad emocional o cognitiva, etc).

5.- La tarea es urgente.

6.- La tarea tiene un riesgo económico, reputacional o de otro tipo.

7.- Existe una crisis o queremos prevenirla.

8.- Existe una forma correcta y una forma incorrecta de hacer las cosas.

A  la hora de ayudar a los demás seguramente necesitaremos desaprender algunos hábitos. Por ejemplo una política de puertas abiertas puede no ser adecuada. Cuando decimos: “Llámame si necesitas algo”, “Estoy aquí para ti” o “Mi puerta está siempre abierta”, pensamos que estamos mostrando nuestra disponibilidad hacia los demás , pero lo que ocurre es que estamos dejando demasiado campo para la interpretación de lo que realmente estamos ofreciendo, demasiadas opciones y decisiones para que la otra personas tome.

En otras ocasiones cuando preguntamos cómo podemos ayudar, aunque queremos dar a la otra persona la oportunidad de decirnos cómo les podemos ayudar mejor, lo hacemos porque no queremos paralizarlos con opciones, pero puede ser que no sepan qué necesitan o que opciones pueden tener. Al ofrecer ayuda debemos ser específicos para que la persona no tenga que perderse pensando en qué opciones están disponibles.

Si queremos ofrecer ayuda de forma específica podemos hacerlo a través de las siguientes preguntas y comentarios:

a).- ¿Crees que hacer una lista con  los pros y contras puede serte de utilidad ahora?

b).- “Llámame si quieres que:  te traiga comida , recoja a tus hijos, charlemos un rato, etc, y , por favor no te sientas obligado a llamarme”.

c).- “Si te sientes deprimido o preocupado ven a verme o llámame, sin preocuparte por la hora.”

d).- ¿Cómo te sentirías si te escucho ahora mismo? o ¿Necesitas alguna otra cosa?

 

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