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domingo, 18 de junio de 2017

EL LIDERAZGO DEFINITIVO. CÓMO LEGAR UNA HERENCIA DE ESPERANZA


Brigette Tassa Hyacinth, en “The ultimate leader. Learning, leading and leaving a legacy of hope”, plantea que el liderazgo es el timón de una sociedad que tiene éxito, ya que ésta, como cualquier organización se hundiría si no existiesen los líderes, especialmente los sabios.

Para construir y desarrollar esas habilidades de liderazgo se necesita contar con los siguientes pilares:

I.- ESPERANZA

Plinio mantenía que: “La esperanza es el pilar que mantienen el mundo”. Es el imán emocional que permite que las personas sigan adelante en medio de los desafíos.

Un líder sabio se ocupa de que la misión y visión de la organización transmita esperanza, de generar entusiasmo y servir de inspiración a las personas que lideran.

La autora propone 7 recomendaciones a los líderes para transmitir esperanza:

1.- Ser visibles. Los líderes deben estar presentes y ser vistos para poder ser un símbolo de esperanza. Su lenguaje corporal y su estilo de comunicación debe rezumar positividad.

2.- Ser honestos, abiertos y lo más justos posible. Deben ser realistas pero mantenerse positivos y esperanzados sobre el futuro. Tienen que ser auténticos si quieren que sus colaboradores crean y confíen en ellos.

3.- Fomentar el optimismo. Éste está relacionado con la esperanza pero conceptualmente es distinto a la esperanza ya que incluye la habilidad percibida para moverse hacia   metas  con resultados que sean valiosos y para evitar aquellos que no sean deseados. La esperanza nos va a permitir ser optimistas hasta en situaciones complicadas. Con frecuencia debido a nuestras vidas excesivamente atareadas solemos dejar fuera tanto al optimismo como a la esperanza pero debemos recordar que aunque en ocasiones no podemos cambiar las circunstancias externas si podemos modificar nuestras actitudes hacia ellas.

4.- Motivar y estimular. La habilidad para transmitir esperanza requiere que realmente nos preocupemos por los profesionales y por el trabajo que están haciendo. Para ello como líderes tenemos que promover la participación y no mostrarnos excesivamente críticos. Nuestros colaboradores deben sentir que creemos en ellos y que les apoyaremos en su trabajo y facilitaremos su aprendizaje.

5.- Centrarse en la posibilidad. Sentimos esperanza cuando conectamos con la parte de nosotros que quiere ser capaz de convertir lo imposible en posible. Un ejemplo es el discurso de John Kennedy en el que comunicaba que habían elegido ir a la luna y se centraba en esa posibilidad.

6.- Mostrar a sus colaboradores lo mucho que les valoran. Esto se puede lograr a través del feedback positivo y de las recompensas y reconocimiento. Si los profesionales se sienten valorados tendremos su lealtad y apoyo.

7.- Invertir en las personas. Para ello debemos contar con buenos programas de aprendizaje y entrenamiento y asegurarnos que cuentan con las herramientas y autoridad para realizar su trabajo.

II.- HUMILDAD

Es la base de los grandes líderes, ya que es la vía de entrada de otros rasgos tales como la empatía, la autenticidad o la integridad. Los líderes humildes son muy buenos oyentes y agradecen el feedback. Las investigaciones realizadas sobre el poder y eficacia de la humildad muestran que ofrece una importante ventaja competitiva a los líderes. Por ejemplo un estudio de la Escuela de Negocios de la Universidad de Washington dirigido por Michael Johnson sugiere que un enfoque de liderazgo “tranquilo” enfocado en la escucha, transparencia, conocimiento de las propias limitaciones y en la apreciación de las fortalezas y contribuciones de los colaboradores es un abordaje muy eficaz para obtener el compromiso de los profesionales.

La autora propone para detectar si un líder es humilde efectuar las siguientes preguntas:

1.- ¿Está su vocabulario lleno de “yo” en lugar de “nosotros”? ¿Ponen los intereses del equipo antes que los suyos? Los líderes humildes buscan oportunidades para ayudar y servir a los demás. La humildad surge de la fortaleza y no de la debilidad, ya que para ser humilde necesitamos tener seguridad en nosotros mismos y autocontrol. Los líderes humildes son conscientes de que liderar implica servir a los demás y que puede implicar aceptar riesgos personales por un bien mayor.

2.- ¿Es presuntuoso y fanfarrón? ¿Se lleva todo el crédito de los éxitos? La humildad fomenta la autoreflexión y el reconocimiento honesto de nuestras propias fortalezas y debilidades y por tanto de las habilidades que poseemos y del valor que podemos aportar a la organización. De esta forma evitamos sentirnos superiores y conseguimos ser conscientes de que existen unas necesidades que van más allá de nuestros deseos  egoístas y tendremos la suficiente seguridad en nosotros mismos para aceptar que ayudar a los demás a que alcancen su potencial puede suponer que nos sobrepasen. Ser humildes supone estar abierto al hecho de que no sabemos todo y de que podemos aprender algo de cada persona.

3.- ¿Acepta mal las críticas o la oposición? ¿Está abierto a considerar las perspectivas de los demás? ¿Cómo habla de los competidores o de los que le rodean? El líder narcisista interpreta todo de forma personal y puede hablar sin ninguna consideración a los demás. Los líderes humildes, por el contrario son capaces de aceptar el input de los expertos aunque no coincida con sus ideas y tomar buenas decisiones basadas en sus opiniones y las de los demás, no sólo en las que confirman sus prejuicios, reconociendo los límites y respetando a todos.

4.- ¿Cómo se sienten los demás cuando están con él? ¿Se sienten insignificantes o estimulados? Los líderes que quieren ser siempre más inteligentes que los que les rodean son complicados para convivir con ellos y no hay que olvidar que los profesionales quieren trabajar con líderes que les gusten y a los que no teman. El líder debe atraer a los demás por su humildad y honorabilidad no por su posición y poder. Los líderes humildes consideran a los demás sus iguales no sus subordinados y piensan que no son mejores que ellos.

5.- ¿Reconoce su error cuando se equivoca? La humildad implica aceptar que nos hemos podido equivocar. Los líderes deben tener la disposición de aprender continuamente. Si no admiten sus errores no podrán crecer. Una disculpa es una señal de que es un buen líder. Al ser conscientes de sus imperfecciones el buen  líder se muestra más dispuesto a perdonar los errores de los demás.

6.- ¿Se toma demasiado en serio a sí mismo? El humor abre nuestra mente para aprender de los demás. El líder humilde es capaz de reírse de sí mismo y de ver el humor en las situaciones lo que facilita la creación de un ambiente de trabajo distendido. El humor es una buena forma de ganarse e influir en un equipo, siempre desde una perspectiva honesta de nosotros mismos y de respeto y apreciación de los demás. Minimiza las distinciones de estatus entre los líderes y sus colaboradores y favorece las interacciones entre todos. Los líderes que utilizan el humor favorecen el que los demás se sientan cómodos con ellos al ser más abiertos y accesibles que las personas que nunca se ríen. El humor actúa como un catalizador para influir e inspirar a los demás y facilita la creatividad lo que favorece, con el tiempo, la productividad.

7.- ¿Se preocupa de preparar un plan de sucesión? Los líderes humildes comparten su conocimiento y disfrutan viendo como sus colaboradores crecen y se desarrollan.

La humildad es una cualidad esencial para los líderes auténticos. Las personas confían en ellos porque son genuinos y honestos y no sienten temor cuando están en su presencia. La humildad actúa, también, como antídoto que nos protege de los efectos venenosos del ego excesivo.

III.- AUTENTICIDAD

El verdadero liderazgo tiene que ser auténtico. La autora destaca que los principales signos que delatan la autenticidad en los líderes son:

1.- El liderazgo auténtico comienza por el autoconocimiento. La autenticidad en el liderazgo empieza cuando el líder conoce realmente quién es, cuáles son sus motivos e intenciones y cómo impacta a su entorno. Es importante que desarrolle un estilo de liderazgo que sea consistente con su carácter y personalidad y que tenga la capacidad de aprender de sus errores. Debe plantearse las siguientes preguntas:

a).- ¿Qué me motiva?

b).- ¿Qué es lo que realmente quiero?

c).- ¿En qué creo?

d).- ¿Cómo estoy influyendo en los demás?

e).- ¿Pongo mis intereses por delante o los de los demás?

f).- ¿Estoy siendo sincero?¿En qué aspectos  tengo que incidir para lograr ser totalmente sincero?

Los líderes auténticos dedican tiempo a prácticas de reflexión e introspección para llegar a descubrir cuáles son sus pasiones y motivaciones subyacentes que les van a mostrar cuál es su propósito real.

2.- Los líderes auténticos son genuinos. No intentan ser siempre la persona correcta en el lugar adecuado en el momento correcto. No intentan transmitir una versión falsa de ellos mismos.

3.- La autenticidad requiere coraje. El líder se atreve a ser diferente y real y no intenta ser alguien que no es, ni actuar como un camaleón para ocultar su vulnerabilidad.

4.- Los líderes auténticos son íntegros. Para vivir de forma auténtica debemos asegurarnos de que nuestras acciones se alinean con nuestras creencias y principios.

5.- Los líderes auténticos tienen confianza en sí mismos. La autenticidad implica salir de nuestra zona de confort y asumir riesgos. Si nos sentimos cómodos viviendo acorde con nuestros valores estaremos más dispuestos a defenderlos en caso de que sea necesario y tendremos el coraje de liderar, guiar e inspirar a los demás hacia lo que creemos que es verdadero y honesto. Las personas que no son genuinas temen que los demás descubran que no son tan listos y cualificados como pretenden ser. Por el contrario las que son auténticas no sienten eses temor y pueden mostrarse tal como son porque tienen confianza en sí mismos, no temiendo reconocer que no saben todo y que pueden necesitar ayuda. Los líderes auténticos  no son perfectos, ni intentan serlo, cometen errores pero los reconocen y  procuran aprender de ellos. Son honestos, sinceros y abiertos e inspiran a los demás hacia un alto desempeño. Su confianza surge del hecho de  que no tienen nada que ocultar. Son lo que se ve.

6.- La autenticidad fomenta las relaciones. Los líderes auténticos se preocupan verdaderamente por sus colaboradores y facilitan su desarrollo para que lleguen a ser buenos líderes. Muestran empatía por lo que son capaces de ver el mundo a través de los ojos de los demás lo que les ayuda a generar una cultura abierta y transparente donde las relaciones pueden fluir con un sentimiento de confianza y seguridad.

7.- Los líderes auténticos tienen una marca personal. Ésta va a ser un reflejo de su autenticidad, valores y fortalezas.

Los líderes auténticos buscan la sabiduría y son conscientes de que la autenticidad no requiere que desnuden su alma y den detalles de todas sus vulnerabilidades e inseguridades, sino que debe existir un equilibrio ya que ser auténticos supone que  deben favorecer un estado de desarrollo que les permite avanzar a través de múltiples roles mientras aprenden y crecen con sus experiencias.




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