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miércoles, 15 de abril de 2026

LA CULTURA NO ES LO QUE DECIMOS, ES LO QUE HACEMOS

 


Naphtali Hoff en SmartBrief on Leadership del pasado 10 de abril plantea que los líderes no heredan la cultura de una organización, la crean con sus elecciones.

Si nos preguntamos las razones por las que unos equipos prosperan mientras otros se apagan o tienen dificultades aunque tengan talentos y metas similares, la respuesta rara vez está exclusivamente en su estrategia o en sus esfuerzos, con frecuencia se encuentra en su cultura: los comportamientos cotidianos que son fomentados, ignorados o simplemente tolerados.

La cultura no vive en declaraciones de valores sino en las reuniones, conversaciones de feedback, toma de decisiones y en la forma en la que los líderes responden cuando las cosas se vuelven incómodas. Éstos están todos los días moldeando la cultura con sus acciones.

El error que cometen muchos líderes consiste en considerar la cultura como un proyecto en forma de un nuevo conjunto de valores o una iniciativa de la compañía por ejemplo. Pero la cultura no es algo que se lanza en un evento, es algo que se refuerza a través de las acciones. Por ejemplo podemos decir que valoramos la colaboración pero si las voces más elevadas dominan las reuniones la cultura no es colaborativa.  Con el tiempo los profesionales dejan de escuchar lo que los líderes dicen y empiezan a creer en lo que los líderes hacen.

Un temor común entre los líderes es pensar que presionar para obtener resultados puede dañar la moral del equipo  o que centrarse en el bienestar puede bajar los estándares, pero en realidad los equipos más fuertes no escogen entre estas dos posibilidades sino que crean seguridad psicológica para que las personas puedan decir lo que piensan , hagan preguntas y asuman riesgos y transmiten expectativas claras para que sus miembros sepan lo que significa un buen trabajo y lo realicen como se espera de ellos. Cuando la seguridad existe sin responsabilidad el desempeño se resiente y cuando la responsabilidad existe sin seguridad el burnout aparece. Las buenas culturas equilibran ambas intencionadamente.

La cultura rara vez se desintegra súbitamente, se va erosionando a través de pequeños momentos repetidos, tales como: un profesional de alto desempeño pero que trata mal a sus compañeros y al que nunca se le llama la atención por hacerlo, reuniones sin ningún sentido o seguimiento, líderes que intervienen para arreglar las cosas en lugar de actuar como coaches, feedback tardío o muy vago o estándares inconsistentes. Cada momento manda un mensaje y con el tiempo las personas adaptan su comportamiento a aquello que es tolerado o recompensado.

El autor recomienda a los líderes para reforzar la cultura de sus organizaciones las siguientes acciones:

1.- Marcar expectativas claras

Los líderes deben definir claramente: qué comportamientos profesionales se esperan, cómo se toman decisiones, cómo se espera que las personas trabajen juntas y qué es lo que la responsabilidad significa en la práctica.

La claridad evita la confusión y la frustración.

2.- Abordar las situaciones complicadas con rapidez

Evitar conversaciones problemáticas no preserva las relaciones, las debilita. Conversaciones serenas y en el momento adecuado protegen la confianza y evitan que temas sin importanica se vuelvan graves.

Un enfoque para hacerlo puede ser: identificar y describir lo que vemos, explicar su impacto, aclarar lo que debe cambiar y escuchar.

No se trata de mostrarnos duros, sino justos.

3.- Ser un modelo del comportamiento que esperan

Las personas prestan más atención a lo que los líderes hacen que a lo que dicen. Si los líderes:quieren:

A).- Reconocimiento de  los errores deben reconocer los suyos.

b).- Confianza, deben ser consistentes

c).- Equilibrio. Deben respetar los límites.

d).- Responsabilidad, deben mostrarse  ellos responsables también.

El comportamiento de los líderes marca el tono a seguir.

4.- Apoyar a los mandos intermedios

Éstos necesitan una autoridad clara, información consistente, coaching y feedback y la alineación con los directivos superiores. Si se sienten confundidos o sin apoyos la cultura sufre rápidamente.

5.- Hablar frecuentemente sobre la cultura

La cultura mejora cuando los líderes la prestan atención. Éstos deben hacer que forme parte de las conversaciones regulares el hablar sobre los comportamientos que favorecen el éxito, sobre dónde pueden estar los estándares empeorando o sobre lo que tiene que ser reforzado en un determinado momento, por ejemplo.

Si los líderes quieren fortalecer la cultura de su organización no deben comenzar por una nueva iniciativa, sino identificando un comportamiento que hayan estado tolerando y que no encaje con la cultura que desean y luego deben preguntarse qué conversaciones deben mantener, qué expectativas deben aclarar y qué acciones han estado evitando.

 

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