Joel Garfinkle en SmartBrief on Leadership del pasado 19 de octubre plantea que si
estamos todavía haciendo casi todo el trabajo es que no nos hemos convertido en
verdaderos líderes.
El
liderazgo real implica conseguir resultados a través de los demás de forma
consistente, lo que requiere dominar el arte de la delegación, no solo para aligerar
nuestra carga de trabajo, sino para expandir nuestro impacto, elevar a nuestro
equipo y mover a la organización hacia adelante.
Delegar
no consiste en librarnos de tareas, sino en construir la capacidad y
competencias de los demás a través de habilidades de liderazgo esenciales como coaching,
feedback y empoderamiento, para centrarnos en lo que solo nosotros sabemos
hacer.
Muchos
líderes todavía se aferran al trabajo porque les parece más seguro o sencillo
que delegar. Pero al hacerlo limitan tanto su crecimiento como el de su equipo.
La delegación es una estrategia de liderazgo que multiplica el impacto del
líder.
El
autor recomienda para delegar:
1.-
CONOCER LA FORTALEZA DEL EQUIPO
Comenzar
por evaluar al equipo de forma honesta e identificar quienes son los:
a).-
Jugadores tipo A: estos pueden ser nuestros lugartenientes. Realizan un trabajo con autonomía de gran calidad.
b).- Jugadores tipo B: son sólidos
pero necesitan desarrollo y con coaching y claridad pueden con frecuencia ir
hacia arriba.
c).- Jugadores tipo C: pueden no
encontrarse en el rol adecuado o no encajar bien con las necesidades del equipo. Hay que marcarles objetivos claros y
ofrecerles coaching. Si no mejoran puede haber llegado el momento del cambio
para ellos.
El líder puede crear un plan para
ayudar a cada miembro que dependa directamente de él para ascender un nivel, utilizando feedback, mentoring y la
asignación de tareas exigentes específicas para acelerar su crecimiento
2.- EMPODERAR A LOS LUGARTENIENTES
Todo líder necesita contar con una
serie de personas en las que poder delegar las tareas con confianza. Para seleccionarlas
debe buscar:
a).- No tener que hacer un
seguimiento de las tareas delegadas
b).- Confiar en que el trabajo sea
realizado en plazo y con calidad.
c).- Saber que va a poder centrarse
en prioridades más importantes porque el trabajo está en buenas manos.
El líder debe identificar dos o
tres lugartenientes en los que puede empezar a delegar cada vez más,
estableciendo expectativas claras y dando un paso hacia atrás para dejarles
liderar.
3.- MARCAR UN ESTÁNDAR DE ORO
Un error común al delegar es mantener
una implicación excesiva. La meta no es co-gestionar la tarea, sino cederla
completamente, con un resultado claro en mente. Un patrón mental adecuado de
delegación sería: “No voy a pensar más en esto hasta que vuelva a mí completo”.
Esto requiere:
a).- Claridad sobre lo que completo
implica.
b).- Confianza mutua y seguimiento.
c).- Una cultura de
responsabilidad.
Antes de delegar hay que definir
con la persona en quien delegamos lo que significa completo: plazos, formato,
resultados, etc.
4.- NO SOLO DELEGAR TAREAS, DELEGAR
EL RESULTADO
Los líderes con frecuencia caen en
la trampa de delegar las tareas en lugar de los resultados. Esto conduce a
microgestión, por lo que hay que pasar de decir: “estos son los pasos, solo
síguelos” a “Este es el resultado que espero. Busca la mejor forma de llegar a
él”. De esta forma se desarrolla el pensamiento del grupo, su toma de
decisiones y su independencia. También
deja espacio para la innovación.
Se puede comenzar poco a poco
delegando el qué y no solo el cómo, preguntando al miembro del equipo que
propuestas quiere hacer sobre el enfoque, ofreciéndole coaching si es
necesario.
5.- DELEGAR TRABAJO DE ALTO VALOR
La delegación no se utiliza solo en
el caso de tareas administrativas o tediosas. Si queremos que las personas
crezcan hay que delegar proyectos que amplíen las habilidades de la persona en
quien se delega e incrementen su visibilidad. Se pueden delegar, por ejemplo: la
dirección de reuniones, presentaciones a los líderes senior, el diseño y
construcción de nuevos procesos o la gestión de iniciativas entre
departamentos. De esta forma se construyen futuros líderes y el líder tiene
tiempo para centrarse en la misión y estrategia.
El líder se puede preguntar
semanalmente: ¿Qué estoy haciendo que alguien de mi equipo puede hacer en mi
lugar y beneficiarse de ello?
6.- BUSCAR CUELLOS DE BOTELLA
Al ir delegando asegurarnos que los
que dependen directamente de nosotros van haciendo lo mismo. Si están
reteniendo el trabajo pueden estar originando cuellos de botella invisibles y
el sistema falla porque ellos no delegan.
Para evitarlo en las conversaciones
individuales con ellos preguntarles quién en su equipo puede hacer algo.
Enseñar al equipo no solo a ejecutar sino a delegar.
7.- REFORMULAR LA DELEGACIÓN PARA
QUE SE CONSIDERE COMO DESARROLLO
Algunos líderes se resisten a
delegar para no sobrecargar a su equipo, pero bien hecha la delegación es un
regalo. Estamos dando a alguien la oportunidad de aprender, crecer y
demostrarse a sí mismo que es capaz de algo. Para ello se puede formular el
trabajo que se delega como una oportunidad de crecimiento diciendo, por
ejemplo: “ te encargo esto porque confío en ti y pienso que te va a ayudar a
crecer”.
La delegación es un superpoder del
liderazgo. Cuando delegamos adecuadamente multiplicamos nuestra efectividad,
creamos equipos más fuertes y una cultura de confianza y responsabilidad. No
consiste en hacer menos, sino en lograr más a través de otros.

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