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domingo, 7 de enero de 2024

PASOS PARA MANTENER UNA CONVERSACIÓN QUE NOS PERMITA TENER LA MEJOR RELACIÓN POSIBLE CON UN COMPAÑERO DE TRABAJO

 


Michael Bungay Stanier, en su libro: “How to work with (almost )anyone”, plantea que una vez nos hemos hecho las preguntas fundamentales, que hemos visto en la  entrada anterior, para poder llegar a mantener un conversación clave y poder crear la “mejor relación posible” (BPR), ha llegado el momento de tener dicha conversación.

Si queremos hacerlo correctamente debemos seguir los siguientes pasos:

I.- INVITACIÓN

Es el primer movimiento que tenemos que dar. Consiste en:

1.- Invitar a la otra parte a mantener una conversación clave.

Una de las ventajas de ser conscientes de que esta conversación será incómoda al principio es que nunca encontraremos “naturalmente” un buen momento para mantenerla y por tanto, tampoco un mal momento. Podemos hacerlo antes del primer encuentro, lo que puede ser una buena jugada cuando estamos comenzando una relación profesional que nos importa. También, podemos sugerirla en una relación de trabajo que ya ha comenzado y que va bien, o que se ha estancado y queremos revitalizarla o en una que parece rota.

 Lo que no se debe hacer es proponerla en situaciones de alto conflicto, en las que lo mejor es intentar bajar el nivel de la crisis, reparar lo que está roto, buscar el apoyo que pueda ser necesario e intentar que las cosas vuelvan a su curso normal. Pero puede ser una buena idea procurar mantener esta conversación cuando hemos arreglado lo roto, como forma de interrumpir un patrón que puede llegar a repetirse si no actuamos.

2.- Informar sobre el contenido de la conversación

Debemos explicar en qué consiste una conversación clave, en persona o por escrito y compartir cómo vamos a prepararnos nosotros para la misma. Facilitarles las cinco preguntas y pedirles que preparen las respuestas como vamos a hacer nosotros. También podemos invitarles a que decidan sobre algunos de los detalles como dónde y cuándo mantener la conversación.

El autor recomienda que, en esta etapa, utilicemos algunas de estas frases:

a).- “Me gustaría que charlemos sobre cómo trabajamos juntos”

b).- “Me encantaría dedicar algún tiempo contigo para pensar como podemos hacer que nuestra relación sea la mejor posible”.

c).- “¿Podríamos mantener una conversación clave sobre cómo trabajar juntos, en lugar de centrarnos en aquello en  lo que vamos a trabajar?’. Nos va a dar la mejor información sobre lo que funciona, evitar lo que no lo hace y arreglar lo que está roto. “

d).- Me gustaría hablar sobre cómo sacamos lo mejor de cada uno, sobre qué cosas debemos evitar y cómo mantener esta relación bien a pesar de que el trabajo sea complicado”.

II.- GARANTIZAR LA SEGURIDAD

En su libro “The coaching habit” Bungay introducía el modelo TERA para explicar la neurociencia del compromiso. Cuatro factores hacen que nuestra mente se sienta segura: a).- “Tribu”: ¿Estás conmigo o contra mí? ;b).- Expectativas: ¿Conozco el futuro o no? ;c).- Rango: ¿Eres más o menos importante que yo? y d).- Autonomía: ¿Tengo algo que decir o no?

Cuanto mayor sea el cociente TERA de una experiencia, más segura y comprometida se sentirá la persona. A un nivel inconsciente nuestra mente escanea el entorno cinco veces cada segundo para contestar a la pregunta de si éste es seguro.

Una conversación clave al ser inusual puede parecer radical y al invitar a la vulnerabilidad puede parecer peligrosa al cerebro reptiliano que todos tenemos, que es el que gestiona la lucha, la huida o el arreglar las cosas, por lo que debemos hacer lo posible para que la conversación no parezca extraña y sí segura. Para ello debemos:

1.- Incrementar el cociente TERA

Para hacerlo debemos considerar la localización de la conversación: en nuestro espacio, el suyo o en un lugar neutral. Mostrar curiosidad, preguntando si quieres añadir algo más tras sus primeras respuestas, nuestro propio nivel de vulnerabilidad y de compartir, respondiendo a las mismas preguntas que hacemos al otro y compartiendo lo duro y complicado y no solo lo bueno y el grado en que podemos co-crear una conversación con la otra persona, preguntándoles si tienen alguna duda o quieren hacer alguna otra pregunta y comprobando que no queda nada por decir.

En la etapa de invitación podemos incrementar inmediatamente el cociente TERA si establecemos una meta compartida de crear una BPR (tribu), si les decimos lo que nos gustaría incluir (expectativas), si les aseguramos compartir lo que estaremos sintiendo (rango) y les damos la opción de cuándo y dónde mantener la conversación (autonomía).

2.- Liderar y mantener una actitud de fortaleza

Debido a las neuronas espejo nuestras mentes están constantemente e inmediatamente influidas por aquellos con los que interactuamos. Por tanto debemos asumir el liderazgo para establecer la experiencia emocional en una conversación clave, manteniendo la vulnerabilidad, curiosidad y una actitud abierta. 

El autor recomienda que, en esta etapa, utilicemos algunas de estas frases:

a).- “Te agradezco que mantengas esta conversación conmigo. Significa mucho para mí” (tribu).

b).- “¿Qué esperas de esta conversación? ¿Cómo podría serte más útil? Esto es lo que yo deseo (tribu, autonomía).

c).- “Me gustaría hablar sobre 5 cosas: aquellos en lo que individualmente somos mejores, nuestros patrones normales de trabajo, qué es lo que hace que una relación sea excelente, qué ocurre cuando las cosas van mal y cómo arreglamos las cosas cuando sea necesario.” (expectativas)

d).- “¿ Dónde quieres empezar?” (rango, autonomía)

e).- “Ésta es la primera pregunta que querría que contestásemos?, ¿Te gustaría contestarla primero o lo hago yo?” (expectativa, rango).

f).- “¿Qué es lo que ha sido útil hasta el momento?” ( rango, autonomía).

III.- DURANTE LA CONVERSACIÓN (PREGUNTAR Y RESPONDER)

Mientras mantenemos la conversación tenemos que tener claro que estamos compartiendo información que es útil, sincera y sentida  y que escuchamos atentamente con intención de comprender.

Para ello:

1.- No evitar los temas conflictivos

Debemos abordar y hablar de las cinco preguntas: lo que dejemos fuera se pueden convertir en temas que siempre nos van a resultar difícil abordar. Podemos sentir la tentación de evitar las dos últimas preguntas porque tratan sobre lo que ha podido no funcionar o no va a funcionar y creemos que no es necesario sacar los esqueletos del armario o hablar de lo peor, pero si solo hablamos de lo bueno no tendremos ni la sabiduría ni la resiliencia cuando lleguen malos tiempos. La mayoría de las relaciones de trabajo no son desastrosas pero suelen atravesar fases de malentendidos y frustraciones.

2.- Preguntar y responder

Si tenemos un mayor poder  puede resultar tentador hacer las preguntas pero evitar responderlas. Peter Block considera a este intercambio en una conversación como un “contrato social” , en el que se produce un intercambio mutuo de valor. Sin los actos de dar y recibir no es un contrato.

El autor recomienda que, en esta etapa, utilicemos algunas de estas frases:

a).- “Siento curiosidad por conocer tu respuesta a esto”.

b).- “¿Y qué más?”

c).- “Así es como yo contestaría a esta pregunta”.

d).- “Ésta es una pregunta complicada, pero creo que nos resultaría útil si la contestamos”.

e).- “¿Qué tendríamos que decir que todavía no hemos dicho ni planteado?”

IV.- EL FINAL. APRECIAR LO BUENO

Una de las características de nuestra mente es que ama los comienzos y los finales. El efecto de la primacía: recordamos mejor las primeras cosas y el efecto de lo reciente: recordamos mejor lo último, son sesgos cognitivos. Muchas conversaciones importantes finalizan con algo parecido a un gemido o suspiro, pero, aunque la energía haya sido grande, hayamos sido valientes y directos y hayamos cubierto terreno importante, es necesario terminar la conversación clave con optimismo lo que  incrementará su impacto. Para ello podemos:

1.- Compartir lo aprendido

Sentar el precedente de que cualquier conversación con nosotros se convierta en una de aprendizaje. “¿Qué es lo que te ha resultado más útil?” Al contestar nosotros también esta pregunta estamos haciendo tres cosas:

a).- Hacemos tangible lo que más nos ayuda. Al nombrarlo  y decirlo en voz alta estamos reforzando en nuestro cerebro que se conviertan las partes más apreciadas en algo memorable y  valioso.

b).- Ofrecemos feedback a la otra persona sobre lo que funciona mejor.

c).- Confirmamos que ha sido una conversación útil, una de las muchas que a continuación se pueden mantener.

2.- Apreciar la conversación

Hay que celebrar el hecho de que ambas partes hayan asumido el riesgo de mantener esta conversación y de adquirir el compromiso de crear una BPR.

El autor recomienda que, en esta fase final, utilicemos algunas de estas frases:

a).- “Gracias. Ha sido de mucha ayuda y espero con interés futuros contactos”.

b).- “¿Qué es lo que ha sido más útil para ti?”

c).- “Esto es lo que resulta más valioso para mí”.

d).- “¿Qué es lo que ahora sabes que no conocías antes?”

e).- Me gustaría celebrar …..

f).- Aprecio, sobre todo, ……

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