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miércoles, 22 de julio de 2015

¿PIENSAS COMO UN ZORRO O COMO UN ERIZO?


Timo Meynhardt, Carolin Hermann y Stefan Anderer, en la edición de junio-agosto de la revista Dialogue, plantean esta pregunta siguiendo la distinción que el filósofo británico Isaiah Berlin hizo entre los zorros y los erizos. Berlin diferencia entre las personas que luchan por una visión del mundo coherente con lógica y principios organizacionales (los erizos) y aquellas otras que están cómodas sin relacionar las cosas sistemáticamente dentro de un contexto más amplio y a las que les gustan los flecos sueltos (los zorros).

En esencia esta metáfora animal describe diferencias fundamentales que se presentan en los seres humanos en relación con sus preferencias a la hora de organizar y procesar información y experiencias. Sobre todo nos enseña a no culpar a los demás por no ver el mundo “correctamente”, ya que nos urge, por el contrario a respetar las distintas formas de relacionarnos con el mundo que nos rodea. Berlin se basa para su metáfora en una frase del poeta clásico griego Arquiloco:  “El zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una muy importante”.

En ubn famoso estudio sobre los juicios de los políticos para predecir hechos futuros publicado en 2005 por el profesor de psicología Philip Tetlock se mostraba como mientras los “zorros” solían conseguir mejores resultados, los “erizos” eran más reconocidos por el público. En 2014 en “The Economist” destacaban que el problema de Occidente es que, como los zorros, sabe muchas cosas pero no está seguro de lo que quiere realmente, mientras que Alexander Putin es como el erizo que sabe una sola cosa importante, que es que Ucrania, especialmente en su  zonas sur y este forma parte realmente del mundo ruso.

Los autores han encontrado, en sus investigaciones, que en los puestos directivos de nivel más alto se encuentran con más frecuencia “erizos” que “zorros”, lo que en tiempos turbulentos puede no ser la elección más adecuada ya que los “zorros” están mejor preparados para moverse en la ambigüedad y paradoja.

Ambos perfiles son necesarios porque los “erizos” son capaces de ver los patrones y conectar los distintos puntos mientras que los “zorros” tienen la capacidad de absorber la complejidad.

Los “erizos” tienen una visión del mundo asociada con un principio organizacional coherente. Normas claras gobiernan su pensamiento por lo que toma decisiones y actúa con confianza. En casos extremos tiene el inconveniente de que su necesidad de coherencia, de claridad y de devaluación de la complejidad del mundo real puede conducir a un procesamiento incorrecto de la información y a la incapacidad de incorporar las nuevas ideas e información  en forma de pensamientos y acciones.

Los “zorros”, por el contrario, reconocen distintas visiones del mundo. Acepta diferentes enfoques y múltiples verdades. Su forma de pensar refleja una perspectiva sistémica y en ocasiones inconclusa por lo que la ambigüedad y la sobrecarga de información puede conducir a la confusión y a la incapacidad de actuar. Las diferentes rutas y opciones que se abren ante ellos pueden fácilmente desembocar en parálisis.

Para intentar entender cuáles son nuestras preferencias podemos preguntarnos qué papel juegan las normas y el orden en nuestras vidas y si estamos abiertos a nuevas ideas y experiencias. También si nos enfadamos si los demás no captan las idea clave o no comunican con claridad  o si aceptamos que distintos caminos pueden conducir a Roma.

Estudios recientes señalan que los estilos de pensamiento no son rígidos y que los individuos suelen ser flexibles adoptando uno u otro en función de la situación en la que se encuentren.


1 comentario:

  1. Muy interesante articulo, merece volver a leerlo para introspectarnos y conocernos un poco mas. Este articulo sin dudarlo se puede aplicar en reuniones de trabajo. Vale. Saludos

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