Robyn Mc Leod en el
blog de Chatsworth Consulting Group del pasado 8 de octubre reflexiona sobre el
poder que ejerce un líder carismático y la influencia y responsabilidad que
lleva asociados.
La autora considera el
carisma como un atractivo personal que hace que las personas se sientan atraídas,
inspiradas y que convierte a un mensaje en algo irresistible. Pero el carisma
por si solo no convierte a un líder en un gran líder.
Los atributos positivos que poseen los líderes
carismáticos son las formas en las que utilizan y mantienen su influencia con
eficacia. Entre ellos tenemos:
1.-
Ser un buen narrador de historias
Los líderes
carismáticos tienen la capacidad de no solo marcar la dirección o establecer
las prioridades y estrategias, sino que les dan vida al compartir una historia
u observación que ayuda al equipo a comprender las razones por las que su
trabajo importa. Utilizan metáforas e ideas de otras fuentes de conocimiento
para inspirar, alineando el enfoque y la forma de transmitir con su estilo
natural de manifestarse.
2.-
Conectar de forma auténtica
Buscan oportunidades
para conversar con los miembros de su equipo de forma individual y colectiva,
mostrando interés y dedicando tiempo para conocer y entender sus necesidades y
aspiraciones. Se preguntan por lo que importa en cada situación, por las
razones por las que a la audiencia les debe importar lo que les transmite y por
lo que quiere que ésta entienda o haga.
3.-
Generar confianza
No es suficiente el ser
carismático y ganar a las personas. Esto puede ser útil inicialmente pero los
líderes carismáticos eficaces muestran acciones mantenidas, consistencia y
competencia para generar una confianza que se mantenga en el tiempo.
Existen, también,
algunos potenciales inconvenientes asociados a ser un líder carismático. Entre
ellos:
a).-
El deseo de agradar de los miembros del equipo
Cuando los miembros del
equipo se vuelven excesivamente devotos del líder carismático, pueden centrarse
en hacer aquello que piensan que hará que su líder se sienta feliz. Esta deferencia
puede crear una lealtad ciega y una imposibilidad de cuestionar al líder, que
les deja menos inclinados a mostrarse contrarios a las ideas de éste.
Una forma de evitar que
ocurra esto consiste en invitar a que los miembros del equipo propongan
desafíos y alternativas a las ideas del líder. Cuando lo hagan, el líder debe agradecer la
intervención y profundizar en sus sugerencias.
b).-
La necesidad de competir por la atención del líder
Esta situación puede minar la capacidad de colaborar, compartir información y de confiar entre los miembros del equipo.
Es
importante que el líder se mantenga atento a las dinámicas interpersonales en
su equipo y que priorice y recompense la colaboración dentro del equipo.
c).-
La dependencia
Los equipos que se apoyan demasiado en un líder carismático pueden tener dificultades a la hora de tomar decisiones, actuar de forma independiente o mantener una energía productiva por sí mismos.
La dependencia se puede reducir dando un paso hacia
atrás y, por ejemplo, pidiendo a los miembros del equipo que presenten sus
sugerencias antes de que el líder ofrezca las suyas y siendo claro sobre qué
decisiones el equipo las pueden tomar de forma independiente.
d).-
El entusiasmo sin claridad
Un mensaje inspirador puede dejar a las personas entusiasmadas sin que les ofrezca la comprensión de una decisión, sus implicaciones o los pasos a seguir. El entusiasmo puede ser confundido con comprensión o acuerdo y pueden existir dudas que no se expresan o preguntan.
Antes de seguir, el líder, en estas situaciones, debe preguntar qué
es lo que han entendido los demás, lo que no les queda claro y qué
preocupaciones o preguntas tienen.
e).-
El apego a ser admirado
Los líderes se pueden acostumbrar a ser las personas a las que los demás recurren para inspiración o respuestas. Mientras esa admiración puede ser gratificante, puede dificultar el que el líder transmita mensajes complicados o impopulares, se muestre abierto ante los contratiempos o de un paso hacia atrás para que los demás puedan aprender a liderar.
El líder debe dedicar tiempo a reflexionar sobre si
está realizando elecciones que sirvan a su equipo, aunque impliquen desilusionarles
o ceder el centro de atención.
El carisma puede
inspirar a las personas y darles fe y confianza en un líder, pero al final, lo
que verdaderamente importa es si esa influencia e inspiración ayuda a que los
equipos piensen con claridad, hablen con sinceridad y sean capaces de ir hacia
delante y dar lo mejor de sí mismos.

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