Paul Thorton en
SmartBrief on Leadership del pasado 7 de mayo plantea distintas estrategias
para solucionar los conflictos en los equipos cuando surgen.
Los líderes fuertes con
frecuencia no están de acuerdo en que cuando las disensiones escalan hasta
llegar a conflictos personales el desempeño se deteriora. El reto para los
ejecutivos senior no consiste en eliminar las diferencias, sino en canalizarlas
para obtener resultados productivos. Cuando el conflicto se convierte en algo
personal, el líder debe intervenir.
El autor muestra cómo
se puede gestionar la misma situación utilizando tres tipos de liderazgo, poniendo
como ejemplo un caso en el que dos vicepresidentes de una empresa han
desarrollado una relación destructiva, por la que en las reuniones con
frecuencia terminan recurriendo a ataques personales. El líder ante esta
situación puede utilizar uno de estos estilos de liderazgo:
1.- Directivo
En un entorno privado,
por ejemplo, reunir a los dos implicados y decirles los cambios que se esperan
de ellos. Diciendo: “ Necesito que reconozcáis lo que está sucediendo en las reuniones: la forma
en la que interactuáis es poco profesional e inaceptable y está dañando al
equipo y entorpeciendo la toma de decisiones. Por tanto espero que mostréis vuestro
desacuerdo con las ideas, no el uno con el otro, que participéis sin interrumpiros
uno al otro y que mantengáis las discusiones centradas en datos y en los
resultados de negocio. Si vuestro comportamiento no cambia tendré que tomar
medidas. Espero que os quede claro”.
2.- Centrado en la
indagación y el debate
El líder hace preguntas
para ayudar a las personas en conflicto a identificar los problemas y las
soluciones. Por ejemplo , en el caso mencionado: “Me gustaría hablar sobre
vuestro comportamiento en las reuniones, para lo cual desearía contestéis las
siguientes preguntas:
·
¿Cómo interpretáis la eficacia y el
grado de profesionalidad de las interacciones que mantenéis el uno con el otro?
·
¿Cómo influye vuestro comportamiento en
el resto del equipo?
·
¿Cuándo un debate sano se convierte en
contraproducente?
·
¿Cómo pensáis que pueden ser unas
mejores relaciones de trabajo entre vosotros?
·
¿Qué cambios estáis cada uno de vosotros
dispuestos a hacer para mejorar esta situación?
3.- Centrado en la delegación
El líder permite que
los implicados definan y resuelvan el problema por sí mismos, diciendo, por ejemplo:
“He observado que existen claras
tensiones entre vosotros dos que están empezando a impactar en el desempeño del
equipo directivo. Dedicar las siguientes 48 horas para reflexionar sobre:
·
Las principales causas de vuestro
conflicto
·
Qué debería incluir una relación
satisfactoria de trabajo
·
Compromisos sobre comportamientos y
roles a acordar para poder seguir hacia delante.
El
viernes a las 10 quiero saber lo que habéis decidido y acordado”.
Posteriormente
el líder debe analizar los resultados para ver si los problemas están
correctamente definidos y si los afectados están dispuestos a cambiar sus
comportamientos, son capaces y tienen la motivación adecuada.
La
clave para un liderazgo efectivo está en diagnosticar acertadamente la
situación y en seleccionar el estilo de liderazgo que pueda producir los
mejores resultados.

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