Wiliam Ury en “Possible. How
we survive (and thrive) in an age of conflicts”, que estamos comentando, plantea
que dentro del ciclo de lo posible, en relación con un conflicto el camino
comienza, como hemos visto, en el “balcón” sigue con la construcción de un
puente dorado y termina con la intervención de la tercera parte.
Esta tercera parte es el poder de las personas
utilizando el poder de sus pares, adoptando la perspectiva de todos y apoyando
el proceso de transformación del conflicto. En los conflictos que nos rodean
cada uno somos potencialmente “terceras partes”, ya sea como miembros de la
familia, amigos, compañeros, vecinos o ciudadanos. La “tercera parte” somos
cada uno de nosotros y todos nosotros, trabajando juntos.
Si ir al balcón libera el potencial que está dentro de
nosotros y construir un puente dorado libera el potencial entre nosotros,
comprometer a la “tercera parte” libera el potencial que nos rodea. Para
liberar a la “tercera parte” desplegamos tres poderes naturales.
Cada uno es una capacidad humana innata, algo que puede que ya sepamos cómo
hacer , pero que necesitamos desarrollar y perfeccionar: el primero es el poder
de acoger, para recibir y conectar las partes. El segundo es:
II.- AYUDAR
Consiste en el poder de ayudar a
que las partes vayan al “balcón” y construyan un puente dorado cuando se presentan
dificultades.
Cuando estamos atrapados en un conflicto nuestra
visión, con frecuencia, se constriñe. El conflicto crea anteojeras. Aquellos
que están fuera del conflicto pueden frecuentemente ayudar a las partes a ver
posibilidades que son difíciles de percibir desde dentro del conflicto.
Podemos asumir que para ayudar a las partes en un
conflicto debemos tener respuestas o sugerencias sólidas sobre cómo resolver su
problema. Pero, de hecho, para ayudar solo necesitamos mantener una actitud curiosa,
escuchar atentamente y hacer preguntas que puedan abrir la mente a nuevas
posibilidades.
Ayudar es una capacidad humana innata y una
inclinación que la mayoría de las personas tienen. Cuando sabemos que alguien
lo está pasando mal estamos programados para naturalmente plantear la siguiente
pregunta: ¿Cómo puedo ayudar?
No es fácil para aquellos que se encuentran atrapados
en un conflicto el “ir hacia el balcón” o “construir un puente dorado”. Todos necesitamos,
en ocasiones, ayuda, hasta los que parecen capaces de manejar los conflictos.
Ayudar implica, por tanto, ayudar a las partes a ir hacia el balcón y a
construir un puente dorado. Significa que debemos ayudarles a que hagan una
pausa, un zoom hacia dentro para ver lo que realmente quieren y un zoom hacia
fuera para visualizar el entorno en general. También quiere decir que tenemos que
ayudar a que se escuchen unos a otros, creen opciones posibles y atraigan a las
partes para lograr un acuerdo. En resumen, significa ayudar a las partes a ver
posibilidades donde parece que no pueden ver ninguna.
Ante conflictos muy acalorados o intensos podemos
sentir que no tenemos ningún poder como miembros de terceras partes, creyendo
que no hay nada o muy poco que podamos hacer, pero existe la posibilidad de que
si consigamos hacer algo. Para ello lo primero que tenemos que hacer es cambiar
nuestro patrón mental de pensar “no puedo”, a pensar “si puedo”.
A la mayor parte de las personas no les gusta que les
digan lo que hacer, especialmente en una situación sensible, ya que piensan que
sus propias perspectivas son más acertadas. La clave, según la experiencia del
autor, consiste en hacer preguntas aclaratorias que saquen a la luz las
perspectivas de cada parte. Este tipo de preguntas ayudan a descubrir intereses
subyacentes y a generar opciones posibles. Las preguntas pueden ser tan
sencillas como:
a).- ¿Puedes explicar, por favor, las razones por las
que esto crea o supone una dificultad para ti?, ¿Cuál es tu preocupación? ,
¿Por qué esto es importante para ti?
b).- ¿Cómo podemos satisfacer los intereses de ambas
partes?
c).- ¿Si no puedes estar de acuerdo ahora, bajo qué
condiciones es posible que pudieses llegar a un acuerdo?
d).- ¿Cuáles han sido los costes para ti de esta pelea
o conflicto? ¿Cuáles podrían ser, en cambio, los beneficios de llegar a un
acuerdo?
Hacer estas preguntas ayuda a que las personas
descubran dentro de si mismos las pistas que les pueden llevar a abordar y a
solucionar sus problemas. Por el contrario si lo que hacemos es aconsejar,
vamos a partir de nuestra perspectiva , de las ideas más brillantes que
podamos pensar y vamos a hacer sugerencias o recomendaciones sobre lo que
pensamos que la otra parte debe hacer.
Ofrecer counselling , sin embargo, busca ayudar a que la otra persona o parte
explore sus propios pensamientos para
llegar a una conclusión o solución. Aconsejar supone hablar un 80% del tiempo,
mediante el counselling escuchamos un 80% del tiempo.
Para ofrecer counselling Ury
piensa que resulta útil hacer una distinción entre conocimiento general y
conocimiento local.
1.- El conocimiento general es lo que normalmente consideramos como
conocimiento, es lo que aprendemos en el colegio o lo adquirimos con frecuencia
al leer libros o artículos.
2.- El conocimiento local, sin
embargo, es el conocimiento de las personas y contexto que rara vez es hablado
o escrito y se adquiere con la experiencia. Son las cosas que percibimos sobre
las personas, sobre su comportamiento y sobre sus motivaciones. Interviene en la forma en la que las decisiones se toman
realmente, ya que integra los procedimientos informales. Con frecuencia no
somos conscientes de que hemos estado acumulando este tipo de conocimiento
sobre las personas y sobre las situaciones que nos rodean.
Los consejos basados en
conocimientos generales exclusivamente, con frecuencia no resultan muy útiles y
las personas no saben cómo pueden aplicarlos a su situación específica. De hecho
puede que no sean aplicables. El truco está en mezclar el conocimiento general
con el local lo más posible.
La mejor forma de hacerlo
consiste en escuchar cuidadosamente y hacer preguntas a las personas que tengan
un conocimiento local profundo. Si estamos cerca de una o más de las partes normalmente
tendremos conocimientos locales y con este tipo de conocimiento estaremos en
disposición de ofrecer algo más que consejos generales, podremos ofrecer
counselling genuino.
Si nos encontramos en la
situación, como tercera parte, de que las otras partes no son capaces de hablar
entre ellas sin pelearse, metafóricamente o literalmente, podemos intentar
facilitar una comunicación clara y un diálogo sincero.
Para ello podemos crear un
entorno seguro y un proceso inclusivo en el que las personas puedan mantener un
intercambio abierto para profundizar en su comprensión mutua y abordar los
temas en conflicto.
Con las tensiones, miedos y
desconfianzas cuesta trabajo conseguir que las partes se reúnan y mantenerlas
en contacto. Requiere construir un entorno neutral tan fuerte como las
emociones de las partes. Como tercera parte el trabajo consiste en sostener ese
entorno o “contenedor” para que los participantes puedan mostrar sus reacciones
naturales pero sin destruir el diálogo.
Siempre tenemos que recordar que no
solo las personas de fuera son las que pueden jugar el papel de tercera parte. Aunque
seamos parte de un conflicto podemos asumir el papel de tercera aparte, mientras,
al mismo tiempo, podemos estar representando a nuestra parte. El secreto está
en que cualquiera de nosotros, hasta los miembros de las partes puede escoger, también, asumir la
parte de la comunidad.
Es fácil mantenerse a una
distancia del conflicto, pero facilitar el diálogo es una forma de conseguir
cambiar los corazones y las mentes. Las partes, con frecuencia, se sorprenden
al descubrir que sus “enemigos” son seres humanos como ellos mismos y pueden
hasta terminar concluyendo que puestos en una situación similar a la de la
parte contraria podrían sentir y actuar
de la misma forma.
Por tanto, la tarea a abordar por la tercera parte es ayudar a
facilitar el diálogo hasta que las partes implicadas puedan estar en
condiciones de facilitar su propia conversación.
Si el problema es la dificultad
que tienen para llegar a un acuerdo puede ser el momento de que desde la
tercera parte se actúe como mediadores, aunque sea se manera informal. Mediar significa
asistir activamente a las partes para que lleguen a un acuerdo con el que ambas
puedan vivir. La mediación es, simplemente, una negociación asistida.
Con frecuencia la mediación se
confunde con el arbitraje, pero ambas son muy diferentes:
a).- En la mediación el acuerdo
pertenece a las partes implicadas. La tercera parte simplemente ayuda.
Como mediador se puede
profundizar en cuál es el problema y descubrir cuáles son los intereses y necesidades subyacentes de cada parte, así
como explorar con éstas las múltiples posibilidades, sin forzar a una estrecha
decisión binaria si-no sobre el tema o contrato. La mediación puede ayudar a
liberar el potencial pleno que nos rodea.
La mediación permite a las partes
explorar opciones buscando la ganancia mutua.
b).- En el arbitraje la tercera
parte decide.
El arbitraje es valioso para
solucionar disputas que no pueden resolverse por medio de una negociación o
mediación y que con frecuencia terminarían en costosas demandas judiciales.
Podemos no ser conscientes de
ello pero, de una manera informal, todos tenemos la oportunidad de mediar en
situaciones cotidianas. Los padres median en las discusiones entre sus hijos,
los directivos median entre sus empleados y con sus jefes, etc. Podemos no ser
neutrales pero todos estamos interesados y motivados para ayudar a las personas que nos rodean para transformar
sus conflictos de forma que beneficien a nuestras familias, entornos laborales
y comunidades. Cada uno de nosotros tiene la oportunidad de ayudar a los demás
a alcanzar acuerdos satisfactorios y a reparar sus relaciones.
Quizás el mayor obstáculo para
ayudar se encuentre dentro de nosotros, cuando pensamos erróneamente que no
podemos ser de mucha ayuda. Ofrecer nuestra ayuda puede ser más sencillo de lo
que parece. Pensamos que necesitamos tener las respuestas para ayudar (como
hemos comentado), pero no es necesario, lo que si podemos hacer es escuchar y
hacer preguntas básicas enfocadas a resolver problemas y ofrecer counselling,
procurando facilitar que se produzca un diálogo genuino entre las partes. Las mejores
respuestas surgen de un proceso en que las partes están totalmente
implicadas para poder llegar a crear
ellas su propio acuerdo.





