domingo, 12 de julio de 2026

LIDERAZGO POSITIVO: LIDERAR CON OPTIMISMO Y ESPERANZA

 


Jon Gordon en “The power of positive leadership” plantea que el optimismo se puede considerar como una ventaja competitiva para el líder, ya que si no éste no cree en su visión ni hacia dónde se dirige y no se muestra optimista ante sus posibilidades de llegar allí, con frecuencia se rendirá antes de alcanzar su meta. Se rinde debido al esfuerzo, la negatividad, la frustración, las adversidades, el miedo, el rechazo y las circunstancias que parecen insuperables, al no tener el optimismo, la positividad y la creencia en que debe seguir yendo hacia delante.

El optimismo, la positividad y las creencias de que pueden llegar a  alcanzar lo deseado son la energía que los líderes positivos necesitan para seguir adelante y obtener resultados.

Todos los humanos nos enfrentamos a una batalla entre la positividad y la negatividad todos los días. Cada momento y situación nos presenta la oportunidad de considerar una experiencia como positiva o negativa. Todos los días podemos alimentar los pensamientos negativos o positivos y dependiendo de nuestra elección crecerán unos u otros.

Con frecuencia nos escuchamos a nosotros mismos contándonos  todas las quejas, dudas, miedos y negatividad que conducen a la infelicidad, fracaso y metas incumplidas. Pero el tener pensamientos negativos no significa que tengamos que creer en ellos, ya que nosotros no somos los pensamientos que pensamos, somos los pensamientos en los que creemos. En lugar de escuchar a esas “mentiras” negativas podemos escoger alimentarnos de la verdad positiva, a través de palabras, pensamientos y creencias que nos den la fuerza y el poder de superar nuestros retos y crear una vida, carrera profesional y equipo extraordinarios. Independientemente de aquello a lo que nos enfrentemos debemos seguir el camino, mantenernos positivos, hablarnos a nosotros mismos en lugar de escucharnos y asegurarnos que celebramos llegar a nuestro destino.

Otra forma de alimentar los pensamientos positivos es a través de nuestra perspectiva y la forma en la que vemos el mundo. Cualquiera que persiga algo que merezca la pena fracasará con frecuencia, pero hay que interpretar estos fracasos como oportunidades de crecimiento. Podemos contemplar nuestra vida como un juego de fracasos y fallos o de oportunidades.

Cuando nos encontramos con la adversidad tenemos una elección sobre cómo la vemos y sobre la historia que nos contamos a nosotros mismos. Podemos verla como algo que está intentando quebrarnos o como un evento que nos puede conducir a un avance o logro. Podemos considerarla como nuestra enemiga o como nuestra compañera en nuestro crecimiento que nos va a hacer que seamos más fuertes y resilientes. Las historias que nos contamos determinan cómo responderemos ante la adversidad y cómo vivimos nuestra vida.

Aquellos que se ven a sí mismos como víctimas se mantienen hundidos, mientras aquellos que se ven a sí mismos como héroes se recuperan y armados con el optimismo, valor y fe, van hacia delante y actúan para crear un futuro mejor y más brillante. Por ejemplo, aquellas personas que estudian cinematografía  saben que en cada gran película el personaje principal quiere lograr algo pero para ello debe superar adversidades y conflictos para alcanzarlo. Y los que estudian la vida saben que sucede lo mismo, ya sea comenzar un negocio, crear un equipo ganador, educar a los hijos, ayudar a las personas sin recursos, curar el cáncer, etc, La adversidad y el conflicto van a ser parte del camino al intentar alcanzar nuestra meta. Pero cuando nos golpee la adversidad podemos elegir contarnos a nosotros y al mundo una historia positiva y trabajar con pasión para crear un resultado lo más  positivo posible.

Podemos contarnos una historia positiva si consideramos los eventos en nuestras vidas como oportunidades en lugar de desafíos de carácter negativo. Un estudio sobre 500 personas “con suerte” que parecía que tenían todo: riqueza, relaciones, grandes carreras y felicidad mostró que cada una de ellas habían experimentado episodios de mala fortuna en sus vidas. En el exterior parecía que habían tenido vidas perfectas, pero cada una de ellas se había tenido que enfrentar a retos, adversidades y dificultades. Pero a pesar de los desafíos diversos todas compartían una característica: todas habían convertido la mala fortuna o desgracia en buena fortuna. En medio de sus luchas y esfuerzos habían buscado y encontrado oportunidades. Como líderes tenemos que recordar que los retos van a surgir en nuestro camino y nuestro trabajo va a consistir en estos casos en no quedarnos atascados en el barro ni hundirnos sino en mantener la cabeza alta, buscar la oportunidad y encontrar lo bueno en el camino.

Gallup realizó un estudio en el que se preguntaba a los encuestados que nombrasen el hecho mejor y el peor de sus vidas. El estudio encontró que existe una correlación del 80% entre los dos eventos. De alguna manera el peor hecho en nuestras vidas con frecuencia nos conduce al mejor, si nos mantenemos positivos y seguimos avanzando hacia delante.

Como líderes nuestra perspectiva es muy importante porque la forma en la que vemos el mundo y los hechos que ocurren, determina el mundo que vemos y la respuesta que damos. Las olas de cambio van a estar siempre surgiendo en nuestro camino y cuando la ola golpea tenemos una elección: podemos resistir el cambio o cabalgar sobre ella hacia un futuro exitoso. Investigaciones muestran que las personas y empresas que prosperaron durante la Gran Recesión fueron aquellas que abrazaron los cambios y buscaron nuevas oportunidades. El factor clave en su éxito fue su perspectiva, la forma en la que interpretaron el cambio que estaban experimentando. Las que lo vieron como algo malo y se resistieron fueron aplastadas por la “ola”. Aquellas que lo contemplaron como algo bueno y como una oportunidad cabalgaron sobre la “ola” hacia un futuro mejor.

Un factor que interviene en estas situaciones es el conocido como la “maldición de la experiencia”, que hace que se echen de menos los buenos días pasados, se produzcan quejas sobre cómo son las cosas en la actualidad y se rechacen los cambios, porque dejamos que las pasadas experiencias, ya sean buenas o malas, afecten nuestro presente y futuro.

Los novatos, en cambio, no están marcados por el rechazo, ni por las creencias negativas o por experiencias pasadas. Aportan idealismo, optimismo y pasión a su trabajo. No se centran en lo que todos dicen que es imposible y, en lugar de eso, con ojos bien abiertos creen que todo es posible. Procuran trabajar duro, mantenerse positivos, vivir sin miedo y son lo suficientemente ingenuos para lograr tener éxito. No tienen la experiencia ni saben cómo fueron las cosas, ni conocieron lao buenos días pasados. En lugar de eso crean sus buenos días ahora.

El autor propone que independientemente de la experiencia que tengamos como líderes, consigamos que ésta se convierta en una bendición y no en una maldición, que dejemos que nos ofrezca pericia y dominio y que nuestro patrón mental de “novato” nos llene de optimismo y pasión. Recomienda también mentorizar a los novatos porque a pesar de todos sus esfuerzos y energía cometen errores y que dejemos que nos enseñen a ver el mundo a través de sus ojos, para poder crear nuestros propios buenos días en el presente.

Gordon sugiere que una parte importante del liderazgo para hacer avanzar a nuestros equipos a través de los retos y del cambio es actuar como un grano de café. En su libro “The coffee bean” explica que los granos de café cuando se colocan en un cazo lleno de agua hirviendo transforman el agua en café. No se ven impactados por el entorno, sino que lo transforman. Por tanto, nuestras circunstancias y los hechos que ocurren  a nuestro alrededor en el mundo no van a definirnos. Nosotros somos quienes debemos definir nuestras circunstancias. El poder no lo tienen las circunstancias, lo posee nuestro estado de ánimo  y el amor, la pasión , el propósito y la perspectiva  con la que lideramos y creamos.

También podremos liderar con más poder cuando seamos conscientes de que tenemos el poder de distorsionar la realidad. Con frecuencia pensamos que la realidad es objetiva, pero cuando entendemos cómo los líderes con un patrón mental positivo han sido capaces de cambiar el mundo a lo largo de  la historia, podemos ver claro cómo un líder puede definir la realidad y distorsionarla de forma positiva. Un ejemplo lo tenemos en Steven Jobs que tenía la habilidad de convencer a los empleados de Apple de que eran capaces de cumplir unos plazos que todo el mundo creía que eran imposibles. Su optimismo y creencias en lo que era posible, aunque no lo pareciese, se volvían contagiosas y como resultado Apple se convirtió en una de las principales compañías en el mundo.

Nuestra realidad es el resultado de nuestros pensamientos y creencias (no de nuestras circunstancias). El liderazgo consiste en una transferencia de creencias que el líder comparte con su equipo y organización, que van a tener una gran influencia en lo que va a crear, construir y lograr, por lo que el mensaje debe ser positivo y no negativo.

Al final el secreto de  ser un líder positivo está en liderar con esperanza en un mundo lleno de cinismo, negatividad y miedo. La batalla final a la que nos enfrentamos todos los días es la que mantienen el miedo y la esperanza. Como líderes debemos ser conscientes de que nuestros profesionales se enfrentan a ella diariamente. Se encuentran llenos de miedo, dudas e incertidumbre y es labor nuestra, como líderes, de inspirarles con fe y esperanza en lugar de a través del miedo. El futuro pertenece a aquellos que creen en él y que cuentan con las creencias, resiliencia, positividad y optimismo para superar todos los retos para realizar los cambios necesarios.

Los grandes equipos son positivos colectivamente.  Tienen la creencia común y el entusiasmo colectivo transmitidos y compartidos por sus  líderes.. Éstos creen en ellos, aunque sus miembros no crean en sí mismos, les animan cuando están en horas bajas y les inspiran para hacer más, dar más y conseguir hasta aquello que no creen que son capaces de alcanzar. Les dicen a sus equipos que la esperanza y el miedo tienen algo en común, ya que ambos creen en algo que no se ha producido todavía. El miedo cree en un futuro negativo, la fe en un futuro positivo. Como ninguno de ellos se ha producido aún, podemos tomar la decisión de creer en un futuro positivo y luchar para que se haga realidad.

El liderazgo al final no se debe centrar tanto en lo que el líder puede hacer, sino en lo que puede inspirar al animar y empoderar a los demás. Si se comienza el proceso creando una cultura positiva, compartiendo la visión, liderando con optimismo y positividad, el líder y su equipo estarán en el camino de crear un futuro positivo.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario