Paul Thorton en
SmartBrief on Leadership del pasado 4 de junio plantea que existen cuatro
fuerzas que pueden estar influyendo en la eficacia de nuestro liderazgo. Respondemos
a las situaciones a través de una lente moldeada por nuestras creencias,
emociones, necesidades y puntos ciegos, y, bajo presión, esta lente puede
distorsionar nuestro pensamiento y nuestro comportamiento.
Nuestra efectividad a
la hora de liderar está influida por nuestra habilidad para reconocer y
gestionar estas fuerzas internas. Sin esta habilidad podemos reaccionar de
formas improductivas. Estas fuerzas son:
1.-
CREENCIAS INEXACTAS
Nos pueden llevar a
malinterpretar las situaciones y a responder con un estilo de liderazgo poco
eficaz. Algunos ejemplos de creencias inexactas son.
·
“Si quiero que se haga algo, tengo que
hacerlo yo mismo”. Conduce a hacer las cosas en lugar de delegarlas y limita el
desarrollo de los demás.
·
“Los buenos líderes siempre tienen todas
las respuestas”. Limita
la participación y la discusión abierta.
·
“El conflicto es malo y debe ser evitado”.
Esta idea con frecuencia prioriza el gustar y ser querido en lugar de abordar
las cuestiones importantes.
·
“La experiencia iguala a la competencia”.
Confunde el tiempo que se lleva realizando un trabajo con la adquisición de las
competencias necesarias para realizarlo.
Estas creencias pueden hacer que
juzguemos erróneamente a los demás, simplifiquemos las situaciones en exceso y
tomemos decisiones ineficaces.
Para evitarlas debemos procurar mejorar
nuestros pensamientos, cuestionando nuestras creencias, preguntándonos, por
ejemplo: ¿Qué hechos apoyan esta creencia?, ¿Existe alguna otra forma de contemplar
esta situación? , ¿es esta creencia cierta en todas las situaciones?
2.- NECESIDADES
FUERTES
Los líderes con una necesidad fuerte de
control con frecuencia utilizan en exceso un estilo directivo, que les impulsa
a tomar el control muy pronto, limitar los inputs de los demás y asumir todas
las decisiones.
Los líderes con una necesidad fuerte de
aprobación tienden a evitar las conversaciones complicadas y a tener problemas
para cuestionar a los demás, debilitando la eficacia de su liderazgo.
En ambos casos los líderes creen que
están respondiendo a las situaciones, pero en realidad sus necesidades internas
están dirigiendo su comportamiento. La necesidad de control y la de aprobación
pueden reforzarse una a otra. En equipos donde los individuos con necesidad de
aprobación no comparten sus ideas para preservar la armonía los líderes con una
fuerte necesidad de control toman el mando, dirigen las conversaciones y toman
las decisiones.
Los líderes efectivos aprenden a
reconocer estos patrones, en ellos y en los demás y se detienen y preguntan
cuáles son las necesidades que están influyendo en su comportamiento y en el los
comentarios de los demás, para poder responder de forma apropiada.
3.- EMOCIONES FUERTES
En reuniones tensas la frustración y las
actitudes defensivas pueden llevar a los líderes a interrumpir, culpara los
demás o cerrar la discusión. Lo que
piensan que es tomar el control puede ser una reacción emocional en lugar de
una respuesta acertada a la situación que se plantea.
Cuando las emociones les dominan los
líderes con frecuencia reaccionan con rapidez en lugar de responder reflexivamente. Por
ejemplo:
·
La ansiedad puede ocasionar que sobreestimen los riesgos y subestimen las
capacidades de los demás, llevando a la microgestión.
·
La frustración puede conducir a que los líderes se centren en lo que es
incorrecto, resultando en críticas duras, impaciencia y al fracaso de las
conversaciones de coaching.
·
El miedo al conflicto puede hacer que los líderes eviten conversaciones
complicadas, retrasen decisiones y se acomoden en exceso.
·
El exceso de confianza puede hacer que los líderes se apresuren a tomar
decisiones sin considerar los riesgos, conduciendo a situaciones de delegación
prematura o guía insuficiente.
Los líderes deben
prestar atención a las situaciones que desencadenen emociones fuertes y
aprender a reconocerlas y a etiquetarlas. Deben hacer una pausa antes de
responder, hacer preguntas e intentar entender no solo lo que están sintiendo,
sino también sus causas.
4.- PUNTOS CIEGOS
Pueden evitar que el
líder diagnostique de forma exacta las situaciones y hacer que sea menos eficaz
en lo que dice y hace. Puntos ciegos frecuentes son:
·
El sesgo de confirmación por el que solo buscamos información que apoye
nuestras creencias, mientras ignoramos evidencias que entren en conflicto con
nuestras ideas.
·
El sesgo de actualidad por el que damos un exceso de importancia y enfatizamos
los eventos recientes en lugar de buscar patrones de largo plazo.
·
Expresiones faciales que muestran impaciencia o incomodidad como suspirar,
falta de contacto visual, etc y pueden hacer que los demás se sientan juzgados
o ignorados, aunque no se diga nada.
·
Tono de voz duro, apresurado o condescendiente, que puede hacer que los
demás se pongan a la defensiva y se muestren poco abiertos o receptivos.
·
Lenguaje corporal que muestre desinterés o falta de respeto ( mirar el móvil,
mirar a otro lado,, postura cerrada, etc).
Para evitarlos es recomendable pedir feedback
a personas de confianza.

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