Jonathan B. Smith y Derek Gaunt en “Fight less, win more”, que estamos comentando, plantean que para tener éxito a la hora de utilizar la empatía táctica debemos ser capaces de saber escuchar, así como que existen cinco niveles de escucha.
La mayor parte de las personas operan en los primeros niveles casi todo el tiempo. Hasta aquellos que se consideran unos buenos oyentes rara vez van más allá del nivel 3. Consiguen tener todos los hechos pero suelen perderse la enorme cantidad de información emocional y contextual disponible en cada conversación. Esta es la información necesaria si queremos alcanzar la empatía táctica, que solo se puede obtener escuchando en los niveles más avanzados.
NIVEL
1: ESCUCHA INTERMITENTE (O
PARA CAPTAR LA IDEA PRINCIPAL)
Escuchar de forma
intermitente casi no se puede considerar como escucha. Podemos estar presentes,
pero distraídos. Enviamos señales superficiales para mostrar que estamos
prestando atención, como un movimiento para hacer que asentimos con la cabeza, o
un intento de contacto visual, pero nuestra mente no está con el que habla, ya
que está tratando de centrarse en dos cosas: la persona delante de nosotros y
la voz dentro de nuestras cabezas.
Nuestra mente solo se
puede centrar en una sola voz a la vez. Cuando nos encontramos escuchando a nuestra
voz interior no podemos estar escuchando a la otra parte, y se nota. Para los
otros resulta evidente que no les estamos prestando atención y lo pueden
interpretar como una ofensa. Cuando alguien no está verdaderamente escuchando
lo podemos percibir inmediatamente por el tono de su voz y por su lenguaje
corporal, aunque nos estén diciendo las cosas adecuadas en el momento correcto.
Esto hace que la persona que no se siente escuchada se sienta dolida, poco
respetada e irrelevante, por lo que como
respuesta no desea escuchar a la otra persona y, si puede, abandonará la
conversación.
El nivel 1, como
podemos observar, es peligroso. No solo impide la generación de confianza, sino
que puede dañar activamente la relación.
Puede ser mejor no escuchar diciendo a la otra parte que estamos ocupados y que
preferiríamos hablar cuando le podamos dedicar toda nuestra atención.
Cuando percibamos que
estamos escuchando de forma intermitente debemos hacer una pausa y tomar una
decisión: elevar nuestro nivel de escucha o detener la conversación y retomarla
cuando estemos preparados para centrarnos.
NIVEL
2: ESCUCHA PARA REFUTAR (O SECUESTRAR LA CONVERSACIÓN)
Se presenta cuando
escuchamos lo suficiente para informar sobre una respuesta, para centrarnos
luego enteramente en lo que queremos decir. Es la forma, por defecto, que la
mayor parte de las personas empleamos, hasta cuando pensamos que estamos
escuchando atentamente. Asumimos que el valor que aportamos a la conversación
está en los pensamientos que compartimos,
por lo que estamos ansiosos de expresar esos pensamientos y saltamos a
la menor oportunidad para “contribuir” a la discusión.
Cuando la otra persona
habla un oído está en lo que esta diciendo , mientras el otro está ocupado en
nuestro monólogo interno: lo que pensamos y sentimos sobre las palabras que
estamos escuchando. Aunque no las expresemos en voz alta nuestra mente no se
encuentra dedicada a escuchar en un 100%.
Esto ocurre
especialmente cuando las emociones son altas. Cuando nos sentimos enfadados
saltamos a defendernos y articulamos todas las razones por las que tenemos
razón. Cuando estamos nerviosos nos trabamos y titubeamos para explicarnos
antes de que la otra persona pueda atacarnos o juzgarnos. Hasta en el caso de
que una emoción sea positiva la agitación hace que nos mantengamos centrados en
nosotros. Los síntomas físicos que experimentamos. como ritmo cardiaco elevado,
respiración entrecortada , tensión muscular, etc, hacen que sea mucho más
difícil prestar atención a algo o a alguien.
Escuchar para luego
secuestrar la conversación es también una opción mu tentadora cuando sabemos
que es complicado lograr tiempo para participar en la conversación. Esto ocurre
con frecuencia en reuniones de grupo o en conversaciones persona a persona en
las que uno de los participantes sabemos que no deja meter baza, porque le
gusta el sonido de su propia voz. Sabemos que cuando tengamos la oportunidad de
intervenir tiene que ser importante lo que digamos, por lo que tan pronto
tenemos una idea que queremos comunicar
empezamos a componer las palabras para nuestro mensaje e inintencionadamente
desconectamos de todo lo demás.
El peligro obvio es que
nos perdamos escuchar información relevante de la otra parte. Una vez que
empezamos a pensar en nuestra respuesta podemos pensar que estamos escuchando
sus palabras, pero no estamos digiriéndolas y cinco minutos más tarde no
vamos a recordar lo que la otra persona ha dicho.
El peligro más sutil e
insidioso es que al escuchar de esta forma podemos estar creándonos enemigos
sin ser conscientes de ello. Como ocurría con el nivel anterior para la otra parte. es obvio que no nos interesa
comprenderles, sino que lo único que nos preocupa es decir lo que pensamos. En otras palabras que no
queremos escucharles, pero que si queremos que ellos nos escuchen. Desde esta
perspectiva nuestra actitud es hipócrita e irrespetuosa. Es fácil entonces ver
como una persona se puede sentir ofendida, molesta o desconectar totalmente de
la conversación.
Podemos pensar para
justificar este tipo de escucha que si no pensamos en qué decir mientras
hablan, cómo voy a saber qué decir una vez hayan terminado. La respuesta es
sencilla. Dedicar tiempo, no tener miedo de hacer una pausa. El tiempo es
nuestro amigo y lo podemos utilizar como una ventaja.
El primer reto para
evitar este tipo de escucha consiste en ser capaces de detectar cuándo estamos
escuchando de esta manera. Cuando lo hagamos debemos pararnos y volver a
centrarnos. En el caso de la empatía táctica volvemos a enfocar nuestra escucha
basándonos en la curiosidad: ¿Qué es lo que está motivando el comportamiento de
la otra parte?, Hacernos esta pregunta trae a nuestra mente de vuelta a una
actitud de recibir información, de escucha. Cuando la otra persona se está
expresando nuestra única tarea es recibir lo que nos está ofreciendo.
NIVEL
3: ESCUCHA BUSCANDO UNA LÓGICA INTERNA
Escuchas
las palabras para entender el razonamiento, los hechos y la lógica detrás de lo
que dice la otra persona, separando los datos de las palabras.
Cuando estamos escuchando buscando la lógica interna nos centramos en entender
no solo lo que la otra parte dice, sino el pensamiento que está detrás de ello,
la información a la que están prestando atención, cómo la están interpretando,
qué presunciones están haciendo o cuál es el razonamiento que le ha llevado a
las conclusiones que está expresando.
Se considera lógica
interna porque es lo que la otra parte está pensando y puede alinearse o no con
nuestras ideas o con la realidad. Esto es lo que diferencia este nivel de los niveles 1 y 2: además de centrar la
atención total en la otra persona, estamos reconociendo que su forma de pensar puede
ser diferente de la nuestra. Estamos intentando comprender no solo a la
situación, también a la persona que tenemos delante.
Este es el primer nivel
en el que podemos considerar que escuchamos bien, ya que estamos siguiendo el
curso de los pensamientos de la otra parte,
no los nuestros., pero todavía no estamos entendiendo todos los
elementos que están influyendo en su mente.
NIVEL
4: ESCUCHA DE LA EMOCIÓN LIGADA A LA LÓGICA
Escuchas no solo lo que
dicen, sino cómo
lo dicen. En este nivel te sintonizas con el tono de voz, el lenguaje corporal
y las emociones subyacentes que impulsan su mensaje Normalmente no tomamos
decisiones basándonos en hechos, la lógica o la razón. Lo hacemos basándonos en
las emociones y luego las justificamos con hechos, la lógica y los
razonamientos.
Aunque podamos captar
la lógica interna de alguien, no tenemos todos los hechos. Sabemos lo que están
pensando pero no sabemos por qué lo están haciendo. Las razones están detrás de
los sentimientos, no solo los superficiales que están expresando en voz alta,
sino en los más matizados que no están articulando y que se pueden identificar
a través de la elección de las palabras, tono de voz, expresión facial y
lenguaje corporal. En el nivel 4 de escucha estamos prestando atención a todos
estos factores e intentando adivinar qué significan. Nuestras hipótesis pueden
no ser siempre exactas y correctas, pero podemos llegar a sorprendernos de lo
perceptivos que somos cuando nos permitimos recibir y procesar toda la información,
verbal y no verbal, que la otra persona nos está ofreciendo.
NIVEL
5: ESCUCHA EMPÁTICA, DE NARRATIVA ( PARA EL
SIGNIFICADO PROFUNDO)
En este
nivel hemos ido más allá de la lógica y las emociones para llegar al contexto:
¿Cuál es la situación en que se encuentra la otra parte?, ¿A qué presiones está
sometida?, ¿Qué es lo que desean?, ¿A qué tienen miedo?, ¿Qué creencias
mantiene?. ¿Cómo sus antecedentes, posición o circunstancias intervienen en la
forma que está enfocando la conversación con nosotros?
Permite comprender
todo su panorama y su "visión del mundo". Escuchamos el contexto completo y las motivaciones
fundamentales que dictan su comportamiento, lo que desarma las defensas y
desbloquea y libera una verdadera influencia.
Siempre que el
comportamiento de una persona nos sorprenda, como por ejemplo cuando no parezca
tener relación con las realidades del entorno, la razón se debe al contexto. Si
la emoción explica lo que está detrás de la lógica interna de una persona, su contexto
explica lo que está detrás de las emociones. Con frecuencia una vez entendemos
ese contexto el comportamiento comienza a tener un sentido.
Cuando escuchamos en
este nivel no solo estamos prestando atención a lo que está sucediendo delante
de nosotros, estamos considerando lo que puede estar pasando en el resto de la
vida de la otra persona, antes y después de esa conversación.
Entender el contexto
nos permite articular no solo los pensamientos y emociones de la otra persona,
sino también su visión del mundo. La principal razón por la que fallamos a la
hora de articular esa visión es que tememos que si lo hacemos la estamos aprobando de alguna
forma, pero solo porque podamos decir lo que está pasando por la mente de otra
persona no quiere decir que estemos de acuerdo con ello, que lo aceptemos o pensemos
que tiene sentido. Solo estamos actuando como un espejo reflejando les lo que
nos está mostrando.
Esto es lo contrario
del instinto más común que nos lleva a criticar o discutir cualquier visión del
mundo o punto de vista que difiera de lo que nosotros pensamos. De hecho con
frecuencia las personas pensamos erróneamente que es moralmente incorrecto
tratar de comprender una visión del mundo que creemos que es inaceptable.
Por tanto, no tenemos
que estar de acuerdo con la visión del mundo de nuestro interlocutor. Lo que
tenemos que hacer es dejarle ver que conocemos su contexto y que no vamos a aprovecharnos y criticarle o juzgarle por ello. De esta
forma se va a sentir más seguro a la hora de compartir información con
nosotros y se mostrará más abiertos a entendernos. Por otro lado si no hacemos
el esfuerzo de articular y entender sus puntos de vita sobre el mundo,
mantendrá su guardia y tendremos muchas dificultades para tener con esa persona un
diálogo productivo.
Este nivel de escucha
es complicado, ya que estamos procurando sintetizar una gran cantidad de
información al mismo tiempo: palabras, tono, expresiones faciales y lenguaje
corporal además de todo lo que ya sabemos sobre esa persona, el mundo en el que
vive y los hechos que están afectando ese mundo. Por tanto en un día normal el
nivel 3 o el 4 es suficiente para nuestras conversaciones y podemos emplear
este otro nivel cuando las emociones son muy elevadas o el asunto es muy
importante.
Para estar preparados
debemos practicar este tipo de escucha antes de necesitarlo realmente. Los
autores recomiendan comenzar a hacerlo en conversaciones no muy complicadas.
Seleccionar por ejemplo dos o tres diariamente, para conscientemente aplicar
las habilidades necesarias para este tipo de conversación. Mientras escuchamos
a la otra persona deliberadamente podemos ir centrándonos en las diferentes
capas de información que estamos recibiendo: ¿ Qué es lo que están manifestando
en voz alta?, ¿Cuál es su lógica interna?, ¿Qué están sintiendo? ¿Cuál es el
contexto tras todo ello?
