domingo, 8 de enero de 2017

EL EGO ES NUESTRO ENEMIGO II


Ryan Holiday en su libro “Ego is the enemy. The fight to master our greatest opponent”, que estamos comentando,  ofrece una reflexión práctica sobre  la naturaleza y peligros del ego y propone, para evitar su efecto nocivo: Ser humildes en nuestras aspiraciones, ser amables en nuestros éxitos y ser resilientes ante nuestros fallos.

I.- ASPIRAR (cont)

Cuando nos preparamos para hacer algo nuevo comenzamos un camino que con frecuencia no llega a buen destino por causa de nuestro ego. Nos convencemos con historias fantásticas, creemos que tenemos todo dominado y de repente nos encontramos con el fracaso, sin saber que esos son síntomas de nuestro ego y que la cura para ello está en la humildad y en ser realistas.

Holiday sugiere, para contrarrestar estos síntomas que:

A).- SIEMPRE SEAMOS ESTUDIANTES. El poder de ser estudiante radica no sólo en que es un periodo extendido de instrucción, sino que frena el ego y la ambición. Produce  una especie de techo al ego ya que tenemos que aceptar que no somos mejores que nuestros “maestros”. No nos gusta pensar que alguien es mejor que nosotros o que todavía tenemos mucho que aprender. Queremos sentir que sabemos de todo, pero la pretensión de conocimiento es uno de nuestros vicios más peligrosos porque evita que mejoremos.

Frank Shamrock,  campeón de artes marciales, tiene un sistema para entrenar a los luchadores que consiste en que cada luchador para convertirse en campeón debe contar con alguien mejor de quien aprender, alguien peor al que enseñar y un igual con el que retarse. El propósito de este método es sencillo: obtener un feedback real y continuo de lo que saben y no saben desde cualquier ángulo posible.

Si queremos llegar a ser grandes y mantenernos en alguna faceta debemos interiorizar sus fundamentos y lo que les rodea sin estancarnos en el tiempo. Debemos estar siempre aprendiendo y convertirnos en nuestros propios profesores, tutores y críticos. Un verdadero estudiante es como una esponja que absorbe lo que le rodea, lo filtra y aprende. Un estudiante bueno es autocrítico y se automotiva, intentando siempre mejorar su conocimiento de un tema para poder pasar al siguiente y asumir nuevos retos. Es también, su propio maestro y crítico no dejando sitio para que el ego actúe.

Epícteto decía:” Es imposible aprender aquello que pensamos que ya sabemos”. No podemos aprender si no somos conscientes de que realmente no sabemos. No encontraremos las respuestas si somos demasiado orgullosos para hacer preguntas. No podemos mejorar si pensamos que ya somos los mejores.

Dominar el arte de recibir feedback es una habilidad crucial en nuestras vidas, especialmente cuando éste es crítico, pero hay que buscarlos especialmente cuando todos los que nos rodean nos están diciendo que lo estamos haciendo muy bien. El ego va a intentar evitar este tipo de feedback a toda costa.

El ego tampoco facilita la incubación necesaria. Para llegar a convertirnos en lo que esperamos llegar  a ser tendremos, con frecuencia, que superar largos periodos de oscuridad, de sentarnos y pelearnos con algún tema o paradoja. La humildad es la que nos sostienen en esos momentos, preocupada porque no conocemos suficiente y que tenemos que continuar estudiando. El ego, por el contrario, tiene prisa, racionaliza que la paciencia es para perdedores 8 interpretándola equivocadamente como una debilidad) y asume que teneos los talentos suficientes para demostrar al mundo.

La mayoría de los “maestros” con los que nos vamos a encontrar van a ofrecer su apoyo de forma gratuita y desinteresada. Con frecuencia se ofrecen porque recuerdan que los también fueron jóvenes y tenían las mismas ilusiones que nosotros. Muchos ni siquiera son conscientes de que nos están enseñando pero con su conducta están actuando como ejemplo o son figuras históricas cuyas lecciones sobreviven en los libros y ensayos.

No hay que olvidar este antiguo proverbio: “Cuando el estudiante está preparado, el “maestro” aparece”.

B).- NO SEAMOS EXCESIVAMENTE APASIONADOS E IMPULSIVOS. Debemos controlar el deseo imperioso e indestructible de comenzar algo o intentar alcanzar una meta vaga, muy ambiciosa y distante. Un exceso de celo puede enmascarar debilidades. El frenesí, la actitud impulsiva e impetuosa son pobres sustitutos de la disciplina, la maestría, la fuerza, el propósito o la perseverancia. Lo que los humanos necesitamos para progresar es un propósito y una actitud realista que va a permitir ver las cosas con desapego y perspectiva. Cuando somos jóvenes o cuando la causa que defendemos lo es sentimos tan intensamente y apasionadamente que parece que sería equivocado actuar con lentitud. Pero esto es sólo una muestra de nuestra impaciencia y de nuestra incapacidad de que agotándonos no va a servir para que terminemos antes el viaje y logremos nuestro objetivo.

La pasión se refiere a algo: siento pasión por….., mientras que el propósito se refiere a un para: Debo hacer …., estoy dispuesto a soportar por……,. El propósito busca conseguir algo externo a nosotros mismos, que sea transcendente. Goethe decía: “las grandes pasiones son enfermedades sin esperanza”. El trabajo que debemos realizar requiere deliberación y consideración si queremos controlar al ego.


C).- AYUDEMOS A LOS DEMÁS PARA AYUDARNOS A NOSOTROS. No tenemos que considerar que dedicar tiempo a apoyar a los demás es una actitud servicial y degradante. Podemos hacerlo a través de, por ejemplo:

1.- Facilitar ideas a nuestro jefe.

2.- Ayudar a que los profesionales se conozcan y puedan relacionarse entre sí.

3.- Descubrir lo que nadie quiere hacer y hacerlo.

4.- Identificar ineficiencias para que se puedan liberar recursos para nuevas áreas.

5.- Producir más que el resto de compañeros y compartir nuestras ideas con todos.

En otras palabras supone descubrir oportunidades para promover la creatividad de los que nos rodean, buscar oportunidades para la colaboración entre ellos y eliminar distracciones que pueden frenar su progreso.

D).- MANTENGAMOS EL AUTOCONTROL. Nuestro camino, independientemente de cuáles sean nuestras aspiraciones, estará de alguna manera definido por la cantidad de tonterías con las que nos tocará convivir y que harán que mantener el autocontrol sea difícil. Enfadarnos,  dejar que las emociones nos dominen y perder el control en esas situaciones es una receta segura para el fracaso.

Independientemente del talento que poseamos, de las relaciones que tengamos y del dinero que poseamos si queremos hacer algo grande e importante que tenga un sentido seremos sometidos a un tratamiento que podrá ir desde la indiferencia al sabotaje.

En este escenario el ego es lo contrario de lo que es necesario y tenemos que reaccionar pensando que no nos degrada a nosotros el hecho de que los demás nos traten mal sino que les degrada a los que actúan de esa forma. Ignorar los comentarios y comportamientos que consideramos son injustos es una habilidad complicada pero crítica si queremos que nuestra respuesta sea adecuada. Muchas veces no lo lograremos pero siempre debemos intentarlo.

E).- NO NOS CENTREMOS EXCESIVAMENTE EN DARLES VUELTAS A NUESTROS PROPIOS PENSAMIENTOS.  Tenemos que evitar vivir en situaciones ficticias para centrarnos en lo que es real y para ello debemos actuar y no sólo pensar en lo que queremos o podríamos hacer.

George Mc Clellan, general en la Guerra Civil Americana, es un ejemplo perfecto de la inacción. Fue seleccionado para dirigir las fuerzas de la Unión porque parecía reunir todos los requisitos de lo que un gran general debe ser: graduado en West Point, con experiencia en batallas anteriores, estudiante de historia, de porte majestuoso y amado por sus hombres. Pero resultó ser, probablemente, el peor general de la Unión, de entre una caterva de generales incompetentes y arrogantes. Su problema era que pensaba demasiado y estaba enamorado de su visión de él mismo como general de un gran ejército. Estaba continuamente pensando en él mismo y en lo bien que lo estaba haciendo, felicitándose por victorias que todavía no había conseguido y  por las horribles derrotas que había evitado para su causa. Cuando incluso sus superiores cuestionaban esta ficción reaccionaba de forma petulante, sin aceptar ninguna observación o consejo. Perdió muchas oportunidades con el resultado de miles de víctimas entre sus tropas y su fracaso fue absoluto. Como un historiador que luchó bajo sus órdenes refería: “su egocentrismo era colosal” y aunque tendemos a equiparar ego con la confianza necesaria para mandar, en el caso de Mc Clellan neutralizó su capacidad de liderar, le robó la habilidad de ser consciente de que debería actuar y no sólo pensar.

Las personas que tienen éxito lo que hacen es ignorar las tentaciones que pueden hacer que se sientan importantes o alterar su perspectiva. Todos somos susceptibles a caer en esta situación, especialmente las personas muy creativas pueden perder el hilo que nos guía y dejar que la imaginación fluya sin freno. Es necesario controlar nuestras percepciones y vivir en el presente y en la realidad.

F).- TENGAMOS EN CUENTA EL PELIGRO DEL ORGULLO. Éste supone una distracción aunque tenga su fundamento. Cyril Conelly dijo esta famosa frase: “ A aquellos a quienes los dioses quieren destruir les llaman primero prometedores”.

El orgullo bloquea el principal instrumento que necesitamos controlar para llegar a tener éxito: nuestra mente. Nuestra habilidad de aprender, de construir relaciones, de ser flexibles, de adaptación se ve entorpecida por el orgullo. Lo más peligroso es que esto suele ocurrir en los inicios de nuestra vida profesional cuando estamos llenos de la arrogancia del principiante.

El orgullo hace que un logro menor se convierta en algo grande, con lo que nos jactamos de nuestra inteligencia y genio y desde el principio crea una brecha entre la persona y la realidad, sutilmente cambiando las percepciones de lo que las cosas son o no son lo que nos conduce a engaños o falsas ilusiones.

John D. Rockerfeller cuando era joven mantenía todas las noches una conversación con sí  mismo en la que se preguntaba si iba a ser un tonto, si iba a dejar que el dinero se le subiese a la cabeza y recordaba que debía mantener los ojos abiertos para no perder  el equilibrio. El “Principito” de Saint Exupéry hacía la misma observación lamentándose de que “los hombres vanos lo único que escuchan son halagos”.

Por tanto, debemos procurar estar dispuestos a recibir feedback y a seguir aprendiendo siempre. Gengis Khan recomendaba a sus hijos y generales que se tragasen su orgullo porque si no no podrían liderar. Tenemos que intentar protegernos de las personas que siempre nos hacen sentir bien o demasiado bien, porque nunca emiten ningún tipo de crítica o recomendación. Debemos estar alerta ante la aparición del orgullo para procurar eliminarlo en cuanto aparezca o él matará nuestras aspiraciones.

Las preguntas que debemos hacernos cuando nos sintamos demasiado vanos y orgullosos son: ¿ Qué es lo que me estoy perdiendo y no estoy viendo ahora que una persona más humilde es capaz de ver?, ¿ Qué es lo que estoy evitando, o de qué estoy huyendo con mi jactancia, orgullo y percepción adornada de mis virtudes?

G).- TRABAJEMOS, TRABAJEMOS Y TRABAJEMOS. La distinción entre ser un diletante y un profesional se produce cuando aceptamos que tener una idea no es suficiente y que tenemos que trabajar hasta que seamos capaces de recrear la experiencia adecuadamente. Henry Ford decía: “no puedes construir una reputación basándote exclusivamente en lo que va s a hacer”. Todas las cosas requieren un trabajo y éste puede ser complicado. El esfuerzo debe ser continuo y tendrá sus frutos  siempre que tengamos la humildad de ser pacientes y la fortaleza para llevarlo a cabo.

El ego se queja en estas situaciones porque nos va a decir que la necesidad del esfuerzo continuo supone que no tenemos ya todos los conocimientos y destrezas necesarios. El ego quiere que nuestras ideas y el hecho de que aspiremos a hacer algo con ellas sea suficiente y a dedicarse sólo  a aquellas actividades que puedan ser reconocidas y que les ocasione créditos o gloria. Cada vez que nos dediquemos a hacer algo debemos recordar que estamos, a lo mejor, retrasando una gratificación al hacerlo pero que estamos haciendo una inversión en nosotros en lugar de en nuestro ego.





miércoles, 4 de enero de 2017

12 PROPÓSITOS PARA UN LÍDER EN 2017


Paul Michelman, editor jefe de MIT Sloan Management Review, el pasado 27 de diciembre publicó en la citada revista, las siguientes resoluciones que van a guiar el camino en el que piensa tomar decisiones, relacionarse y comprometerse con los demás y mantener el foco en las cosas que importan realmente en el marco de su organización y de los grupos de interés de la misma. Son las siguientes:
1.- Implicar a un amplio abanico de agentes de interés a la hora de tomar decisiones importantes y una vez que se hayan tomado defenderlas personalmente.
2.- Escuchar atentamente.
3.- No efectuar una elección por miedo.
4.- No dejar que el pasado sea nuestra guía o tenga un peso excesivo, sólo nuestra conciencia.
5.- Recordar que somos miembros de una organización que tiene unas expectativas sobre nosotros. Si tenemos dudas deberemos preguntar.
6.- No aceptar un no por respuesta en una segunda ocasión, reformular nuestra  pregunta y seguir adelante, sin atascos.
7.- Pedir a los que dependen de nosotros el mismo nivel de responsabilidad que nos exigimos a nosotros mismos.
8.- No responder con un “no” salvo que sea estrictamente necesario pero cuando lo hagamos debemos mantenerlo.
9.- Insistir en que nuestros colaboradores asuman riesgos que les saquen de sus zonas de confort y les apoyaré con entusiasmo cuando lo hagan.
10.- Salir de los despachos para conocer y relacionarse con los profesionales en todos los niveles de la organización y facilitar que todos los directivos lo hagan.
11.- Apoyar de forma activa las iniciativas destinadas a garantizar la salud de nuestra organización y de la sociedad en general.
12.- Actuar siempre teniendo en cuenta los mejores  intereses de los clientes.


lunes, 2 de enero de 2017

CLAVES PARA 2017


En  London Business School Review del pasado 16 de diciembre el decano y profesores de distintas áreas de la escuela de negocios sugieren una serie de actuaciones para que tengamos un espléndido 2017. Entre ellas destacan las siguientes:

1.- DESARROLLAR NUESTRO JUICIO. Debemos centrarnos en mejorar nuestras habilidades de liderazgo. El buen juicio es clave en la elección de con quién queremos y vamos a trabajar y en el modo que enfocamos la toma de decisiones. Cuando nos apoyamos en los miembros de nuestro equipo y en nuestros colaboradores estamos confiando en la calidad de sus juicios. Mejorar nuestro propio juicio supone reconocer cuáles son nuestras debilidades, para lo cual tenemos que ser conscientes y preguntarnos  si:

a).- Absorbemos realmente la información que recibimos.

b).- Entendemos y comprobamos los argumentos que nos han presentado.

c).- Conocemos a quién nos está facilitando la información o el consejo y las razones por las que lo hace.

d).- Podemos relacionar experiencias relevantes y conocimientos a la situación.

e).- Somos capaces de ver claramente cuáles son nuestros prejuicios y respuestas emocionales.

f).- Captamos todas las opciones y no sólo las que nos presentan.

g).- Analizamos los riesgos y apreciamos la realidad de lo que supone la implementación.

h).- Sacamos conclusiones y emitimos nuestros juicios con la rapidez necesaria para abordar la situación considerando el contexto cultural.


2.- CONSTRUIR AMISTADES SIGNIFICATIVAS. El significado y el compromiso surgen de algo que podemos crear en común: una gran conversación, una experiencia profunda, un proyecto para intentar mejorar algo el mundo.

3.- ESTIMULAR NUESTRA CREATIVIDAD. Los líderes deben ser creativos y estimular la curiosidad de los que les rodean y tener el coraje de aceptar que los productos y servicios que ofrecen sus organizaciones pueden ser muy similares a los de otros por lo que deben seguir innovando siempre.

4.- NO CULPABILIZAR. Como líderes debemos centrarnos en lograr la colaboración entre todos los profesionales.  Aunque tengamos la mejor disposición en ocasiones no nos entendemos unos con otros. Cuando esto sucede la tendencia natural nos lleva a culpar a la otra persona por no hacerlo. Pero tenemos que preguntarnos quién es realmente el responsable ya que pueden ser ellos por no escucharnos adecuadamente, podemos ser nosotros por no ser suficientemente claros, pero con más frecuencia el problema radica en la mala coordinación al no contar una base común necesaria para entendernos. Ninguna parte es responsable, pero ambas tienen la responsabilidad de crear un entendimiento y un espacio compartido que permita una comunicación más clara en el futuro. 

5.- UTILIZAR NUESTRO TIEMPO JUICIOSAMENTE. Debemos realizar un inventario de la manera en la que podemos emplear nuestro tiempo para lograr un incremento máximo en nuestra satisfacción a largo plazo. Priorizar los asuntos importantes sobre los urgentes.

6.- SALIR MÁS. Es conocido el hecho que cuanto más ascendemos en una organización menos tiempo dedicamos al contacto con los clientes finales. Todo alto ejecutivo debería dedicar tiempo durante el año a relacionarse con sus clientes y a utilizar sus productos o servicios para conocer la experiencia del cliente.

7.- APRENDER A VER LAS DOS CARAS. Como se ha podido comprobar tras el Brexit y las elecciones en Estados Unidos en el mundo actualmente la mitad de las personas creen firmemente en sus propias perspectivas mientras la otra mitad cree en las suyas que son diametralmente opuestas. El próximo año puede resultar muy conflictivo si no aprendemos a ver las cosas desde el punto de vista de los demás.

8.- ROMPER MALOS HÁBITOS. Necesitamos por término medio 66 días para crear un hábito pero vencer los malos hábitos cuesta más. Debemos seleccionar uno de ellos y centrar nuestras energías durante 10 semanas en superarlo, pidiendo feedback a las personas de nuestra confianza para conseguirlo.

9.- PREGUNTAR A LOS DEMÁS CÓMO SE SIENTEN. Las emociones y sentimientos se consideran la parte “blanda” del trabajo que no recibe mucha atención por parte de los directivos. Los líderes con frecuencia olvidan comprobar cómo se sienten sus colaboradores por falta de tiempo o porque les resulta incómodo hacerlo. Pero no tenemos que olvidar que los equipos que cuentan con un líder que les hace sentirse seguros y que compartan sus sentimientos entre sí son más creativos y se generan lazos más fuertes entre sus miembros que aquellos en los que se reprime la manifestación de los sentimientos.





domingo, 1 de enero de 2017

SOÑAR VII




Vamos a comenzar  2017 soñando, como hicimos en años precedentes con un mundo en el que tenemos que ser capaces de incorporar  y fomentar  en nuestras vidas unos valores que se centren  en el cambio personal para intentar empezar a lograr que el mundo sea un poco mejor a través del esfuerzo, el optimismo inteligente , la solidaridad, la colaboración y la generosidad.

"El sufí Bayazid dice acerca de sí mismo: De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: “Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo”.

A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: “Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho”.


Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: “Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo”.


Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida.


Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo."


Antony de Mello: "El canto del pájaro"




miércoles, 28 de diciembre de 2016

5 HABILIDADES DE LOS LÍDERES INNOVADORES


Katherine Graham-Leviss en hbr.org del pasado 20 de diciembre plantea cuáles son las 5 habilidades que los líderes innovadores tienen en común. Para llegar a esta conclusión la autora junto a sus colaboradores han recogido datos sobre las competencias que poseen cerca de 5000  líderes de un amplio abanico de organizaciones de todos los sectores y han analizado las competencias que los líderes innovadores comparten que son:
                                                                                                                       
1.- GESTIÓN DEL RIESGO.

Los líderes innovadores son osados a la hora de experimentar nuevos enfoques, pero actuando de forma razonable cuando se esperan consecuencias potencialmente negativas y cuando se presentan los riesgos desarrollan planes para minimizar sus efectos e identificar qué es lo que es necesario hacer. Para lograr mejores comportamientos para gestionar mejor los riesgos los líderes deben:

a).- Peparar un listado que recoja al menos ocho ideas para nuevas iniciativas. Buscar las mejores prácticas para cada una de ellas a través del benchmarking e identificar cinco oportunidades que pueden ser implementadas inmediatamente dentro de la organización.

b).- Identificar, documentar y planificar los riesgos como parte del desarrollo de alternativas estratégicas.

c).- Cambiar nuestro enfoque de pensar las cosas con excesivo detenimiento a comenzar a hacerlas sin tener todas las respuestas pero ajustando y modificando cuando sea necesario.

d).- Marcar un límite para el análisis de una determinada situación para evitar el reflexionar en exceso sobre las decisiones.

e).- Parar y examinar cuáles son los riesgos de cada decisión y si pensamos que podemos vivir con las consecuencias dejar de analizar y tomar una decisión.

2.- MOSTRAR CURIOSIDAD

Los líderes innovadores se caracterizan por una enorme curiosidad y por el deseo de saber más de las cosas, por lo que tomarán activamente la iniciativa para aprender nuevas informaciones. Para desarrollar la curiosidad los líderes deben:

a).- Evaluar sus conocimientos y habilidades  y analizar cómo les pueden servir para obtener sus metas a largo plazo e identificar qué otras habilidades y conocimientos les pueden servir para ir en esa dirección.

b).- Crear un entorno de aprendizaje o una comunidad que promueva el flujo de nuevas perspectivas y conocimientos.

c).- Estimular las nuevas ideas analizando los errores y fracasos como oportunidades de aprendizaje.

d).- Reservar tiempo para actividades dirigidas a su desarrollo profesional como asistir a clases o participar en talleres de trabajo.

3.- LIDERAR CON VALENTÍA.

Los líderes innovadores son proactivos y dirigen con confianza y autoridad. Convierten las situaciones complicadas en grandes oportunidades para demostrar sus capacidades y no evitan los conflictos o las diferencias de opinión.

Los líderes que deseen liderar con coraje deben desarrollar los siguientes comportamientos:

a).- Considerar las alternativas al enfrentarse a decisiones duras, identificar y analizar los riesgos y prepararse para manejar las reacciones de los demás.

b).- Buscar oportunidades para compartir los sentimientos y opiniones con claridad y convicción, independientemente de las resistencias con que se encuentren.

c).- Pensar en las diferencias entre ser asertivo y ser agresivo. Identificar situaciones o personas que se encuentran en dichas categorías. El truco para ser asertivo consiste en compartir los puntos de vista pero sin forzarlos. Los líderes asertivos son eficaces porque buscan soluciones ganar-ganar y muestran respeto por los demás aunque no estén de acuerdo con ellos.

d).- Aprender a reconocer y apreciar las cualidades de liderazgo de los demás.

4.- APROVECHAR LAS OPORTUNIDADES

Los líderes innovadores son proactivos y toman la iniciativa, siendo capaces de cambiar de dirección con rapidez para aprovechar nuevas oportunidades cuando éstas surgen.

Los líderes que deseen desarrollar sus capacidades de aprovechar oportunidades tienen que:

a).- Examinar los problemas relacionados con la creación de nuevas oportunidades y estrategias competitivas dentro de la propia organización. Aprender a considerar las ventajas en las situaciones cambiantes y nuevas estrategias.

b).- Considerar oportunidades que han perdido en el pasado y analizar qué era lo que tenían en común y lo que les inspiró temor y evitó que las aprovechasen.

c).- Recordar que las oportunidades no se tienen que abordar en solitario. Conseguir que sea un esfuerzo colaborativo pidiendo ayuda  a los miembros del equipo.


5.- MANTENER UNA PERSPECTIVA ESTRATÉGICA

Los líderes innovadores demuestran un entendimiento profundo de las tendencias del sector en que opera la organización y de sus implicaciones para la misma. Participan activamente en organizaciones comunitarias, empresariales y de liderazgo para comprender mejor el entorno externo y tienen la habilidad de articular estrategias convincentes para avanzar.

Los líderes para desarrollar una perspectiva estratégica tienen que:

a).-  Crear y/o participar en comités multidisciplinares.

b).- Realizar análisis tipo DAFO para comparar el conocimiento de su organización con el de sus competidores y con el requerido para ejecutar la estrategia de su organización.

c).- Diseñar actividades que amplíen el conocimiento en áreas consideradas como estratégicas.

d).- Involucrar a profesionales en todos los niveles de la organización en el proceso de planificación estratégica.

e).- Desarrollar una estrategia plurianual que incluya los pasos que hay que dar para desarrollar la organización. Analizar dónde se han encontrado los éxitos y cómo pueden cómo se pueden mantener de cara a las tendencias futuras.

Como conclusión la autora destaca que los líderes más innovadores no ignoran los riesgos, los gestionan, anticipan lo que puede ir mal sin que les paralice, son curiosos y aprovechan las oportunidades claras, equilibrando la exploración con ser oportunista. Por tanto los líderes que van a impulsar más la innovación no temen ser asertivos, independientes y sobre todo curiosos.


sábado, 24 de diciembre de 2016

FELIZ NAVIDAD


          

                Feliz navidad


Estas navidades entre los  anuncios han destacado captando el espíritu navideño destacamos los siguientes:


miércoles, 21 de diciembre de 2016

PRESTIGIO O DOMINANCIA ¿CUÁNDO UTILIZAR ESTOS ESTILOS DE LIDERAZGO?



John Maner, profesor de Management en Kellogg School of Management, en   hbr. org del pasado 5 de diciembre, plantea que los buenos jefes oscilan entre dos tipos de liderazgo que se centran en el prestigio o la dominancia. Estos dos estilos reflejan dos estrategias que los profesionales utilizan para navegar a través de las jerarquías sociales y organizacionales. Liderar usando la influencia significa que influimos en los demás por ser asertivos y equilibrando nuestro poder y autoridad formal. Liderar a través del prestigio implica que desplegamos nuestro conocimiento y experiencia y animamos a nuestros colaboradores  a que nos sigan. En el primer caso los profesionales normalmente no tienen más elección que seguir al jefe y en el segundo la deferencia hacia el líder es más negociable.

Los líderes dominantes alcanzan sus metas afianzando su rol como jefes, incentivando a las personas con bonos y promociones y coaccionando a los profesionales con amenazas de castigos. En las reuniones llevan la voz cantante y pueden llegar a bajar el volumen de su voz como forma de intimidar a los demás. Este tipo de líderes ansían el poder porque les permite tomar decisiones sabiendo que le tienen que seguir. Lideran a través del miedo.
El prestigio, por el contrario significa influir en los demás por medio del despliegue de sabiduría y  experiencia y siendo un ejemplo. Permite influir en los demás hasta en la ausencia de una autoridad formal. Los líderes que gozan de prestigio disfrutan con el respeto y la admiración pero no están tan interesados como los dominantes en tener poder o en salirse siempre con la suya. En muchos casos permiten que sus colaboradores marquen el rumbo mientras ellos dirigen sutilmente desde la retaguardia.

Ninguna de estas estrategias es mejor, dependen del momento. Si queremos ser muy eficaces como líderes debemos ser capaces de diagnosticar  las situaciones y adoptar el enfoque de liderazgo que se adapte mejor:

1.- DOMINANCIA.

Es más recomendable cuando el trabajo del líder consiste en alinear a todos rápidamente para actuar en la misma dirección, como por ejemplo en tiempos de crisis o ante  una fecha de entrega muy cercana. Estas situaciones demandan con frecuencia que el líder tome fuertes decisiones ejecutivas sin preocuparse demasiado si alguien se siente molesto. También funciona bien en culturas organizacionales marcadas por una cadena clara de mando en la que se espera que los líderes den las órdenes y los subordinados las cumplan.

El problema con la dominancia es que a muchas personas no les gusta que les ordenen hacer algo sin razones. Por este motivo los líderes dominantes no suelen ser muy queridos y su estilo de liderazgo puede minar sus relaciones con sus compañeros. En una investigación realizada por el autor y sus colaboradores  han encontrado, también, que los líderes dominantes son amenazados con facilidad  por miembros del equipo con talento que pueden estar en una posición de brillar más que el líder o de desbancarle. Por esta razón cuando surge una estrella emergente en el  equipo pueden tratar de suprimir a la persona a través del ostracismo, del seguimiento permanente para evitar cualquier tipo de desviación y evitando que formen relaciones y alianzas con otros miembros del equipo.

Para liderar con eficacia deben intentar mantener a raya a sus egos y vencer las dificultades derivadas de su liderazgo dominante que impiden que mantengan una buena relación con sus colaboradores. También deben intentar ver el mundo desde los ojos de los demás, para a través de contemplar  las distintas perspectivas entender qué es lo que motiva a sus profesionales y ser conscientes de cómo se sienten al no ser valorados.

2.- PRESTIGIO.

Esta estrategia funciona bien si el líder trata de desarrollar a sus colaboradores. El líder va a contribuir facilitando contribuciones esenciales para generar ideas y en el proceso de toma de decisiones pero al mismo tiempo escuchan a los demás e incorporan sus opiniones. La escucha es tan importante como el hablar para estos líderes. De esta forma son capaces de crear un entorno de seguridad en que los miembros del equipo sienten que son respetados y con libertad para innovar y generar soluciones creativas. En este sentido liderar a través del prestigio con frecuencia implica liderar desde atrás.
Es un liderazgo útil en culturas organizacionales en las que se fomentan relaciones relativamente igualitarias entre los profesionales y en las que las personas en todos los niveles de la organización están acostumbradas a que sus puntos de vista se escuchen y respeten.
                                        
Entre los puntos débiles de este estilo tenemos el hecho de que con frecuencia el líder se preocupa demasiado de lo que piensen de él lo que le puede llevar a tomar malas decisiones. Para evitar este problema el líder puede intentar ser más transparente con respecto a las decisiones complicadas y explicar cómo se ha llegado a ellas o compensar los efectos de un feedback negativo ofreciendo la posibilidad de mejora al profesional.


Maquiavelo escribió: “Las personas se movilizan por dos impulsos principales: amor o miedo”. Los mejores líderes entienden ambos y utilizan ambas herramientas la dominancia y el prestigio para poder adaptarse a la variedad de situaciones que se plantean en el mundo laboral y en las distintas culturas organizacionales. Madurar como líder supone ser capaz de diagnosticar el tipo de liderazgo que es necesario en cada momento y desarrollar la estrategia que funcione mejor.