Anne –Maartje Oud en
SmartBrief on Leadership del pasado 22 de mayo plantea que nuestro
comportamiento como líderes influye en la confianza que nuestro equipo tiene en
nosotros.
La mayor parte de los
profesionales entiende que tener un comportamiento efectivo es importante en un
entorno laboral. El reto verdadero es mostrar comportamientos que se alineen
con nosotros, nuestro contexto y las metas que tenemos. Las personas van a
tener una impresión de nosotros a través de los comportamientos que observen,
por lo que la pregunta que nos tenemos que hacer es cómo ser más cuidadosos en
lo que mostramos. La autora que nos hagamos una serie de preguntas:
1.- ¿Estamos presentes?
Por ejemplo: ¿Preparamos
las reuniones y somos puntuales o las improvisamos y llegamos tarde?, ¿Estamos
presentes en las conversaciones prestando verdadera atención o estamos mirando
nuestro móvil o por la ventana, leyendo notas, distraídos mientras los demás
hablan, mostrando nuestra falta de atención e interés?¿escuchamos realmente
cuando alguien tiene algo que decir?
Tenemos que mantener la
conversación activa, seleccionando, por ejemplo, un punto específico,
respondiendo a él y añadiendo una pregunta o un nuevo paso para que no se
pierda la dirección.
2.- ¿Cuál es nuestro
lenguaje corporal?
Las personas están
continuamente leyendo nuestro lenguaje no verbal y lo utilizan para decidir
cómo posicionarse hacia nosotros. Si nos mostramos nerviosos, evitamos el
contacto visual o hacemos como si nos empequeñeciésemos, los demás pueden dudar
sobre si pueden confiar en nosotros. Si sobrecompensamos con un tono de voz muy
elevado o una postura dominante las personas pueden alejarse de nosotros.
El equilibrio es la
clave: una postura firme, gestos serenos y deliberados, contacto visual
mantenido y la habilidad de hacer pausas sin pretender llenar el silencio son
importantes. Pequeñas señales como inclinar la cabeza hacia delante cuando
alguien explica algo anima a los demás a seguir compartiendo sus pensamientos e
ideas.
3.- ¿Cómo tratamos a
los demás?
La forma en la que
hablamos de los demás cuando no están presentes es una de las señales
culturales más potentes. Si regularmente hablamos de forma constructiva sobre
nuestros compañeros, estaremos generando confianza. Si nos quejamos de alguien
sin comentar a esa persona nuestras quejas, el resto de compañeros asumirán que
podemos hacer lo mismo en su caso. Esto también influye en si las personas
piensan que pueden hablar abiertamente cuando estamos presentes.
4.- ¿Solo pensamos en
el trabajo?
La disponibilidad en
determinados momentos informales es más importante de lo que pensamos. Si es
difícil abordarnos o parece que siempre tenemos prisas las personas pueden
interpretar que no tenemos interés en ellas.
Si somos accesibles en
conversaciones de pasillo y nos mantenemos presentes en los momentos
informales, por ejemplo, los demás encontrarán que es más fácil conectar con
nosotros.
5- ¿Somos consistentes?
Si decimos que algo es
importante pero nuestro comportamiento muestra lo contrario, las personas se
fijarán en nuestro comportamiento. Por ejemplo decir que la calidad importa
pero aceptar trabajo apresurado manda un mensaje claro.
Si, por otro lado, respondemos
a una llamada o a un requerimiento en el plazo en el que nos hemos comprometido
estamos mostrando consistencia y que somos de fiar. Cuando somos inconsistentes
las personas empiezan a dudar de nuestra
palabra o a esperar para ver lo que realmente hacemos.
6.- ¿Hacemos preguntas?
Cuando lo hacemos las
personas ven que estamos comprometidos y que procuramos entender activamente lo
que está pasando a nuestro alrededor. Las preguntas indican que nos tomamos las
perspectivas de lso demás seriamente lo que fortalece la colaboración.
Si nos mantenemos
callados los demás pueden interpretar el silencio como desinterés o asumir que
pensamos que ya tenemos todas las respuestas. En muchos el casos el silencio se
interpreta como una señal y puede crear una distancia con nuestros compañeros,
que tenderán a no involucrarnos en discusiones o decisiones.
7.- ¿Cómo nos sentimos
ante el feedback?
Dos cosas son muy
importantes en el feedback: el momento y la claridad, tanto al darlo como al
recibirlo. Si esperamos demasiado las personas crean su propia historia y si
reaccionamos demasiado rápido podemos estar respondiendo antes de haber
entendido todo con claridad.
Al ofrecer feedback
debemos mantenernos cerca de lo que es observable y describir comportamientos y
sus efectos. Nuestro tono, contacto visual y ritmo importan y una presencia
serena y calmada ayuda a asentar el mensaje, mientras que una respuesta afilada
o apresurada desencadena una actitud defensiva.
Al recibir feddback
ocurre lo mismo. Si interrumpimos al que nos lo está ofreciendo o nos
justificamos las personas ven que no es seguro ser directo con nosotros. Escuchar
y reconocer muestra que el input es bienvenido. Un sencillo agradecimiento por
abordar una cuestión muestra que nos tomamos el feedback seriamente.
Ser conscientes es
clave. Debemos conocer quiénes somos y mostrar quiénes somos, ya que somos la
suma de nuestro comportamiento y de nuestra comunicación y del efecto que
tienen en los demás. Esto implica ser consciente de nuestro comportamiento en
las interacciones y ajustarlo si es necesario basándonos en el efecto que tiene
sobre los demás.





