domingo, 18 de enero de 2026

CÓMO PLANIFICAR LA SUCESIÓN DEL FUNDADOR DE UNA ORGANIZACIÓN

 


Samantha Hellauer, Sanja Kos, Julie Vermoote, Sapna Sadarangani Werner y BJ Wright en la edición de enero-febrero de Harvard Business Review  plantean una serie de reflexiones y recomendaciones sobre cómo actuar cuando se retira el fundador de una empresa u organización.

Las transiciones tras la retirada del CEO-fundador pueden impulsar las organizaciones hacia la siguiente fase de crecimiento o detener su avance totalmente. Las transiciones cuando el fundador abandona la organización son uno de los momentos más estratégicos en el ciclo de vida de ésta. Si se abordan de forma correcta pueden abrir una fase de crecimiento y madurez importantes, pero si no se enfocan de forma adecuada pueden desestabilizar a los equipos  y comprometer el valor de la misma. El riesgo de fallos es dos o tres veces mayor que si las transiciones involucran a CEO.s que no son los fundadores. Ya sean públicas o privadas las organizaciones lideradas por su fundador con frecuencia se enfrentan a las mismas cuestiones cuando maduran, como por ejemplo, lo que ocurre cuando la persona que construyó la compañía se convierte en la principal razón por la que ésta no puede seguir creciendo o quiere abandonar, pero la organización no está preparada para funcionar sin su fundador.

Lo primero que hay que hacer es asegurarse de que ha llegado realmente el tiempo para la transición. Algunas compañías pueden encontrar que lo más adecuado es no cambiar si el CEO todavía mantiene su energía, credibilidad y alineación con las necesidades de la organización. En estos casos el mejor enfoque puede consistir en contratar nuevos miembros para el equipo que puedan apoyar al fundador e invertir en opciones de sucesión sin forzar una decisión inmediata.

Cuando la transición es la elección más recomendable existen dos caminos comunes:

a).- El fundador  plantea el tema de forma proactiva, como por ejemplo, si reconoce su propio burnout o limitaciones y muestra una disposición a pasar el testigo.

b).- El cambio lo proponen otros. Puede ser el caso, por ejemplo, cuando el fundador es el último en ser consciente de que su estilo o capacidades no son ya las que su organización necesita para crecer.

En ambos casos el camino no es sencillo.

Señales tempranas de que puede haber llegado el momento para una transición incluyen un declinar notable en la energía del fundador para crear o promover la disrupción, la tendencia a volver a soluciones antiguas ante nuevos retos, la  creciente frustración con el equipo y un sentimiento declinante de interés por su rol o por el futuro de la compañía.

Desde una perspectiva psicológica el mejor momento para una transición es cuando el fundador reconoce la necesidad de cambio pero todavía mantiene la energía para participar activamente en la planificación de su sucesión. Estas transiciones son más eficaces cuando se inician desde una posición de fortaleza por la que le fundador puede proponer un sucesor con claridad y convicción.  Por el contrario las transiciones desencadenadas por una crisis con frecuencia originan retos y problemas en cascada. La crisis desestabiliza la identidad del fundador y el sucesor se encuentra gestionando disfunciones organizacionales y culturales.

Las transiciones de este tipo requieren tiempo y evitarlas no es una estrategia. Aunque el fundador se muestre decidido a quedarse, los inversores y juntas deben sacar el tema pronto y mencionarlo con regularidad. Esperar a que el fundador tenga un momento de claridad o surja una crisis, con frecuencia, tiene como consecuencia decisiones apresuradas y reactivas.

El rol del fundador y de sus sucesores debe ser definido con claridad. Una transición, para que tenga éxito debe ser diseñada de forma que aproveche las fortalezas del fundador, encaje en el contexto del negocio y maximice la relación futura entre el fundador y su sucesor. Los arquetipos más frecuentes son los siguientes:

1.- De fundador a presidente del consejo de administración

Este camino puede ofrecer una continuidad y prestigio y permite que el fundador siga teniendo influencia y consideración de alto respeto. Pero raramente este rol se alinea con las fortalezas principales del fundador, que suelen incluir la creación y construcción, la innovación o la ejecución. Funciona mejor cuando el fundador realmente quiere servir como un representante de la compañía externamente y como guía estratégico internamente. Sin unas funciones, objetivos y límites  claramente establecidos este rol puede terminar siendo simbólico o nocivo para la autoridad del nuevo CEO.

2.- De fundador a consejero estratégico o director no ejecutivo

Cuando los fundadores quieren continuar implicados pero no en las operaciones diarias este modelo puede preservar el conocimiento institucional, la experiencia industrial y la continuidad cultural.

3.- De fundador a rol funcional

Este camino funciona bien cuando el fundador tiene una gran experiencia en un dominio específico. Le permite mantenerse cerca de lo que le gusta, mientras deja espacio para el nuevo CEO. Este escenario requiere una gestión cuidadosa ya que el antiguo CEO depende ahora del nuevo, por lo que establecer unas expectativas claras en cuanto a los roles, asegurar la confianza entre el fundador y su sucesor y alinear de forma proactiva los derechos de decisión son acciones esenciales.

4.- Salida del fundador

Parece la solución más sencilla ya que ofrece al nuevo CEO la autoridad completa sobre la toma de decisiones y que emprenda un nuevo capítulo. Pero puede crear un vacío cultural y estratégico. Este camino es atractivo para los fundadores que están preparados para un nuevo reto, quieren recargar “pilas” tras muchos años de intenso trabajo o sienten que su crecimiento personal ahora está en otra parte.

Independientemente de la razón antes de su marcha la compañía debe planificar la continuidad cultural y contratar o promocionar a un sucesor creíble que pueda llevar a la organización hacia delante con confianza.

Suceder a un fundador es complicado ya que éstos están emocionalmente ligados a la identidad de su compañía, suelen tener la confianza de sus equipos y, como hemos comentado, con frecuencia pueden mostrarse reticentes a dar un paso hacia atrás total. Como resultado los sucesores se enfrentan a una mezcla de presiones externas y dudas internas. Los autores sugieren hacer lo siguiente para facilitar esta situación:

a).- Mantener un ego bajo y alta autoestima

Los sucesores deben mostrar seguridad en sus capacidades y no sentir miedo a ser vistos como una apuesta segura o que están siendo utilizados como un comodín o sustituto, lo que puede llevar a que intenten sobrecompensar, distanciándose del legado del fundador  o demostrar demasiado rápidamente todo lo que valen. Los mejores sucesores se centran en construir confianza con el tiempo y en hacer movimientos bien reflexionados, no llamativos.

b)- Mostrar empatía por la cultura de la compañía

Los nuevos CEO,s con frecuencia priorizan los sistemas y el desempeño, pero también es muy importante que se sumerjan en la cultura corporativa. Los rituales, las reglas no escritas y la mitología compartida tienen un peso que los sucesores pueden no reconocer. Los fundadores pueden ayudarles a decodificar el significado que está detrás de las tradiciones y símbolos claves, con frecuencia creados de forma inconsciente.

c).- Conocer los grupos de interés

Los sucesores deben lidiar con numerosos centros de poder: el sucesor, la junta de administración y de accionistas, el equipo, etc. Para ayudarles los fundadores pueden compartir sus propias experiencias previas con dichos grupos.

d).- Aportar fortalezas relevantes complementarias

Los sucesores deben  traer consigo lo que la organización necesita específicamente en ese momento para que la organización pueda seguir creciendo, sin tratar de replicar aquello que hizo que el fundador fuese especial.

e).- Realizar cambios de forma respetuosa

Los sucesores deben discernir qué preservar y qué variar, introduciendo el cambio gradualmente sin alienar a aquellos que construyeron la organización. Los fundadores pueden apoyar a sus sucesores afirmando que el cambio es una señal de fortaleza, no de traición, y colaborando para que la evolución sea considerada como una parte de la historia del crecimiento de la compañía.

f).- Mostrar resiliencia emocional

Los sucesores con frecuencia heredan las presiones del liderazgo sin la camaradería que los fundadores han establecido. El resultado puede ser un aislamiento intenso. La habilidad para resistir la soledad y de buscar un apoyo de confianza es crítica. Los fundadores pueden ayudar escuchando en lugar de aconsejando. La empatía de los fundadores puede ser un ancla poderosa para sus sucesores.

Los autores señalan que con frecuencia los nuevos CEO,s subestiman la complejidad de lo que supone reemplazar a un fundador. Suponen que el título de CEO automáticamente les confiere autoridad. Al hacerlo pueden estar saboteando una sucesión prometedora. Los errores que se cometen con más frecuencia son:

1.- Declarar “borrón y cuenta nueva” demasiado pronto

Algunos sucesores llegan al puesto con el mandato o la idea de “profesionalizar” lo que con frecuencia significa que planean descartar el legado, modificar la cultura o reemplazar a los directivos leales al fundador. Pero  las organizaciones lideradas por un fundador con frecuencia prosperan con  procesos informales, rituales simbólicos o caos organizado. Moverse muy rápido corre el riesgo de erosionar la confianza y energía que movilizó sus éxitos previos. Los sucesores deben dedicar los primeros 90 a 120 días a escuchar, observar y decodificar las reglas no escritas. Deben ser la sombra del fundador, buscar input de los miembros con más experiencia del equipo y entender el código de operación de la cultura antes de pretender reescribirlo. Introducir cambios por etapas puede servir para minimizar el shock producido por éstos.

2.- Subestimar la influencia continuada del fundador

Aunque carezcan de un título formal los fundadores pueden ejercer una considerable autoridad sobre la cultura y un poder emocional. Los sucesores deben preguntarse qué tipo de influencia va a mantener el fundador tras la transición y quién tiene el poder realmente en la organización. Deben asegurarse las bendiciones del fundador tanto públicamente como en privado e identificar a los profesionales más leales al fundador que pueden actuar como campeones de la transición y portadores de la cultura.

3.- No incorporar al fundador como un aliado estratégico

Muchos sucesores abordan la transición como un cambio simplemente operacional, sin considerar las dinámicas emocionales y relacionales que entran en juego. Para la mayoría de los fundadores la compañía es un reflejo profundamente personal de su identidad y del trabajo de sus vidas. Cuando esto no se reconoce la resistencia está casi garantizada. Algunos sucesores se alejan de los fundadores con demasiada rapidez para afirmar su independencia o evitar conflictos. Otros fingen un alineamiento que puede volverse en su contra cuando deben tomar decisiones complicadas. En lugar de eso los sucesores deben preguntarse si el fundador realmente confía en él como líder, si le respeta y admira lo suficiente para poder construir algo juntos y cómo puede conseguir y mantener su confianza. Las transiciones que tienen más éxito integran el legado y el conocimiento institucional del fundador en la nueva narrativa de liderazgo y forjan una relación basada en el respeto mutuo.

4.- No considerar las idiosincrasias del fundador

Los sucesores deben preguntarse qué es lo que los hábitos o preferencias del fundador representan realmente. Antes de descartar comportamientos heredados deben dedicar tiempo a averiguar y comprender su significado.

 

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