domingo, 11 de enero de 2026

LIDERAZGO CONSCIENTE: LA CIENCIA DEL LIDERAZGO II

 


Jeffrey Hull y Margaret Moore en “The science of leadership. Nine ways to expand your impact” condensan los aspectos más destacados de las investigaciones sobre el liderazgo en 9 capacidades distintivas, mencionadas brevemente en una entrada anterior.

Vamos a ir analizándolas  en profundidad:

I.- LIDERAZGO CONSCIENTE

Como líderes conscientes nos mostramos serenos, estables y objetivos. Como resultado veremos las cosas con claridad, incluyendo cómo nos vemos a nosotros mismos. Por tanto, tendremos un alto nivel de autoconciencia, podremos reflexionar sobre nuestros estados emocionales y ser capaces de dejarlos a un  lado para estar completamente presentes en cada momento. Seremos capaces de vernos a nosotros y a los demás de forma objetiva y sin juicios y así, podremos ser conscientes de las fortalezas, limitaciones y oportunidades de crecimiento. Reconoceremos, también, nuestras sombras como líderes, que son estados de agitación basados en el miedo en los que utilizamos en exceso nuestras  fortalezas o evitamos actuar, especialmente ante situaciones de estrés. Al dedicar tiempo a sentir autocompasión y luego procesar y trascender los  estados bajo la "sombra", los transformamos en estados de calma y fortaleza.

Por tanto, un líder consciente se muestra sereno, estable, presente y objetivo, no excesivamente activo y reactivo. Ve las cosas con claridad, incluyendo a sí mismo. Ser consciente implica estar despierto a lo que está sucediendo, observando las cosas de manera objetiva.

El punto de partida del liderazgo consciente consiste en cuestionar de forma objetiva nuestro yo interno. Es complicado porque esta autoconciencia debe anteponerse a los procesos automáticos de nuestro cerebro. El trabajo de la neurocientifica  Lisa Feldman Barret,  sobre cómo se forman las emociones, revela que la forma automática del cerebro para procesar información no está diseñada para percibir y experimentar la realidad externa e interna.

El cerebro está diseñado para monitorizar, evaluar y predecir continuamente. Para hacerlo se centra en rastrear nuestros recursos internos, habilidades y deseos, junto a las demandas siempre cambiantes de todos los dominios de nuestra vida. Los cálculos de nuestra mente se basan enteramente en nuestras pasadas experiencias, codificadas en nuestras memorias y aprendizajes. Sin una intervención consciente nuestra mente no se va a centrar en detectar la realidad en el momento presente o en observarnos a nosotros mismos de forma objetiva.

Nuestro cerebro manda mensajes a nuestro ser consciente en forma de emociones. Nuestras emociones no son creadas en nuestra mente como respuestas directas a la realidad actual. Son construidas para avisarnos de cómo lo estamos haciendo y cómo debemos actuar después, basándose en predicciones sobre lo que puede pasar. Nuestro torrente continuo de emociones crea una realidad interna, un flujo continuo de actividad emocional.

 Lo que ocurre después es que como nuestra mente pensante trata de otorgar un sentido a ese remolino emocional. Para lograrlo y  con el fin de experimentar de una manera más objetiva la realidad necesitamos dejar a un lado nuestra realidad interna basada en emociones  y procurar que nuestra mente pase de pensar a experimentar para intentar que pueda percibir, detectar y discernir de una forma más exacta lo que está realmente pasando en el momento.

David Vago y David Silbersweig han desarrollado un marco de conciencia plena o mindfulness que tiene una serie de  pasos y que ayuda a trascender nuestras emociones agitadas y nuestras “sombras” en nuestro liderazgo, que distorsionan y sesgan las percepciones de nuestra mente sobre nosotros, sobre otras personas y sobre el mundo.

Este marco deriva de un amplio estudio sobre las redes cerebrales que intervienen en los distintos estadios de mindfulness. Los neurocientíficos utilizan el término red cerebral para describir una determinada actividad o proceso cerebral que consiste en una red de neuronas interconectadas,  que los estudios sobre imágenes cerebrales han mostrado que están asociadas a una determinada actividad cerebral.

Los pasos del marco de conciencia plena son:

PRIMER PASO: PREPARACIÓN

En esta fase estabilizamos y preparamos a nuestra mente para la integración.

1.- Sintonización mental. Imaginamos que tenemos un sintonizador mental en nuestro cerebro que podemos utilizar para sintonizar hacia arriba y hacia abajo diversas redes cerebrales.

2.- Descanso de pensamiento. Sintonizamos hacia abajo nuestras redes frontales, responsables de pensar y juzgar. De esta forma no estaremos ni analizándonos ni juzgándonos.

3.- Separación de las emociones. Sintonizamos hacia arriba nuestra red cerebral de conciencia sobre nuestras emociones, que nos va a separar de las emociones que nos han surgido. En lugar de sentir emociones fuertes las observamos. Por ejemplo, en lugar de sentirnos enfadados, percibimos un sentimiento de enfado.

4.- Focalización de  nuestra atención. Sintonizamos hacia arriba nuestra red de atención y la centramos  como si fuese un foco de luz que podemos mover dentro de nuestra mente,  que estrechamos  o ampliamos según nuestros deseos.

5.- Centrarnos en experimentar. Ponemos  nuestro foco de atención en redes en la parte trasera de nuestro cerebro que estén abiertas y receptivas y recogen la información sensorial. Nos centramos  en tener experiencias, no en pensar o sentir, sobre nuestra actividad mental y emocional.

SEGUNDO PASO: CONCIENCIACIÓN

Ahora que nuestra mente está estable y receptiva podemos experimentar nuestro estado de “sombras”. Para ello podemos recordar un incómodo estado de excitación emocional ocasionado por un reto de liderazgo. Los pasos a seguir son:

1.- Experimentar en su totalidad el agitado estado emocional de nuestra mente y nuestro cuerpo. Sintonizar hacia arriba el volumen emocional. Dejar que se eleve y expanda, como si fuese una nube de emociones, para elevarse y salir fuera. Mantenernos observando y neutrales y dentro de lo  posible, procurar mantener hacia abajo las redes de pensamiento y juicios.

2.- Poner un nombre a nuestro estado emocional. Describir el estado de excitación de forma detallada. Puede ser un estado de irritación e impaciencia o de irritación y decepción. Cuanto más exhaustivos seamos en nuestra descripción más podrá distanciarse nuestra mente y aflojar la sujeción a la que nos somete el ruido de nuestro ego.

TERCER PASO. REGULACIÓN

Este es el momento de regular nuestra “sombra”. Para ello seguimos estos pasos.

1.- Autocompasión. Sintonizar hacia arriba la amabilidad hacia nuestro estado de excitación. Sentir compasión por nuestra humanidad compartida ya que no somos ni el primer ni el último líder en sentirnos de esta forma.

2.- Aceptación. Sintonizar hacia arriba la aceptación para aceptar que ese estado de agitación es un paso necesario, aunque sea desagradable, en el camino del liderazgo.

3.- Entender el propósito.  Comprender que el propósito del estado de excitación no es desestabilizarnos, sino ofrecer una alternativa sana de integración en un estado  nuevo,  sereno y hasta más sabio.

CUARTO PASO: TRASCENDENCIA

Ahora ha llegado el momento de trascender a nuestra “sombra”. Para ello debemos:

1.- Expandir nuestras perspectivas. Buscar, generar y dar la bienvenida a una amplia variedad de puntos de vista, visiones y perspectivas sobre la situación que nos está agitando o perturbando.

2.- Dejar de lado. Cambiar el canal de sintonización trasladando nuestro foco a otras actividades como relajación, dormir bien, hacer ejercicio o pasear. De esta forma estamos concediendo a nuestra mente el espacio que necesita para automáticamente desarrollar su función natural de integración, al no estar centrada en nuestro estado de agitación.

3.- Percibir cuando sentimos un cambio. El incómodo estado se ha relajado o difuminado, tal vez tras una noche de descanso o después de una conversación generativa o una sesión de coaching o un paseo. La integración es un paseo suave.

Como podemos observar la integración es un proceso de crecimiento natural. Podemos confiar en que la integración nos libere del ruido de  nuestro ego y que incremente nuestra conciencia y objetividad.  Podremos liderar con mayor placer y menor estrés.

El foco central del liderazgo consciente es poder contemplarnos a nosotros mismos y a lo que nos influye de forma objetiva, con la interferencia mínima de nuestro ruidoso ego.

Los elementos orientados al yo de la inteligencia emocional se muestran en los líderes conscientes. Regulan su comportamiento y por tanto, cómo se presentan ante los demás, lo que va a determinar, a su vez, cómo son percibidos por los demás. Los líderes que tienen un ego o identidad fuerte en ocasiones carecen de la percepción de cómo son vistos por los demás. Y pueden tener un sentimiento inflado y poco realista de ellos mismos. Pueden creer que su ego es tranquilo y adecuado, pero su comportamiento, al menos en algunas ocasiones, puede revelar ansiedad e inseguridad. El cuerpo expresa el verdadero estado interior de su dueño, mostrando el estado interior de éste en una visión de  “pantalla completa”.

Los buenos líderes están abiertos al feedback y  escuchan atentamente cuando alguien les cuenta cómo lo están haciendo. Preferentemente esa persona debe ser un mentor, compañero o coach de confianza que les ofrezca seguridad psicológica ( elemento importante del liderazgo relacional). Los seguidores pueden aportar feedback valioso si confían en su líder. Este feedback puede ayudar al líder a ser consciente de que puede que no esté siendo tan consciente como piensa que lo están siendo.

Como conclusión los autores destacan que.

a).- Como líderes conscientes debemos mostrarnos serenos, estables y objetivos, viendo las cosas con claridad, incluyéndonos  a nosotros mismos.

b).- Como líderes conscientes observamos nuestros estados emocionales y seleccionamos los que son buenos para actuar: como por ejemplo, para poder crear, esforzarnos, persistir o o tomar un descanso y los que pensamos no son adecuados, como por ejemplo los estados de agitación o reactividad. dejando estos últimos  aparte.

c).- En común con el resto de los líderes podremos mostrar “sombras" en nuestro liderazgo, estados de ego excesivo o de evitación debidos al estrés, preocupaciones o miedos, que pueden actuar como desestabilizadores.   

d).- Para convertirnos en líderes más conscientes podemos implementar el marco de atención plena. Autoconciencia, auto regulación y autotrascendencia.

e).- Nuestro ego de líderes se tranquiliza con la experiencia, integración y madurez. Entonces nuestra objetividad se incrementa y el liderazgo nos parece más sencillo.

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