Roxie Nafousi en
“Confidence. Eight steps to knowing your worth”, que estamos comentando, plantea
8 pasos para construir la confianza y seguridad en nosotros mismos. El primero
es:
I.-DOMINAR
NUESTROS PENSAMIENTOS
Nuestros pensamientos
moldean nuestras creencias y, nuestras creencias moldean nuestra realidad.
Nuestros pensamientos influyen en la forma en la que nos sentimos, mueven
nuestro comportamiento y , asimismo, constituyen las bases de nuestra
autoestima. Dominar nuestros pensamientos tiene que ver con reclamar el control
sobre nuestra mente, al tiempo que silenciamos nuestras dudas sobre nosotros
mismos y reescribimos las narrativas negativas que nos han limitado durante
mucho tiempo.
Si repetimos un
pensamiento durante mucho tiempo termina convertido en una creencia y, una vez
la integramos, se convierte en el filtro
a través del cual interpretamos el mundo, impactando, por tanto, en nuestras
decisiones, percepciones y comportamientos.
La mayor parte del
tiempo no percibimos conscientemente los pensamientos que pasan por nuestra
mente, ni el grado en el que moldean nuestra realidad. Y, cuanto más
profundamente incrustadas estén estas creencias más difícil será cuestionarlas.
Podemos empezar a creer que “somos así” o que nos definen, en lugar de reconocer
que son patrones que hemos aprendido y, por tanto, podemos desaprender.
Nuestras creencias
determinan cómo percibimos las situaciones, cómo interpretamos los hechos y
cómo nos definimos a nosotros mismos. Se convierten en profecías autocumplidas,
tanto para lo bueno como para lo malo.
Nuestras creencias
limitantes nos mantienen atrapados, pero tenemos el poder de liberarnos de
ellas: dominando nuestros pensamientos podemos cuestionar las creencias que nos
están impidiendo progresar y reemplazarlas por otras que nos empoderarán para
liberar todo nuestro potencial.
Nuestro crítico
interior es una de las mayores barreras para la seguridad en nosotros mismos.
Es la voz incansable que remueve nuestras inseguridades para recordarnos
nuestros defectos y para magnificar nuestras dudas sobre nosotros mismos hasta
conseguir que nos sintamos inadecuados e indignos.
Antes de poder empezar
a vencer a nuestro crítico interior debemos ser conscientes de su existencia. El
autoconocimiento es el primer paso de cualquier cambio a nivel personal. Para
lograrlo Nafousi propone realizar :
1.-
Ejercicio para ser conscientes de nuestro crítico interior
Debemos reservar 10 a
15 minutos en un espacio tranquilo donde no seamos interrumpidos. Tenemos que
comenzar por anotar , tras reflexionar sobre nuestro día o semana, aquellos
pensamientos negativos o afirmaciones
que recordemos que nos hemos dicho a nosotros mismos.
Al hacerlo es normal
que sintamos diversas emociones. Sentir tristeza o compasión implica que
estamos reconociendo la dureza que hemos experimentado proveniente de nuestra
propia mente, lo cual es importante para el proceso de sanación, ya que solo
cuando nos permitimos sentir y reconocer el dolor causado por nuestro crítico
interno podremos empezar a liberarle.
Como guía para la
reflexión podemos utilizar las siguientes preguntas:
a).- ¿Cuáles son las
afirmaciones negativas más comunes que nos decimos a nosotros mismos?
b).- ¿En qué
situaciones o experiencias aparecen estas afirmaciones? Por ejemplo: en el trabajo,
con nuestras relaciones, al mirarnos al espejo,…
c).- ¿Cómo nos sentimos
cuando nuestro crítico interior nos dice estas cosas?, ¿Nos sentimos
avergonzados, culpables o sin valía?
Una vez que hemos
identificado los pensamientos que nuestro crítico interior tiende a repetir, el
siguiente paso consiste en tratar de averiguar de dónde vienen estos
pensamientos. La voz crítica que escuchamos
casi siempre tiene sus raíces en experiencias pasadas y heridas
antiguas. Para desactivar a nuestro crítico interior debemos descubrir estos
orígenes para poder empezar a tratar de cambiarlos.
Asimismo, al reconocer que
nuestra voz interior crítica surge de momentos específicos de nuestras vidas,
podemos comenzar a verla como lo que es: no una verdad objetiva, sino una
historia que hemos internalizado.
Descubrir las raíces de
nuestras creencias limitantes nos ofrece información sobre cuánto tiempo han
estado influyendo en nuestras auto-percepciones, moldeando la forma en la que
pensamos, nos comportamos e interpretamos el mundo que nos rodea.
2.-
Ejercicio para reflexionar sobre nuestras experiencias vividas para comprender
a nuestro crítico interior
Este ejercicio se
centra en profundizar en nuestras experiencias pasadas para descubrir las
razones por las que nuestro crítico interior nos dice las cosas que nos dice.
a).-
Etapa 1: Conectar la creencia. Reflexionar sobre las
afirmaciones negativas que hemos anotado previamente y sobre qué creencias
fundamentales representan estas afirmaciones. Por ejemplo, si nuestro crítico
interior con frecuencia nos dice: “ mi pareja no me quiere”, analizar si puede
reflejar la creencia más profunda de que no merezco ser querido.
2.-
Etapa 2: Encontrar la causa raíz. Debemos preguntarnos
si de las creencias que hemos identificado podemos recordar experiencias que
haya servido para plantar las semillas de la duda sobre nosotros mismos.
Reflexionar sobre cuándo ha sido el primer instante en el que esta creencia se
ha podido originar y sobre cualquier otras ocasión en las que se haya podido
reforzar.
3.-
Ejercicio de reflexión avanzada
Si nos sentimos
preparados para explorar los conceptos anteriores con mayor profundidad podemos
considerar realizar este ejercicio. Para ello:
a).- Hacer un listado
de todas las experiencias de nuestra vida significativas que podamos recordar,
centrándonos en los momentos que sintamos que han sido especiales o memorables.
Procurar encontrar al menos dos momentos clave en cada etapa de nuestra vida
(infancia, adolescencia, juventud, …). Estos pueden ser momentos en los que nos
hemos sentido juzgados, inadecuados o que pensamos que no fuimos lo suficientemente buenos.
b).- Al ir creando la
lista buscar algún patrón o conexiones que puedan existir en relación con
nuestra actual situación vital, ver si las experiencias tienen algo en común, o
si existen momentos de revelación que ayudan a entender la voz de nuestro
crítico interior.
Este ejercicio lo
podemos convertir en algo rutinario en nuestras vidas. Cada vez que veamos que
estamos diciéndonos algo negativo, podemos hacer una pausa y preguntarnos de
dónde procede realmente este pensamiento: si es una creencia antigua o una
experiencia pasada. Este hábito sirve para interrumpir patrones, contemplar las
cosas de manera más objetiva y tratarnos a nosotros mismos con más amabilidad y
comprensión. Con el tiempo esta práctica se puede convertir en una segunda
naturaleza, ayudándonos a crear un diálogo interior más sano y útil.
Reconocer al crítico
interior e identificar su origen es el primer paso para el cambio. Una vez que
hemos hecho esto podremos empezar a encontrar formas para reescribir nuestros
pensamientos.
Para hacer esto la
autora recomienda tres principios de
los que debemos ser conscientes.
1.-
No somos nuestros pensamientos
Con frecuencia nos
podemos sentir sobrepasados por los pensamientos negativos, pero es importante
que reconozcamos que nosotros no somos nuestros pensamientos, solo somos sus
observadores. Esto significa que el que un pensamiento surja en nuestra mente no
quiere decir que nos vaya a definir. Cuando reconocemos que podemos observar
nuestros pensamientos sin dejar que nos dominen, obtenemos el poder de dar un
paso hacia atrás y elegir cómo vamos a responder.
Cuando alcanzamos esta
separación podemos responder a las situaciones de manera más serena, reflexiva
y eficaz, en lugar de reaccionar de forma impulsiva, basándonos en pensamientos
irreflexivos y pasajeros.
2.-
Solo porque pensemos algo, no quiere decir que lo que pensamos sea verdad
Los pensamientos no son
siempre reflejos de la realidad. Con frecuencia son interpretaciones
subjetivas, influidas por nuestras emociones, prejuicios, experiencias pasadas
y distorsiones cognitivas.
No debemos creer o
actuar como respuesta a cualquier pensamiento que se nos presente. Es crucial
que desarrollemos la habilidad para discernir entre los pensamientos que nos
ayudan y los que son dañinos o simplemente no son ciertos. Esta consciencia nos
puede ayudar para evitar caer en pensamientos negativos o en dudas sobre
nosotros mismos.
3.-
Poseemos más control del que pensamos
Aunque puede ser que no
seamos capaces de impedir que surjan todos nuestros pensamientos negativos y
críticos, podemos elegir cómo reaccionar ante ellos. Este control viene de nuestra
capacidad de cuestionar, desafiar y reformular nuestros pensamientos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario