miércoles, 23 de septiembre de 2026

CÓMO LA PEREZA OCULTA NOS HACE DESPERDICIAR NUESTRA VIDA

 


Jonny Thomson en BigThink del pasado 17 de septiembre identifica, con ayuda del maestro tibetano Tulku Lobsang Rinpoche , tres formas diferentes de perder nuestro tiempo a través de la pereza.

Resulta difícil encontrar una justificación para llamar a alguien perezoso, porque parece que es un comentario rudo o grosero, ya que la pereza se ha considerado siempre como un defecto del carácter. Es uno de los pecados capitales. Asimismo es casi imposible saber si alguien es realmente perezoso o no, ya que con frecuencia, por ejemplo, llamamos perezoso a alguien que no realiza una tarea visible que sentimos debe hacer.

Pero, cuando miramos la vida de los demás desde fuera, no podemos apreciar en su totalidad lo que está pasando. No podemos ver todas las tareas, responsabilidades y sobre carga mental a la que puede estar sometida esa persona. Por tanto, aunque no debamos apresurarnos a juzgar la pereza de los demás eso no implica que no debamos cuestionarnos la propia.

Según Tulku Lobsang Ripoche existen tres tipos de pereza:

1.- La pereza básica

Consiste en la sensación de torpeza física cuando no estamos motivados o no queremos molestarnos en hacer algo (por ejemplo: el mando a distancia de la televisión está muy lejos y vemos lo que sea con tal de no movernos).

2.- La pereza avanzada

Se presenta cuando continuamente estamos posponiendo hacer algo que deberíamos hacer  o que podemos hacer ahora. por ejemplo: luego lavaré los platos, mañana iré al gimnasio,…

3.- La pereza oculta

Se presenta cuando estamos tan ocupados que no tenemos sitio para las tareas que queremos hacer o son buenas para nosotros. Ocurre, por ejemplo, cuando nuestro día es consumido por el trabajo y la vida doméstica, dejándonos libre solo un periodo de 30 minutos en el que nuestro cerebro está tan agotado que es incapaz de hacer algo banal como revisar redes sociales en el móvil.

Los dos primeros casos de pereza son claros, pero en el caso de la pereza oculta debemos distinguir entre dos clases de ajetreo u ocupación:

a).- Inventada, cuando creamos tareas que queremos hacer para evitar hacer las tareas que debemos hacer.

b).- La que no se puede evitar. Ésta es la real, como puede ser el caso de una madre con tres hijos pequeños y un padre a los que cuidar y que no tiene tiempo para realizar otras tareas dirigidas a su crecimiento personal.

Rinpoche es consciente de esta situaciones y comenta en este sentido: “Este siglo XXI lo podemos llamar un siglo rico. Puede ser que tengamos más riqueza que en el pasado pero nadie tiene tiempo. Parece que nos estamos convirtiendo en más ricos pero que cada vez tenemos más necesidades y las cosas son cada vez más caras. No tenemos tiempo. Y, cuando no tenemos tiempo, nada de lo que tenemos tiene un sentido. No es suficiente con que nos centremos en la riqueza, necesitamos centrarnos en tener tiempo. Si, necesitamos crear riqueza, pero necesitamos crear tiempo”.

La idea de que si no tenemos tiempo nada tiene un sentido es importante porque si no podemos hacer una pausa para parar  o ir más despacio no podremos disfrutar de las cosas bellas que nos rodean y estaremos trabajando muy duro para acumular cosas que no tendremos tiempo de disfrutar.

Para encontrar tiempo Rinpoche plantea que la cuestión es que no tratamos seriamente de “conquistar a nuestra mente inquieta” . Si no priorizamos buscar momentos de paz o el camino hacia una reorientación estructural de nuestras vidas, nunca seremos felices. Estaremos estresados y desorganizados e, irónicamente, terminaremos teniendo menos tiempo que nunca. La doctrina budista nos puede decir: ¿Qué bien nos puede hacer el ganar todo el mundo, si perdemos nuestra mente?

Nuestra vida interior, nuestra salud mental y bienestar no deben ser contempladas como extras desechables del calendario cuando tenemos muchas ocupaciones. No es egoísta el solucionar los problemas de nuestra mente, porque al hacerlo estamos dejando espacio para que puedan entrar los demás. Si somos fuertes podemos llevar más cosas, si estamos sanos podemos aguantar más y si tenemos paz interior podremos ayudar mejor a los demás.

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