domingo, 19 de abril de 2020

CÓMO EVITAR DISTRACCIONES Y SER FIELES A NUESTROS VALORES


Nir Eyal, junto a Julie Li en “Indistractable. How to control your attention and choose your life”, plantea que la “tracción” en contraposición a la distracción nos conduce hacia aquello que queremos en nuestras vidas. En la entrada anterior comentamos las formas de gestionar los desencadenantes internos que nos pueden conducir a la distracción y las formas en las que podemos reducir estas fuentes que a la larga resultan negativas para nosotros, ya que si no controlamos el impulso que sentimos para escapar de los sentimientos incómodos y desagradables estaremos buscando siempre soluciones fáciles para combatir el dolor que nos producen estas sensaciones.

El siguiente paso consiste en encontrar maneras para hacer esa “tracción” posible comenzando por la manera en la que empleamos nuestro tiempo. Wolfgang von Goethe, por ejemplo creía que la forma en que alguien utilizaba su tiempo nos facilitaba toda la información necesaria sobre esa persona: “Si conozco cómo empleas tu tiempo, entonces sabré lo que vas a ser” escribía. Séneca, por otro lado mantenía la idea de que las personas usamos todo tipo de formas para proteger sus propiedades personales pero no hacemos lo mismos con nuestro tiempo.

Un estudio realizado por PPAI Research ha encontrado que solo un tercio de los estadounidenses, mantienen una agenda diaria , lo que significa que la gran mayoría se levanta cada mañana sin tener planes formales. Nuestro bien más valioso, nuestro tiempo, no está protegido sino que está a la espera de que alguien nos lo robe. Si no planificamos nuestro día alguien lo hará por nosotros.

Al planificar nuestra agenda el procedimiento estándar suele ser el de hacer un listado con cosas para hacer. Escribimos todas las cosas que queremos hacer y confiamos en que encontremos tiempo durante el día para hacerlas. Desgraciadamente este método presenta algunos fallos serios. Cualquiera que haya intentado cumplir una lista de ese tipo sabe que muchas tareas tienden a ser desplazadas de un día al siguiente y así sucesivamente. En lugar de comenzar con lo que vamos a hacer deberíamos empezar con reflexionar sobre por qué lo vamos a hacer y para ello tenemos que considerar nuestros valores.

Russ Harris, autor de “The happiness trap” los define como: “la forma cómo  queremos ser, aquello que queremos defender y la forma en la que deseamos relacionarnos con el mundo que nos rodea”. Son atributos de la persona que desearíamos ser. No son metas finales sino guías para nuestras acciones.

Aunque algunos valores impregnan todas las facetas de nuestra vida la mayoría son específicos de un área determinada. Por ejemplo ser un padre amante ocurre en el contexto de la familia. El problema surge porque no dedicamos tiempo a nuestros valores e inintencionadamente de dedicamos mucho tiempo a un área de nuestra vida a expensas de los demás y si descuidamos de forma crónica a nuestros valores nos convertiremos en alguien de quien no estaremos orgullosos. Irónicamente esta desagradable sensación favorecerá la búsqueda de distracciones para escapar de nuestra insatisfacción que no resolverán nuestro problema real.

Aunque cada uno de nosotros nos podemos identificar con distintos valores resulta de utilidad categorizarlos en distintos dominios de la vida. Por ejemplo Hierocles demostró la naturaleza interconectada de nuestras vidas utilizando círculos concéntricos, colocando la mente humana y el cuerpo en el centro, rodeados por un círculo correspondiente a la familia, el siguiente a los compatriotas y el más externo a la humanidad en su conjunto.

El autor propone tres dominios en nuestra vida: nosotros, nuestras relaciones y el trabajo. Éstos describen con quién empleamos nuestro tiempo y nos ofrecen un camino para pensar en cómo podemos planificar nuestros días para convertirnos en un reflejo auténtico de la persona que queremos ser.

Solo si reservamos tiempo específico en nuestras agendas para las acciones que nos acercan a lo que deseamos en la vida (atractores) podremos dar la espalda a las distracciones. Muchas personas no se sienten atraídos por la idea de mantener una agenda porque les parece que les va a limitar su libertad y que les va a constreñir, pero la realidad nos muestra que nuestro desempeño es mejor si estamos sometidos a limitaciones. Esto ocurre porque éstas nos ofrecen una estructura mientras una agenda en blanco y una lista larguísima de cosas por hacer nos atormentan con demasiadas posibilidades de elección.

El objetivo para poder dedicar tiempo a los “atractores” es, pues, eliminar todos los espacios en blanco en nuestra agenda para que tengamos un calendario de cómo vamos a utilizar nuestro tiempo cada día. No importa tanto lo que hacemos con el tiempo. Nuestro éxito vendrá determinado por  si hemos hecho lo planificado o no. Por ejemplo está bien ver un vídeo, echarnos la siesta o dedicar tiempo a navegar por nuestras redes sociales si habíamos planificado hacerlo y por el contrario puede ser una distracción revisar el correo del trabajo si no estaba incluido entre nuestras actividades a realizar y lo hemos hecho en detrimento de otras si previstas. Mantener una agenda sin huecos libres es la única forma de analizar si estamos distraídos.

Para crearla debemos decidir primero cuánto tiempo queremos emplear en cada dominio de nuestra vida: en nosotros mismos, con nuestras relaciones importantes y en nuestro trabajo. Éste último no se refiere exclusivamente al remunerado ya que tenemos que considerar, también, el dedicado a servicios comunitarios, compromisos de índole social, etc. Tenemos que calcular cuánto tiempo en cada dominio nos permitirá ser consistentes con nuestros valores y para ello podemos comenzar por crear un calendario semanal de lo que sería nuestra semana perfecta y reservar en la agenda 15 minutos a la semana para reflexionar y refinar nuestro calendario en función de la contestación a estas dos preguntas:

a).- ¿En mi agenda  cuándo he respetado lo que tenía que hacer y cuándo me he distraído? Si vemos que nos hemos distraído debido a un desencadenante interno debemos plantearnos que estrategias vamos a emplear la siguiente vez que surja.

b).- ¿Existen cambios que pueda realizar en mi agenda que me permitan reservar el  tiempo que necesito para expresar mejor mis valores? El objetivo se debe centrar en analizar cuándo nuestro programa no funcionó bien en la semana previa para que podamos hacerlo mejor en las posteriores. La idea es que nos comprometamos con unas prácticas que mejore nuestra agenda en el tiempo al ayudarnos a discernir la diferencia entre “tracción” y distracción en cada momento del día.

Si no planificamos no debemos sorprendernos si todo se convierte en distracción y nos encontraremos viviendo una vida que no es la que deseamos y que impide que nos cuidemos a nosotros mismos, a nuestras relaciones y a nuestro trabajo.

En el centro de los tres dominios, como hemos comentado, se encuentra nuestro “yo”, que como todo lo que es valiosos necesita un cuidado y mantenimiento, que lleva un tiempo, por lo que no debemos abandonar o descuidar los compromisos que nos hacemos con nosotros mismos. Cuidarnos a nosotros mismos está en el núcleo de los tres dominios porque los otros dos van a depender de nuestra salud y bienestar.

Por tanto, podemos comenzar por priorizar y reservar tiempo para nosotros ( descansar, hacer ejercicio, meditar,…) Aunque no consigamos siempre controlar lo que obtenemos  del tiempo que dedicamos a cada tarea si es posible controlar el tiempo que le dedicamos, por lo que para lograr vivir la vida que deseamos debemos asegurarnos de que reservamos tiempo para vivir nuestros valores.

En relación con el segundo dominio: las relaciones son importantes. La familia y los amigos nos ayudan a vivir los valores de conexión, lealtad y responsabilidad. Ellos nos necesitan y nosotros les necesitamos a ellos por lo que no debemos limitarnos a ofrecerles el tiempo que nos quede libre. Todos salimos beneficiados si reservamos tiempo en nuestra agenda para ellos.

Este dominio va más allá de la familia. No dedicar tiempo a mantener las  relaciones importantes en nuestra vida es dañino para nosotros. Estudios recientes muestran que la escasez de interacciones sociales no solo conduce a la soledad sino que está ligada a una variedad de efectos físicos perjudiciales.

William Rawlins profesor de comunicación interpersonal en la Universidad de Ohio y que estudia la forma en la que las personas interactúan a lo largo de sus vidas mantiene que las amistades que resultan satisfactorias necesitan tres cosas:

a).- Hablar abiertamente.

b).- Poder depender y confiar .

c).- Disfrutar juntos.

El tercer dominio: el trabajo es seguramente en el que empleamos más tiempo, por lo que es fundamental que nos aseguremos que el tiempo que empleamos en él sea consistente con nuestros valores.

El trabajo puede ayudar a las personas a vivir sus valores de colaboración, esfuerzo y constancia. También nos permite dedicar tiempo a algo que tiene un significado cuando trabajamos por el beneficio de los demás. Desafortunadamente la mayoría de nosotros encontramos que nuestra jornada laboral es un desastre plagado de constantes interrupciones, reuniones innecesarias y el flujo constante de correos.

Para evitarlo es importante clarificar y hacer visible la forma en que empleamos nuestro tiempo en el trabajo para que nuestros compañeros y superiores no se sientan tentados a distraernos con tareas superfluas.

Contar con una agenda detallada y cerrada ayuda a aclarar el pacto de confianza que se tiene que establecer entre los directivos y sus profesionales. A través de revisiones regulares ambas partes pueden tomar decisiones bien informadas sobre si el tiempo de los segundos se está empleando de forma adecuada y ayudarles a asignar tiempo a las tareas más importantes.

Sea en el trabajo o fuera de él el planificar y cerrar nuestra agenda de actividades es un paso esencial para evitar distraernos. Definiendo cómo vamos a utilizar nuestro tiempo y sincronizándolo con los  grupos de interés en nuestras vidas nos aseguramos de que hacemos las cosas que importan e ignoramos las que no. Nos libera de las trivialidades y nos devuelve el tiempo que no nos podemos permitir perder.


miércoles, 15 de abril de 2020

9 SESGOS FRECUENTES EN LA TOMA DE DECISIONES EN LA PANDEMIA DEL COVID-19



Thomas Davenport en MIT Sloan Management Review del pasado 8 de abril plantea que la toma de decisiones es fundamental en tiempos de crisis y el momento actual es evidentemente un ejemplo. Pero es también más complicada en situaciones de estrés y cuando el futuro es incierto, como está ocurriendo en la actualidad. Una de las razones es que los sesgos cognitivos suelen aflorar en entornos altamente cambiantes y de  elevado nivel de estrés influyendo en la toma de decisiones de forma nociva.
Daniel Kahneman y Amos Tversky y otros investigadores sobre el comportamiento humano han identificado gran cantidad de estos sesgos cognitivos que afectan al proceso de toma de decisiones, normalmente de forma negativa.
En relación con la toma de decisiones frente a la crisis del COVID- 19 el autor destaca los siguientes como los más comunes:
1.- El sesgo del estatus quo. Implica que nos cuesta modificar lo que teníamos previsto ante nuevos acontecimientos. La situación actual sigue siendo óptima y cualquier variación sería una pérdida. Por ejemplo: “He planificado este evento, por lo tanto debo mantenerlo”.
La forma de evitarlo es preguntarnos: “¿En el momento actual planificaría este mismo evento/viaje/reunión, etc, teniendo en cuenta la situación que estamos viviendo hoy? En la mayoría de los casos seremos conscientes de que adaptarnos a la nueva situación ( cancelar o modificar nuestros planes) es lo que es correcto hacer y no será tan duro hacerlo.
2.- El sesgo político. Influye en la forma en que las personas interpretan la información y toman decisiones. En Estados Unidos, por ejemplo, algunas  cadenas de noticias reaccionaron con este sesgo: Fox inicialmente argumentaba que el COVID- 19 era un engaño y que iba contra el presidente Trump mientras MSNBC y CNN dedicaban mucho tiempo a criticar las políticas de la administración Trump ante el COVID- 19.
En momentos como este nos puede ayudar el admitir, aunque nos cueste, hechos como el que los demócratas en Estados Unidos no tienen nada que ver con el virus o que aunque Trump en un inicio negaba la seriedad del problema parece que sta´en la actualidad comprometido a tomar medidas.
Para evitar caer en este sesgo debemos dedicar más tiempo a las noticias basadas en hechos y no a las columnas de opinión.
3.- El sesgo de la confirmación. Es uno de los que aparecen con más frecuencia a la hora de tomar decisiones. Surge porque dedicamos, normalmente, más tiempo y prestamos más atención, a la información que apoya nuestros puntos de vista. En el caso de la pandemia actual se apoya en lo que se ha llamado “infodemía COVID – 19”, que consiste en la desinformación en el contenido de las redes sociales. Por ejemplo, si tenemos algún prejuicio contra China, nos sentiremos cómodos con los comentarios  en las redes que enfatizan el origen chino del virus.
La clave para evitar este prejuicio consiste en buscar fuentes que puedan contradecir nuestras opiniones y que estén bien documentadas como puede ser las ofrecidas por el Centro para el Control y prevención de Enfermedades (CDC).
4.- El sesgo de la heurística disponible. La pandemia actual es una situación compleja y que presenta muchas facetas por lo que muchas personas inicialmente se centraron en el seguimiento de las personas famosas contagiadas. Pero la disponibilidad de información sobre afectados famosos puede mostrar factores atípicos de la pandemia y hacer que prestemos menos atención a patrones más importantes sobre su difusión.
Para evitar caer en este sesgo debemos centrarnos en los datos técnicos sobre la situación en lugar de en las anécdotas.
5.- El efecto de la formulación. Uno de los factores que tienen mayor influencia sobre una decisión es la forma en que se enmarca el asunto sobre el que se va a decidir. En el momento actual, por ejemplo, en Estados Unidos la forma en que se gestiona la pandemia parece estar enmarcada en la siguiente pregunta: “¿Salvar la economía o cerrar todo?”, con el presidente, al menos inicialmente, inclinándose hacia la primera opción y los científicos por la segunda.
Las formulaciones binarias 1 o 2 no suelen ser las óptimas porque excluyen la posibilidad de otras alternativas o que en lugar la opción sea una y en otro sea diferente.
Lo ideal, si es posible, consiste en considerar múltiples opciones para la misma decisión.
6.- El sesgo de lo popular. Diariamente, durante la pandemia, estamos viendo como numerosas ideas surgen y dominan las conversaciones y otras caen. La naturaleza de estos diálogos sobre el tema del momento es que crecen rápido y llenos de errores hasta que las reflexiones fundamentadas los eliminan.
7.- El sesgo de la atribución hostil. Cuando los demás no se muestran de acuerdo con nosotros en un tiempo de altos niveles de estrés tendemos atribuirles intenciones hostiles contra nosotros. De esta forma incrementamos los niveles de estrés de todos los afectados.
Para no caer en él y ya que no conocemos los detalles de la situación y motivaciones de los demás debemos asumir que tienen buenas intenciones, salvo que tengamos claras evidencias de lo contrario.
8.- El sesgo del rechazo de la probabilidad. Los campos de la salud pública y de la epidemiología son probabilísticos, así como cualquier intento individual para evadir un microbio. Ningún tratamiento o intervención puede hacer descender la probabilidad relevante a cero o incrementarla al 100%, solo se puede lograrlo hasta unos límites, pero muchas personas se sienten incómodas ante un pensamiento relacionado con probabilidades y prefieren los juicios absolutos. En el caso del COVID- 19 una dificultad añadida es la escasez de datos fiables sobre cómo se transmite, su tasa de mortalidad en pacientes infectados y sobre cuál es el tratamiento más eficaz, por ejemplo.
A nivel individual el único comportamiento razonable, excluyendo la cuarentena total,  consiste en tratar de reducir la probabilidad del contagio adaptando las medidas recomendadas.
9.- El sesgo de la normalidad. Consiste en la creencia de que las cosas continuarán siendo como en el pasado lo que conduce a la incapacidad o falta de deseo de planificar ante posibles circunstancias que no se pueden ver en la actualidad. Aunque en el pasado hemos sufrido pandemias globales la mayor parte de los líderes políticos y empresariales han ignorado la posibilidad de otra epidemia relacionada con un virus, por lo que los sistemas sanitarios no estaban preparados, no se contaba con el stock adecuado de equipamiento médico y no existían planes de contingencia.
Este sesgo seguramente es el que es más importante que recordemos en el futuro más allá de la crisis actual. Cuando todo acabe debemos analizar con detalle cómo y a quiénes afecto este sesgo en sus pensamientos y decisiones.
Kahneman señala que el conocer cuáles son los sesgos que intervienen en nuestra toma de decisiones no implica necesariamente que el que nosotros a la hora de tomarlas podemos identificarlos. Si podemos pedir a personas de nuestra confianza que nos los señalen.



domingo, 12 de abril de 2020

PREPARÁNDONOS PARA LO DESCONOCIDO


En la newsletter de Farnam Street del 29 de marzo Shane Parrish plantea que con frecuencia nos recomiendan que destaquemos en alguna cosa pero que al ser cada vez más complicado predecir el futuro contar con diversas opciones nos permitirá sobrevivir cuando el camino que tenemos por delante se tambalee.
Para prepararnos para afrontar un mundo que puede cambiar drásticamente y rápidamente debemos mantener diversas opciones abiertas, aunque la tendencia sea el que dediquemos muchas horas a especializarnos en aquello que consideremos que es nuestra pasión para poder triunfar.
La realidad es que vivimos en un mundo en el que por su constante cambio tenemos que ser capaces de responder eficazmente ante las nuevas demandas si no queremos perder nuestros trabajos, frustrarnos y sentirnos inútiles.
En lugar de centrarnos en ser muy buenos en una sola cosa podemos adoptar otra estrategia que nos puede ser más útil: preservar nuestras opciones. Cuantas más tengamos mejor preparados estaremos para hacer frente a los imprevistos y a la incertidumbre y podremos mantenernos serenos cuando los demás entren en pánico porque tendremos elecciones. Preservar nuestras opciones significa evitar limitar nuestras dependencias o posibilidades y mantenernos abiertos a las oportunidades y tener siempre un plan de reserva.
Al hablar de opciones nos referimos a la acción de mantener la mayor cantidad posible de posibilidades abiertas. En el contexto de una estrategia tiene que tener unas limitaciones, por ejemplo : apostar en un casino no puede ser una opción, el resultado es conocido, pero si lo hacemos por una nueva startup, en cambio las ganancias pueden ser grandes y las pérdidas estarán limitadas a la cantidad que invirtamos.
Las opciones se presentan constantemente pero aquellas que pueden cambiar nuestras vidas con frecuencia aparecen en tiempos de grandes cambios, pero si nos especializamos excesivamente el cambio los contemplaremos como una amenaza y no como una oportunidad. La superespecialización en una sola área es muy limitante, especialmente si requiere mucho esfuerzo para mantenerla.
Pocas personas se encerrarían voluntariamente en una situación no deseada, pero con frecuencia tomamos decisiones pequeñas y racionales que terminan eliminando nuestras opciones con el paso del tiempo. Esta es la tiranía de las pequeñas decisiones, concepto identificado por el economista Alfred Kahn en 1966. Éste mantenía que pequeñas decisiones pueden conducir a malos resultados, ponía el ejemplo de que si alguien hace 75 años hubiese hecho la siguiente proposición: “ Se cómo construir un vehículo que puede poner a disposición de cada persona el equivalente a 200 caballos y que permitirá que viajemos solos o acompañados a una media de 60 a 80 millas la hora. Pero los costes de estos artilugios van a suponer una pérdida de 40.000 vidas al año, el calentamiento global, la decadencia del interior de las ciudades, desplazamientos continuos a los trabajos y la extensión de los suburbios de las ciudades”. La respuesta sería negativa pues no escogeríamos el avance de la tecnología de los transportes si pudiésemos haber visto inmediatamente los costes nocivos. Pero aceptamos esa oferta en el tiempo a través de millones de pequeñas decisiones y ahora es difícil volver atrás. La mayor parte del mundo moderno está construido para acomodar a los coches y conducir es ahora la elección “racional” independientemente de sus efectos destructivos. Parece como si ya no tuviésemos otra opción. Es el problema de determinadas pequeñas decisions que parece que no tienen trascendencia pero que en algún momento pueden ocasionar que las alternativas desaparezcan y nos quedemos sin opciones.
Resulta fácil predecir los inconvenientes de las grandes decisiones, pero los de las pequeñas son más elusivos. En una economía de mercado Kahn explica que el cambio es el resultado de minúsculos pasos, pero que combinados pueden tener tremendos efectos acumulativos en nuestra libertad colectiva. Día a día es difícil contemplar el camino que se está formando pero en algún momento, según Kahn, podemos mirar y ver que no nos gusta hacia donde estamos yendo y no podemos hacer nada para modificarlo ya que es demasiado tarde. Sólo si a los consumidores se les ofrece la totalidad de las alternativas posibles y socialmente deseables los errores en la asignación de recursos fruto de la tiranía de pequeñas decisiones de mercado se evitarán.
La tragedia de los bienes comunes es otra muestra del poder de las pequeñas decisiones. Gareth Hardin lo describe con el ejemplo de la posibilidad en un pueblo de que sus habitantes utilicen unas tierras comunes y pueden optar por utilizarlas para la agricultura o la ganadería como pastos. Si todos la emplean para este último fin los pastos se agotan por el exceso de ganado y todos se quedan sin opciones. Ninguna de las personas busca que los recursos se acaben pero cada persona realiza una serie de pequeñas opciones que pueden ocasionar la ruina del medio ambiente.
Preservar las opciones tiene tanto que ver con cambiar nuestras actitudes como nuestras circunstancias, así como con aprender a detectar las oportunidades y aprovecharlas. No es un concepto nuevo. Ya en el Antiguo Testamento se recomienda invertir en 7 u 8 iniciativas o empresas puesto que no sabemos que desastres podían acontecer a la tierra.
En el mundo actual preservar nuestras opciones se puede integrar en numerosas áreas de nuestra vida si nos preocupamos de buscar formas de prepararnos para una serie de eventos posibles. Implica desarrollar habilidades generalistas como la creatividad en lugar de especializarnos en un área muy concreta como, por ejemplo, una tecnología particular. Cuanto más variadas sean nuestras capacidades (conocimientos y habilidades) mejor posicionados nos encontraremos para aprovechar las nuevas oportunidades.
Esto significa, por ejemplo,  no depender de un solo distribuidor para nuestros productos o que todo un sector industrial dependa del aprovisionamiento de un solo país. No podemos tomar decisiones basándonos en cómo era el mundo en el pasado. Preservar las opciones supone buscar la diversidad, lo que puede facilitar el que las organizaciones puedan seguir funcionando cuando las circunstancias cambien. Por ejemplo no podemos seguir construyendo nuestras sociedades alrededor del petróleo, que es un recurso finito, por lo que el desarrollo de múltiples tipos de energías alternativas sostenibles crea nuevas opciones.
Finalmente preservar nuestras opciones, como hemos visto, va a implicar el prestar atención y contemplar la vida desde distintas perspectivas y el construir una base versátil de conocimientos, permitiendo que surja la serendipidad y las conexiones inesperadas. Debemos buscar expandir nuestra zona de confort y competencias e ir tomando pequeños riesgos que tengan potencialmente grandes ventajas e inconvenientes limitados.
Paradójicamente, también va a demandar que digamos que no a muchas oportunidades y que evitemos todo lo que puede ser restrictivo, para aceptar solo aquello que facilite la creación de más opciones.
Preservar nuestras opciones, como conclusión, es importante porque nos da la flexibilidad suficiente para capitalizar los cambios que son inevitables. Para mantener nuestras opciones abiertas, por tanto, necesitamos diversidad de perspectivas, conocimientos y habilidades. No nos gustaría encontrarnos en la situación de ser capaces exclusivamente de vender algo que nadie quiere. Los cambios rápidos y extraordinarios son la norma, por lo que para adaptarnos de una forma que sea útil debemos mantener nuestras opciones abiertas.

miércoles, 8 de abril de 2020

CÓMO GESTIONAR EL DISTANCIAMIENTO SOCIAL




Manfred F. R. Kets de Vries,en INSEAD Knowledge del pasado 31 de marzo, plantea que,  en la situación actual,  podemos utilizar la crisis para reconectar con los demás y con nosotros mismos.

Los gobiernos de numerosos países están restringiendo los movimientos de las personas, pidiendo que éstas se aíslen y mantengan el “distanciamiento social”. Estas medidas son pasos razonables para disminuir los contagios y para aliviar las presiones sobre unos servicios sanitarios ya muy sobrecargados. Pero desde un punto de vista psicológico pueden afectar a las personas.

Desde un punto de vista laboral este “arresto domiciliario” no tiene por qué ser un problema y hasta puede ser beneficioso ya que por ejemplo, los empleados en oficinas pueden trabajar como antes con las ventajas de ahorrarse las molestias y el coste del desplazamiento. Pero para otros puede tener efectos negativos.

No podemos olvidar que el ser humano es sobre todo un animal social. Numerosas investigaciones muestran que las personas socialmente activas tienden a tener niveles más elevados de bienestar físico y psicológico. Como humanos sentimos una gran necesidad de inclusión en colectivos sociales. Con todas las reuniones sociales prohibidas la sensación de soledad aparece y para muchas personas esta sensación de aislamiento puede resultar ser  muy estresante.

Esta situación se agrava porque en tiempos de crisis los seres humanos tendemos a juntarnos para compartir experiencias, mostrar solidaridad y ayudarnos unos a otros. Sin ninguna duda este tiempo de crisis ha llegado y la pandemia del coronavirus amenaza las vidas y las formas de ganarse la vida de muchas personas y es exactamente en este tipo de crisis cuando necesitamos más el apoyo social. La sensación de estar juntos nos puede proteger contra el impacto negativo que estos hechos pueden producir en nuestra salud mental.

Lo que se está pidiendo en este momento aunque es estrictamente necesario es exactamente lo contrario de lo que normalmente hacemos y no poder buscar el apoyo de los demás ayuda a incrementar los niveles de estrés y ansiedad generados por esta crisis.

El estrés y la ansiedad están ocasionando en determinadas personas un cierto grado de paranoia, una reacción natural al sentirnos amenazados por un enemigo invisible que nos rodea con lo que incrementamos el distanciamiento y añadimos “leña al fuego”.

Afortunadamente muchos de nosotros contamos con familiares cercanos que pueden ayudarnos a minimizar las potenciales reacciones de estrés y ayudarnos a gestionar  la situación, aunque la gran cantidad de tiempo que pasamos junto a ellos pueden incrementar las tensiones entre las personas. Pero esta pandemia supone una oportunidad ideal para reconectar y fortalecer las relaciones entre los miembros de las familias.

Es el momento de procurar mantenernos en contacto a través de llamadas, correos y otros medios virtuales. Estas formas alternativas de mantenernos conectados pueden contribuir a un sentimiento de conexión y son especialmente importantes para las personas que viven solas.

Otro efecto positivo es que el aislamiento social puede suponer una oportunidad inmejorable para practicar una mayor autoreflexión. Como nos hemos visto condicionados todas nuestras vidas para ir de una obligación a otra ha sido extremadamente fácil huir de nosotros mismos. Por ejemplo embarcarnos en un viaje interior puede ser una gran experiencia de aprendizaje. Implica descubrir en qué creemos y encontrar nuestras fortalezas y debilidades, valores y deseos. Mientras estemos inmersos en este viaje podemos tratar de averiguar qué es lo que nos hace reír y procurar hacerlo con más frecuencia y qué es lo que nos hace llorar e intentar minimizarlo.

Como la oruga debe transformarse antes de surgir como una mariposa así este viaje de reflexión puede tener un gran impacto transformador y vamos a necesitar esta capacidad de cambio ya que el mundo no va a ser el mismo. Como Viktor Frankl dijo en una ocasión: “Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación nos enfrentamos al  desafío de cambiarnos a nosotros mismos”


domingo, 5 de abril de 2020

LIDERAZGO EN LA CRISIS DEL COVID - 19



Eric J, Mc Nulty en strategy+business del pasado 31 de marzo plantea que mantener las organizaciones funcionando durante una crisis como la del coronavirus, que persiste durante meses, requiere planificación, comunicación clara y empatía.
La crisis del coronavirus es distinta de cualquier otra en los últimos años. Su impacto en nuestra salud física, mental y económica colectiva tiene elementos en común con los de la pandemia de 1918 de influenza, la ola de terror generada por los atentados de comienzos del siglo XXI y el colapso económico de 2008. Supone un punto de inflexión y nuestras vidas personales y profesionales se van a ver cambiadas de forma que todavía no conocemos.
A pesar de todo debemos perseverar. Nuestras organizaciones tienen que sobre vivir tanto como componentes vitales de la maquinaria económica global como formando parte del tejido integral que produce la coherencia social. Muchas personas obtienen no solo las recompensas económicas sino el significado de sus vidas por el trabajo que realizan y consideran a sus compañeros de trabajo como parte de sus familias. Construir una nueva normalidad va a recaer sobre todo en los hombros de los que lideran. Independientemente de la posición de liderazgo que tengamos las decisiones que tomemos y nuestras acciones tendrán un impacto en la respuesta de nuestra organización ante la crisis y en la recuperación posterior.
Mc Nulty ofrece una serie de recomendaciones interesantes para liderar adecuadamente en medio de una crisis mientras permeamos a nuestras organizaciones de humanidad. Éstas son:
1.- EMPLEAR SUS ARMAS SABIAMENTE
Peter Neffenger mantiene que las dos herramientas que los líderes tienen ante una crisis son la información y la empatía. La primera debe ser firme, transparente y veraz. Las personas quieren conocer lo mal que están las cosas, cómo pueden reducir sus riesgos y cómo pueden ayudar a los demás.
En la situación actual los líderes deben mostrar una preocupación real por aquellos que están afectados por la situación y tomar medidas para aliviar el sufrimiento en lo que puedan. No tienen que preocuparse solo por ellos mismos, deben asegurarse que los demás están bien atendidos en sus necesidades.
2.- RESISTIR LA TENTACIÓN DE ACTUAR COMO UN “SUPERHÉROE”
Particularmente ante crisis de larga duración el líder debe controlar su inclinación a ser un “superhéroe”. Para superar la adversidad del momento actual es necesario contar con la colaboración de muchas personas trabajando juntas no con unos pocos individuos sobrellevando todo el peso de la crisis. Los líderes más eficaces son los que son capaces de crear el entorno y el clima donde la colaboración, la compasión y el espíritu de servicio son reconocidos y continuamente se preocupan de conocer qué está ocurriendo y lo que implica y lo comparten.
Una larga crisis require que el líder y sus equipos mantengan su fortaleza durante todo el tiempo. La “fatiga de las decisiones” es una de las consecuencias negativas que sufren los líderes que ignoran sus limitaciones físicas y mentales y si éstos no son ejemplo del autocuidado nadie se preocupará de cuidarse a sí mismos. Por ejemplo Winston Churchill, uno de los líderes más reconocidos por su manejo de las crisis, reservaba diariamente tiempo para pequeñas “siestas” para asegurar el mantenimiento de su agilidad mental y física. Todos necesitamos descansar y refrescarnos para mantener un excelente desempeño.
3.- NAVEGAR CON UN COMPÁS MORAL
La mayor parte de las organizaciones poseen una declaración de valores y un código ético, pero los líderes rara vez se refieren a ellos de forma explícita. Ahora es el momento de cambiar esta situación, ya que es más importante que nunca que hagamos lo correcto y analicemos las relaciones con nuestros clientes o consumidores, el compromiso de los profesionales y la imagen de marca. El líder tiene un gran impacto en la ética de toda la organización por lo que debe asegurarse de que sus decisiones y acciones sean un reflejo de los principios éticos de su organización.
4.- PREPARAR LOS PILARES PARA LA RECUPERACIÓN
Aunque no lo parezca en este momento, los fundamentos para la recuperación de esta crisis se están preparando. Cualquier crisis evoluciona a lo largo del tiempo a través de las etapas:
a).- Lo pasado.
b).- Lo actual.
c).- Lo futuro.
El presente es el que genera más atención porque es inmediato y urgente. En el caso del coronavirus si se ha efectuado una planificación y preparación seria antes de que afectase nuestra área deberíamos tener personas que están gestionando las necesidades presentes correctamente.
El líder debe dedicar tiempo para reflexionar en los factores culturales y personales de lo que ha ocurrido que queremos preservar y cómo cada paso que tome en el momento actual va a definir el futuro.
Como cualquier crisis la actual ha tenido un comienzo y tendrá un final. Existen muchos modelos que describen esta epidemia pero nadie sabe exactamente cómo va a evolucionar. Las personas miran hacia sus líderes buscando dirección, apoyo y esperanza. Éstos para poder facilitar estas demandas necesitan lidiar con decisiones complicadas y para poder tomar las adecuadas deben ser diestros en equilibrar la experiencia y conocimientos técnicos con los recursos.

miércoles, 1 de abril de 2020

EL SENTIMIENTO QUE ESTAMOS EXPERIMENTANDO ES AFLICCIÓN Y DOLOR



Scott Berinato en hbr.org del pasado 23 de marzo comenta que el seguimiento de la crisis actual desde laperspectiva de HBR es gratis y accesible a todos los lectores y para ello hay que inscribirse en Daily Alert.

Plantea que es importante dar un nombre para así reconocer lo que estamos sintiendo en la actualidad ante la crisis del COVID – 19 y que, como muchos de sus compañeros piensan, se puede definir como una sensación de aflicción, pena y dolor.

Si lo podemos nombrar Berinato señala que quizás podemos gestionarlo y para ello recurre a David Kessler, el mayor experto sobre el tema y coautor con Elizabeth Kubler – Ross de “On grief and grieving: finding the meaning of grief through the five stages of loss” y cuyo último libro “Finding meaning: the sixth stage o grief” añade un paso más en el proceso. Es además el fundador de www.grief.com que recibe más de 5 millones de visitas anualmente procedentes de 167 países.

En su artículo Scott Berinato recoge las ideas clave surgidas de una conversación con Kessler sobre el tema a través de una serie de preguntas. Éstas son:

PREGUNTA. Las personas estamos experimentando muchos sentimientos en el momento actual. ¿Es adecuado considerar que uno de esos sentimientos es el de aflicción?

RESPUESTA: Sí y estamos sintiendo distintos tipos de aflicción. Sentimos que el mundo ha cambiado y es verdad. Sabemos que es una situación temporal pero no lo sentimos así y somos conscientes de que las cosas serán diferentes. Estamos sufriendo la pérdida de la normalidad, el miedo de las consecuencias económicas, la pérdida de conexión con otras personas, etc. Todo esto nos afecta y sentimos dolor de forma colectiva.

PREGUNTA: ¿Estamos sintiendo más de un tipo de aflicción?

RESPUESTA: Si. Estamos padeciendo un tipo de aflicción anticipatoria, que consiste en los sentimientos que tenemos al sentir una gran incertidumbre sobre lo que el futuro nos puede deparar. Normalmente se centra en la muerte. En el caso del coronavirus nuestra mente primitiva sabe que algo malo está pasando pero no podemos verlo con lo que nuestra sensación de seguridad se rompe y sentimos la pérdida de la misma y esta sensación, a nivel  colectivo,  es nueva. Estamos sufriendo a nivel micro y macro.

PREGUNTA: ¿Qué podemos hacer los individuos para gestionar este sentimiento?

RESPUESTA: La comprensión de las distintas fases de la aflicción o del duelo es un comienzo. Pero hay que recordar que éstas no son lineales y no tienen por qué ir en ese orden. Normalmente empezamos con la negación: “Este virus no nos va a afectar”. Luego sentimos ira: “Está haciendo que me quede en casa y que tenga que abandonar todas mis actividades”. Pasamos posteriormente a buscar acuerdos: “ De acuerdo, si me quedo en casa dos semanas todo estará mejor, ¿no?”, después sentimos tristeza: “No sé cuándo va a acabar esto? Y finalmente aceptación: “Esto está pasando, tengo que ver cómo puedo actuar”.
En esta última fase de aceptación es la más poderosa porque es en la que encontramos el control: “Puedo lavar mis manos correctamente”, “Puedo mantener una distancia de seguridad” o “Puedo aprender a trabajar de forma virtual”, por ejemplo.

PREGUNTA: ¿Cuándo experimentamos aflicción sentimos también un dolor físico y cómo nuestra mente corre sin cesar. ¿Existen técnicas para mitigar estas sensaciones?

RESPUESTA: La aflicción anticipatoria es realmente ansiedad y éste es el sentimiento que padecemos. Nuestra mente comienza a mostrarnos imágenes negativas y nos ponemos en los peores escenarios posibles. Esta es una forma en que nuestras mentes intentan protegerse. Nuestro objetivo no tiene que ser el ignorar esas imágenes o procurar que se vayan, ya que nuestra mente no nos va a dejar hacerlo y el intento puede ser doloroso, sino el encontrar un equilibrio en lo que estamos pensando. Si vemos que lo peor está tomando forma debemos obligarnos a pensar en lo mejor, como por ejemplo “todos nos ponemos un poco malos y el mundo continúa” o “No todas las personas a las que quiero tienen que morir, quizás ninguno lo va a hacer porque estamos adoptando las medidas correctas”. No se debe ignorar ningún escenario pero no debe dominar uno sobre otro.

Este tipo de aflicción es nuestra mente yendo al futuro e imaginando lo peor. Para calmarnos debemos volver al presente y para ello podemos nombrar cinco cosas en la habitación en la que estemos, como por ejemplo: un ordenador, una silla, un perro, un cuadro y una taza. Luego debemos respirar y ser conscientes de que nada de lo que hemos anticipado ha ocurrido y en el momento actual no estamos enfermos, tenemos comida, etc y debemos utilizar nuestros sentidos para experimentar, por ejemplo, que la mesa es dura, que la manta es blanda, que el aire penetra a través de nuestras fosas nasales, …. De esta forma podremos mitigar parte de la angustia.

Otra técnica consiste en pensar en cómo podemos dejar de pensar en aquello que no podemos controlar. Por ejemplo lo que hace nuestro vecino está fuera de nuestro control, lo que si podemos hacer nosotros es mantener la distancia de seguridad con ellos y lavarnos las manos. Nos debemos centrar en lo que sí podemos hacer.

Finalmente, este es un buen momento para actuar compasivamente. Todos estamos sintiendo diferentes formas de aflicción y miedo y se manifiesta de diferentes formas, por lo que debemos tener paciencia y pensar en cómo es la persona realmente y no tener en cuenta comportamientos que nos pueden doler y que pueden ser fruto de su situación actual.

PREGUNTA: ¿Un aspecto especialmente preocupante de la pandemia es su carácter extenso y desconocido?

RESPUESTA: Es una situación temporal. Las precauciones que estamos tomando son las correctas y podremos superarla. La historia así nos lo dice. Es una época para sobreprotegernos pero no para exageradamente.

Y, finalmente creo que podremos encontrar el significado de todo lo que estamos pasando. Ahora mismo las personas están descubriendo que pueden conectarse a través de la tecnología y que se pueden utilizar los teléfonos para mantener largas conversaciones. Están apreciando el valor que tiene el poder pasear ( sea por donde sea) y estoy convencido que continuaremos encontrando significados ahora y cuando todo haya pasado.

PREGUNTA: ¿Qué decir a alguien que después de leer todas tus recomendaciones se sigue sintiendo superado por la aflicción?

RESPUESTA: Seguir intentándolo. Es muy importante reconocer nuestros sentimientos ya que nos ayuda a conocer lo que está pasando dentro de nosotros. Por ejemplo muchas personas me están diciendo : “ Estoy comentando a mis compañeros que lo  estoy pasando mal” o “ anoche lloré”. Al decirlo dejamos que las emociones se muevan. Un efecto secundario del movimiento de auto-ayuda es que somos la primera generación en tener sentimientos sobre nuestros sentimientos. Nos decimos cosas como: “me siento triste pero no debería sentirme así porque hay personas que están peor que yo”. Debemos interrumpir este pensamiento con el primer sentimiento: “Estoy triste” y concedernos unos cinco minutos para experimentar tristeza. Nuestro trabajo consiste en sentir nuestra tristeza, ira o miedo independientemente de lo que los demás puedan estar sintiendo. Luchar contra ello no funciona porque nuestro organismo está produciendo el sentimiento. Si permitimos que los sentimientos afloren lo podrán hacer de forma ordenada y de esta forma no seremos sus víctimas.

RECOMENDACIÓN FINAL: Debemos permitirnos sentir aflicción, miedo, dolor y seguir avanzando.