Sarah Davies en “Narcissists at work. How to navigate difficult people and workplace toxicity” plantea
que, como hemos visto en una entrada anterior, comprender el
narcisismo ayuda a reconocer a personalidades difíciles y a dinámicas tóxicas,
tanto a nivel personal como profesional.
Existe un
espectro en el narcisismo que va de comportamientos ligeros y ocasionales a un
desorden de la personalidad narcisista completo ( TPN).
En la parte
más baja del espectro podemos encontrar niveles
de egoísmo que pueden ser ocasionales o hasta apropiados ya que es normal que
algunas veces seamos un poco egoístas. También podemos mostrar un cierto grado
de defensas narcisistas. Éstas son conductas que temporalmente sirven para
protegernos de sentir mucha vergüenza en determinados momentos. Son las
defensas inmediatas que surgen cuando nos sentimos abochornados o avergonzados
e incluyen, por ejemplo, comportamientos como la negación, la ira o
culpabilizar a otro.
En este
nivel bajo del espectro podemos encontrar, también, narcisismo apropiado
relacionado con la edad. Parte del desarrollo normal de un niño está en ser
egocéntrico. Esto es típico en la primera infancia, normalmente entre los dos y
siete años. En estas edades solo vemos el mundo y a quienes nos rodean desde
nuestro punto de vista y encontramos difícil considerar las cosas desde otras
perspectivas. Los adultos narcisistas se mantienen atascados en un punto en que
se sienten consumidos por sus propias
experiencias internas. Las personalidades narcisistas están esencialmente
ancladas psicológica y emocionalmente en sus propios pensamientos, sentimientos,
deseos y necesidades y por lo tanto no tienen en cuenta ni reconocen los de los
demás.
En la adolescencia
es normal estar centrado en algún grado en uno mismo, mientras se evoluciona
hacia una madurez emocional y se llega a la etapa adulta. Apoyar y modelar
límites sanos y un sentido de la responsabilidad personal puede servir para este
desarrollo.
En la
década de los años treinta del siglo pasado Paul Federn acuñó el concepto de “narcisismo
saludable ” definiéndolo como un sentido positivo de uno mismo o amor propio
constructivo que incluye la capacidad de experimentar empatía.
Por tanto
en el nivel más bajo del espectro tenemos las defensas narcisistas con una
variedad individual de habilidades para:
a).- La
autoreflexión y para ser honestos con nosotros mismos y los demás.
b).-
Experimentar empatía y preocupación sincera por los demás.
c).- Experimentar
y tolerar el arrepentimiento, la culpa o la vergüenza.
d).-
Mantener la motivación para cambiar nuestro comportamiento como consecuencia de
a), b) o c).
Las
personas con niveles más altos de narcisismo tienen menos capacidad de
experimentar o actuar conforme estos pasos importantes hacia el cambio.
Más allá del TPN existen otros trastornos antisociales de la personalidad que muestran tres o más de los siguientes patrones de comportamiento:
- Incapacidad de aceptar las normas sociales o legales.
- Engañar y confundir a los demás por placer o lucro.
- Impulsividad e incapacidad
de planificar.
- Irritabilidad y agresión,
junto con violencia.
- Indiferencia peligrosa por la seguridad propia o de los demás
- Conducta irresponsable consistente en relación con el trabajo o con las obligaciones financieras
- Ausencia de remordimientos e indiferencia ante la posibilidad de dañar, maltratar o robar a los demás.
Los narcisistas
son egoístas y manipuladores y tienen en poca consideración el impacto de sus
acciones sobre los demás. Los sociópatas tienen la misma patología central pero
adicionalmente están más dispuestos y son más capaces de dañar y abusar
explícitamente de los demás en su búsqueda de poder o éxito. Suelen hacerlo en
formas más impulsivas y temerarias.
Mientras la
prevalencia de estos tipos de personas antisociales se estima es baja entre la
población general, algunos estudios han mostrado que representan
aproximadamente del 20% de los presos y
el mismo porcentaje entre los líderes de corporaciones y de determinadas
profesiones.
Las razones
por las que una persona es narcisista son variadas. Como hemos comentado el
narcisismo está compuesto por un patrón complejo de características y
comportamientos con raíces en experiencias en la temprana infancia, por lo que
no se desarrolla repentinamente de la noche a la mañana. En la actualidad
existen varias teorías sobre su origen. Entre
ellas tenemos:
1.- Origen genético
Los
estudios en este área presentan muchas limitaciones y no aportan conclusiones
claras.. algunos sugieren que si existe un factor genético en algunos
aspectos del narcisismo. Las investigaciones más relevantes se han centrado en
gemelos que aunque compartan el mismo ADN se hayan criado en entornos
distintos. Algunos estudios parecen sugerir una relación genética con ciertas
características como aires de grandeza y el sentimiento de superioridad y de
tener derecho a todo, pero en un grado bajo o moderado. Por tanto, aunque puede
existir un componente genético no parece ser la razón más clara. El entorno y
las experiencias vividas parece que tienen una mayor influencia en el
desarrollo de la personalidad narcisista.
2.- Impacto familiar
Los niños
aprenden por la observación, reproduciendo e imitando lo que ven. Para todos
nosotros el entorno en el que crecemos es lo “normal”, por lo que ejerce una
grna influencia la forma en la que nuestros padres nos hablan y nos dicen lo
que piensan sobre nosotros y la forma en la que lo hacen con y sobre los demás.
Crecer junto a un padre narcisista implica que sus propias necesidades y deseos
dominan en us relaciones y esta es una forma de interrelación que podemos
aprender.
Los padres
narcisistas son inherentemente egoístas y están consumidos primariamente por
sus propios pensamientos, sentimientos, deseos y necesidades. Suelen actuar con sus hijos con una conducta negligente abusiva o controladora. No atienden, tampoco,
a las necesidades individuales o emocionales de sus hijos, por lo que éstos no
aprenden a regular sus propias emociones, lo que puede tener consecuencias e
implicaciones muy negativas para el niño. Los hijos de narcisistas no crecen
experimentando límites apropiados y saludables dentro de su familia por lo que
no los entienden. No aprenden el sentido de la responsabilidad personal, porque no se les ha
transmitido ni dado ejemplo de su necesidad.
En
ocasiones no aprenden la importancia de la empatía o de ser considerados y
tener en cuenta los sentimientos y necesidades de los demás y adoptan los
rasgos narcisistas de sus padres. En otros casos, ocurre lo contrario y se van
al otro extremo mostrando conductas extremadamente empáticas y sensibles y se
enfrentan a una sobrecarga de culpa, responsabilidad o sentimientos de
obligación.
Pero,
aunque existe un impacto generacional y las características narcisistas, los
pensamientos y comportamientos pueden ser aprendidos y reproducidos de una
generación a otra, esto no quiere decir que el hijo de un narcisista vaya a
desarrollar un desorden de la personalidad narcisista. Existe una gran
diferencia entre formas de ser narcisistas, particularmente comportamientos que
han sido aprendidos y aspectos complejos de la personalidad, ya que cualquier
cosa que ha sido aprendida puede ser desaprendida.
Investigaciones
sobre el impacto familiar señalan que existen dos estilos de educación parental
conectados con el desarrollo de personalidad narcisista:
a).-
Negligente y abusiva. En este caso las necesidades físicas, psicológicas y
emocionales del niño no son atendidas, lo que conduce a un daño profundo y
permanente.se piensa que experimentar este trato en las primeras etapas de la
vida hace que el niño sienta un profundo sentimiento de vergüenza y
autodesprecio, un miedo extremo al rechazo y abandono. Como respuesta el niño
desarrolla una personalidad narcisista como protección ante esos sentimientos.
b).-
Crianza excesivamente indulgente. Es el caso del padre que constantemente elogia en exceso a su hijo sin una base que lo sustente. Elogiar inapropiadamente
y constantemente o exagerar los méritos y capacidades del niño puede conducir a
un sentimiento confuso e inflado de su ego y de su identidad que puede
desembocar en el desarrollo de rasgos narcisistas.
3.- Experiencias traumáticas tempranas
Éstas juegan
un papel importante en el desarrollo de trastornos de la personalidad
narcisista. Pueden incluir el tener un padre negligente o abusivo o haber
experimentado una disrupción significativa en sus apegos tempranos.
La base
central de la personalidad narcisista parece ser que se forma en los primeros
cinco años de vida y existe la confirmación de que en los siete u ocho primeros
años ya se ha establecido. Los impactos traumáticos tempranos en la vida de un
niño impactan en su capacidad de desarrollo de forma adecuada en las distintas
etapas, incluida la egocéntrica. En esta última es en la que se suelen atascar
para convertirse en adultos narcisistas. Los rasgos y comportamientos narcisistas
sirven como mecanismos protectores ante el trauma.
4.- Influencias sociales
La forma de
vida en el mundo occidental favorece el narcisismo al priorizar el
individualismo sobre el colectivismo o la comunidad.
La
prevalencia de las redes sociales y su influencia en nuestra sociedad y cultura
alimenta un sentimiento de egoísmo y narcisismo. Los narcisistas tienen una
necesidad patológica de llamar la atención y las redes sociales son la
plataforma perfecta para adquirir seguidores.

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