domingo, 6 de noviembre de 2011

LIDERAZGO RESILIENTE I. RESILIENCIA III

En las entradas anteriores hemos podido ver, a través, de las figuras de Abraham Lincoln y Steven Jobs algunas de las características que tienen las personas que se considera que tienen un elevado nivel de resiliencia personal. En el campo de las organizaciones un tipo de liderazgo cada vez está teniendo más protagonismo y su existencia parece que es fundamental para poder superar situaciones de crisis. Es el liderazgo resiliente.


Diversos autores están estudiando en la actualidad cuáles son las competencias que debe poseer un líder para ser resiliente y las acciones que debe abordar para crear una cultura de resiliencia en la organización. Entre ellos destacan los doctores George S. Every y Douglas A. Strouse, que en su libro “The secrets of resilient leadership.When failure is not an option” plantean lo siguiente:

El liderazgo resiliente consiste en la serie de competencias de liderazgo que ayudan a los demás a adaptarse o recuperarse de la adversidad. Es el catalizador que inspira a las personas alcanzar metas  que no podrían haber logrado por si solos. La adversidad la debemos contemplar desde  dos caras, ya que independientemente de sus aspectos negativos proporciona retos y oportunidades para todos aquellos que sean capaces de afrontarla. La adversidad supone la  verdadera prueba del liderazgo. Muchas de las lecciones más valiosas que nos ofrece la vida surgen de ella.


El líder resiliente debe ser un visionario, que reconoce los peligros inherentes a la adversidad pero que es capaz de aprovechar las oportunidades que plantea y motivar a los demás para que lo hagan también.

El liderazgo resiliente supone tener el valor de actuar, el deseo de asumir la responsabilidad por las decisiones tomadas independientemente del resultado y la habilidad de generar confianza y fidelidad a través de un comportamiento íntegro. Los autores consideran que el liderazgo resiliente es el resultado de 6 COMPORTAMIENTOS:

1.- Actuar con integridad

2.- Comunicar eficazmente

3.- Promover un liderazgo optimista

4.- Perseverar y responsabilidad sobre nuestras acciones

5.-  Construir una cultura resiliente

6.- Utilizar la gestión del stress y el fomento de la salud psicológica  como una ventaja competitiva.

Vamos a irlos analizando,  desde el punto de vista de la resiliencia:


1.- ACTUAR CON INTEGRIDAD:

Integridad es la cualidad de ser honesto y de tener siempre altos principios morales. Es la capacidad de hacer lo que es correcto y de considerar no sólo lo que es bueno para uno mismo sino también para los demás. Es una forma de vida. Genera confianza y seguridad.

La integridad se apoya en la:

Honestidad: para llegar a ser una persona honesta hay que ser sincero, cumplir las promesas, no hacer trampas ni decir medias verdades.

Virtud: considerada, tal como defendían los filósofos griegos, como moralidad, justicia y vida ética

Auto-disciplina: entendida como la aceptación de las propias responsabilidades y la capacidad de seguir adelante.

Reflexión que implica aprender de los éxitos, buscar cómo repetirlos, aprender de los fracasos y ser mejor a causa de ellos no a pesar de ellos.

Desde el punto de vista de la integridad  podemos seguir estas recomendaciones para obtener un liderazgo resiliente:

I.- Cómo consigues los objetivos importa tanto o más que el resultado que  finalmente alcanzas.

II.- El legado que dejaremos no se construye con lo que adquirimos en nuestra vida, Sino en lo que dejamos. Como decía Pericles: “Lo que dejamos atrás no está  grabado en monumentos de piedra, sino que está tejido en la vida de los otros”.

III.- El triunfo es valioso si no se pierde la integridad en el proceso.

IV.- Si parece que no es correcto y necesitas excusas par justificar por qué lo haces,  no lo hagas.

V.- Habrá ocasiones en las que no podamos prevenir las injusticias pero nunca debemos dejar de denunciarlas (Elie Wiesel)

VI.- Responsabilizarnos de nuestras acciones cuando las cosas no salen bien es un  signo de fortaleza e integridad.

VII.- Si damos nuestra palabra la tenemos que cumplir. Las promesas no tienen fecha de caducidad.


2.- COMUNICAR EFICAZMENTE:

Tres principios de comunicación destacan para conseguir un liderazgo resiliente:

I.- Escuchar antes de hablar. Aristóteles decía que antes de que puedas persuadir a alguien utilizando la lógica, primero hay que escuchar tanto su punto de vista como su dolor. Creía que la credibilidad del orador aumentaría al reconocer los puntos de vista de la otra persona.  Por lo tanto, antes de poder persuadir a alguien sobre algo primero tenemos que tener credibilidad.

II.- Tener el coraje de decir la verdad. El silencio es peligroso, ya que si el líder no facilita la información otro lo hará, normalmente la persona que es menos de fiar. La información es poder por lo que se debe compartir. La comunicación supone obtener y compartir información y la información es un pilar de la confianza en la que el liderazgo se debe apoyar para mantenerse. Es mejor que te atrapen en un error que en una mentira. Los discursos valientes pueden movilizar los sentimientos de los colaboradores. Los discursos deben ser valientes, sencillos y directos.

El líder resiliente debe tener el coraje de hablar aunque el mensaje no sea positivo para él ni para otros.

III.- Utilizar la empatía, ya que esta es el secreto para conectar con las personas. Al mostrar empatía el interlocutor se siente comprendido y es más fácil que surja la confianza.

En situaciones de crisis la escucha activa es fundamental y el líder se considera que es comprensivo cuando puede identificar de forma empática y expresar verbalmente lo que están experimentando sus colaboradores, siendo más fácil que éstos estén dispuestos a seguir las directrices del líder.

Recomendaciones para comunicar de forma empática.

I.- Interesar al interlocutor. Transmitir el deseo sincero de aprender qué es lo que quiere decir. Para ello no hay que demostrar ninguna sensación de prisa y mirar fijamente a los ojos mientras manifestamos nuestro interés por saber qué es lo  que nos quiere decir.

II.- Escuchar atentamente, no sólo a lo que se dice sino cómo se dice.

III.- Intentar identificar y etiquetar la emoción que está detrás de las palabras y dejar que se exprese.

IV.- Dar feedback sobre lo escuchado, resumiendo con nuestras propias palabras lo que creemos que nos quiere transmitir.

V.- Agradecer al interlocutor que haya empleado tiempo en compartir su perspectiva. Señalando que su aportación ha sido valiosa e indicando, si resulta   conveniente, qué medidas de seguimiento se van a adoptar para tener en cuenta sus preocupaciones.

La clave está en practicar y practicar hasta que surja espontáneamente.

En este sentido, el Departamento de Sanidad  estadounidense en su guía la guía de 2008 planteaba que un  mensaje de liderazgo en situaciones de crisis tiene 6 principios:

I.- Ser el primero. Facilitar la información rápidamente. Si no se puede hacer, explicar el por qué.

II.- Ser correcto. Transmitir datos.

III.- Tener credibilidad. Decir la verdad.

IV.- Expresar empatía. Reconocer por medio de las palabras lo que las personas   están sintiendo

V.- Promover acciones: hacer sugerencias concretas sobre lo que se puede ir haciendo. La acción calma la ansiedad.

VI.-Demostrar respeto.

Como conclusión la comunicación efectiva en tiempo de crisis vemos que debe facilitar 5 elementos fundamentales:

I.- Información sobre los hechos y las tareas a realizar.

II.-Tranquilidad, dentro de lo posible y transmitir esperanzas sobre un posible resultado positivo, pero sin hacer promesas que no se puedan cumplir

III.- Dirección precisa sobre las acciones que se tienen que emprender, cuándo se van a realizar y por quién.

IV.- Motivación para realizar las acciones necesarias.

V.- Sentido de cohesión y apoyo dentro del grupo.

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