Ron Friedman en la
edición de mayo-junio de Harvard Business Review plantea que en periodos de
cambio rápido los equipos que tienen mejores resultados no son aquellos que
tienen los mejores planes o talentos, sino aquellos que aprenden más rápido.
El autor y sus
colaboradores han investigado estos últimos años qué es lo que los mejores
equipos hacen de forma diferente. Para averiguarlo han encuestado a más de 6000
profesionales del conocimiento de una amplia variedad de industrias, desde el
mundo de las finanzas y jurídico al sanitario y tecnológico, para reunir
información detallada sobre cómo sus equipos marcaban las prioridades, tomaban
decisiones o colaboraban.
La fórmula, que surgió
del análisis, para un alto desempeño mostraba que los superequipos comparten
tres fortalezas clave:
a).- Consiguen hacer
más al gestionar el tiempo, la energía y la atención de forma mas eficiente.
b).- Sus miembros se
hacen mejores unos a otros de forma activa.
c).- Sus miembros están
constantemente adquiriendo nuevas habilidades y mejorando en el tiempo.
Para mantener la mejora
continua debe existir una cultura de aprendizaje y en el centro debe estar un
líder que considere el crecimiento como una prioridad diaria. La investigación
de Friedman ha puesto al descubierto siete
prácticas que los mejores líderes utilizan para promover la mejora continua. Estas
son:
1.-
FOMENTAR LA EXPERIMENTACIÓN
Los superequipos
evolucionan al probar nuevos enfoques , aunque las cosas vayan bien. Por el
contrario los equipos estándar con frecuencia se atascan y dejan de probar
cosas nuevas cuando encuentran algo que funciona. Dejan de hacer preguntas,
dejan de probar nuevas cosas y eventualmente se quedan atrás.
En la investigación del
autor los superequipos informaban que realizaban un 50% más de experimentación
que el resto de equipos. Estos experimentos podían ir desde pequeñas pruebas
como pruebas A/B (A/B website testing) o a otros mucho mayores como intentar
vender nuevos productos antes de que existan. La clave está en estar trabajando
siempre en algo que ofrezca nuevas perspectivas, aprendizaje y crecimiento.
Este patrón mental se
puede observar en las compañías más innovadoras en la actualidad: Meta, Netflix
y Amazon, por ejemplo, hacen miles de experimentos anualmente, para probar todo
tipo de nuevas ideas.
Facilitar la
experimentación no es suficiente. Los líderes deben garantizar que es seguro
probar cosas nuevas y en ocasiones fallar. Por ejemplo cuando Reid Hoffman
fundó LinkedIn planteó a los miembros de sus equipos una meta inusual: les retó
a que fracasasen el 15% del tiempo: “Para que nos podamos mover rápido, espero
que caigáis en algunos fallos tontos”. Los líderes de los superequipos se
muestran más predispuestos a recompensar los riesgos inteligentes, aunque los
resultados no sean los esperados. Esta es la razón por la que comparando con
equipos estándar están un 30% más abiertos a probar nuevas cosas y un 39% más
cómodos asumiendo riesgos.
Los mejores líderes
hacen algo más que fomentar la experimentación: hacen que sea seguro probar,
fácil de realizar y gratificante y enriquecedor de aprender.
2.-
HACER QUE LA CURIOSIDAD SEA CONTAGIOSA
Una idea errónea común
es la de que los grandes líderes deben tener todas las respuestas. La
investigación del autor cuenta otra historia. Los líderes de los superequipos
no pretenden saber todo y les cuesta menos reconocer que les puede faltar
información importante.
Distintos estudios muestran
que en lugar de preferir jefes que lo saben todo la mayor parte de las personas
prefieren un líder que muestre humildad intelectual. Los líderes que son
transparentes en relación con sus limitaciones son considerados más competentes
y los demás confían más en ellos. Al decir “No estoy seguro” y luego “pero
conozco a alguien a quién puedo preguntar”, los líderes hacen que sea seguro
admitir las lagunas en el conocimiento, promoviendo una cultura de aprendizaje
continuo. Ese pequeño comentario crea seguridad psicológica en el equipo. Los
líderes de los superequipos también son modelo de curiosidad en su relación con
los demás, haciendo preguntas bien reflexionadas y mostrando verdadero interés
en aprender de sus empleados.
La creencia de que el
aprendizaje puede venir de cualquier persona crea un equipo que es más abierto,
adaptativo y comprometido con la mejora. Está también en el núcleo de los
programas de mentoring inverso, que junta a ejecutivos senior con empleados
jóvenes que pueden ayudar a los veteranos a aprender a navegar por las nuevas
tecnologías y culturas como las redes sociales.
La curiosidad se impone
cuando los líderes tratan el aprendizaje como un deporte de equipo. Cuanto más
abiertamente exploren ideas, busquen nuevas perspectivas y conviertan éstas en
aprendizaje compartido, más rápidamente evolucionarán sus equipos.
3.-
HACER LA PREGUNTA QUE LA MAYOR PARTE DE LOS LÍDERES EVITAN
En muchos equipos las
reuniones se centran en compartir progresos y datos que transmiten la idea de
que todo está bajo control, lo que dificulta que surjan preguntas que planteen
obstáculos que deben ser tenidos en
cuenta. Los líderes de los superequipos, por el contrario, suelen guiar las
discusiones hacia problemas que deben resolverse. Una forma de hacerlo es
preguntar a sus equipos: “¿En qué estáis atascados?” Ésta es una preguntas que va
más allá de descubrir problemas ya que normaliza los desafíos, invita a la
sinceridad e indica que pedir ayuda es
una señal de compromiso y no de debilidad. Por ejemplo Scrum de Microsoft es un
enfoque de trabajo en equipo en el que pequeños grupos trabajan en pequeños
ciclos, comparten actualizaciones con frecuencia y se adaptan a los retos que
puedan surgir. El nombre procede del rugby en el que un “scrum” describe a un
grupo de jugadores trabajando juntos estrechamente como una unidad para que la
pelota avance. En el corazón de Scrum están tres preguntas que mantienen a los
equipos alineados y en movimiento: “¿En qué trabajé ayer?, ¿En qué voy a
trabajar hoy? y ¿Qué está bloqueando mi progreso?”
Las dos primeras
generan el impulso para que el aprendizaje se acelere tras la tercera. Al
explicitar los bloqueos los equipos pueden hacer aflorar los problemas mientras
son todavía pequeños y transformar cargas individuales en retos compartidos. Admitir
obstáculos ya no se considera un estigma y es más fácil que surja el
aprendizaje. El momento en el que los problemas pueden ser reconocidos sin vergüenza,
es aquel en el que el equipo se vuelve más resiliente, más adaptable y más
capaces son sus miembros de mejorar todos juntos.
4.-
ARREMANGARSE AUNQUE NO TENGAN QUE HACERLO
A los líderes con
frecuencia se les enseña que deben delegar tareas, centrarse en la estrategia y
dejar la ejecución para los demás. Pero la investigación del autor muestra que
los mejores líderes no desaparecen una vez que el plan está hecho. Siguen
implicados para modelar altos estándares, detectar bloqueos y problemas e
identificar de dónde puede venir la siguiente mejora clave.
Es importante
diferenciar implicación de microgestión. Los líderes buenos trabajan hombro a
hombro junto a los miembros de sus equipos, ayudándoles a que desarrollen sus
capacidades. Los microgestores corrigen y toman el control, dejando a las
personas dependiendo de ellos y disminuyendo sus capacidades.
Los líderes de los
superequipos suelen , si es necesario, ayudar con las tareas. Cuando las
personas ven que su líder está dispuesto a realizar tareas duras y tediosas,
sienten que la responsabilidad es compartida y la colaboración se intensifica. Estar
en las trincheras ofrece, también, a los líderes una visión más clara de
oportunidades y desafíos emergentes, permitiéndoles guiar las mejoras en tiempo
real. Un ejemplo es el de Brian Chesky, cofundador de Airbnb´s, que fue
consciente que el enfoque de contratar personas inteligentes y quedarse al
margen le había salido mal ya que al alejarse demasiado había perdido de vista
lo que había hecho que la compañía fuese un éxito. Por tanto, regresó a la toma
de decisiones sobre los productos que ofrecían y se centró en ocuparse en la experiencia del cliente y la empresa
volvió a recuperarse.
Cuando los líderes
pierden visibilidad del trabajo y toman decisiones con información incompleta, tienen que dedicar sus esfuerzos a reaccionar ante los problemas que no habían
visto venir.
5.-
HACER QUE EL FEEDBACK SE SIENTA COMO UN APOYO
Cuanto más rápido
aprende un equipo sobre lo que funciona y sobre lo que no lo hace, con más
rapidez mejora. En los superequipos el 90% de sus miembros opinan que sus líderes
ofrecen feedback , no crítico, que le motiva a mejorar. Saber cómo ofrecer
feedback eficazmente es una habilidad rara. Un análisis de más de 600 estudios publicado
en ^Phychological Bulletin, encontró que en más de un tercio de los casos el feedback
no solo fracasa en mejorar el desempeño,
sino que lo empeora. La razón es evidente. Si se hace de forma inadecuada
desmoraliza y si se hace bien fomenta el crecimiento.
6.-
FOMENTAR EL CRECIMIENTO AUNQUE NO LES BENEFICIE DIRECTAMENTE
Los líderes de los
superequipos se muestran más dispuestos a favorecer prácticas como “Moonlighting”
que consiste en realizar otro trabajo fuera del horario laboral, ya que
investigaciones sugieren que si el empleado lo hace para buscar mayores retos y
crecimiento, puede incrementar la energía y el compromiso con su rol principal.
En los mejores equipos
sus miembros piensan que sus líderes apoyan sinceramente su crecimiento, aunque
éste no tenga un efecto inmediato en su trabajo. Muchas compañías comparten la
filosofía de invertir en el crecimiento
personal aunque conduzca a los empleados en nuevas direcciones. Por ejemplo
HubSpot anima a sus profesionales a trabajar en proyectos laterales que les
ayuden a entender mejor el sector en el que trabajan o en Basecamp los empleados
pueden ser recompensados por explorar intereses externos siempre que compartan lo
aprendido con sus compañeros.
7.-
LIDERAR NO SOLO CON MÉTRICAS, SINO CENTRÁNDOSE EN EL PROPÓSITO
Cuando las personas
entienden las razones por las que su trabajo importa muestran mayor energía,
colaboran más eficazmente y se sienten más orgullosos de los resultados. También
comparten el sentido de su trabajo lo que fomenta la mejora continua y todos los
miembros del equipo avanzan juntos hacia delante.






