Hablemos de liderazgo
sábado, 1 de agosto de 2026
miércoles, 29 de julio de 2026
LAS DOS COSAS QUE NECESITAN TODOS LOS MIEMBROS DE UN EQUIPO PARA CRECER
Amber Johnson en
SmartBrief on Leadership del pasado 23 de julio plantea que para prosperar los
miembros del equipo deben tener sentido de pertenencia en relación al mismo y
sentir que son únicos.
Sentir que pertenecemos
es la experiencia de sentirnos aceptados, valorados e incluidos como un
verdadero miembro de un grupo, no a pesar de quiénes somos, sino por lo que
somos. No significa estar simplemente presente en un grupo, sino sentir que
nuestra presencia es importante para las personas que nos rodean. Para sentir
realmente que pertenecemos debemos sentir que somos únicos y que se valora
nuestro carácter distintivo único, apreciándose nuestras contribuciones.
Ayudar a que cada
miembro del equipo se sienta único y que pertenece contribuye a la creación de
seguridad psicológica en el mismo. Investigaciones muestran que ésta impacta en
el aprendizaje, el desempeño, el compromiso y hasta en la seguridad física.
Cuando los miembros dele quipo se sienten seguros, que pertenece y que se
valora su individualidad, sus posibilidades de desarrollo de carrera crecen y
se previene el dañino conflicto interpersonal que surge cuando las personas
piensan que no forman parte del equipo.
La autora recomienda
seguir estas estrategias para crear sentimiento de pertenencia en el equipo, al
tiempo que los miembros sientan que se reconoce su individualidad:
1.- Presentación que
introduzca a la persona, no solo al rol
Con frecuencia
presentamos a las personas por el nombre del puesto: “Este es Juan, nuestro
analista de datos”. Con esta introducción no reconocemos a Juan como una
persona que puede ofrecer contribuciones únicas. Una presentación alternativa
puede ser: “Este es Juan, nuestro analista de datos. Le he pedido que cree
archivos compartidos para nuestro equipo, porque es una de las personas más
organizadas que conozco, mientras es capaz de mantener una visión amplia del
contexto”. Esta presentación requiere dedicar 10 segundos más que la primera,
pero ayuda a aclarar la contribución de la persona al equipo (pertenencia) y
las capacidades distintivas que va a aportar ( organizado, visión amplia).
2.- Invitar la
participación de los miembros del equipo que permanecen silenciosos
habitualmente
Las personas se
mantienen calladas en las reuniones por diferentes motivos. Cuando sea posible
debemos dar a las personas más calladas el tiempo para preparar sus ideas: “En
un minuto voy a preguntar a Ana que nos diga sus ideas, ya que representan una
perspectiva importante, que no queremos perder. Antes de escucharlas, desearía
recordar el comentario que hizo Carlos antes…..”
3.- Reconocer las
fortalezas, no solo las tareas completadas
Escuchar que nos digan:
¡Bien hecho¡ siempre es agradable, pero
no es instructivo. Para ayudar a construir el sentimiento de pertenencia y de
sus aportaciones especiales debemos nombrar sus fortalezas específicas. En
lugar de: “Gracias por terminar el informe”, podemos decir: “ Gracias por
terminar el informe y especialmente el interesante trabajo que has hecho para
que el lenguaje empleado se ajuste al objetivo. Tiene un ojo especial para los
detalles. Es una
contribución muy especial para nuestro equipo”.
4.- Feedback de
utilidad para el future
Cuando se necesita un
feedback correctivo, éste debe ser directo y claro y mostrar a la persona que
sigue perteneciendo al equipo. Una buena forma de hacerlo es enmarcando el
feedback como información que van a necesitar para el futuro. Por ejemplo: “El
evento fue muy desorganizado en algunos momentos, lo que sé que no era tu
objetivo. Me gustaría compartir algún feedback para que cuando planifique s
nuevos eventos aquí, lo puedas tener en
mente”. Estamos transmitiendo el sutil mensaje de que sigues siendo una parte
valiosa del equipo y por eso nos preocupamos por compartir feedback. Para poder
hacerlo mejor en un futuro.
domingo, 26 de julio de 2026
PASOS PARA CONSTRUIR NUESTRA AUTO- CONFIANZA : PRIMER PASO: DOMINAR NUESTROS PENSAMIENTOS II
Roxie Nafousi en “Confidence.
Eight steps to knowing your worth”, propone 8 pasos para construir
la confianza y seguridad en nosotros mismos. El primero es dominar nuestros pensamientos.
Ya hemos comentado
en una entrada anterior cómo podemos cuestionar nuestros pensamientos negativos
y ahora podemos dar un paso hacia delante, ya que no es suficiente el silenciar
simplemente nuestro crítico interior, necesitamos reemplazar la voz negativa
con algo más estimulante.
Nuestro diálogo
interior tienen un enorme impacto en la forma en la que nos sentimos sobre
nosotros mismos y, a su vez, en la forma en la que nos mostramos ante el mundo.
La voz que permitimos que domine puede propulsarnos hacia delante o mantenernos
atascados.
Nuestro crítico
interno con frecuencia asume el rol de saboteador, constantemente socavándonos y
dificultando que obtengamos nuestro mejor desempeño. La clave para la
transformación consiste en reemplazar a ese crítico saboteador por la presencia
de un animador interno.
Las características
del saboteador interno son ser crítico, brusco, implacable y deseoso de
humillar. Por tanto debemos intentar crear un animador interno que nos ayude a
incrementar nuestra autoestima en lugar de destruirla. Sus cualidades pueden
ser, entre otras, las de no crítico, alentador e indulgente,.
La autora
sugiere realizar el siguiente ejercicio para procurar personificar nuestra voz
interior:
Comenzamos dedicando
un tiempo a pensar cómo vemos nosotros a nuestro saboteador interno, para
posteriormente visualizar nuestro animador interno:
a).- Saboteador
interno
·
Nombre …….
·
Cualidades ………
·
Visualización …….
b).- Animador interno:
·
Nombre…….
·
Cualidades …..
·
Visualización …..
Una vez que tenemos una imagen clara de
nuestro animador interno podemos recurrir a él cada vez que el saboteador
interno empiece a hacer ruido. Para ello penemos en las palabras que diríamos a
un buen amigo o a un ser querido. Como ejemplos tenemos:
|
EL SABOTEADOR |
EL ANIMADOR |
|
Has suspendido tu examen de conducir lo
que significa que eres un fracasado |
Muchas personas no aprueban el examen de
conducir en su primer intento. Lo conseguirás |
|
Te mostraste muy titubeante en la
presentación. ¡Que vergonzoso¡, parecía tan poco profesional |
Nadie notó que estabas nervioso y además
la presentación era muy interesante. Lo hiciste lo mejor que sabías, que es
lo que cuenta |
|
Ni siquiera has podido terminar la sesión
e entrenamiento. Estás en tan baja forma y eres tan vago…. |
Has ido a entrenar y lo has hecho lo
mejor que has podido y eso es lo que cuenta. Progresar lleva tiempo y cada
día estás más fuerte. Mantente así. Lo estás haciendo muy bien |
|
Has discutido con tu pareja y ahora
pensará mal de ti. No va a funcionar nunca |
Los desacuerdos ocurren en todas las
relaciones y es cómo los gestionamos lo que importa. Ser capaces de comunicar
en un conflicto es como normalmente logramos fortalecer las relaciones |
Con práctica y regularidad podemos conseguir
ir modificando nuestro pensamiento y cómo nos sentimos, si visualizamos a nuestro
animador interno y dejamos que anule al saboteador. Con el tiempo nuestra voz
más amable se volverá más fuerte y la voz crítica se irá desvaneciendo. No
desaparecerá completamente de un día para otro pero con paciencia y compromiso
se irá apaciguando y perdiendo influencia,
Es cierto que nuestro crítico interno
puede ayudarnos al mostrarnos áreas de mejora y ofreciéndonos feedback que nos
sirva para crecer, pero existe una diferencia significativa entre un
autoconocimiento constructivo y ser excesivamente críticos con nosotros
mismos.. Es saludable reconocer nuestras áreas de crecimiento, pero el crítico
interno con frecuencia va demasiado lejos, transformando el feedback en un
interminable auto-ataque.
La voz del crítico interno está alimentada
por la inseguridad, vergüenza y negatividad, mientras el autoconocimiento se
debe apoyar en la compasión y el deseo de crecer. Cuando el feedback procede de
un lugar amable motiva para mejorar, sin destrozarnos. La energía que aportamos
a la auto- .reflexión es lo que determina si se convierte en una herramienta de
crecimiento o un arma contra nosotros.
Cultivar a nuestro animador interno es una
estrategia poderosa para ayudar a dominar nuestros pensamientos, pero otra
herramienta igualmente eficaz son las afirmaciones positivas. Consisten en
afirmaciones poderosas que podemos repetirnos a nosotros mismos para
neutralizar el pensamiento negativo y alimentar nuestro subconsciente con
pensamientos empoderadores y de apoyo.
Diversas investigaciones han mostrado que usar afirmaciones positivas incrementa tanto el desempeño físico como mental.
Ayudan también a mejorar el estado de ánimo y nuestra resistencia al estrés.
La clave de las afirmaciones es comprender
que el cerebro no diferencia automáticamente lo que es cierto y lo que no lo
es. La neurociencia muestra que si escuchamos o pensamos algo repetidamente
nuestra mente empieza a aceptar que eso es verdad, independientemente de su
validez real. Esto ocurre en parte porque nuestra mente se apoya en patrones y
repeticiones para formar construcciones neuronales, haciendo que determinados
pensamientos y creencias sean más familiares y, por tanto, más creíbles. Por ejemplo,
esto se traduce en que si repetidamente nos decimos que no valemos para algo o
que tenemos la peor suerte, nuestro cerebro comienza a aceptar estas
afirmaciones como hechos, aunque no sean ciertas. Si hacemos lo contrario y reemplazamos las afirmaciones negativas por
otras positivas nuestro cerebro comenzará a crear caminos neuronales que nos
lleven a considerar esas afirmaciones como verdaderas.
La autora recomienda las siguientes
estrategias para ayudar a incorporar afirmaciones positivas.
1.- Repetir las afirmaciones positivas al
levantarnos
En los momentos tras despertarnos muestra
mente se encuentra en un estado de ondas theta, una situación relajada, algo soñolienta
que nos hace muy receptivos a la sugestión. Esta transición natural entre el
sueño y el despertar es un momento ideal para introducir afirmaciones
positivas. Al repetir afirmaciones como: “soy capaz y estoy motivado a trabajar
para conseguir mis metas” al comenzar el día. Estamos estableciendo un tono
positivo para el resto del mismo.
2.- Incorporar afirmaciones a nuestra
rutina diaria
Utilizar afirmaciones durante las
actividades rutinarias que realizamos todos los días, como preparar el desayuno
o lavarnos los dientes. Esto hace que sea fácil reforzar el pensamiento
positivo sin necesitar un tiempo extra. Estos momentos coinciden normalmente
con momentos en los que estamos con el piloto automático conectado por lo que repetir
afirmaciones puede ayudar a reemplazar pensamientos
automáticos negativos por pensamientos
positivos.
3.- Interrumpir a nuestro crítico interno
con afirmaciones positivas
Cuando veamos que nuestro crítico interno
quiere tomar el control podemos utilizar una afirmación positiva para
interrumpirle. Por ejemplo, si empezamos a pensar antes de una presentación que
lo vamos a hacer mal y que todos van a pensar que somos unos incompetentes,
podemos reemplazar este pensamiento por: “estoy bien preparado y confío en mis
habilidades”. Esta práctica detiene los pensamientos negativos mientras
refuerza una creencia positiva que nos ayuda a tener un mejor desempeño.
4.- Crear afirmaciones personales
Identificando creencias limitantes y
convirtiéndolas en afirmaciones positivas. Por ejemplo: “Estoy muy nervioso ante este examen”, cambiarlo por “ Estoy preparado para este reto”. Al
transformar un pensamiento negativo en otro positivo entrenamos a nuestra mente
para que se centre en posibilidades optimistas.
5.- Dormirse realizando una meditación de
afirmación
El momento justo antes de dormir
constituye una buena oportunidad para dar forma a nuestra mente subconsciente,
al retornar ésta a un estado theta. Podemos probar la meditación afirmativa que
consiste en afirmaciones guiadas repetidas mientras escuchamos una música
tranquila, antes de dormir. Mientras escuchamos, la afirmación va reemplazando a
los pensamientos negativos con otros que nos empoderan.
Como hemos visto, el camino para
convertirnos en la versión más segura y empoderada de nosotros mismos comienza
con dominar nuestros propios pensamientos. Nuestros pensamientos dan forma a
cómo nos sentimos, mueven nuestro comportamiento y determinan las creencias que
mantenemos sobre quiénes somos. Ejercen un increíble poder sobre nosotros
mismos. Poder que podemos controlar.
domingo, 19 de julio de 2026
CÓMO LAS CREENCIAS CAMBIAN LOS RESULTADOS Y NUESTRA VIDA
Shawn Achor en “The power of beliefs. How strengthening seven core beliefs predicts greater success and a better
life”, plantea como hemos comentado en una entrada anterior, que nuestras acciones
están moldeadas por nuestras creencias aunque éstas sean espurias.
Las supersticiones,
por ejemplo, son creencias que influyen en nuestros comportamientos y, en el
caso de muchos atletas profesionales, éstos piensan que les cambian sus
resultados. Michael Jordan, por ejemplo, creía que sus pantalones de deporte de
la universidad de Carolina del Norte (UCN) le ayudaban a ganar y cada vez que
jugaba un partido con su equipo de los Bulls los llevaba debajo de los de su
nuevo equipo. Como eran más largos que los de los Bulls pidió que éstos fueran más amplios para impedir que se
viesen los de la UNC, consiguiendo que cambiase la moda de los pantalones para
jugar al baloncesto. Otro ejemplo es el
de Serena Williams que no se cambiaba de calcetines en un torneo si iba ganando.
Por tanto, podemos pensar que igual que los placebos nos pueden hacer sentir
mejor, las supersticiones pueden hacer que juguemos mejor. Las creencias
moldean la realidad.
Algunas de estas
creencias erróneas o defectuosas son inocuas, otras son peligrosas y , por
ejemplo, pueden dañar nuestra salud como creer que fumar no tiene riesgos para
nuestra salud y la de los que nos rodean, y otras pueden llegar a ser
beneficiosas como en el caso de los placebos. Lo importante es ser conscientes
de que la lente a través de la cual vemos el mundo va a predecir lo que va a
ocurrir y tiene, por tanto, una gran influencia en nuestros éxitos futuros,
bienestar y felicidad.
Lo que sabemos con certeza, basado en décadas de investigaciones es que esta lente oculta ayuda a predecir la trayectoria de nuestra vida. Es un predictor de nuestros ingresos futuros, de la calidad de nuestras relaciones, de la amplitud de nuestros éxitos y de nuestra longevidad. Esto implica que debemos desechar, aparcar u olvidar nuestras creencias negativas y fortalecer las que ayudan a nuestras vidas.
David Hetch, investigador del
Instituto de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Londres, para investigar
sobre el optimismo, utilizó dispositivos de seguimiento ocular con sensores que
siguen la mirada y encontró que los ojos de los optimistas, y por tanto sus
mentes, escaneaban inconscientemente buscando información, palabras e imágenes positivas, mientras que los ojos de
los pesimistas buscaban lo negativo.
Neurocientíficos
han publicado en Nature que la dopamina no solo eleva nuestro estado de ánimo,
llena nuestra mente de energía para poder perseguir las metas y aprovechar las
oportunidades, Contemplar el mundo a través de una lente positiva cambia la
neuroquímica de nuestro cerebro, permitiéndonos captar posibilidades percibidas.
Más aún cuando nuestra mente piensa que pueden pasarnos cosas buenas asigna
recursos futuros para buscar y analizar nuevas oportunidades que pueda
capitalizar. Cuando asumimos que no nos van a pasar cosas buenas, no merece la
pena buscarlas. El autor y profesor en Oxford ,CS Lewis defendía la idea de que
hay personas que buscan milagros y los encuentran y otras que no creen en los
milagros y , por tanto, nunca los ven.
Las creencias
cambian nuestro camino porque cambian el camino que vemos. Con frecuencia
ocurre que estamos mirando a las cosas incorrectas. Por esta razón la forma y
calidad de nuestra lente importa mucho. Si la lente es optimista incrementa las
posibilidades no solo de encontrar oportunidades que otros no detectan, sino
que van a poder actuar en relación con ellas. El mismo mundo, creencias
distintas y resultados diferentes.
Las creencias negativas también pueden cegarnos y hacer que no veamos nuestro potencial de
cambio y el de los demás. La pregunta que nos tenemos que hacer es si estamos
viendo claramente el mundo o fuentes como las redes sociales y los programas de
noticias sensacionalistas están impidiendo que veamos aspectos importantes de
nuestras vidas. En ocasiones estamos siendo alimentados con creencias negativas
que son falsas pero que a pesar de ello influyen en nosotros y nos moldean.
Este efecto se conoce como nocebo. Mientras el placebo es la creencia positiva
que se traduce en resultados positivos, el nocebo es la creencia negativa que
se traduce en resultados negativos. Y estamos inundados, en la actualidad, de
nocebos.
Steven Pinker argumenta que mientras, en la actualidad, creemos que el mundo se está
volviendo cada vez más oscuro y peor, esta creencia no se apoya en la realidad.
Por ejemplo la pobreza extrema está en los niveles más bajos de la historia
humana: el número global de personas viviendo en pobreza extrema ha descendido
del 90% en 1820 a menos del 10% en la actualidad. Vivimos más que nunca, la
mortalidad infantil está en mínimos históricos y la lista de hechos similares
es interminable.
Nuestras fuentes de
información moldean nuestra lente. Nos convertimos en aquello que escuchamos y
leemos, ya que nos cambia en formas inconscientes. Un ejemplo es el síndrome
del estudiante de medicina. Durante los estudios de medicina al estudiar continuamente
enfermedades, inconscientemente el estudiante puede empezar a pensar que tiene
los síntomas de muchas de ellas. En un estudio publicado en The Journal of Nervous and Mental Disease , el 70% de los estudiantes de medicina sentían que
experimentaban síntomas de las enfermedades que estaban estudiando.
Las creencias
negativas pueden alterar nuestra habilidad para crear un futuro positivo al
presentar un presente catastrófico y haciendo que no podamos ver un camino
hacia delante. Las creencias, por tanto, pueden transformar nuestra trayectoria
para que vayamos hacia arriba o hacia abajo. Un ejemplo de ello lo tenemos en el resultado de décadas de investigación sobre “priming” (imprimación o activación) y la
amenaza de estereotipo.
Un “prime” consiste
en la activación de una creencia en nuestra mente. Describe el
fenómeno por el cual la exposición a un estímulo (una palabra, imagen o sonido)
influye inconscientemente en nuestra respuesta o comportamiento ante un
estímulo posterior.
La amenaza de estereotipo hace referencia a la ansiedad o el rendimiento
disminuido que experimenta una persona al recordar un estereotipo negativo
asociado a su grupo (de género, raza, edad, etc.), lo que termina perjudicando
su desempeño. Es, por tanto, un efecto psicológico por el que los individuos
tienen un rendimiento bajo en una tarea cuando están “activados” por la
creencia de que personas como ellos normalmente tienen un desempeño pobre en
esa tarea.
Un ejemplo es el estudio de los
investigadores Steven Spencer, Claude Steele y Diane Quinn, en el que en un
grupo de mujeres participante en el mismo se seleccionaron aleatoriamente a la
mitad y se les pidió que leyeran un artículo sobre cómo las mujeres tenían
malos resultados en los tests de matemáticas. Al otro 50% se les pidió que
leyeran un artículo sobre matemáticas. Ambos grupos realizaron inmediatamente
después un test de matemáticas. En conjunto las mujeres que habían sido “activadas”
negativamente obtuvieron peores resultados
que las que habían leído el artículo neutral.
Estas creencias falsas no operan
solo en relación con el género o la raza. Si, por ejemplo, en una conferencia
escuchamos que existe una nivel elevado de burnout en el trabajo , tendremos
más probabilidades de empezar a mostrar señales de agotamiento. O si tenemos 50
años y leemos que las personas de cincuenta años corren más lentamente,
correremos más lentamente. por tanto, deberíamos hacer una pausa y reflexionar sobre
las fuentes a las que estamos expuestos, por la influencia que como vemos
pueden tener sobre nosotros.
Las creencias negativas pueden ser
nefastas y hasta malvadas porque al “activar” a alguien con esas creencias
podemos crear comportamientos que confirmen esa creencia. Pero, las creencias
positivas pueden contrarrestar y trascender un mundo negativo. Diversos
estudios han mostrado que si se imprime una creencia positiva, como por
ejemplo, las mujeres son buenas en matemáticas, las mujeres en dichos grupos, en
los diferentes estudios obtienen mejores resultados en las pruebas de
matemáticas que las de los grupos control. Por tanto no debemos olvidar lo
poderosas que pueden llegar a ser las creencias positivas.
Otro hallazgo, más oculto, de estas
investigaciones, es que en los estudios sobre estereotipos de amenaza en
relación con las mujeres y las matemáticas, leer un artículo sobre un
estereotipo negativo galvaniza e impulsa a un 10% de las mujeres para obtener
mejores resultados que los que hubiesen tenido sin ese impulso. Algunas
personas cuando se les dice que no van a poder hacer o lograr algo se motivan y
alcanzan mejores resultados de los que hubiesen tenido en oras condiciones.
La razón por la que esto ocurre es
que estas personas han fortalecido una creencia clave: “Puedo hacer
cualquier cosa si pongo mi mente en ello” y esta creencia sobre ellas mismas se
muestra más fuerte que el efecto de las creencias de los demás sobre su
potencial. Este tipo de creencia fortalecida sobre nosotros mismos se conoce como “creencia
fundamental o distintiva” y, cuando se activa, su efecto se magnifica. Al
despertar una creencia de este tipo las creencias negativas de los demás se
neutralizan.
Las creencias cambian nuestra
experiencia sobre el presente y la trayectoria de nuestro futuro por lo que es
importante fortalecer las creencias correctas. Cuanto más conscientemente
fortalezcamos las creencias adecuadas, más conscientemente estaremos diseñando
nuestro futuro.
Cuando rechazamos las falsas
creencias que nos frenan e impiden avanzar, nos abrimos a convertir nuestras
creencias positivas verdaderas en creencias fundamentales que mejoran de forma
dramática nuestras vidas, hasta en un mundo que nos puede parecer muy incierto
y oscuro.
miércoles, 15 de julio de 2026
CÓMO PUEDEN LOS LÍDERES VENCER LA NECESIDAD DE APROBACIÓN
Naphtali Hoff en
SmartBrief on Leadership del pasado 10 de julio plantea que los líderes
eficaces y seguros de sí mismos desean recibir feedback de otras personas, pero
han dejado de buscar su aprobación.
Algunos de los líderes
más estresados, no lo están debido a la
excesiva carga de trabajo, sino porque cada decisión que toman pasa por un
filtro. Por ejemplo, antes de mandar un correo, hacer una llamada o marcar una
dirección se encuentran sometidos a una pregunta que les inquieta: ¿Qué
pensarán los demás de mí? El resultado es una falta de confianza en sus propias
capacidades como líder.
Buscar aprobación no suele considerarse como una
debilidad desde el exterior, parece más como algo meditado que refleja a un
líder al que le gusta colaborar y que se preocupa. Preocuparse es adecuado,
pero existe una diferencia entre empatía y liderar con la necesidad de
validación externa. Los líderes que buscan aprobación no están preguntando cuál
es la actuación recomendable en un momento determinado, están preguntando cuál
es la actuación que hará que los demás piensen bien de ellos.
El líder que busca
aprobación retrasa la toma de decisiones, esperando a un consenso que puede que
nunca llegue. Suaviza el feedback difícil hasta que pierde su impacto, abandona
buenas estrategias en el momento en que se encuentra ante algún tipo de
resistencia y dice sí cuando tendría que decir no, lo que es percibido por los
que le rodean.
El agotamiento no
procede del trabajo. Es el resultado de la gestión constante de las
percepciones que piensa que los demás tienen sobre él. Este filtro de
aprobación no solo aparece en líderes débiles o inseguros, también lo hace en líderes
de alto rendimiento y triunfadores , con frecuencia debido a sus éxitos pasado,
que hacen que se genere una dependencia y necesiten cada vez más tener la
aprobación de los demás.
Influye también una
cultura que cofunde la seguridad en el liderazgo con la arrogancia y tenemos la
receta para líderes que tienen que pensar mucho cada paso. Se les pide que
escuchen, sean humildes, reciban feedback y han internalizado tan profundamente
estas lecciones que han perdido la capacidad de defender su propio juicio. El
resultado es un líder que es técnicamente capaz pero que está atascado y ve
condicionadas su:
a).- Claridad. Cuando filtramos las decisiones
a través de lo que puedan pensar las personas estamos añadiendo ruido a cada
señal. Las decisiones más claras vienen de un conjunto claro de valores y
metas, no de predecir las reacciones de unos cuantos miembros diferentes de los
grupos de interés.
b).- Rapidez. Cada ronda de consultas
añade tiempo.
c).- Confianza en sus decisiones.
Cuanto más buscamos aprobación menos confianza mostramos por el proyecto y
menos confianza tienen los demás en nosotros. Las personas perciben cuando un
líder es inseguro y esta inseguridad es contagiosa.
d).- Respeto. Los líderes que toman decisiones
claras y con firmeza ganan la confianza de los demás, aunque éstos no estén
conformes con éstas. Los líderes que dudan muestran que su conocimiento no es
seguro y las personas dejan de seguirles.
Los líderes que se
mueven con mayor rapidez se preocupan profundamente y escuchan cuidadosamente,
pero no necesitan la aprobación constante de los demás. Han separado la
pregunta: ¿He considerado tu perspectiva?, de la pregunta: ¿Apruebas mi
decisión? Son preguntas distintas pero los líderes que buscan la aprobación
consideran que son iguales.
Los líderes más rápidos
tienen un compás interno. Recogen input, lo valoran sinceramente y luego
deciden, teniendo en cuenta sus valores, su propio juicio y lectura de la
situación. No son indiferentes al feedback, pero no dependen de él.
El
autor recomienda seguir los siguientes pasos para empezar a romper el patrón de
necesidad de aprobación:
1.-
Reconocer el filtro cuando se active, preguntándonos: “¿Estoy haciendo esto
porque es la actuación correcta o porque estoy preocupado por lo que alguien
pueda pensar?”
2.-
Diferenciar input de permiso. Obtener input del equipo es un liderazgo
inteligente. Necesitar la aprobación antes de actuar es otra cosa. Podemos escuchar
activamente y tomar una decisión independiente.
3.-
Practicar la tolerancia a la incomodidad. Algunas personas se mostrarán en
desacuerdo con nuestra decisión, otras serán infelices o la rechazarán. La incomodidad
es parte del liderazgo, pero no es una evidencia de que estemos haciendo algo
mal. Los líderes que pueden tolerar esa incomodidad serenamente son aquellos a
los que los demás quieren seguir.
4.-
Construir nuestra base de evidencia interna. Empezar a recordar las ocasiones
en que nuestro juicio ha sido correcto.
5.-
Elegir dirigir en lugar de alcanzar un consenso. El consenso es muy adecuado
cuando tenemos tiempo y bajo riesgo. Pero liderar con frecuencia requiere
marcar la dirección antes de que estén todos de acuerdo. No es arrogancia, es
el trabajo del líder.
Existe
una razón por la que los líderes eficaces parecen serenos aunque todos los que
les rodean estén agitados. No es que tengan menos presión, sino lo que han
hecho es dejar de añadir la presión invisible de la necesidad de gustar a
todos, de ser alabados o validados en cada momento. Han realizado el trabajo
interno de separar su identidad de las opiniones de los demás sobre sus
decisiones.
domingo, 12 de julio de 2026
LIDERAZGO POSITIVO: LIDERAR CON OPTIMISMO Y ESPERANZA
Jon Gordon en “The power of positive leadership” plantea que el optimismo se puede considerar como
una ventaja competitiva para el líder, ya que si no éste no cree en su visión
ni hacia dónde se dirige y no se muestra optimista ante sus posibilidades de
llegar allí, con frecuencia se rendirá antes de alcanzar su meta. Se rinde
debido al esfuerzo, la negatividad, la frustración, las adversidades, el miedo,
el rechazo y las circunstancias que parecen insuperables, al no tener el
optimismo, la positividad y la creencia en que debe seguir yendo hacia delante.
El optimismo, la
positividad y las creencias de que pueden llegar a alcanzar lo deseado son la energía que
los líderes positivos necesitan para seguir adelante y obtener resultados.
Todos los humanos nos
enfrentamos a una batalla entre la positividad y la negatividad todos los días.
Cada momento y situación nos presenta la oportunidad de considerar una
experiencia como positiva o negativa. Todos los días podemos alimentar los
pensamientos negativos o positivos y dependiendo de nuestra elección crecerán
unos u otros.
Con frecuencia nos
escuchamos a nosotros mismos contándonos todas las quejas, dudas, miedos y negatividad
que conducen a la infelicidad, fracaso y metas incumplidas. Pero el tener
pensamientos negativos no significa que tengamos que creer en ellos, ya que
nosotros no somos los pensamientos que pensamos, somos los pensamientos en los
que creemos. En lugar de escuchar a esas “mentiras” negativas podemos escoger
alimentarnos de la verdad positiva, a través de palabras, pensamientos y
creencias que nos den la fuerza y el poder de superar nuestros retos y crear una
vida, carrera profesional y equipo extraordinarios. Independientemente de
aquello a lo que nos enfrentemos debemos seguir el camino, mantenernos
positivos, hablarnos a nosotros mismos en lugar de escucharnos y asegurarnos
que celebramos llegar a nuestro destino.
Otra forma de alimentar
los pensamientos positivos es a través de nuestra perspectiva y la forma en la
que vemos el mundo. Cualquiera que persiga algo que merezca la pena fracasará
con frecuencia, pero hay que interpretar estos fracasos como oportunidades de
crecimiento. Podemos contemplar nuestra vida como un juego de fracasos y fallos
o de oportunidades.
Cuando nos encontramos
con la adversidad tenemos una elección sobre cómo la vemos y sobre la historia
que nos contamos a nosotros mismos. Podemos verla como algo que está intentando
quebrarnos o como un evento que nos puede conducir a un avance o logro. Podemos
considerarla como nuestra enemiga o como nuestra compañera en nuestro
crecimiento que nos va a hacer que seamos más fuertes y resilientes. Las historias
que nos contamos determinan cómo responderemos ante la adversidad y cómo
vivimos nuestra vida.
Aquellos que se ven a
sí mismos como víctimas se mantienen hundidos, mientras aquellos que se ven a
sí mismos como héroes se recuperan y armados con el optimismo, valor y fe, van
hacia delante y actúan para crear un futuro mejor y más brillante. Por ejemplo,
aquellas personas que estudian cinematografía saben que en cada gran película el personaje
principal quiere lograr algo pero para ello debe superar adversidades y
conflictos para alcanzarlo. Y los que estudian la vida saben que sucede lo
mismo, ya sea comenzar un negocio, crear un equipo ganador, educar a los hijos,
ayudar a las personas sin recursos, curar el cáncer, etc, La adversidad y el conflicto
van a ser parte del camino al intentar alcanzar nuestra meta. Pero cuando nos
golpee la adversidad podemos elegir contarnos a nosotros y al mundo una
historia positiva y trabajar con pasión para crear un resultado lo más positivo posible.
Podemos contarnos una
historia positiva si consideramos los eventos en nuestras vidas como
oportunidades en lugar de desafíos de carácter negativo. Un estudio sobre 500
personas “con suerte” que parecía que tenían todo: riqueza, relaciones, grandes
carreras y felicidad mostró que cada una de ellas habían experimentado
episodios de mala fortuna en sus vidas. En el exterior parecía que habían
tenido vidas perfectas, pero cada una de ellas se había tenido que enfrentar a
retos, adversidades y dificultades. Pero a pesar de los desafíos diversos todas
compartían una característica: todas habían convertido la mala fortuna o
desgracia en buena fortuna. En medio de sus luchas y esfuerzos habían buscado y
encontrado oportunidades. Como líderes tenemos que recordar que los retos van a
surgir en nuestro camino y nuestro trabajo va a consistir en estos casos en no
quedarnos atascados en el barro ni hundirnos sino en mantener la cabeza alta,
buscar la oportunidad y encontrar lo bueno en el camino.
Gallup realizó un
estudio en el que se preguntaba a los encuestados que nombrasen el hecho mejor
y el peor de sus vidas. El estudio encontró que existe una correlación del 80%
entre los dos eventos. De alguna manera el peor hecho en nuestras vidas con
frecuencia nos conduce al mejor, si nos mantenemos positivos y seguimos
avanzando hacia delante.
Como líderes nuestra
perspectiva es muy importante porque la forma en la que vemos el mundo y los
hechos que ocurren, determina el mundo que vemos y la respuesta que damos. Las olas de
cambio van a estar siempre surgiendo en nuestro camino y cuando la ola golpea
tenemos una elección: podemos resistir el cambio o cabalgar sobre ella hacia un
futuro exitoso. Investigaciones muestran que las personas y empresas que
prosperaron durante la Gran Recesión fueron aquellas que abrazaron los cambios
y buscaron nuevas oportunidades. El factor clave en su éxito fue su
perspectiva, la forma en la que interpretaron el cambio que estaban
experimentando. Las que lo vieron como algo malo y se resistieron fueron
aplastadas por la “ola”. Aquellas que lo contemplaron como algo bueno y como
una oportunidad cabalgaron sobre la “ola” hacia un futuro mejor.
Un factor que
interviene en estas situaciones es el conocido como la “maldición de la
experiencia”, que hace que se echen de menos los buenos días pasados, se produzcan
quejas sobre cómo son las cosas en la actualidad y se rechacen los cambios,
porque dejamos que las pasadas experiencias, ya sean buenas o malas, afecten
nuestro presente y futuro.
Los novatos, en cambio,
no están marcados por el rechazo, ni por las creencias negativas o por experiencias
pasadas. Aportan idealismo, optimismo y pasión a su trabajo. No se centran en
lo que todos dicen que es imposible y, en lugar de eso, con ojos bien abiertos
creen que todo es posible. Procuran trabajar duro, mantenerse positivos, vivir
sin miedo y son lo suficientemente ingenuos para lograr tener éxito. No tienen
la experiencia ni saben cómo fueron las cosas, ni conocieron lao buenos días
pasados. En lugar de eso crean sus buenos días ahora.
El autor propone que
independientemente de la experiencia que tengamos como líderes, consigamos que
ésta se convierta en una bendición y no en una maldición, que dejemos que nos
ofrezca pericia y dominio y que nuestro patrón mental de “novato” nos llene de
optimismo y pasión. Recomienda también mentorizar a los novatos porque a pesar
de todos sus esfuerzos y energía cometen errores y que dejemos que nos enseñen
a ver el mundo a través de sus ojos, para poder crear nuestros propios buenos
días en el presente.
Gordon sugiere que una
parte importante del liderazgo para hacer avanzar a nuestros equipos a través
de los retos y del cambio es actuar como un grano de café. En su libro “The coffee bean” explica que los granos de café cuando se colocan en un cazo lleno
de agua hirviendo transforman el agua en café. No se ven impactados por el
entorno, sino que lo transforman. Por tanto, nuestras circunstancias y los
hechos que ocurren a nuestro alrededor
en el mundo no van a definirnos. Nosotros somos quienes debemos definir
nuestras circunstancias. El poder no lo tienen las circunstancias, lo posee nuestro estado de ánimo y el amor, la
pasión , el propósito y la perspectiva
con la que lideramos y creamos.
También podremos
liderar con más poder cuando seamos conscientes de que tenemos el poder de
distorsionar la realidad. Con frecuencia pensamos que la realidad es objetiva,
pero cuando entendemos cómo los líderes con un patrón mental positivo han sido
capaces de cambiar el mundo a lo largo de la historia, podemos ver claro cómo un líder
puede definir la realidad y distorsionarla de forma positiva. Un ejemplo lo
tenemos en Steven Jobs que tenía la habilidad de convencer a los empleados de Apple de que
eran capaces de cumplir unos plazos que todo el mundo creía que eran
imposibles. Su optimismo y creencias en lo que era posible, aunque no lo
pareciese, se volvían contagiosas y como resultado Apple se convirtió en una de
las principales compañías en el mundo.
Nuestra realidad es el
resultado de nuestros pensamientos y creencias (no de nuestras circunstancias).
El liderazgo consiste en una transferencia de creencias que el líder comparte
con su equipo y organización, que van a tener una gran influencia en lo que va
a crear, construir y lograr, por lo que el mensaje debe ser positivo y no
negativo.
Al final el secreto de ser un líder positivo está en liderar con
esperanza en un mundo lleno de cinismo, negatividad y miedo. La batalla final a
la que nos enfrentamos todos los días es la que mantienen el miedo y la
esperanza. Como líderes debemos ser conscientes de que nuestros profesionales se
enfrentan a ella diariamente. Se encuentran llenos de miedo, dudas e
incertidumbre y es labor nuestra, como líderes, de inspirarles con fe y
esperanza en lugar de a través del miedo. El futuro pertenece a aquellos que
creen en él y que cuentan con las creencias, resiliencia, positividad y
optimismo para superar todos los retos para realizar los cambios necesarios.
Los grandes equipos son
positivos colectivamente. Tienen la creencia
común y el entusiasmo colectivo transmitidos y compartidos por sus líderes.. Éstos creen en ellos, aunque sus
miembros no crean en sí mismos, les animan cuando están en horas bajas y les
inspiran para hacer más, dar más y conseguir hasta aquello que no creen que son
capaces de alcanzar. Les dicen a sus equipos que la esperanza y el miedo tienen
algo en común, ya que ambos creen en algo que no se ha producido todavía. El miedo
cree en un futuro negativo, la fe en un futuro positivo. Como ninguno de ellos
se ha producido aún, podemos tomar la decisión de creer en un futuro positivo y
luchar para que se haga realidad.
El liderazgo al final
no se debe centrar tanto en lo que el líder puede hacer, sino en lo que puede
inspirar al animar y empoderar a los demás. Si se comienza el proceso creando
una cultura positiva, compartiendo la visión, liderando con optimismo y
positividad, el líder y su equipo estarán en el camino de crear un futuro
positivo.
miércoles, 8 de julio de 2026
CÓMO GESTIONAR LAS INEQUIDADES
Jonathan W. K. Pow y
Andy J. Yap en INSEAD Knowledge del pasado 6 de Julio plantean que aunque las
desigualdades están experimentando subidas muy elevadas las personas no lo están
experimentando así.
Los gobiernos ,
expertos y departamentos de recursos humanos lo tratan como si fuera una
evidencia ante la que las personas afectadas son conscientes, la perciben y
están dispuestas a actuar al respecto. Pero la investigación realizada por los
autores sugiere que esta presunción es errónea ya que observaron en su estudio
siguiendo a adultos trabajadores que las personas registraban diferencias
sociales en pocas ocasiones aunque las señales de la existencia de las
desigualdades eran evidentes.
El que las personas
detecten las inequidades depende no solo de las estructuras que les rodean,
sino, también, de quiénes son, dónde están y qué están haciendo en el momento. Las
personas no observan las inequidades de forma objetiva, lo hacen de manera
selectiva dependiendo de su identidad, psicología y contexto inmediato.
Para entender la forma
en las que las personas experimentan la inequidad los autores utilizaron el
Método de muestreo de Experiencias (Experience sampling method) para recoger
datos en tiempo real de 301 adultos trabajadores en Singapur durante seis días.
Los resultados fueron sorprendentes. La inequidad aparece y luego se desvanece
y las personas no se están fijando en ella continuamente., ya que se mueve en
la vida diaria entre muchas demandas que entran en competencia por captar la
atención de las personas.
En este contexto las
personas tienen menos posibilidades de percibir las barreras estructurales en
relación con las oportunidades de movilidad hacia arriba. Esto puede debilitar
el apoyo a intervenciones dirigidas a abordar las desigualdades e inequidades,
particularmente en sociedades donde la meritocracia es muy valorada.
Tres factores son los
que predicen de forma más consistente quién percibe l inequidad:
a).- Las personas que
se comparan con frecuencia con otras suelen percibir más las diferencias
sociales.
b).- Aquellas personas
que consideran a las jerarquías asociadas al estatus como naturales y
significativas, prestan más atención a las diferencias en rangos y puestos.
c).- Los individuos con
actitudes más fuertes basadas en el miedo hacia los trabajadores inmigrantes
suelen registrar más fácilmente las diferencias de clase en su entorno.
Estos son filtros
psicológicos. La misma política puede interpretarse de forma distinta según
quién la encuentra. La inequidad puede ser visible para todos , pero no se
percibe de igual forma. Una creencia común es que una vez las personas
registran la inequidad naturalmente van a compararse unos con otros y a notar
su aguijón. Pero las diferencias solo se convierten en significativas cuando
las personas las internalizan como algo que refleja su posición.
Hasta cuando las
personas se comparan con otras pueden no sacar las mismas conclusiones
necesariamente. Los hallazgos del estudio muestran que los individuos con
valores más igualitarios son los que más van a juzgar a la inequidad como
injusta, mientras aquellos que se sienten más cómodos con las jerarquías y aceptan
mejor las diferencias desiguales de estatus tienen menos probabilidades de
registrar como injusta la situación.
El hallazgo más
sorprendente ha sido que la sensación de injusticia era mayor cuando las
personas se comparaban a sí mismas con otras. La comparación no hace a la
inequidad más visible sino que cambia la lente moral a través de la cual las
personas la contemplan, Desde esta perspectiva lo que antes podría haber
parecido normal de repente podía ser considerado injusto.
La inequidad es un proceso
psicológico, no solo una condición estructural que se presenta en etapas. Primero
las personas la notan, luego se comparan ellas mismas con otras, para posteriormente
decidir si la situación es justa. En cada etapa existen divergencias entre los
individuos dependiendo de quienes son,
no de la verdadera naturaleza de las diferencias.
Para los líderes el
reto es no solo gestionar las desigualdades, sino también los momentos donde se
presenta, especialmente al tomar decisiones sobre promociones, reconocimientos
o compensaciones. En estos momentos la transparencia es importante ya que
cuando las personas son conscientes de las diferencias en las retribuciones,
las promociones o reconocimientos piden explicaciones. En la ausencia de
principios claros estas diferencias es más fácil que se sientan como
arbitrarias o injustas. Por tanto los líderes deben hacer que los principios
que están detrás de sus decisiones sean visibles para que se sepa cómo se determinan
las promociones, cómo se asignan las oportunidades y qué estándares guían el reconocimiento
y las recompensas.
El objetivo no es solo
reducir la inequidad, sino también asegurar que cuando las diferencias existan
se entienda que son legítimas y justas. Las personas no pueden responder a algo
que no han registrado, pero cuando lo hacen la forma en que lo interpreten va a
condicionar la confianza, la motivación y la cultura.






