domingo, 17 de mayo de 2026

 


Jeffrey Hull y Margaret Moore en “The science of leadership. Nine ways to expand your impact” condensan los aspectos más destacados de las investigaciones sobre el liderazgo en 9 capacidades distintivas. Las dos  primeras: liderazgo consciente y liderazgo auténtico las hemos analizado en dos entradas anteriores. La tercera es:

III.- LIDERAZGO ÁGIL

El líder ágil se mueve con fluidez y flexibilidad a través de muchas tareas, perspectivas, estados emocionales, polaridades y conflictos. Pasa de los detalles a la visión amplia, de la adversidad a la oportunidad, de saber a no saber, del pensamiento profundo a la mente divagante, del descanso al movimiento hacia adelante, del estatus estable al cambio disruptivo, etc.

El concepto de liderazgo ágil nació en 2001 con el Manifiesto Ágil, firmado por 17 desarrolladores de software después de una reunión en una estación de esquí en Utah. Sus principios apuntaban a humanizar los procesos de desarrollo y a reducir la carga burocrática. Valoraban en él el talento humano y las interacciones sobre los procesos de negocio y la colaboración con los clientes sobre los asuntos contractuales.

El concepto de liderazgo ágil todavía no se apoya en numerosos estudios científicos que muestren cómo puede ser efectivo. Teniendo en cuenta estas carencias los autores sustentan el liderazgo ágil en las investigaciones sobre una variedad de fenómenos ágiles y flexibles que son relevantes para el liderazgo. Y, para ello, comienzan contemplando la naturaleza de una mente ágil.

Una mente ágil es capaz de variar con rapidez la atención completamente de una actividad a otra, esta flexibilidad en la atención implica una sola tarea ( se pasa de una sola tarea a otra), que es distinto a la multitarea en la que diseminamos nuestra atención por múltiples actividades de forma simultánea y superficial, sin centrarnos en ninguna.

Wilma Koutstaal diferencia dos dimensiones y cuatro dominios en la agilidad cognitiva. Las dimensiones son:

a).- De alto control, por ejemplo evaluando un informe económico detallado a bajo control, como en el caso de encontrarnos en un estado de flujo creativo  en una sesión de brainstorming.

b).- De alta especificidad ( por ejemplo la lista de tareas diaria) a baja especificidad o alta abstracción ( por ejemplo la visión de la organización).

Una mente ágil viaja rápidamente a través del alto al bajo control y de la alta a la baja especificidad. Los cuatro dominios operan a través de las dos dimensiones. Son, siguiendo un orden descendiente de control:

1.- Pensar: conceptos (de estrategia y visión a tareas granulares y cosas que hacer).

2.- Hacer: acciones (de hacer una presentación en una sesión pública a mandar un texto rápido a un compañero).

3.- Percibir: percepciones ( de sentir la energía emocional colectiva en una sesión de toda la compañía a ver una hormiga en la mesa de reuniones).

4.- Sentir: emociones (del despertar de múltiples emociones a mantener una calma estable).

La flexibilidad psicológica es la capacidad de ser abierto y aceptar nuestra reactividad emocional ante las circunstancias presentes y de, posteriormente, movernos hacia delante con acciones basadas en nuestros valores raíces. Esta flexibilidad incrementa el bienestar y es valiosa para los líderes al ser una combinación ágil de liderazgo consciente y un liderazgo auténticamente bueno (basado en valores).

En su libro “Emotional agility”, Susan David muestra cómo es la práctica de la flexibilidad psicológica: primero damos la bienvenida y experimentamos plenamente nuestras emociones de forma productiva y luego nos alineamos con nuestros valores auténticos para pasar a la acción.

La curiosidad es, también, clave para una mente ágil. Büsra Müceldili y su equipo han estudiado la importancia de una mente abierta a la curiosidad para ser ágil. Las personas en el trabajo que demuestran curiosidad por aprender y explorar se sienten cómodas con el cambio y la innovación. Las personas curiosas son ágiles, están interesadas en lo que es nuevo y no solo en lo que ya es conocido.

Las actividades creativas son, también, procesos ágiles. Michael Csikszentmihalyi planteaba que los individuos creativos se caracterizan por:

  • ·         Mostrar una gran energía física, pero con frecuencia están tranquilos y en descanso.
  • ·         Combinar una actitud juguetona con la disciplina.
  • ·         Alternar entre la imaginación y fantasía y un enraizado sentido de la realidad.
  • ·         Tendencia a ser a la vez extrovertidos e introvertidos.
  • ·         Mostrarse humildes y orgullosos al mismo tiempo.
  • ·         Trascender los estereotipos sobre los roles de género.
  • ·         Ser a la vez rebeldes y conservadores.
  • ·         Poder  sentirse muy apasionados por su trabajo, pero al tiempo ser capaces de ser objetivos con respecto al mismo.

En  el proceso de innovación, se ha comprobado que, es inevitable la tensión entre opuestos cuando lo nuevo entra en contacto con lo establecido, lo que requiere agilidad

Los contratiempos, fallos y obstáculos presentan oportunidades para la agilidad  Mengye Yu y sus colaboradores han encontrado en sus investigaciones sobre resiliencia en los líderes, que los líderes son más resilientes cuando son ágiles, ya que reciben la adversidad como una oportunidad para aprender y adaptarse.

A. Mordi y M. Schoop tras sus estudios definen el patrón mental de una mente ágil como aquel que incluye mostrarse abierto y deseoso de continuamente aprender, adaptarse, mejorar y crecer. El aprendizaje continuo y el cambio que pueden parecer inquietantes  se equilibran  con fuerzas estabilizadoras como el ser responsable y de confianza. El patrón mental ágil es bueno para equilibrar opuestos, permitiendo que pasemos una y otra vez del cambio a la estabilidad, según vaya siendo necesario.

El líder ágil:

·         Responde rápidamente y flexiblemente a los cambios y ante las incertidumbres.

·         Dirige el cambio de forma proactiva.

·         Integra un entorno en cambio continuo y rápido.

Para imaginar cómo puede ser un liderazgo ágil podemos considerar dos escenarios: un entorno empresarial en el que el líder debe dirigir cambios internos o en el segundo escenario este líder se enfrenta a cambios externos como la innovación de los competidores. En ambos casos debe navegar a través de numerosas polaridades, por ejemplo, debe respetar estructuras formales mientras debe establecer estructuras más fluidas o ser muy directivo en los momentos adecuados y al mismo tiempo procurar empoderar a sus profesionales para que tomen el control y persigan la innovación, equilibrándolo con  la vista puesta en la estabilidad y eficiencia.

Un aspecto importante de las polaridades como fuerzas opuestas es que el objetivo del líder no es reducir las diferencias sino darles el espacio necesario para que ambas surjan y funcionen y el ser ágil para conseguir pasar de un estado opuesto  a otro, según sea conveniente.

Al navegar las polaridades primero debemos reconocer las fuerzas opuestas que están en juego y ayudar a todos a evitar el patrón mental reactivo de blanco o negro. Segundo debemos reflexionar con nuestro equipo sobre la variedad de opciones disponibles para actuar en cada momento. Siguiendo la reflexión ágil sobre las distintas posibilidades y opuestos, llegará el momento de ser estratégicos, seleccionar una acción inteligente y estar dispuestos a cambiar otra vez si es necesario.

Los autores proponen dos prácticas para navegar a través de las polaridades de una forma ágil. La primera implica adoptar la perspectiva contraria y la segunda es conocida como “mapeo de la polaridad”. Las dos son herramientas excelentes para generar perspectivas individuales o en equipo en medio de las disrupciones.

1.- Adoptar la perspectiva opuesta

Alex Edmans la describe en su libro: “May contain lies: how stories, statistics  and studies exploit our biases- and what can we do”El autor sugiere que siempre que un fuerte sentido de lo correcto o incorrecto aparece en una estrategia o foro de toma de decisiones, debemos dedicar un tiempo extra a dar un paso hacia atrás, reflexionar y ver cómo hacer una defensa fuerte de la posición contraria.

Edmans señala que cuando las emociones están muy posicionadas hacia una determinada iniciativa organizacional o innovación es muy probable que el sesgo de confirmación aparezca. La forma de movernos con agilidad a través de esta dinámica humana consiste en preguntarnos a nosotros mismos y especialmente  a los otros cuya postura parece estar más dominada por la emoción, la defensa de la posibilidad de que lo opuesto que todos estamos pensando sea verdad.

Este ejercicio ayuda a desarrollar un enfoque más equilibrado en el manejo de las paradojas y a integrar nuestros sesgos emocionales y cognitivos hacia una nueva comprensión de las situaciones.

2.- “Mapear” las polaridades

Este ejercicio ha sido desarrollado por Barry Johnson, autor de “Polarity management: identifying and managing unsolvable problems”. Tiene estos pasos.

a).- Identificar las polaridades. Comenzar por identificar una polaridad que sea relevante para nuestro contexto de liderazgo. Una polaridad es un par de elementos interdependientes y complementarios que son necesarios pero que con frecuencia están en tensión. Un ejemplo común puede ser la necesidad de alcanzar productividad e innovación al mismo tiempo.

b).- Crear un mapa de polaridades. Dibujar un sencillo diagrama con dos polos opuestos de polaridad en cada extremos del mapa. En el caso de productividad e innovación cada uno de ellos estaría en el lado opuesto de una línea horizontal.

c).- Identificar aspectos positivos. En la línea que conecta los dos extremos ,identificar los aspectos positivos de cada uno. En el caso de la productividad puede incluir los resultados, beneficios y eficiencia y en el de la innovación nuevas iniciativas, crecimiento y entusiasmo por la creatividad.

d).- Identificar los aspectos negativos asociados a cada extremo. En el caso de la productividad puede incluir el burnout, la repetición y monotonía y el estancamiento. En el caso de la innovación puede incluir los riesgos altos, lo fallos y la imprevisibilidad.

e).- Explorar las interdependencias. Reflexionar sobre cómo los dos extremos dependen uno del otro. Por ejemplo, eficiencia y buenos resultados pueden liberar recursos para realizar actividades creativas que requieren inversiones en tiempo y energía.

f).- Desarrollar acciones que equilibren ambos extremos como un tándem. En el ejemplo que estamos comentando puede implicar montar un programa que permita a los equipos altamente productivos tener un tiempo “sabático”  para explorar nuevas oportunidades.

El líder ágil tiene que encontrar su equilibrio. Si es excesivamente ágil corre el riesgo de ver demasiadas opciones y tener dificultades para elegir. Un líder flexible en exceso puede crear una dinámica en su equipo en la que sus miembros pueden perder el respeto hacia el líder porque lo que aparentemente es una fortaleza ( el deseo de abrazar la multiplicidad de opciones y de variar las prioridades con frecuencia) puede interpretarse como una falta de claridad y de consistencia.

 

 

 

miércoles, 13 de mayo de 2026

TRES ESTILOS DE LIDERAZGO ANTE UN CONFLICTO EN EL EQUIPO DIRECTIVO

 


Paul Thorton en SmartBrief on Leadership del pasado 7 de mayo plantea distintas estrategias para solucionar los conflictos en los equipos cuando surgen.

Los líderes fuertes con frecuencia no están de acuerdo en que cuando las disensiones escalan hasta llegar a conflictos personales el desempeño se deteriora. El reto para los ejecutivos senior no consiste en eliminar las diferencias, sino en canalizarlas para obtener resultados productivos. Cuando el conflicto se convierte en algo personal, el líder debe intervenir.

El autor muestra cómo se puede gestionar la misma situación utilizando tres tipos de liderazgo, poniendo como ejemplo un caso en el que dos vicepresidentes de una empresa han desarrollado una relación destructiva, por la que en las reuniones con frecuencia terminan recurriendo a ataques personales. El líder ante esta situación puede utilizar uno de estos estilos de liderazgo:

1.- Directivo

En un entorno privado, por ejemplo, reunir a los dos implicados y decirles los cambios que se esperan de ellos. Diciendo: “ Necesito que reconozcáis  lo que está sucediendo en las reuniones: la forma en la que interactuáis es poco profesional e inaceptable y está dañando al equipo y entorpeciendo la toma de decisiones. Por tanto espero que mostréis vuestro desacuerdo con las ideas, no el uno con el otro, que participéis sin interrumpiros uno al otro y que mantengáis las discusiones centradas en datos y en los resultados de negocio. Si vuestro comportamiento no cambia tendré que tomar medidas. Espero que os quede claro”.

2.- Centrado en la indagación y el debate

El líder hace preguntas para ayudar a las personas en conflicto a identificar los problemas y las soluciones. Por ejemplo , en el caso mencionado: “Me gustaría hablar sobre vuestro comportamiento en las reuniones, para lo cual desearía contestéis las siguientes preguntas:

·         ¿Cómo interpretáis la eficacia y el grado de profesionalidad de las interacciones que mantenéis  el uno con el otro?

·         ¿Cómo influye vuestro comportamiento en el resto del equipo?

·         ¿Cuándo un debate sano se convierte en contraproducente?

·         ¿Cómo pensáis que pueden ser unas mejores relaciones de trabajo entre vosotros?

·         ¿Qué cambios estáis cada uno de vosotros dispuestos a hacer para mejorar esta situación?

3.- Centrado en la delegación

El líder permite que los implicados definan y resuelvan el problema por sí mismos, diciendo, por ejemplo:  “He observado que existen claras tensiones entre vosotros dos que están empezando a impactar en el desempeño del equipo directivo. Dedicar las siguientes 48 horas para reflexionar sobre:

·         Las principales causas de vuestro conflicto

·         Qué debería incluir una relación satisfactoria de trabajo

·         Compromisos sobre comportamientos y roles a acordar para poder seguir hacia delante.

El viernes a las 10 quiero saber lo que habéis decidido y acordado”.

Posteriormente el líder debe analizar los resultados para ver si los problemas están correctamente definidos y si los afectados están dispuestos a cambiar sus comportamientos, son capaces y tienen la motivación adecuada.

La clave para un liderazgo efectivo está en diagnosticar acertadamente la situación y en seleccionar el estilo de liderazgo que pueda producir los mejores resultados.

 

domingo, 10 de mayo de 2026

CÓMO EVITAR DISTRACCIONES EN UNA CONVERSACIÓN COMPLICADA

 


Jefferson Fisher en “The next conversation. Argue less, talk more” que estamos comentando, plantea que si las conversaciones importantes, en las que nuestro deseo es establecer una conexión, no tienen una meta parece que no estamos hablando sobre nada y si tienen demasiadas, sentimos también lo mismo. Si limitamos los caminos que la conversación puede tomar estaremos facilitando la conexión con la otra persona.

Para crear una conexión clara con alguien necesitamos enmarcar la conversación para limitar los temas a tratar y ampliar, así, la atención en el tema principal de la conversación. Ayuda, también, a estrechar el centro de la discusión, ya que no habrá dudas sobre el tema de la conversación. Transmite cuáles son nuestras expectativas , buscando crear un patrón mental de estar todos centrados en lo mismo, evitando que la conversación derive hacia temas irrelevantes para nosotros.

Si no se enmarca una discusión se pueden producir una serie de resultados inútiles como:

·         La conversación se prolonga en exceso porque el tema de la misma es ilimitado.

·         Cuanto más hablamos, más susceptibles de ser malinterpretadas u objeto de confusión van a ser nuestras palabras.

·         Abandonamos la conversación con el sentimiento de que no hemos avanzado o de que hemos retrocedido.

Las conversaciones sin dirección van a convertirse en una pérdida de tiempo. Inicios vagos de conversaciones como. “¡Hey¡, ¿podemos hablar?” o “Necesito decirte algo. Seguramente no será nada, pero….”, no resultan útiles y pueden hacer más daño porque abren la conversación sin ningún objetivo claro.

 En muchas ocasiones esperamos hasta que ya estamos hablando para pensar qué es lo que queremos decir. Podemos  ser muy buenos para iniciar la discusión pero no saber cómo centrarla, por lo que nos esforzamos y damos vueltas y más vueltas hasta que descubrimos, finalmente lo que queremos decir. Pero puede ser ya muy tarde y perdemos la oportunidad de conectar.

Cuántos más temas queramos introducir en una conversación, más la vamos a sobrecargar y menos oportunidades tendremos de que ésta sea fructífera. Sin un objetivo claro desde el principio la conversación va a terminar cansando a nuestro interlocutor y menos atención nos va a prestar, con lo que le perderemos. Parámetros inciertos hacen que la otra persona tenga que jugar a los detectives para intentar averiguar qué es lo que queremos y esta es una experiencia muy frustrante.

Tenemos que tener en cuenta, a la hora de centrar una conversación que añadir un “marco” a ésta no significa que:

  • ·       Nosotros dictamos los temas y dominamos la conversación sin dejar espacio para la participación, recelos y opiniones de los demás.
  • ·         Las otras personas que participan en la misma no pueden mostrar su desacuerdo con nosotros o defenderse.
  • ·         Nuestro marco es justo para los demás.
  • ·         Podemos abandonar el “marco” cuando nos convenga.
  • ·         Nosotros somos los únicos que podemos exponer nuestras ideas.

El “marco” que establezcamos nos afecta a nosotros igual que a los demás y nos va a permitir a todos saber qué se puede esperar, con un propósito claro y poco espacio para la confusión.

Para enmarcar una conversación el autor propone que sigamos los siguientes pasos:

1.-MARCAR UNA DIRECCIÓN

Comenzar por decir a la otra persona sobre qué queremos hablar exactamente. Nuestras palabras deben adaptarse a nuestros objetivos en la conversación y a nuestros valores, por ejemplo:

·         “Quiero hablar contigo sobre tus comentarios en la reunión de ayer”.

·         “Querría conocer y comentar tus expectativas salariales"

·         “Necesito discutir contigo los planes para el martes por la tarde”

·         “Quiero hablar sobre un asunto personal contigo”.

2.- DECLARAR NUESTRAS INTENCIONES

A continuación, decir a la otra persona cómo deseamos que termine la conversación. Detallar cómo queremos sentirnos una vez finalice la conversación. Ser lo más específicos que podamos, diciendo, por ejemplo:

·         “ …, me gustaría dejar la conversación teniendo una buen relación de trabajo”

·         “…, desearía ser escuchado sin que sientas que tienes que arreglar algo”.

3.- OBTENER EL COMPROMISO DE LA OTRA PARTE

Finalizar de enmarcar asegurando su consentimiento para mantener el tipo de conversación que hemos propuesto, diciendo, por ejemplo:

·         “¿Te parece bien?”

·         “¿Podemos estar de acuerdo con lo que te he planteado?”

·         “¿Te parece que lo puedes hacer?”

Si ponemos los tres pasos en acción un ejemplo podía ser el siguiente:

Imaginemos que estamos hablando con un compañero en el área para el café de la oficina. Podemos decir: “Gracias por reunirte conmigo. Me gustaría hablar brevemente sobre lo que dijiste en la sesión de esta mañana y desearía que al finalizar la conversación ambos tengamos una comprensión mayor sobre lo que es importante para cada uno y sobre cómo podemos mejorar. ¿Estás de acuerdo?”

Esta estructura aprovecha los beneficios naturales de un marco al definir lo que está incluido y lo que está excluido dentro de la conversación. Además, informa a la otra persona que existirá un final, porque la conversación tiene ahora un ámbito y la otra persona sabe que no va a escuchar nada que no esté incluido en el mismo.

Para centrar la conversación debemos enmarcarla alrededor de un solo tema. De esta forma:

a).- Nos forzamos a eliminar lo accesorio y el “ruido” al poner todos nuestros esfuerzos en lo que realmente necesitamos decir.

b).- Creamos un espacio para una conversación más profunda sobre el tema a tratar. Al no estar pasando de un tema a otro existe la posibilidad de ir más allá de la superficie y más espacio para considerar nuevas perspectivas y para colaborar en la búsqueda de soluciones.

En la práctica, aplicar este ratio de una reunión o conversación , limitándola a un tema, puede implicar tener que dividir una reunión en la que, en principio, se pretendían abordar múltiples temas, en sesiones más pequeñas o en el caso de  enviar correos tratar un solo punto en cada correo y enviarlo exclusivamente a las personas a las que les pueda interesar y no mandar un mensaje de grupo.

En ocasiones, a pesar de nuestras buenas intenciones, la conversación se puede desviar del tema original de forma inocente. En estos casos lo que hay que intentar es volver a dirigirla hacia el tema pactado.

Otras veces la variación  no es tan inocente. Las conversaciones muy sensibles con facilidad pueden convertirse en ataques personales o   hacer que afloren antiguas quejas que pueden ser un obstáculo para el objetivo actual. Esta táctica se emplea con frecuencia, intencionadamente o no, para desviarse del tema o para tener una ventaja en una discusión posterior. Cuando esto ocurre es importante reconocer la desviación que se ha producido de la búsqueda de un diálogo productivo y reconducir la conversación dentro del  marco establecido.

Si, como ejemplo, observamos dos escenarios tenemos que:

ESCENARIO 1:

Nosotros somos los responsables de desviar la conversación hacia un al lugar. Hemos dicho algo que no debíamos y las cosas han empeorado. Por esta razón tenemos que hacer tres movimientos con rapidez:

1.- Pedir disculpas por lo que hemos dicho que ha descarrilado la conversación:

·         “Lo siento. No debería haber dicho eso”.

·         “Siento haber gritado o elevado el tono de mi voz”

2.- Continuar con palabras que muestran un distanciamiento de la meta.

·         “Lo que he dicho no ayuda”

·         “Lo que he dicho  no ha sido justo”

·         “Esto no es lo que tu habías  acordado”

3.- Inmediatamente continuar desde donde lo habíamos dejado antes de estropear la situación. Un ejemplo puede ser: “Lo siento, no debí alzar la voz. No sirvió de ayuda y no es lo que habíamos acordado. Me gustaría saber cómo podemos evitar que lo que ocurrió ayer se vuelva a repetir”.

ESCENARIO 2:

Es la otra persona la que descarrila la conversación. Es una táctica defensiva común que si no se afronta lleva a que la conversación se convierta rápidamente en una discusión. Si, por ejemplo queremos comentar lo que ha pasado en casa de un amigo y hemos establecido ya el marco de la conversación con nuestro amigo, puede ser que éste una vez comenzada la conversación , intente desviarla diciendo: “de verdad, ¿no recuerdas cuando tu actuaste así hace tres semanas? Comentarios como éste son un intento de desviar la atención de ellos. Normalmente la otra persona tratará de hacer dos cosas:

a).- Poner la atención en nosotros y desviarla de ellos.

b).- Nivelar la situación, sacando algo, normalmente del pasado, que intenta equilibrar su comportamiento con el nuestro.

Cuando nuestra conversación corre el riesgo de salir del marco pactado es crucial que dominemos nuestro cuerpo para minimizar nuestra fase de ignición. Para evitar desestabilizar la discusión, controlando la respiración y serenamente, podemos utilizar una de estas tres frases:

1.- “Escucho tu punto de vista. Necesito terminar la conversación que hemos empezado y, si es necesario, estoy dispuesto a volver hacia atrás para que abordemos tu comentario”.

2.- “Quédate conmigo. Escúchame y si tenemos que volver a eso, podemos hacerlo”.

3.- “Estoy de acuerdo en que merece la pena hablar también de eso. Vamos a centrarnos en un tema cada vez”.

La clave de estos enfoques está en primero reconocer lo que han dicho, luego controlar nuestra respuesta en una forma en que se vuelve a poner el foco en el tema a tratar. Lo que no se puede hacer es descartar sus comentarios diciendo algo del tipo: “¡Eso no viene al caso¡” o “Lo que pretendes es desviar la atención de….”Comentarios desdeñosos implican introducir nuevas capas al conflicto lo que no conduce a nada bueno.

Como conclusión el autor sugiere que:

a).- Cuántos más temas introduzcamos en una conversación menos productiva va a ser y menos vamos a lograr a través de la misma.

b).- Para conectar con la otra persona debemos asegurarnos que estamos hablando siempre con un propósito y dirección en mente.

c).- Para prevenir malinterpretaciones o desviaciones inútiles debemos enmarcar la conversación antes de que comience. Esto significa que si queremos llevar a alguien de A a B, primero debemos decírselo y quitar la ansiedad de cómo se puede ver B.

d).- Enmarcar la conversación comentando primero sobre qué queremos hablar, sobre cómo nos queremos sentir una vez lo hayamos hecho y luego procurar obtener su compromiso para ir en esa dirección juntos.

 

 

 

 

miércoles, 6 de mayo de 2026

CALENDARIO DE ACTION FOR HAPPINESS

 




La vida es más feliz cuando somos parte de algo más grande y nuestras acciones tienen un significado.

Action for Happiness propone todos los meses un calendario con acciones a realizar cada día. La organización es un movimiento dirigido a hacer del mundo un lugar más agradable y amable. Sus miembros se ayudan unos a otros para aprender habilidades basadas en la evidencia dirigidas a una vida más feliz, a tener un sentido de pertenencia y a un compromiso para crear más felicidad para ellos mismos y para los demás. En la actualidad cuenta con 803639 miembros de 193 países.






domingo, 3 de mayo de 2026

LA IMPORTANCIA DE RECONOCER LOS SESGOS Y DISTORSIONES COGNITIVAS

 


Roxie Nafousi en “Confidence. Eight steps to knowing your worth”, plantea 8 pasos para construir la confianza y seguridad en nosotros mismos. El primero es, como hemos visto en una entrada anterior: dominar nuestros pensamientos.

Nuestras mentes están siendo constantemente bombardeadas por una enorme cantidad de información diariamente. Para hacer frente a este enorme volumen de datos nuestra mente subconsciente realiza muchas tareas para filtrar y organizar dicha información para que podamos funcionar correctamente. Una de las formas para hacer esto es a través de los sesgos cognitivos, atajos mentales que nos ayudan a discernir qué es importante y qué puede ser descartado.

Muchos de estos atajos nos resultan útiles en nuestra vida cotidiana, por ejemplo al leer una frase nuestra mente no procesa cada palabra de forma individual. En lugar de eso rápida y tranquilamente reconoce palabras y frases familiares, lo que nos permite entender la frase en su totalidad casi instantáneamente. Esta habilidad de leer y comprender rápidamente es el resultado de la capacidad de nuestra mente de crear atajos basados en conocimientos y experiencias previas, haciendo que el proceso sea más eficiente y menos mentalmente agotador. Otro ejemplo es lo que ocurre cuando entramos en una sala llena de personas. Nuestra mente rápidamente escanea las caras que nos rodean. Esta rápida identificación es un atajo que nos ahorra tiempo y energía permitiendo que nos centremos en las interacciones más significativas en lugar de dedicar tiempo a averiguar quiénes están en la habitación.

Pero no todos los atajos son útiles, algunos como el estereotipar pueden ser dañinos. Estereotipar es una forma de simplificar las interacciones sociales que utiliza el cerebro, al colocar a las personas en categorías basándose en información limitada que puede conducir a juicios injustos y hasta a discriminación.

Los sesgos cognitivos pueden ser errores comunes de nuestro pensamiento que surgen cuando nuestra mente trata de asignar rápidamente sentido a una información. Estos atajos mentales nos ayudan a procesar las cosas con mayor rapidez pero conducen a errores con frecuencia porque están influidos por pasadas experiencias, creencias y emociones.

Entre los más frecuentes tenemos:

a).- Sesgo de frecuencia o fenómeno Baader – Meinhof,  por el que después de notar algo por primera vez, hay una tendencia a notarlo más a menudo, lo que lleva a alguien a creer que tiene una mayor frecuencia de ocurrencia. Ocurre con frecuencia en la vida diaria, como por ejemplo si compramos un coche de color rojo o de un modelo determinado, de repente parece que solo vemos coches similares al nuestro.

 b).- Sesgo de confirmación, por el que tendemos a buscar información o a interpretar hechos de forma que confirmen nuestras creencias. Por ejemplo, si pensamos que somos malos oradores, nuestra mente estará alerta para encontrar evidencia que apoye esa creencia y recordaremos las ocasiones en que hemos tenido dificultades al hablar en público, olviando aquellas en las que hemos hablado con confianza y seguridad.

Este sesgo puede resultarnos, también, muy útil, como en el caso en el que pensemos que merecemos el éxito. Si acudimos a una reunión sintiendo que estamos preparados y seguros de nosotros mismos tendremos más oportunidades de detectar las reacciones positivas, como un compañero que nos felicita tras nuestra intervención. Nuestra mente capta estas señales y las utiliza para reforzar nuestra creencia en nosotros mismos, creando un bucle de retroalimentación positivo.

Nuestra mente está programada para confirmar aquello que ya cree que es cierto, en lugar de percibir señales que nos pueden ofrecer una narrativa diferente. Por esta razón, entender los sesgos cognitivos es crucial porque éstos pueden distorsionar nuestra percepción de la realidad, con frecuencia reforzando percepciones sobre nosotros negativas y creencias limitantes. Al reconocer estos sesgos podemos comenzar a cuestionar nuestros pensamientos y contemplar las situaciones un un modo más objetivo, así como empezar a construir un patrón mental más resiliente y que nos aporte  mayor seguridad en nosotros  mismos.

Nuestras mentes también ahorran  tiempo y  energía a través de las distorsiones cognitivas o filtros del pensamiento. Mientras los sesgos cognitivos generalmente influyen en cómo interpretamos el mundo que nos rodea, las distorsiones son errores específicos del pensamiento que con frecuencia surgen de nuestro propio diálogo interior, relacionadas con nuestra autoestima o salud mental.

Utilizamos  diversos tipos de filtros del pensamiento  y cada uno puede tener un impacto significativo en nuestra salud mental y bienestar general. Al entenderlos podemos comenzar a ver cómo moldean la forma en la que nos vemos a nosotros mismos y empezar a trabajar para cuestionarlos. Entre los más frecuentes tenemos:

a).- Pensamiento todo o nada. Favorece el que veamos las cosas en blanco o negro: algo es totalmente bueno o malo. No existe un término medio. Por ejemplo si nuestra meta es correr todos los días de la semana y un día no lo hacemos, podemos concluir que hemos fallado ignorando el progreso que hemos podido alcanzar los días que sí hemos corrido.

b).- Dramatizar o catastrofizar. Ocurre cuando esperamos que se cumpla el peor escenario posible o exageramos la severidad de una situación. Puede crear un intenso temor al fracaso y ampliar nuestro estrés y ansiedad. Lleva a que evitemos retos que pueden ser necesarios para construir nuestra confianza en nosotros mismos y nuestra resiliencia, porque nuestra presunción distorsionada nos dice: “Si fallo el resultado será catastrófico”.

c).- Filtrar negativamente. Este tipo de pensamiento hace que ignoremos lo positivo  y nos centremos en lo negativo. Por ejemplo si recibimos diez felicitaciones y una única crítica, nuestro colador mental deja pasar solo la crítica. Este proceso refuerza la autopercepción negativa.

d).- Personalizar. Implica culparnos o responsabilizarnos a nosotros mismos por hechos que están fuera de nuestro control o interpretar eventos negativos externos como si estuviesen relacionados directamente con nosotros, aunque no existan evidencias que apoyen esta presunción. Como ejemplo, tenemos el pensar que si nuestro equipo pierde un juego es por nuestra culpa, o si alguien no nos responde a un mensaje pensamos que es porque no le gustamos.

e).- Sobregeneralizar. Ocurre cuando pensamos que un hecho negativo aislado se va a repetir una y otra vez. Puede hacer que no perseveremos  ante los retos y dificultar nuestro progreso y crecimiento. Por ejemplo si una cita nos va mal pensamos que somos terribles para las citas y que nunca encontraremos a alguien.

Entender y reconocer estos filtros de nuestro pensamiento es crucial porque con frecuencia crean versiones desagradables e inexactas de la realidad que van a impactar negativamente en nuestra autoestima.

La autora recomienda el siguiente ejercicio para superar distorsiones cognitivas:

Comenzar por utilizar la siguiente tabla para hacer un seguimiento de nuestros pensamientos, de los filtros que identificamos y para plantear una versión más realista y equilibrada de nuestros pensamientos:

Hecho

Pensamiento filtrado

Tipo de filtro

Pensamiento realista

Ejemplos:

 

 

 

 

 

Envio un texto al grupo de WhatsApp y nadie responde

 

Todos piensan que soy insoportable

 

Personalizar

 

Todos están muy ocupados y no han tenido tiempo de ver el mensaje

 

 

Mi jefe me manda un e mail en el que me pregunta si tengo 5 minutos para una charla rápida

 

 

¡Horror¡ He debido hacer un mal trabajo y me van a despedir

 

Catastrofizar

 

Existen múltiples razones por las que mi jefe quiere verme

 

Reconocer los pensamientos distorsionados nos ayuda a ver cómo éstos nos pueden perjudicar. Pero el ser conscientes de ellos no es suficiente, necesitamos un método práctico para cuestionar esos pensamientos y reconvertirlos en otros que nos sean más útiles. Éste puede ser el que consiste en “entrevistar a nuestros pensamientos”. Este enfoque nos permite evaluar nuestras creencias desde diversos ángulos. Por medio de una serie de preguntas:

a).- Presentamos la evidencia:

·         ¿Qué evidencias tengo que apoyen este pensamiento?

·         ¿Existe alguna evidencia que lo contradiga?

b).- Cuestionamos las presunciones:

·         ¿Qué presunciones estoy haciendo?

·         ¿Están justificadas esas presunciones o estoy sacando conclusiones apresuradas?

c).- Identificamos la causa:

·         ¿Pueden pasadas experiencias estar condicionando mi pensamiento actual?

·         ¿Es posible que pueda estar reaccionando basándome en un miedo o recuerdo antiguo, en lugar de ante lo que está ocurriendo ahora mismo?

d).- Consideramos distintas perspectivas:

·         ¿Cómo vería esta situación si fuese alguien de fuera?

·         ¿Qué consejo le ofrecería a un amigo que se sintiese de esta forma?

e).- Examinamos las consecuencias:

·         ¿Si continuo pensando de esta forma cuáles pueden ser los resultados más probables?

·         ¿Cómo puede este pensamiento estar evitando que consiga lo que deseo?

f).- Exploramos alternativas:

·         ¿Existe alguna forma más positiva o realista de interpretar la situación?

·         ¿Cuál puede ser una forma más equilibrada o útil de pensar sobre esto?

Al cuestionarnos de forma sistemática nuestros pensamientos comenzamos a liberarnos de capas de negatividad y a revelar una perspectiva más clara y real.