miércoles, 27 de febrero de 2013

LA IMPORTANCIA DEL AGRADECIMIENTO SINCERO



Mark Goulston, psiquiatra y cofundador de Heartfelt Leadership, en  Harvard Business Review Blog Network del 20 de febrero, destacaba la importancia de expresar gratitud  en las relaciones profesionales.
Los directivos deben ser conscientes de la importancia de agradecer a sus colaboradores las tareas que realizan y demostrarles cómo valoran sus esfuerzos. En muchas ocasiones ante las presiones cotidianas tratan a los profesionales a su cargo como objetos, considerando que el único reconocimiento que necesitan es el económico. En otros casos piensan que el hecho de tener un trabajo es suficiente recompensa o que la responsabilidad de los profesionales consiste en hacer un buen trabajo y que nadie tiene que agradecérselo. Pero todas las investigaciones sobre el tema realizadas hasta la fecha muestran que nadie es inmune a los efectos motivadores del reconocimiento y agradecimiento. Entre estos estudios Goulston destaca el llevado a cabo por Adam Grant y Francesca Gino:A Little Thanks Goes a Long Way: Explaining Why Gratitude Expressions Motivate Prosocial Behavior”, que demuestra que el decir gracias no sólo resulta en generosidad mutua sino que estimula el comportamiento prosocial en general. Esto significa que si damos las gracias a un colaborador, éste no sólo estará más motivado para ayudarnos a nosotros sino también a otros compañeros, ya que experimentará sentimientos más profundos de auto-eficacia y de valoración social.

Grant y Gino en su investigación plantean que la gratitud está  omnipresente en la vida social. Las personas sentimos la necesidad de dar las gracias cuando recibimos  regalos, ayuda, bondad, favores y apoyo de los demás. Los sentimientos de gratitud tienen muchos efectos beneficiosos: facilitan que las personas tengan experiencias positivas, sean capaces de afrontar situaciones complicadas y fortalecen las relaciones sociales. Las investigaciones en el campo de la psicología han demostrado que el tener la disposición de sentir gratitud está asociado a altos niveles de percepción subjetiva de bienestar tanto físico como psicológico.

Desde el punto de vista del comportamiento la gratitud es un atributo social ya que motiva a los individuos a adoptar comportamientos prosociales para responder a la ayuda recibida de otros. Como las expresiones de gratitud se efectúan por los beneficiarios de la ayuda a los que la han facilitado como parte de un proceso de intercambio social, éstas pueden tener la capacidad de influir en cómo estos últimos se ven a sí mismos en el mundo social. Diversas investigaciones sugieren  que la visión que tienen de sí mismos los individuos en el ámbito social varía con referencia a dos dimensiones:


a).- Sentimientos de competencia personal o auto-eficacia, que facilitan el que seamos capaces de alcanzar un resultado. Distintos estudios han demostrado que cuando nos sentimos competentes en una actividad, estamos más predispuestos a invertir tiempo y esfuerzo en ella pues pensamos que nuestro esfuerzo nos conducirá al éxito. En ocasiones no prestamos ayuda porque no sabemos si lo podremos hacer con la competencia y eficacia requeridas. Como ayudar en el momento inadecuado o de forma incorrecta puede dañar o avergonzar al beneficiario podemos ser reacios a prestar ayuda. Una expresión de gratitud nos va a demostrar que estamos en el buen camino y reducir la incertidumbre anteriormente expuesta. La gratitud significa que el que recibe la ayuda considera que quien se la está prestando tiene la capacidad de ayudar con éxito, lo que va a motivar a éstos para  que se comprometan en más comportamientos prosociales.

b).- Sentimientos de conexión interpersonal que van a permitir al que ayuda a sentirse valorado y que sus acciones tienen un impacto en la vida de los demás e fomentan el desarrollo de un sentido de pertenencia. Cuando experimentamos que somos valorados socialmente  nos sentimos necesitados, cuidados y reconocidos  por los demás, terminando por producir lazos interpersonales o relaciones positivas. En ocasiones nos frenamos a la hora de prestar ayuda por no tener la certeza de que los beneficiarios vayan a valorar nuestra ayuda. Una  expresión de gratitud sirve para despejar esa duda. Fomenta, también, como hemos comentado anteriormente, el compromiso de los que ofrecen ayuda con los comportamientos prosociales.


Goulston propone que empecemos a actuar transmitiendo lo que él llama “Agradecimientos con poder”. Para ello hay que seguir tres pasos:

1.- Agradecer al colaborador por algo que ha hecho específicamente que supere lo que son sus obligaciones definidas.

2.-  Reconocer el esfuerzo y el sacrificio personal (si lo hubo) que realizó el profesional.

3.- Expresar y compartir con él lo que ha significado para nosotros.

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