domingo, 23 de marzo de 2014

¿POR QUÉ AMAMOS A LOS NARCISISTAS? ¿SON BUENOS LÍDERES?





La Asociación Americana de Psiquiatría define el narcisismo como un patrón generalizado de grandiosidad, de concentración en uno mismo y de auto importancia,

Tomas Chamorro-Premuzic, profesor de  Business Psychology en el  University College de Londres, en HBR Blog Network del pasado 15 de enero, se preguntaba la razón por la que parece que amamos a los narcisistas. Planteaba que las personas egoístas y arrogantes a veces pueden resultar atractivas y el peligro que eso supone ya que son parásitos sociales que cuando se encuentran al frente de organizaciones pueden actuar de forma fraudulenta, desmotivar a sus trabajadores y hundirlas y si dirigen naciones aumentan la pobreza y la violencia. A pesar de todo existen numerosos ejemplos de que nos sentimos atraídos hacia ellos. 

Tras décadas de investigaciones científicas los psicólogos han comenzado a desmenuzar el poder seductivo de los narcisistas explicando los mecanismos precisos que subyacen en su encanto y en su habilidad para salir airosos en todos los dominios de la vida. Los principales hallazgos son: 

1.- Los narcisistas son maestros en causar impresiones. Gracias a su intensa autoadulación y obsesión por ellos mismos los narcisistas destacan en gestionar las primeras impresiones. Cuidan mucho su apariencia personal y se visten para impresionar, con signos de status que les hagan atractivos. Su deseo de causar grandes impresiones iniciales les permite disfrazar su arrogancia por confianza en ellos mismos a través, en ocasiones, del humor, o de ser divertidos o excéntricos. Suelen conseguir buenos resultados en las entrevistas y ser excelentes relaciones públicas, destacando su actividad en las redes sociales( gran cantidad de seguidores en twitter, de amigos en facebook,....).
El autor recomienda que cuando tratemos con individuos carismáticos procuremos retrasar la toma de decisiones, sea contratarlos, promocionarlos, tenerlos como clientes o compañeros, hasta que sepamos cómo son realmente. No todas las personas carismáticas   son narcisistas, pero muchos narcisistas son carismáticos y cuánto más lo sean más tiempo emplearemos en detectarlos.
 2.- Los narcisistas manipulan los créditos y culpas en su favor. A través de su descarada autopromoción y su falta de remordimientos son rápidos en recibir los créditos por los logros de los demás y en culpabilizar a sus compañeros y subordinados por sus propios fallos. Ben Dattner,   profesor de desarrollo organizacional en la Universidad de Nueva York, señala que los directivos narcisistas lideran con el propósito principal de recibir crédito personal o gloria. Si las cosas van mal o cometen errores lo niegan y distorsionan la información y "reescriben la historia" de forma que evitan ser responsabilizados por los fracasos. Lo que les hace ser tan efectivos en estos casos  es su completa convicción de que son especiales. Según Dattner: "creen que merecen los créditos simplemente por ser quienes son, independientemente de sus contribuciones o logros". Estas ilusiones de grandeza permiten a los narcisistas ser unos manipuladores más eficaces que el resto de individuos que no están dispuestos a distorsionar la realidad o la moralidad en su favor. es más fácil engañar a los demás cuando tu eres el primero que se ha engañado y es siempre más complicado sentirse culpable cuando piensas que eres inocente.
3.- Los narcisistas se ajustan a los estereotipos convencionales de liderazgo. Por su habilidad para acumular poder e influencia con frecuencia, equivocadamente, se asocian sus características con las que debe tener un líder: exceso de autoconfianza, carisma mal entendido o egoísmo. Pero éstas, aunque les pueden ayudar  a llegar a ser líderes son las causas de sus comportamientos deshonestos o incompetentes cuando llegan a la cumbre. Un liderazgo efectivo, en cualquier sector, requiere la creación de equipos de alto rendimiento y para ello los ingredientes críticos para tener éxito son competencia más que exceso de autoconfianza, altruismo en lugar de egoísmo e integridad más que carisma manipulador. Mientras no entendamos esto seguiremos apoyando el que los narcisistas lleguen al poder ignorando alternativas más sanas y competentes. En las culturas orientales, según Chamorro, los niveles de narcisismo suelen ser más bajos porque la sociedad lo condena.
Pero no hay que olvidar que, afortunadamente, los poderes de seducción de los narcisistas no se mantienen durante mucho tiempo. Una investigación sobre el tema mostró que el carisma de los narcisistas se esfumaba a las 2,5 horas. El encanto, la originalidad  y la confianza inicial se transforma enseguida en auto admiración, arrogancia defensiva y  falta de compromiso moral, por lo que tienen que estar en constante búsqueda de nuevas víctimas.
Aunque Narciso por sí mismo no habría sido capaz de abandonar su imagen  en el espejo para llegar a su despacho, existen diversos grados de narcisismo y un nivel bajo puede no ser considerado negativo para el liderazgo eficaz.
 Jena Mc Gregor, columnista especializada en liderazgo,  en la edición del Washington Post del pasado 22 de enero planteaba cuál es el nivel adecuado de narcisismo que permite tener éxito como directivos, ya que por un lado tiene una serie de rasgos negativos para el liderazgo, pero por otro, por ejemplo,  el  estudio "CEO Narcissism, Audience Engagement, and Organizational Adoption of Technological Discontinuities", publicado el pasado año y realizado por  profesores de  IMD (escuela de negocios suiza) y de las Universidades de  Erlangen-Nuremberg y de  Pennsylvania,  que   analizó la respuesta al reto de la biotecnología entre diversas compañías farmacéuticas  encontró que los altos ejecutivos  que anhelan el aplauso y la aclamación de los demás tienen una mayor tendencia a estimular la innovación en sus organizaciones. Los narcisistas pueden ser molestos y totalmente egoístas pero pueden ser la mejor opción cuando se deben tomar decisiones atrevidas y poco convencionales para salvar una organización. Una razón que lo explique  puede consistir  en que por el exceso de confianza que tienen en ellos mismos tienden a ignorar los consejos de personas más cautas y como tienen una exagerada fascinación con ellos mismos piensan que sus ideas son las correctas.  
Otro estudio publicado en el mes de enero en la revista Personnel Pshycology  trata de contestar a la pregunta si es bueno o no tener un líder narcisista. Para ello los autores realizan un metaanálisis de las investigaciones existentes sobre narcisismo y desempeño organizacional. Como resultado pudieron observar que los narcisistas tienen mayor facilidad para alcanzar puestos directivos, pero que no existe consenso en cuanto al nivel de narcisismo que interviene para el éxito de un líder. Plantearon entonces analizar evaluaciones de desempeño y assessments de personalidad de los directivos de distintas bases de datos y encontraron que la relación entre narcisismo y eficacia directiva tenía forma de u invertida, Los resultados de los dos extremos: los líderes tímidos e inseguros, por un lado, y de los de autoestima exagerada y maligna eran pobres, mientras los de los que se encontraban en el centro fueron buenos.
Según la directora del estudio Emily Grijalva, profesora de psicología en la Universidad de Illinois los narcisistas tienen un exagerado sentido de su propia importancia, excesiva necesidad de la admiración de los demás y falta de empatía. Pueden estar ocupados en pensamientos y fantasías de sus enormes éxitos, poder, atractivos e inteligencia. Son adictos a la admiración de los demás y a largo plazo no son muy buenos para mantener relaciones interpersonales positivas. En su estudio encontraron que aunque los narcisistas suelen constituirse como líderes en sus equipos con el tiempo afloran los aspectos más negativos del narcisismo, tales como ser explotador, arrogante y hasta tirano, atributos que no son el prototipo de un liderazgo eficaz. Peter Harms, profesor de management en la Universidad de Nebraska y coautor del estudio destaca que aquellos directivos que han alcanzado un moderado nivel de narcisismo han conseguido encontrar el equilibrio entre mostrar los niveles apropiados de autoconfianza sin manifestar  los aspectos negativos y antisociales del narcisismo tales como el machacar a los demás para destacar ellos, por lo que se puede concluir que no se puede decir que el narcisismo es completamente bueno o malo, sino que es mejor que se presente de forma moderada. El reto, según Grijalva puede ser el determinar con qué tipo de profesionales y en qué sectores se puede trabajar bien con este tipo de líderes.




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