miércoles, 21 de septiembre de 2016

6 ESTRATEGIAS PARA DECIR NO EN SITUACIONES CONFLICTIVAS



Elizabeth Doty , en el boletín de Strategy+Business del pasado 12 de septiembre, plantea que en situaciones complicadas, como por ejemplo la demanda de servicios que no están en un contrato, la petición del jefe de que actuemos de forma cuestionable o un posible soborno, es necesario dar una respuesta negativa, pero tenemos que procurar hacerlo de forma que minimicemos las posibles repercusiones nocivas.

La autora recoge las opiniones de tres expertos en el abordaje de este tipo de situaciones: Mariano MosqueraJoshuaWeiss y Richard Bistrong, que coinciden en que aunque decir no puede ser arriesgado, tanto a nivel profesional como personal, decir sí en situaciones tensas puede resultar igual de arriesgado.

Para evitar encontrarnos en estos escenarios en los que parece que vamos a salir perdiendo digamos sí o no, la clave se encuentra en fortalecer nuestra postura antes de que surja la situación los expertos recomiendan utilizar las siguientes estrategias:

1.- Anticiparnos a la situación corrupta. Si pensamos que puede surgir podemos no acudir en solitario a las reuniones, pedir que otros profesionales revisen los acuerdos y propuestas para impedir posibles ofertas inadecuadas,… Actuar siempre con integridad y transparencia.

2.- Fortalecer nuestra situación. Las personas tienden a presionar a aquellos que les parecen más débiles o que no pueden resistirse o negarse ante cualquier tipo de demandas. Mejorar nuestra posición analizando y cultivando otras opciones, lo que los negociadores llaman “mejor alternativa a un acuerdo negociado”. Examinar qué otras alternativas tenemos para poder tomar la mejor decisión.

3.- Redirigir la conversación. Decir no se puede interpretar como un ataque, un desafío o un insulto. Es recomendable utilizar el enfoque de la estrategia de autodefensa japonesa “aikido: declinar con cortesía y respeto y reconducir la conversación hacia formas de seguir adelante. Por ejemplo, ante una estrategia que nos disgusta decir: “No estoy seguro de que esta estrategia te permita alcanzar tu meta, por qué no intentamos con ésta otra?.

4.- Mantener abiertas posibles salidas. Cuanto más nos acercamos a l meta es más fácil que quedemos enganchados en compromisos no del todo deseables. Es el momento en que es más importante que demos un paso atrás y pensemos en nuestras opciones y recurramos, si lo consideramos necesario a las personas queridas o con las que tengamos más confianza, pues serán las que puedan verse afectadas por nuestras decisiones equivocadas.

5.- Pedir refuerzos. Solicitar ayuda para poder encontrar la forma de transmitir un mensaje complicado, si es posible de alguien a quien respetemos o de nuestro líder. Bistrong recomienda hablar con nuestro líder de lo que puede que vaya  a suceder y sobre cómo podemos manejar la situación. Necesitamos conocer cuál es su postura y hacer que el problema recaiga, también, sobre sus hombros.

6.- Subrayar y enfatizar nuestro no. La persona que recibe nuestra negativa normalmente se manifestará conforme a una serie de etapas predecibles que se conocen como la “curva de la aceptación”. No hay que reaccionar ante sus reacciones y en lugar de ello debemos mantener nuestra negativa con respeto, evitando cualquier señal de antagonismo o juicio para dejar una puerta abierta a la posibilidad de esperar a que todos estén dispuestos a resolver el problema de una forma aceptable.


Independientemente de la estrategia que utilicemos una respuesta negativa siempre tiene costes. Con el tiempo aprenderemos a minimizar éstos y a mantenernos firmes con las cosas que verdaderamente son importantes.

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