domingo, 9 de junio de 2013

EL MITO DEL CARISMA II






En la entrada anterior sobre los mitos del carisma, recogidos por Olivia Fox en su libro "El mito del carisma",  hemos visto el papel importante que juegan tanto el malestar físico como el mental para dañar el potencial de desarrollo del carisma personal.

Fox sugiere los siguientes pasos para superar estos obstáculos:

PASO Nº  1: ELIMINAR EL ESTIGMA DEL MALESTAR INTERNO.
 
Supone reducir su poder al comprender que sentir malestar y negatividad interna es algo normal, común y que no debe causarnos ansiedad o avergonzarnos. Para ello podemos:

a).- Recordar que las emociones incómodas son normales, naturales y podemos considerarlas como un legado de nuestro instinto de supervivencia. Todos las experimentamos de vez en cuando.

b).- Desdramatizar y pensar que se trata de una parte común de la experiencia humana que sucede cada día.

c).- Pensar en otras personas que hayan pasado por la experiencia que estamos pasando, especialmente si es alguien a quien admiramos y ver cómo han reaccionado o imaginar cómo lo han hecho.

d).- Recordar que no estamos solos en nuestra experiencia y que muchas personas están pasando por lo mismo que nosotros en ese momento, considerándolo como una carga compartida por muchos.  En lugar de pensar que sólo nosotros tenemos que lidiar con ella, se puede ver como la depresión, vergüenza o tristeza que siente una multitud justo en ese momento y que son sensaciones que pueden ser  normales.  

PASO Nº 2: NEUTRALIZAR LA NEGATIVIDAD.    

Una  vez eliminado el estigma de la experiencia, el siguiente paso para enfrentarse a la negatividad interna consiste en neutralizar los pensamientos negativos y la mejor manera de hacerlo es comprender que estos pensamientos no son necesariamente exactos. La visión que nuestra mente tiene de la realidad puede estar absolutamente distorsionada.  Esta distorsión con frecuencia tiene un sesgo hacia lo negativo porque los elementos que nuestro cerebro, concentrado en el peligro, considera importantes suelen ser los más negativos. 

El científico cognitivo Steven Hayes aconseja que los pensamientos negativos se vean como si vemos pintadas en una pared. Si vamos por la calle y las vemos podemos pensar que son unas imágenes feas, pero el hecho de que veamos unas imágenes feas no significa que nosotros seamos unas personas feas. Por tanto, si de repente aparece en nuestra mente una idea desagradable debemos verla como si fuera una pintada en la pared, no un veredicto sobre la clase de personas que somos.
Fox propone las siguientes técnicas:

1.- No dar por sentado que nuestras ideas son exactas, pueden no ser válidas. Considerar que podemos estar pasando por alto una gran cantidad de elementos, muchos de los cuales podrían ser positivos.

2.- Ver nuestros pensamientos como si fueran pintadas en la pared o pequeños impulsos eléctricos que chisporrotean en nuestro cerebro.

3.- Poner una etiqueta a nuestra experiencia negativa: autocrítica, rabia, ansiedad, etc. Sólo nombrar lo que pensamos y sentimos  puede ayudar a neutralizarlo.

4.- Despersonalizar la experiencia. En lugar de decir: "Estoy avergonzado", podemos decir "Aquí hay un sentimiento de vergüenza".

5.- Imaginar que nos vemos desde lejos y vemos a un pequeño yo que está teniendo una experiencia particular en ese momento particular.

6.- Considerar el peor resultado posible para nuestra situación y pensar que en la gran mayoría de los casos, sea cual sea,  vamos   a sobrevivir.

7.- Imaginar que nuestra charla mental procede de una radio e intentar bajar su volumen o apartarla a un lado y dejar que siga parloteando.

8.- Pensar en todas las veces anteriores en las que también hemos pensado que no podíamos superar una situación y cómo lo hemos superado.

PASO Nº 3: REESCRIBIR LA REALIDAD. 
 
 Cuando alguien es inducido a un estado emocional  negativo y luego le piden que reprima las emociones de esta índole, su experiencia negativa interna suele permanecer inalterada, manteniendo una respuesta de estrés elevada en su cerebro y en su sistema cardiovascular. Decidir cambiar de opinión sobre lo que ha sucedido (reevaluación cognitiva) reduce eficazmente los niveles de estrés del cerebro. Investigaciones realizadas en la Universidad de Stanford utilizando aparatos de resonancia magnética han mostrado que decidir cambiar lo que creemos es una decisión mucho más eficaz y sana que tratar de reprimir las emociones.

En la mayoría de los casos no conocemos con seguridad qué motiva los actos de alguien, así que lo mejor es elegir la explicación que sea más útil para nosotros y nos lleve al estado mental específico que necesitamos para el carisma. Decidir volver a escribir nuestra percepción de la realidad es, realmente, lo racional e inteligente. Puede ayudarnos a recuperar el estado mental acertado para producir un estado mental carismático y, además, puede mejorar nuestra actuación.

  Cuando surja una situación difícil que puede afectar nuestros niveles de carisma, en lugar de tratar de reprimirla o de no hacer caso a las dificultades internas, podemos considerar unas cuantas versiones alternativas de la realidad y así conjurar unos cuantos escenarios alternativos diferentes que nos pueden inducir a entrar en un estado mental más útil, aceptando que la realidad alternativa más útil que descubramos no tiene necesariamente que ser la más agradable. 

Las preguntas clave son: ¿Qué estado mental sería el más útil en esta situación?, ¿Qué versión de la realidad me ayudaría a alcanzarlo? En el caso del carisma se puede usar esta técnica siempre que una situación vaya a poner en peligro nuestro nivel de cordialidad o confianza. 

Para cosas menores, sólo imaginar una explicación alternativa suele ser suficiente para reducir la rabia o la impaciencia y generar compasión en su lugar. 

Fox propone los siguientes consejos para reescribir la realidad:

1.- Imaginar que debido al tráfico vamos a llegar tarde a una reunión y nuestro nivel de ansiedad es cada vez mayor. A continuación nos preguntamos si ese retraso es algo bueno y buscamos respuestas creativas sobre todas las consecuencias positivas que puede tener un hecho que en principio nos parece malo: salvar la vida ante un posible accidente, evitar esperar por retraso de la otra parte, la reunión es mejor para mí que no se celebre,…

2.- Escribir una nueva realidad en papel si la situación es más grave. La escritura accede a partes diferentes de nuestro cerebro y afecta a nuestras opiniones de maneras que otros modos de expresión no hacen. Se ha demostrado que el acto de poner cosas por escrito es muy importante tanto para cambiar el modo de pensar de alguien como para hacer que unas historias imaginadas parezcan más reales.

3.- En los casos en que necesitemos ser carismáticos hacia alguien que nos molesta podemos reescribir la realidad para intentar reducir e impedir que el resentimiento interfiera en nuestro carisma de la siguiente forma:

a).- Pensar en la persona que nos ha ofendido.

b).- Escribirle una carta diciéndole todo lo que desearíamos haberle dicho en alguna ocasión y no le hemos dicho.

c).- Cuando hayamos eliminado todo lo que teníamos en nuestra mente por haberlo escrito dejar la carta a un lado.

d).- Escribir en otra hoja, la respuesta de esa persona tal como desearíamos que fuese: reconocer y responsabilizarse de sus actos, pedir disculpas, etc. 

Puede que con esta técnica no consigamos un cambio interno inmediato, pero poco a poco podemos ver que esta nueva realidad se afianza y podemos poner el punto final que necesitábamos. 

Como síntesis  de este apartado la autora propone la siguiente lista de recomendaciones:

a).- Respirar hondo y sacudir el cuerpo para asegurarnos que ningún malestar físico se suma a nuestro tenso estado mental.

b).- Desdramatizar. Recordar que son sólo sensaciones físicas incómodas debidas a la forma en que está programado nuestro cerebro. Ampliar el enfoque para vernos como una persona pequeña sentada en una sala mientras ciertos productos químicos inundan nuestro sistema.

c).- Eliminar el estigma. Recordar que lo que experimentamos es normal y que todos pasamos por ello de vez en cuando. Imaginar a innumerables personas de todo el mundo sintiendo exactamente lo mismo.

d).- Neutralizar los pensamientos negativos pensando que no son necesariamente reales. 

e).- Considerar unas cuantas realidades alternativas. 

f).- Visualizar una transferencia de responsabilidad que nos ayudará a sentir que el peso de la responsabilidad por el resultado de la situación desaparece de nosotros.  

Olivia Fox plantea que si queremos alcanzar niveles elevados de carisma tenemos que aprender una nueva técnica, que es complicada ya que consiste en SENTIRSE CÓMODO CON LA INCOMODIDAD y que se llama "ahondar en las sensaciones". El proceso a seguir es el siguiente y necesitaremos a alguien de confianza que nos ayude y un lugar tranquilo:

1.- Programar 30 segundos en un cronómetro y luego mirar al compañero a los ojos. A partir de ese momento mantener el contacto visual.

2.- En cuanto percibamos alguna incomodidad  hay que observar su localización en el cuerpo y darle un nombre: ¿opresión, presión, cosquilleo,...?

3.- Ahondar en cada sensación tanto como podamos. Intentar sentir su textura. describirla de forma exhaustiva.

4.- Dejar que aumente la incomodidad. ¿Cómo se manifiesta físicamente? ¿Sentimos tensión en la mandíbula?, ¿En el estómago?,...

5.- Imaginar que somos un científico que investiga esta experiencia. Darle nombre a las sensaciones. Observarlas tan objetivamente como podamos. Verlas como puras sensaciones físicas, como el frio o el calor.

6.- Cuando sintamos el impulso de reír, hablar o aliviar la incomodidad del modo que sea tenemos que resistir, ya que es nuestra oportunidad para ahondar en las sensaciones, no para evitarlas.
Si hemos conseguido seguir estas pautas durante los 30 segundos debemos felicitarnos porque hace falta una voluntad de hierro para luchar contra el instinto.

La siguiente etapa consiste en repetir el ejercicio pero añadiendo:

a).- Recordar a lo largo de todo el ejercicio que estamos haciendo un trabajo valiente y avanzado y que nuestros esfuerzos van a obtener unos beneficios.

b).- Pensar que la incomodidad es momentánea y que pasará como han pasado todas las demás emociones que hemos sentido antes. Aunque parezca insoportable en ese momento desaparecerá.

Un par de horas después de hacer el ejercicio debemos comprobar nuestro nivel de malestar y normalmente habremos conseguido que la incomodidad parezca lejana. Podemos utilizar esta técnica para analizar nuestro malestar cuando aparezca y conseguir  que la incomodidad no nos afecte.

Otras recomendaciones que propone Fox para ampliar el ámbito en el que nos sentimos cómodos y construir comodidad con la incomodidad son los siguientes:

1.-Mantener el contacto visual más tiempo del que nos resulte cómodo.

2.- Experimentar con el espacio personal. acercarnos a las personas más de lo que haríamos normalmente (por ejemplo en un ascensor) y observar lo fuerte que es el impulso para volver a la conducta estándar y procurar no ceder.

3.- Mantener abierta la puerta del ascensor para todos los que llegan y entrar el último. colocarnos de espalda  a la puerta , mirando a los demás.

4.- Iniciar una conversación con un completo desconocido. 

Al centrarnos en las sensaciones físicas molestas que nos producen le vamos dando a nuestra mente algo concreto en que concentrarse , apartando la idea de que esa experiencia es insoportable.



miércoles, 5 de junio de 2013

PRESENCIA



 

 En la entrada anterior del blog al hablar del carisma se destacaba a la presencia como un comportamiento necesario , entendida ésta como el  ser conscientes, en cada momento, de lo que sucede. Stuart Schneiderman, consultor y autor, en su blog “Had enough therapy?” aborda otro matiz de la presencia. Parte de la idea expresada entre otros por Woody Allen que dijo al respecto: “El 80% del éxito consiste en ser vistos”, lo que quiere decir  que tenemos que estar presentes cuándo y dónde se supone que tenemos que estar. Pero estar presente significa no sólo estar físicamente en un sitio, Scneidermann hace referencia a los  factores  que tiene que conseguir el buen líder  según  John Baldoni, consultor, experto en desarrollo del liderazgo,  para tener presencia y que son los siguientes:

1.- BUEN CARÁCTER. Los líderes que tienen presencia trabajan para tener siempre un buen comportamiento.

2.- BUEN NOMBRE. El buen carácter hace que nos sintamos bien con nosotros mismos, pero tiene también que reflejarse en la visión que los demás tienen de nosotros porque seamos capaces de inspirar confianza y nos consideren personas de fiar. Cuando nos defendemos de la maledicencia y de los libelos estamos defendiendo nuestro buen nombre, así como cuando trabajamos duro y con seriedad y honestidad para alcanzar las metas de la organización.

3.- RESPETO. Los colaboradores deben respetar las palabras del líder. Cuando éste dice algo debe conseguir que le escuchen atentamente y se sientan comprometidos con sus palabras. Las personas que tienen presencia son respetadas porque han conseguido logros consistentes. Baldoni llama a este tipo de presencia “autoridad ganada”. Tener presencia implica, pues, hacer cosas y hacer que pasen cosas, mover el mundo y para hacerlo es necesario tener humildad y serenidad emocional para mantener el control y la compostura en toda situación y especialmente al recibir críticas.

4.- ACCESIBILIDAD. Tener presencia conlleva no estar ausentes o distantes con los colaboradores, ni dar la impresión que nos ocultamos de ellos. Significa favorecer el contacto con los profesionales y que se sientan con libertad para dirigirnos la palabra y esperar ser escuchados de forma activa .





domingo, 2 de junio de 2013

EL MITO DEL CARISMA I






Olivia Fox, columnista de Forbes y de Huffington Post, experta en desarrollo de liderazgo, conferenciante en Yale, Harvard, MIT, Berkerley y Stanford, entre otras universidades de prestigio, en su último libro, "El mito del carisma", facilita claves para comprender el concepto de carisma y para potenciar nuestro magnetismo personal y desarrollar un liderazgo carismático.


Diversas investigaciones, según la autora, demuestran que el carisma importa. Nos da una ventaja competitiva para atraer y conservar a las personas con más talento y hace que los demás quieran trabajar con nosotros. También han mostrado que, al contrario de lo que suele creerse, no nacemos carismáticos. El carisma es el resultado de conductas no verbales específicas, no una cualidad personal intrínseca o mágica y como muchas otras habilidades sociales esta conducta se aprende desde una edad temprana de forma inconsciente. Probamos nuevos comportamientos, vemos los resultados y los refinamos. 


Olivia Fox plantea que el carisma se produce si conseguimos transmitir la impresión de que poseemos mucho poder y mucha cordialidad unido a una dimensión fundamental: la presencia. 

Vamos a analizar estas tres CONDUCTAS CARISMÁTICAS: 


I.- PRESENCIA:


Cuando no estamos plenamente presentes en una interacción los demás lo notan. Nuestro lenguaje corporal envía un mensaje claro que nuestros interlocutores pueden captar y al que reaccionarán, por lo menos en su subconsciente. la falta de presencia no sólo puede ser visible, también se puede percibir como falta de autenticidad, lo cual tiene consecuencias emocionales incluso peores. Cuando nos perciben como faltos de sinceridad, es prácticamente imposible generar confianza, comunicación o lealtad.

La presencia es una destreza que se puede aprender con práctica y paciencia. Estar presente significa simplemente ser conscientes, en cada momento, de lo que sucede, en lugar de estar ensimismados en nuestros propios pensamientos. 


Fox recomienda las siguientes técnicas para estar presente, que únicamente necesitan un lugar tranquilo donde se puedan cerrar los ojos y dedicar un minuto para concentrarnos en:


a).- Sonidos. Buscando sonidos del entorno.


b).- La respiración. Concentrándonos en nuestra respiración y en las sensaciones que provoca en la nariz o en el estómago al entrar o salir el aire. Prestando atención a una respiración cada vez, pero procurando percibir todo en esa respiración, imaginado que es alguien a quien queremos prestar toda nuestra atención.


c).- Los dedos de los pies. Centrándonos en las sensaciones que experimentan los dedos de los pies, ya que así obligamos a nuestra mente a recorrer todo nuestro cuerpo percibiendo todas las sensaciones físicas. 


Permanecer presente no es fácil por dos razones principalmente:


1.- Nuestro cerebro está programado para prestar atención a nuevos estímulos, sean visiones, olores o sonidos.


2.- Nuestra sociedad alienta la distracción. la entrada constante de estímulos que recibimos empeora nuestras tendencias naturales. Esto puede acabar conduciéndonos a un estado de atención parcial continuada, en el cual nunca prestamos toda nuestra atención a una única cosa. siempre estamos parcialmente distraídos.


Ser carismático no depende del tiempo que tengamos sino de lo presentes que estemos en cada interacción. La capacidad para estar plenamente presentes hace que destaquemos de los demás y que se cree una conexión emocional ya que las personas con las que estamos sentirán que disfrutan de toda nuestra atención y que, para nosotros, son lo más importante del mundo en ese momento. 


II.-  PODER:


Significa que los demás nos perciben como alguien capaz de afectar al mundo que nos rodea, o bien mediante la influencia o bien mediante la autoridad sobre los demás o por poseer mucho dinero, conocimientos, inteligencia, fuerza física o elevado nivel social. 


III.- CORDIALIDAD:


Consiste en  la benevolencia hacia los demás. Nos dice si esa persona querrá utilizar el poder que tiene en nuestro favor. va asociada a las cualidades siguientes: benevolencia, altruismo, interés o disposición a tener un efecto positivo en nuestro mundo.  se valora casi por completo a través de la conducta y el lenguaje corporal. 


En nuestras interacciones con los demás buscamos instintivamente pistas que nos permitan evaluar la cordialidad o el poder y luego adaptamos nuestras suposiciones en consecuencia: la ropa cara la podemos asociar a riqueza, un lenguaje corporal amistoso nos induce a suponer buenas intenciones,...


Si somos capaces de proyectar poder y cordialidad unidos maximizaremos nuestro potencial de carisma personal. Diversas investigaciones han demostrado que son las dos dimensiones que evaluamos en primer lugar y a las que damos más importancia al valorar a los demás. 


Fox destaca que tanto el poder como la cordialidad son condiciones necesarias para el carisma. Alguien que es poderoso pero no cálido, puede impresionarnos pero no le percibiremos necesariamente como carismático y nos puede parecer frío, arrogante o distante. alguien que posee calidez sin poder puede ser agradable, pero no consideraremos necesariamente que tiene carisma ya que nos puede parecer demasiado ansioso por agradar, obsequioso o desesperado por caer bien.   


El Media Lab del MIT, tras numerosos estudios, ha llegado a la conclusión de que podemos predecir el resultado de negociaciones ventas o presentaciones con un acierto del 87% de aciertos sólo con analizar el lenguaje corporal de los participantes, sin escuchar ni una sola palabra del contenido. Esto ocurre porque la comunicación no verbal está grabada en nuestro cerebro mucho más profundamente que las capacidades de procesamiento del lenguaje, que son de aparición  más reciente. 


Para el carisma, nuestro lenguaje corporal importa mucho más que nuestras palabras. Con frecuencia, lo único que necesitamos para que nos perciban como carismáticos es proyectar presencia, poder y calidez por medio del lenguaje corporal. 


Éste es demasiado abundante como para que podamos controlarlo conscientemente lo que tiene dos consecuencias:


a).- No podemos controlar conscientemente todo nuestro lenguaje corporal por lo que no podemos emitir un lenguaje corporal carismático a voluntad.


b).- Nuestro lenguaje corporal expresa nuestro estado mental y emocional en todo momento a través de nuestra expresión facial, nuestra voz, nuestras posturas,....Como no controlamos estos estados lo que tengamos en la cabeza se manifestará en nuestro lenguaje corporal. Aunque logremos controlar las expresiones principales de nuestra cara o movimientos si éstas no coinciden con nuestro estado interno, antes o después aparecen las microexpresiones, que pueden ser fugaces pero que  al ser  incongruentes con las expresiones principales pueden ser captadas aunque sea de forma subconsciente por nuestros interlocutores. Por tanto, para ser efectiva cualquier conducta carismática debe originarse en la mente, por lo que el primer paso para aprender a ser carismático se debe centrar en aprender a desarrollar los diversos estados mentales que producen unas conductas y un lenguaje corporal carismático.



OBSTÁCULOS A LA PRESENCIA, EL PODER Y LA CORDIALIDAD


Existen una serie de factores que pueden impedir que tengamos el estado mental adecuado para proyectar carisma entre ellos:


1.- MALESTAR FÍSICO. Cualquier malestar físico que afecte a nuestro estado externo visible puede influir negativamente en la percepción de los demás sobre nuestro carisma, ya que nuestro interlocutor va a sentir, aunque sea de forma subconsciente, que todo lo que hacemos guarda relación con él. 


Contrarrestar el malestar físico que perjudica el carisma es sencillo, para ello sólo tenemos que:


a).- Prevenir y hacer planes por adelantado para evitar que el malestar se produzca. Por ejemplo, antes de una reunión escoger un lugar en que se sienta cómodo, con la temperatura correcta y la ropa adecuada para sentirse bien,...


b).- Reconocer  y mantenerse alerta. Comprobar nuestra cara de vez en cuando para evitar que traduzca tensión,...


c).- Actuar, remediando antes de que los demás puedan malinterpretar nuestros gestos o actitudes o explicando las causas que están originando nuestras reacciones. 


2.- MALESTAR MENTAL. Éste puede actuar en todo nuestro cuerpo aunque se origine en la mente. Afecta tanto a la manera en que nos sentimos como al modo en que nos ven. Puede ser resultado de la ansiedad, la insatisfacción, la autocrítica, la duda sobre uno mismo, todas ellas formas de expresión de negatividad interna y que pueden ser un obstáculo para el desarrollo de nuestro carisma personal. 


a).- La ansiedad causada por la incertidumbre. El estado de duda o incertidumbre puede ser una situación incómoda. Nuestra incapacidad para tolerar la incertidumbre acarrea múltiples costes. Puede hacer que tomemos decisiones prematuras, puede ser un obstáculo en las negociaciones, llevándonos a revelar más de lo que deberíamos para tratar de llenar el silencio, incapaces de soportar no tener la certeza de lo que está pensando nuestro interlocutor o peor aún, puede producirnos angustia. Ésta es un serio inconveniente para el carisma porque afecta a nuestro estado interno y es difícil estar presente mientras se está experimentando angustia.  También influye en nuestra confianza disminuyéndola y reduciendo nuestra capacidad de transmitir cordialidad. 


La autora plantea que  nuestro malestar natural ante la incertidumbre  es otro legado más  de nuestro instinto de supervivencia, Tendemos a estar más cómodos con lo que es familiar que con lo que es desconocido o incierto ya que podría resultar peligroso. Propone la técnica de transferencia de la responsabilidad para aliviar este malestar:


1a.- Sentarse o tumbarse cómodamente y cerrar los ojos.


2a.- Respirar hondo dos o tres veces. Mientras inspiramos imaginar que llevamos aire limpio hacia la parte superior de la cabeza. Al espirar, dejar que el aire nos recorra de arriba abajo, limpiando todas las preocupaciones e inquietudes. 


3a.- Elegir una entidad (Dios, el destino, el Universo,…) que encaje en nuestras creencias, a la que podamos imaginar como benevolente. 


4a.- Imaginar que transferimos todo el peso de lo que nos inquieta a esa entidad para que ella se encargue de solucionarlo. 


5a.- Visualmente sacar todo de encima y sentir la diferencia ahora que ya no somos responsables del resultado de ninguna de nuestras preocupaciones. Alguien se encarga de todo, por lo que podemos relajarnos y disfrutar de lo que vayamos encontrando en el camino.

Esta técnica no disipa la incertidumbre ya que el resultado sigue siendo incierto pero hace que ésta sea menos incómoda, nos ayuda a sentirnos menos afectados por ella, sacándonos de los estados mentales y físicos negativos que suelen acompañar una situación de no saber. Al ofrecer a nuestra mente la posibilidad de que la responsabilidad haya sido transferida estamos utilizando el  efecto placebo, fruto de la incapacidad del cerebro para distinguir, en ocasiones, entre la imaginación y la realidad. 


b).- La insatisfacción causada por las comparaciones. Por naturaleza los seres humanos tenemos la tendencia a comparar nuestras experiencias actuales con otras pasadas, con otras ideales o con las de los demás. Esta tendencia se agudiza más cuando nos ofrecen varias opciones y queremos tomar la mejor decisión posible, buscando optimizar el resultado. 


El acto de comparar entorpece nuestra capacidad de estar plenamente presentes. El intento de optimizar daña nuestra presencia y crea ansiedad debido a la presión por encontrar la mejor opción posible. Si la evaluación que hacemos es negativa nos puede conducir a un estado mental negativo como la insatisfacción, la envidia o el resentimiento. 


Luchar contra esta tendencia es complicado, por lo que Fox recomienda hacer comparaciones y utilizar la técnica de transferencia de responsabilidad para aliviar cualquier malestar interno que haya podido surgir. 


c).- La autocrítica. Pocas cosas tienen un mayor impacto en nuestra actuación que cómo nos sentimos con respecto a nosotros mismos. Cuando una voz interior empieza a criticarnos, arremetiendo contra nosotros, puede parecer que sufrimos un ataque. Como el cerebro no distingue entre imaginación y realidad, nuestra mente percibe estos ataques internos como si fueran un auténtico ataque físico y puede generar una reacción física automática conocida como respuesta a una amenaza o respuesta de lucha o huida y el pensamiento inteligente es desconectado. David Rock, fundador del Neuroleadership Institute, explica que la respuesta a una amenaza bloquea el pensamiento analítico, la percepción creativa y la solución de problemas. Esta clase de negatividad no afecta sólo a nuestra actuación rea, sino también a la manera en que nos perciben los demás. 


La autocrítica es uno de los obstáculos más comunes para una gran actuación en cualquier campo. 


d).- La duda de uno mismo. Consiste en la falta de confianza en nuestra propia capacidad para lograr algo. Una de las manifestaciones de la duda acerca de nosotros mismos es la conocida como el síndrome del impostor, por el que personas competentes crean que, en realidad, no saben lo que están haciendo y esperan que alguien los delate como fraudes. Este sentimiento se manifiesta con mayor intensidad entre quienes tienen un rendimiento alto y suele estar directamente relacionado con el progreso profesional, ya que una mayor responsabilidad puede hacer que surja una mayor duda interior, conforme el coste del fracaso crece y crece. 


Cierto grado de duda de nosotros mismos puede ser beneficioso si nos espolea a la acción, puede ser una herramienta de motivación para trabajar mejor, pero por sus connotaciones negativas es mejor aprender a manejar este síndrome y que la motivación llegue por la confianza en nuestra capacidad y por la alegría del logro.