domingo, 26 de enero de 2014

"MANTENER LOS OJOS MUY ABIERTOS" III. CUIDADO CON LOS EXPERTOS





Noreena Hertz, en su libro Eyes wide open. How to make smart decisions in a confusing world” , plantea para que seamos capaces de tomar decisiones adecuadas y bien fundamentadas, tras las recomendaciones:" Ser capaz de contemplar tanto el tigre como la serpiente" y "Cuidado con los Nacirema", que hemos visto en dos entradas anteriores, las siguientes sugerencias:

I.- CUESTIONAR A LOS EXPERTOS

En una era de disrupción, desorden y aluvión de información, en la que somos conscientes de los intentos de los expertos en marketing de confundirnos, ansiamos tener respuestas y certezas que los “expertos” están dispuestos a darnos.

Cuando un experto emite con confianza su opinión, parece que podemos contemplar siglos de teorías, reglas, principios, experimentos y fórmulas siendo canalizadas a través de él en un lenguaje especial secreto, al que los no expertos no tenemos acceso. Tenemos tendencia a aceptar esas supuesta sabiduría sin cuestionarla y rendimos nuestro intelecto, instintos y poder ante ella. Los expertos conocen las respuestas, por lo que hacemos lo que nos dicen y acatamos su tiranía.

En un experimento reciente se  pidió a un grupo de adultos que tomasen una decisión financiera mientras contemplaban el consejo de un experto mientras se observaba su actividad cerebral. Los resultados demostraron que cuando se encontraban ante  las recomendaciones de un experto parecía como si las zonas del cerebro asociadas con la toma de decisiones independientes se apagasen  (“ Offloads´Financial Decision- making under risk”). El experto habla y parece que dejamos de pensar por nosotros mismos. Es una idea que resulta preocupante, especialmente porque distintos estudios muestran que una vasta  mayoría de profesionales con un alto nivel de formación, personas con influencia, experiencia y sabiduría valoran a los expertos más que a cualquier otro grupo social. 

Otro fenómeno que se ha demostrado es que normalmente cuanto más ampuloso es el lenguaje de un académico más competente se le considera. Los accesorios de los expertos como el lenguaje, el atuendo, los certificados, sirven como apoyo a la fiabilidad y veracidad y protegen a los timadores, falsificadores e incompetentes tanto como a los verdaderos expertos. 

Como anécdota demostrativa de lo anteriormente expuesto la autora relata cómo en 1984 The Economist reunió  a cuatro grupos,  compuesto cada uno por 4 personas: uno por antiguos ministros de economía, otro por  presidentes de compañías multinacionales, el tercero por estudiantes de la Universidad de Oxford y el cuarto por basureros londinenses. A cada grupo se les hizo el mismo conjunto de preguntas relacionadas con la inflación, el crecimiento económico, el ratio de cambio libra-dólar y se les pidió que predijesen cuándo Singapur iba a superar a Australia en P.I.B. Diez años después se revisaron las predicciones para comprobar qué grupo había sido más preciso. La sorpresa fue que los barrenderos eran los ganadores y los ministros de finanzas los que obtuvieron peores resultados.

Hertz señala, también, que si los supuestos expertos a todos los niveles hubiesen sido cuestionados no llevaríamos ya años padeciendo una crisis que éstos o no supieron o no quisieron detectar. Destaca que no pretende desprestigiar la labor de los expertos, sino que ésta puede y debe ser contrastada en muchas ocasiones y no tener fe ciega  en sus opiniones. Recomienda que siempre que sea posible debemos buscar la opinión de más de un experto, ya que no siempre coinciden y pueden ofrecernos distintas alternativas y puntos de vista que pueden resultar útiles a la hora de tomar una decisión.

Como expertos debemos estar más abiertos a que los demás cuestionen nuestros puntos de vista y  a aceptar la incertidumbre y los límites de nuestro conocimiento.

El problema puede estar en cómo seleccionar a los expertos adecuados en los que podamos confiar. Hertz propone algunas alternativas:

a).- Considerar una estrategia general que se utiliza en ocasiones y que consiste en  tratar de convertirnos nosotros en expertos si el tema es lo suficientemente importante para nosotros. Tras la aparición del SIDA muchos afectados en Estados Unidos fueron conscientes de la necesidad de adquirir conocimientos para poder intentar hablar con los profesionales que les atendían en un plano de igualdad, ante la necesidad de ser tomados en serio. Analizaron la literatura científica sobre el tema, asistieron a conferencias y congresos, revisaban minuciosamente los protocolos de investigación, aprendían de los facultativos que les atendían. De esta forma consiguieron no sólo abordar de forma más correcta la gestión de su enfermedad a nivel individual sino que fueron invitados a participar en conferencias científicas, a publicar en revistas del tema y a formar parte de los comités y consejos que a distintos niveles se ocupaban de su dolencia.

En los casos en que esta estrategia resulta imposible podemos intentar recurrir, dentro de nuestra red de contactos de confianza, a alguien que pueda hacer de intermediario para ayudarnos a descifrar las opiniones de los expertos.

b).- No olvidar  que no tenemos que descartar las opiniones minoritarias porque no sean populares. Cualquier consejo experto debe ser considerado.

c).- Comprobar el nivel de aciertos en cuestiones previas de nuestro experto. Por ejemplo, ante una intervención quirúrgica es recomendable conocer la experiencia y los resultados  del cirujano en intervenciones anteriores similares.

d).- Evitar a los expertos que demuestran una seguridad ciega en sus opiniones. Los que de verdad lo son mantienen una actitud abierta constante hacia el aprendizaje y una actitud humilde y aunque tengan opiniones claras sobre los temas sus mentes están abiertas a nuevas posibilidades. La certeza intelectual absoluta con mucha frecuencia es el signo de una mente eclipsada por su propio ego. 

e).- No seleccionar a un experto porque su análisis coincide con lo que creemos o porque su consejo es precisamente el que queremos escuchar. Esta circunstancia no implica que sus recomendaciones sean las correctas. Si queremos tomar buenas decisiones tenemos que estar dispuestos a  contemplar perspectivas completamente distintas de las nuestras.

Como conclusión de este punto la autora señala que los expertos no forman un grupo homogéneo, ya que tienen diversidad de opiniones, ideologías y niveles de conocimientos y aptitudes. No todos son iguales. Algunos son claramente mejores que otros y muchos pueden llegar a equivocarse. Por tanto tenemos que ser conscientes de las limitaciones de éstos y mantener siempre alerta la parte de nuestra mente asociada a la toma de decisiones. Debemos estar siempre dispuestos a cuestionar sus criterios al tiempo que hacemos lo mismo con nuestra respuesta a lo que nos dicen.

Las siguientes sugerencias breves sintetizan las recomendaciones de Hertz:

1.- Asumir el reto de convertirnos en expertos.

2.- Buscar bien, no todos los expertos tienen el mismo grado de competencia.

3.- Pedir segundas y terceras opiniones, en cuestiones importantes.

4.- No confundir arrogancia con competencia.

5.- Seleccionar expertos que admitan no tener la certeza absoluta.

6.- Analizar la experiencia y resultados previos del experto.

7.-Descibrir el grado de actualización que poseen los expertos, si están al día de las últimas investigaciones y técnicas.

8.- Pedir que nos muestren evidencias que apoyen sus opiniones. Comprobar sus razonamientos.

9.- Recordar que son humanos y por lo tanto pueden tener prejuicios y cometer errores.

10.- Dialogar con el experto. Si no está dispuesto a hacerlo y piensa que se deben aceptar sus ideas sin cuestionarlas no es la persona adecuada.

11.- No olvidar nunca que las decisiones las debemos tomar nosotros y que para eso tenemos una mente que razona.

II.- CONSIDERAR LA EXPERIENCIA DE OTROS COLECTIVOS.

La opinión de los expertos, como hemos visto es valiosa, siempre que tengamos las cautelas anteriormente expuestas, pero existen también otros colectivos que nos pueden resultar de gran utilidad a la hora de tomar decisiones. Estos están formados por las personas que tienen los “pies en la tierra” y son capaces, ya que su valor estriba en sus experiencias cotidianas sobre el terreno, de emitir opiniones sensatas que de otra forma desde una perspectiva más académica o distante del entorno no habrían surgido. 

Necesitamos tener en cuenta lo que Friedrich Hayek, economista y Premio Nobel, describe como el “conocimiento local”, la sabiduría dispersa de los que están a pie de obra. Por ejemplo si buscamos innovar un producto es conveniente pedir la opinión de los consumidores del mismo. 

A nivel interno de las organizaciones supone que el directivo debe estar interesado en conocer las ideas y sugerencias de los profesionales que en trabajan con él, independientemente del nivel, a la hora de tomar determinadas decisiones y de mejorar el servicio prestado. Contar con un sistema, en el que todos puedan participar y se estimule a que lo hagan,  que permita que aflore todo el conocimiento oculto es clave para el enriquecimiento, la motivación  y desarrollo de todos los profesionales y de la organización en su conjunto. Lewis Platt, durante su etapa como Director general de Hewlett Packard dijo:” Si HP conociera todo lo que HP sabe, seríamos tres veces más productivos”.

La autora propone las siguientes recomendaciones.

1.- Buscar activamente historias y testimonios de personas que tienen una experiencia directa del asunto que estamos considerando. No hay que olvidar que la perspectiva desde la experiencia en ocasiones puede triunfar sobre la opinión experta y el status.

2.- Encontrar estrategias para desarrollar en el trabajo para hacer aflorar toda la sabiduría de sus profesionales. 

3.- Establecer un horario fijo en el que los directivos puedan recibir y contestar a las ideas, sugerencias y preocupaciones de los profesionales de su organización.

4.- Pensar en qué señales podemos mandar para mostrar que estamos deseosos de aprender no sólo de aquellos profesionales a nuestro cargo, sino del resto de los que componen la organización.

5.- Buscar las perspectivas de personas ajenas a nuestro entorno cercano pero que han vivido situaciones parecidas a las que nos enfrentamos, por ejemplo identificando foros de intercambio de experiencias.

6.- Forzarnos a contar con las perspectivas y experiencias de las personas en nuestro entorno cercano a las que no tenemos en cuenta normalmente. Como ejemplo Hertz sugiere aprovechar los conocimientos de los jóvenes de nuestra familia para aprender aspectos de las nuevas tecnologías. Un profesional joven en una organización puede hacer coaching “invertido” a su jefe al enseñarle cómo manejar estas tecnologías. 

7.- Utilizar correctamente estas experiencias e ideas, reconociendo que lo que sirve en algunos casos no lo hace en otros y que se tienen que limitar a las que están directamente relacionadas a sus experiencias cotidianas. No pedir a un pastor recomendaciones sobre acciones. 

8.- Mantener, como siempre, la mente y los ojos bien abiertos y utilizar nuestros propios juicios sobre las opiniones que recibimos. Preguntarnos si éstas coinciden o no con las de los expertos tradicionales. Si difieren no quiere decir que sean erróneas pero si sugieren que debemos profundizar e investigar más antes de llegar a una conclusión que sea válida.


miércoles, 22 de enero de 2014

LOS 4 JINETES DEL APOCALIPSIS QUE ORIGINAN EL FRACASO EN LAS ORGANIZACIONES





En el boletín de enero de la American Management Association, Stephen Balzac, presidente de Ahead, firma de consultoría especializada en  análisis y resolución de problemas empresariales y autor de numerosos libros de management, plantea que la guerra., la peste, el hambre o la muerte no son los cuatro jinetes del apocalipsis que acechan y destruyen a las organizaciones. Los que realmente lo hacen no son tan melodramáticos, son menos llamativos y más mundanos pero no por ellos menos peligrosos. Fueron inicialmente identificados por el psicólogo John Gottman y pueden aparecer siempre que las personas trabajan juntas. Son los siguientes:
1.- LAS CRÍTICAS SUBJETIVAS. Cuando una crítica es personal  en lugar de objetiva ataca a la persona no a la idea. Mina la confianza y provoca ira. La respuesta natural a sentirse atacado es devolver el ataque. Las luchas internas destruyen la cohesión de los equipo y conducen a la destrucción de las organizaciones. Debemos mantenernos alerta y desconfiar de la persona que considera todo como un ataque personal: por ejemplo si decimos: “No estoy seguro de que esto vaya a funcionar”, nos encontraríamos con la siguiente respuesta: “¿Estás cuestionando mi competencia?” La transformación de una crítica objetiva a una personal evita que surja el diálogo, el análisis y la resolución de problemas eficaz. Como en los casos de juegos de dominancia puede resultar bastante gratificante para el individuo, pero altamente destructivo para el equipo.
2.- EL DESDÉN.  El desprecio o el menosprecio destruyen la confianza y la cooperación. En cuanto un miembro  del equipo trata a otro como si fuese un inútil y no aportase ningún valor al expresar sus ideas promueve el que el equipo se cierre a las ideas de los demás ya que queda claro que en él las aportaciones no son bienvenidas. Cuando esto ocurre el equipo paulatinamente reduce los recursos que tiene a su disposición para resolver problemas y alcanzar sus metas. Una vez que el hábito del desprecio se ha instalado es muy difícil romperlo.
3.- LAS ACTITUDES DEFENSIVAS. Cuando las personas sienten que tienen que estar defendiéndose constantemente no ofrecen soluciones a los problemas, ya que pueden ser señalados y culpados de cualquier fracaso que se produzca. Ocasionan que se originen errores sobre otros anteriores. Loa problemas reales actuales son olvidados o ignorados. Junto a las críticas personales se retroalimentan y destruyen cualquier tipo de comunicación constructiva.
4.- EL ALEJAMIENTO. Trabajar en casa es una cosa pero sentirse ajeno es otra cosa. Cuando los profesionales no trabajan juntos terminan  mostrando, con frecuencia, que no les importa el equipo y cuando esto ocurre al final suelen trabajar exclusivamente por la remuneración económica. Esta situación que Lofti El-Ghandouri llama  “el despido interior” se presenta  cuando nuestra actitud hacia el equipo y la organización  comienza a desmejorar y terminamos en una especie de indiferencia ante  todo cuanto nos rodea, perdemos el ideal del compromiso, nos volvemos personas pasivas y solamente deseamos que llegue la hora exacta de abandonar el trabajo.
El diálogo, el debate, el cuestionamiento de las ideas son aspectos importantes en la vida de un equipo. Los mejores equipos son aquellos que saben cómo luchar bien, pero si los 4 jinetes se incorporan a la vida de éstos los argumentos se convierten en personales, el debate se torna interminable y el cuestionamiento se vuelve ineficaz o inexistente.

lunes, 20 de enero de 2014

DÍA DE MARTIN LUTHER KING Jr. EN RECUERDO DE UN LÍDER






Hoy, tercer lunes del mes de enero se celebra el día de Martin Luther King Jr. en Estados Unidos, donde es un día festivo. Permanecen cerradas las escuelas, y cualquier organismo federal, tales como bancos y el servicio de correo postal. Muchas empresas privadas también cierran, pero no todas. Oficialmente se recuerda su nacimiento que fue el 15 de enero de 1929. 

Anualmente los norteamericanos aprovechan esta jornada de recuerdo para reunirse para servir a sus vecinos y comunidades. Tienen la oportunidad para incorporarse a distintos proyectos o iniciar uno nuevo. Este día forma parte de una iniciativa del Presidente Obama “United We Serve”  que llama a los estadounidenses a trabajar unidos para encontrar soluciones para los problemas nacionales más acuciantes.

 Martin Luther King Jr. dijo en una ocasión: “LA PREGUNTA MÁS URGENTE Y PERSISTENTE QUE TENEMOS QUE HACERNOS ES: ¿QUÉ ESTAMOS HACIENDO POR LOS DEMÁS?”
 
No debemos olvidar nunca sus palabras y podríamos extender esta iniciativa fuera de las fronteras actuales y a lo largo del año.