lunes, 2 de enero de 2017

CLAVES PARA 2017


En  London Business School Review del pasado 16 de diciembre el decano y profesores de distintas áreas de la escuela de negocios sugieren una serie de actuaciones para que tengamos un espléndido 2017. Entre ellas destacan las siguientes:

1.- DESARROLLAR NUESTRO JUICIO. Debemos centrarnos en mejorar nuestras habilidades de liderazgo. El buen juicio es clave en la elección de con quién queremos y vamos a trabajar y en el modo que enfocamos la toma de decisiones. Cuando nos apoyamos en los miembros de nuestro equipo y en nuestros colaboradores estamos confiando en la calidad de sus juicios. Mejorar nuestro propio juicio supone reconocer cuáles son nuestras debilidades, para lo cual tenemos que ser conscientes y preguntarnos  si:

a).- Absorbemos realmente la información que recibimos.

b).- Entendemos y comprobamos los argumentos que nos han presentado.

c).- Conocemos a quién nos está facilitando la información o el consejo y las razones por las que lo hace.

d).- Podemos relacionar experiencias relevantes y conocimientos a la situación.

e).- Somos capaces de ver claramente cuáles son nuestros prejuicios y respuestas emocionales.

f).- Captamos todas las opciones y no sólo las que nos presentan.

g).- Analizamos los riesgos y apreciamos la realidad de lo que supone la implementación.

h).- Sacamos conclusiones y emitimos nuestros juicios con la rapidez necesaria para abordar la situación considerando el contexto cultural.


2.- CONSTRUIR AMISTADES SIGNIFICATIVAS. El significado y el compromiso surgen de algo que podemos crear en común: una gran conversación, una experiencia profunda, un proyecto para intentar mejorar algo el mundo.

3.- ESTIMULAR NUESTRA CREATIVIDAD. Los líderes deben ser creativos y estimular la curiosidad de los que les rodean y tener el coraje de aceptar que los productos y servicios que ofrecen sus organizaciones pueden ser muy similares a los de otros por lo que deben seguir innovando siempre.

4.- NO CULPABILIZAR. Como líderes debemos centrarnos en lograr la colaboración entre todos los profesionales.  Aunque tengamos la mejor disposición en ocasiones no nos entendemos unos con otros. Cuando esto sucede la tendencia natural nos lleva a culpar a la otra persona por no hacerlo. Pero tenemos que preguntarnos quién es realmente el responsable ya que pueden ser ellos por no escucharnos adecuadamente, podemos ser nosotros por no ser suficientemente claros, pero con más frecuencia el problema radica en la mala coordinación al no contar una base común necesaria para entendernos. Ninguna parte es responsable, pero ambas tienen la responsabilidad de crear un entendimiento y un espacio compartido que permita una comunicación más clara en el futuro. 

5.- UTILIZAR NUESTRO TIEMPO JUICIOSAMENTE. Debemos realizar un inventario de la manera en la que podemos emplear nuestro tiempo para lograr un incremento máximo en nuestra satisfacción a largo plazo. Priorizar los asuntos importantes sobre los urgentes.

6.- SALIR MÁS. Es conocido el hecho que cuanto más ascendemos en una organización menos tiempo dedicamos al contacto con los clientes finales. Todo alto ejecutivo debería dedicar tiempo durante el año a relacionarse con sus clientes y a utilizar sus productos o servicios para conocer la experiencia del cliente.

7.- APRENDER A VER LAS DOS CARAS. Como se ha podido comprobar tras el Brexit y las elecciones en Estados Unidos en el mundo actualmente la mitad de las personas creen firmemente en sus propias perspectivas mientras la otra mitad cree en las suyas que son diametralmente opuestas. El próximo año puede resultar muy conflictivo si no aprendemos a ver las cosas desde el punto de vista de los demás.

8.- ROMPER MALOS HÁBITOS. Necesitamos por término medio 66 días para crear un hábito pero vencer los malos hábitos cuesta más. Debemos seleccionar uno de ellos y centrar nuestras energías durante 10 semanas en superarlo, pidiendo feedback a las personas de nuestra confianza para conseguirlo.

9.- PREGUNTAR A LOS DEMÁS CÓMO SE SIENTEN. Las emociones y sentimientos se consideran la parte “blanda” del trabajo que no recibe mucha atención por parte de los directivos. Los líderes con frecuencia olvidan comprobar cómo se sienten sus colaboradores por falta de tiempo o porque les resulta incómodo hacerlo. Pero no tenemos que olvidar que los equipos que cuentan con un líder que les hace sentirse seguros y que compartan sus sentimientos entre sí son más creativos y se generan lazos más fuertes entre sus miembros que aquellos en los que se reprime la manifestación de los sentimientos.





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