miércoles, 19 de abril de 2017

QUÉ HACER CUANDO UN COMPAÑERO TE EXCLUYE


Sandra L. Robinson y Kira Schabram en hbr.og del pasado 13 de abril plantean que los efectos negativos del acoso y otros comportamientos agresivos en el mundo laboral son cada vez más conocidos y reconocidos pero que otra forma de tormento silenciosos es mucho más común: el ostracismo. Diversas investigaciones muestran que un 71% de los profesionales experimentan en algún momento algún grado de aislamiento y que puede resultar más pernicioso que el ser la diana de un comportamiento más agresivo y visible.

Los estudios realizados por las autoras han ayudado a identificar una serie de estrategias que se pueden utilizar si sentimos que estamos siendo excluidos en el trabajo.

Debemos comenzar por entender por qué se produce el ostracismo y por qué es tan dañino. Como un “pecado de omisión” el ostracismo es un acto que no se ha producido: no nos han reconocido, no nos han invitado a lago, por ejemplo. Podemos sentirlo como conversaciones que se interrumpen cuando aparecemos o ser ignorados cuando hacemos sugerencias. Con frecuencia la persona que nos está dejando fuera no es consciente de este hecho, pueden ser insensibles socialmente, ineptas o estar distraídas en el momento y las que si son conscientes, con frecuencia como una forma equivocada de evitar un conflicto o buscando protegerse, no se dan cuenta de que su comportamiento es dañino.

Numerosas investigaciones muestran que el ostracismo es perjudicial, sea o no deliberado, porque lo que omite es muy importante. Como seres humanos tenemos una necesidad social fundamental que es la de “pertenecer”; desde una perspectiva evolucionista dependemos de nuestra pertenencia a un grupo para nuestra supervivencia. Por tanto, la ausencia de un compromiso social esperado se considera una amenaza para una necesidad fundamental y señala que no tenemos valor socialmente y malos para la comunidad a la que pertenecemos. Especialmente porque puede ser muy ambiguo ya que puede que no sea evidente que la otra persona quiera dejarnos fuera o dañarnos o que sea sólo una interpretación nuestra.

El ostracismo puede tener un efecto muy negativo en nuestro trabajo principalmente porque la mayoría de nosotros respondemos con la retirada psicológica, disminuyendo nuestro compromiso con nuestra tarea, equipo u organización.

Las autoras proponen que si pensamos que somos objeto de este tipo de comportamiento podemos seguir una serie de pasos:

1.- Cuestionar las presunciones que nos llevan a considerar que somos responsables de la situación. Entender que el grado en que vamos a ser afectados por el episodio de ostracismo va a depender de cómo percibimos la situación y la amenaza que supone. Por ejemplo si nos esperamos que nos inviten a una reunión no vamos a sentirnos deliberadamente no tenidos en consideración si no nos convocan para asistir a la misma. Por tanto, si comprendemos y conocemos las normas de una situación puede mejorar nuestra perspectiva e interpretación de la misma.

También podemos averiguar que otros compañeros están siendo excluidos y las razones de este hecho, puede ser que ningún miembro de un departamento esté invitado porque se prefiere reuniones individuales o se considera que no es apropiado o necesitamos conocer el contexto social en el que nos movemos.

2.- Averiguar si les sucede lo mismo a otros compañeros con frecuencia. Hablar con ellos para intentar conocer las razones y si podemos hacer algo para evitarlo.

3.- Buscar apoyo social. Independientemente de que conversemos con compañeros que experimenta la misma situación para intentar averiguar qué está pasando debemos encontrar profesionales que valoren nuestras contribuciones al equipo o que nos reconozcan socialmente e intentar estar más tiempo con ellos. Esto puede parecer frívolo pero las interacciones sociales positivas van a servir para incrementar nuestra devaluada autoestima y para ganar la confianza necesaria para abordar las relaciones más complicadas.

En términos logísticos si nos están dejando fuera de conversaciones o reuniones donde se comparte información importante debemos encontrar otras formas alternativas de conseguirla, como por ejemplo creando una amplia red de relaciones en el trabajo de forma que podamos evitar a la persona que nos excluye y obtener los recursos de otra manera.

4.- Documentar lo que está ocurriendo si la situación persiste, como haríamos ante cualquier otro tipo de agresión. De esta forma tendremos argumentos para comunicar los hechos a otros compañeros o hasta a aquel que la está ocasionando.

5.- La última opción puede ser el enfrentamiento directo con la persona que nos está excluyendo. Esta alternativa tiene sus riesgos ya que con gran frecuencia el responsable no es consciente de sus actos o se niega a admitirlos, por lo que hay que plantearla de forma constructiva para buscar soluciones.




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