miércoles, 25 de marzo de 2026

EXPECTATIVAS CLARAS PARA CONSTRUIR CONFIANZA EN TIEMPOS INCIERTOS

 


Dennis Reina y Michelle Reina en SmartBrief on Leadership del pasado 19 de marzo plantean que los equipos obtendrán mejores resultados si las expectativas sobre los mismos son claras.

Los líderes hoy operan en entornos sometidos a cambios constantes. Las prioridades cambian, los roles evolucionan y se espera que los equipos reaccionen con rapidez, con frecuencia contando con información incompleta. Mientras los líderes no pueden eliminar la incertidumbre del mundo que les rodea, si pueden tratar de reducir la incertidumbre en sus equipos.

Una de las mejores formas de hacerlo es conseguir que las expectativas sean muy claras. Cuando éstas son visibles y entendidas las personas saben lo que puede significar el éxito y la confianza se incrementa.

Cuando las expectativas se mantienen implícitas o parcialmente expuestas las personas de forma natural van a llenar los huecos con sus percepciones. Se van a apoyar en su experiencia o en las presunciones sobre las prioridades o sobre lo que ha funcionado con anterioridad. Van hacia delante con buena fe, invirtiendo el tiempo y la energía en aquellos que creen que es necesario.

Cuando, más tarde, el resultado no cumple las expectativas la frustración crece. Pero debajo de la frustración se esconde algo más profundo: la incertidumbre. Las personas comienzan a cuestionarse si verdaderamente comprenden lo que se espera de ellas y si van a poder estar a la altura de dichas expectativas. Con el tiempo la incertidumbre debilita la colaboración y erosiona la confianza.

En sus investigaciones y trabajo en organizaciones en los últimos 30 años, los autores han observado que cuando los líderes gestionan las expectativas, crean unos puntos de alineación de referencia  importantes. Las expectativas claras establecen acuerdos compartidos sobre lo que importa más y cómo se va a evaluar el éxito. Cuando los líderes visibilizan sus expectativas están ofreciendo orientación y estabilidad a sus equipos, aunque las circunstancias sigan evolucionando.  

Las expectativas claras implican algo más que asignar una tarea o marcar un plazo límite. Los líderes deben, también, comunicar el resultado que intentan obtener y lo que importa más en esta situación. Esto puede incluir aclarar:

a).- El resultado que se busca

b).- Prioridades tales como rapidez, calidad o colaboración.

c).- Restricciones o intercambios que pueden condicionar.

d).- El nivel de autonomía o colaboración esperado.

Sin este contexto las personas interpretamos la dirección según nuestra lente. Cuando los líderes dedican tiempo a explicitar las expectativas ayudan a las personas a abordar la ambigüedad con mayor seguridad. La claridad ofrece a las personas el grado suficiente de dirección para que éstas puedan avanzar, aunque el camino hacia delante se esté desplegando todavía.

Las experiencias compartidas pueden crear la ilusión de alineación. Los líderes pueden asumir que las expectativas son obvias o creer que las personas harán preguntas si algo no les queda claro. Pero, en realidad, muchas personas se resisten a hacerlo. En entorno de cambios rápidos pueden  preocuparse por si enlentecen el progreso, por parecer poco informadas o incapaces. Como resultado actúan basándose en sus propias interpretaciones.

La confianza se fortalece cuando los líderes tratan la claridad como algo que se debe crear entre todos. En lugar de preguntar si hay alguna duda o pregunta , pueden invitar a la reflexión por medio de frases como: “ Qué desafíos o restricciones veis?”, “¿ Qué pensáis para abordar esto?”

Este tipo de preguntas anima a que las personas articulen lo que están entendiendo y a que afloren sus preocupaciones.

Es importante, también, que los líderes actúen con los demás en mente. Deben procurar entender lo que los otros necesitan para triunfar y si se sienten seguros de poder alcanzar las expectativas establecidas. Hacer preguntas como: “¿Qué tipo de apoyo puede ser de ayuda?” o “¿Son los plazos realistas de acuerdo con el resto de tus otras prioridades?”, refuerza la confianza y fortalece la alineación.

Aunque las expectativas sean claras en un comienzo las circunstancias cambian con frecuencia y si no se aborda esta nueva situación las personas van a continuar trabajando hacia unas metas anticuadas, abandonando gradualmente la alineación esperada. Renegociar las expectativas no es una señal de que la planificación haya fallado. Es una parte habitual de trabajar en entornos dinámicos y con frecuencia fomenta una mayor colaboración y conexión. Renegociar reemplaza la decepción por el diálogo y mantiene a los equipos alineados en lo que importa ahora y no en lo que importaba cuando las expectativas se establecieron.

Cuando los líderes de forma consistente aclaran las expectativas, confirman que se han entendido y las revisan al evolucionar las circunstancias están creando algo más que alineación, están creando un patrón de comportamiento de liderazgo en el que las personas pueden apoyarse y confiar.

 

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