domingo, 20 de septiembre de 2026

CUÁLES SON LOS SECRETOS DE LOS SUPEREQUIPOS

 


Ron Friedman en “Superteams. The science and secrets of high performing teams” presenta las características que tienen los equipos que tienen un mayor rendimiento. En una entrada anterior en la que comentamos el artículo sobre el tema publicado en la edición de mayo-junio de Harvard Business Review, vimos las ideas principales, fruto de la investigación que el autor desarrolla en el libro. En las siguientes entradas vamos a profundizar en las mismas.

La investigación realizada por Friedman y su equipo ha puesto de manifiesto que muchas de las prácticas que se han asumido hasta ahora como importantes para el buen rendimiento de los equipos  por su  supuesta  influencia sobre el bienestar y la mejora de las relaciones ( como por ejemplo espacios para el trabajo colaborativo o para relajarse o gimnasios)  no tienen mucha peso, salvo una: contar con un lugar de trabajo tranquilo para poder concentrarse en el trabajo.

Podemos decir que un entorno de trabajo es inadecuado cuando la única forma de conseguir realizar éste es llegar pronto, antes que los demás, quedarse en el mismo hasta tarde o trabajar los fines de semana. Durante el horario laboral concentrarse puede llegar a ser imposible debido a las incontables reuniones, charlas con los compañeros y conversaciones ajenas que no podemos evitar escuchar.

La mayor parte de los equipos no consiguen acercarse a alcanzar su máximo potencial. La investigación de Friedman muestra que solo uno de cada diez lo logra. Pertenecer a un superequipo no solo implica hacer más cosas, también, transforma la forma en que las personas experimentan sus vidas. Sus miembros se sienten más sanos, con más energía y más conectados con un propósito. Se sienten menos presionados por el tiempo, se sienten más desahogados y con menos prisas, se desconectan más fácilmente después del trabajo y tienen más oportunidades para dedicar tiempo a actividades con las que disfrutan.

 

SUPEREQUIPOS

 

LO QUE EL PROFESIONAL EXPERIMENTA

LO QUE LA ORGANIZACIÓN GANA

 

Se siente motivado por su trabajo

 

 

Mayor compromiso de los profesionales

Menor rotación

 

 

La mayor parte de los días se va del trabajo sintiéndose realizado

 

 

Más tareas realizadas

Menos proyectos inacabados o abandonados

 

 

No siente burnout

 

 

Desempeño mantenido

Menor absentismo

 

 

Se encuentra bien física y psicológicamente

 

 

 

Menores costes sanitarios

Fuerza laboral más motivada

 

Se siente orgulloso de trabajar en su equipo y organización

 

 

Una reputación que atrae y retiene al mejor talento

 

Los profesionales que trabajan en superequipos no temen volver al trabajo el lunes, ya que para ellos supone la oportunidad de reconectar con compañeros, abordar proyectos interesantes y experimentar la satisfacción de hacer progresos.

Al hablar de equipo tenemos que tener en cuenta que solo el hecho de trabajar juntos no significa que los profesionales sientan que forman parte de un equipo. Tres factores esenciales son.

a).- Una meta compartida

El trabajo en equipo comienza con una meta por la que todos se preocupen. Aunque parece que el fijar una meta común es algo sencillo en muchos entornos laborales las metas compartidas son muy difíciles de identificar. En algunos casos porque el “equipo” es exclusivamente una colección de personas trabajando en distintas tareas, pocas de las cuales se superponen de una forma obvia. Otras veces porque la meta asignada por los líderes no es compartida  por el equipo y con frecuencia porque los miembros de los equipos tienen objetivos y agendas diferentes y mientras unos trabajan para conseguir el éxito del equipo, otros están centrados en su interés personal, como ser promocionados.

Sin una meta compartida por todos los miembros del equipo es imposible crear un patrón mental de equipo.

b).- Claridad en los roles

En un buen equipo todos sus miembros conocen cuáles son sus responsabilidades propias y las del resto del equipo. Pero cuando los roles son ambiguos la colaboración se entorpece, los plazos para la realización de tareas se incumplen, las responsabilidades colisionan entre sí y la frustración puede generar luchas internas.

Un trabajo en equipo eficaz comienza con el conocimiento de quién es responsable de cada tarea y de cómo encajan todas las piezas entre sí.

c).- Interdependencia

Consiste en la creencia de que necesitamos a nuestros compañeros de equipo para tener éxito. Es una cosa tener una meta compartida y roles asignados y otra el pensar que no podemos tener éxito sin la ayuda de  los compañeros del equipo. Esta creencia cambia todo, ya que cuanto más ligado sintamos que está nuestro éxito al de nuestros compañeros, más comprometidos estaremos con el equipo.

La interdependencia es más fácil de establecer cuando nuestros compañeros poseen habilidades que no tenemos nosotros. Esta es la razón por la que los mejores equipos se construyen basándose no en las similitudes, sino en la complementariedad. Por ejemplo, un restaurante nuevo liderado por dos chefs tiene menos posibilidades de tener éxito que si lo lideran un chef y un experto en experiencias del  cliente.

Pero aunque los roles se superpongan la interdependencia sigue siendo posible si existe una clara división de las tareas, buena comunicación y expectativas bien definidas. Una vez que esto ocurre es fácil observar que estamos mejor trabajando juntos que en solitario.

Estos tres factores clave no crean un superequipo porque optimizar el desempeño en el mundo actual requiere algo más que la promoción de una mentalidad de equipo. Para poder mantener el foco, pensar en profundidad y hacer verdaderos progresos se necesita tiempo sin interrupciones, pero esos momentos cada vez son más escasos. En los últimos años las distracciones en el trabajo se han disparado, fracturando nuestro foco y haciendo que sea más difícil conseguir hacer cosas. Por ejemplo al correo electrónico la mayoría de las personas dedican más de tres horas respondiendo mensajes o comprobando sus bandejas de entrada. La explosión de reuniones , que se han alargado y son más frecuentes desde la pandemia hace que de media un trabajador dedique a ellas 18 horas a la semana. Según un estudio reciente del Instituto Tecnológico de Massachussets el 70 % de los trabajadores comentan que las reuniones interfieren a la hora de poder completar tareas importantes y un 92% opinan que son improductivas.

Por tanto, no es la cantidad creciente de trabajo lo que constituye el problema, sino la comunicación constante. Nuestras mentes no están creadas para un cambio continuo de tareas. Cada vez que desviamos nuestra atención a otra tarea pagamos un a pequeña tasa mental que nos hace ser un poco menos efectivos.

Si pensamos que nuestra mente es una pizarra cada tarea en la que nos centremos queda escrita en ella. Pero en el momento que cambiamos de tarea debemos limpiar la pizarra para dejar espacio en blanco. Cada vez que borramos nuestra pizarra puede quedarse algún vestigio de tinta , haciendo que al continuar el día sea cada vez más difícil leer lo que escribimos. Cuanto más cambiamos más embrollado resulta el texto en la pizarra y más complicado pensar.

Los psicólogos comentan que en estas circunstancias nuestra mente no se resetea completamente y parte se queda atascada en lo último que habíamos estado haciendo, dejándonos con menos poder mental para lo que viene detrás.

No resulta sorprendente que el exceso de mensajes, reuniones y tareas conduzca a la realización de más errores. Estos errores van de los relativamente benignos como mayores errores en la redacción a los que son contraproducentes como memoria más débil, mayor tiempo para completar una tarea o menor productividad y a los verdaderamente catastróficos como en los casos de errores médicos o en el mundo de la aviación.

No es solo que cometamos errores es importante, también hay considerar el tiempo que nos mantenemos descentrados. Después de una breve interrupción cuesta una media de 25 minutos volver a centrarnos completamente, porque rara vez volvemos directamente al trabajo, ya que aprovechamos la interrupción para, por ejemplo, revisar nuestros nuevos correos o mensajes de texto. Las distracciones suelen crear más distracciones. Gloria Mark mantiene la teoría de que nuestras mentes se enganchan a las estimulaciones y después de varias interrupciones dejamos de esperar la siguiente y la buscamos activamente. Cuanto más somos interrumpidos por los demás, más nos interrumpimos nosotros mismos.

Los costes escondidos de la comunicación constante y de la interrupción frecuente son.

a).- Residuo de atención o “resto de atención”. describe el fenómeno cognitivo donde una parte de tu mente sigue enfocada en una tarea anterior cuando cambias a otra, lo que reduce nuestra  concentración. Como consecuencia :

  • ·         Cometemos más errores
  • ·         Tardamos más en completar las tareas

b).- Problemas de concentración que van a influir negativamente en la productividad.

c).- Incremento de las distracciones lo que va a terminar ocasionando:

  • ·         Mayores niveles de estrés.
  • ·         Burnout.

 

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