domingo, 12 de abril de 2015

SABIDURÍA MENTAL. CÓMO CONOCER LO QUE LOS DEMÁS CREEN, SIENTEN Y DESEAN II


Nicholas Epley, en su libro “Mindwise. How we understand what others think, believe, feel and want” que estamos comentando, plantea que,  normalmente,  estamos muy centrados en nosotros mismos y pensamos que los demás también lo están en nosotros. Ésta es la primera trampa en la que caemos cuando queremos entender a otras personas. Para evitarla debemos ser capaces de ir más allá de nuestras creencias, actitudes, experiencias, emociones, conocimientos y perspectivas visuales para reconocer que los otros pueden ver el mundo de forma diferente a la nuestra. Como defendía Galileo, si queremos tener una visión real del mundo tenemos que mirar en la dirección adecuada y visualizarlo con la lente correcta.

Entender que los demás pueden tener distintos puntos de vista a los nuestros es algo que vamos aprendiendo al madurar. En la infancia estamos muy centrados en nosotros mismos. Jean Piaget sentaba a seis niños pequeños en un lado de un modelo compuesto por tres montañas y les preguntaba lo que una muñeca colocada en el lado opuesto podía ver. La respuesta, casi unánime, era que ésta podía ver lo que ellos podían ver. Crecer implica aprender, a veces dolorosamente, que nuestra perspectiva del mundo puede ser única y que los otros no tienen por qué compartirla.

Aunque las teorías de Piaget sobre que los niños son más egocéntricos que los adultos son correctas, los psicólogos piensan actualmente que estaba equivocado al menos en un aspecto crítico: Piaget pensaba que los cambios durante el desarrollo reflejaban una especie de metamorfosis y que los adultos superaban el egocentrismo y éste rara vez resurgía. La realidad muestra que muchos de los reflejos y reacciones observadas en los niños que se supone que se superan con la edad están presentes en los adultos. Los instintos de la niñez no tienen por qué desaparecer, pero si son matizados por el pensamiento más reflexivo de los adultos. Por ejemplo cuando compramos un regalo para nuestra pareja sabemos que debemos considerar sus gustos más que los nuestros, aunque las investigaciones demuestran que nuestras preferencias van a modelar los regalos que vamos a elegir.
La buena noticia es que, lo anteriormente expuesto, muestra que nuestras mentes se mantienen, al menos en estos aspectos, siempre jóvenes. La mala noticia es que los errores infantiles pueden reproducirse en la edad adulta, especialmente en dos formas sutiles:

1.- Cada persona puede estar prestando atención a cosas distintas. La información recibida puede interpretarse de forma diferente en función de los aspectos en que nos centremos.

Una consecuencia de estar en el centro de nuestro propio universo es sobreestimar nuestra importancia en el mismo. En estudios realizados con parejas en los que se les pedía su valoración de su implicación en determinadas tareas se ha comprobado que tendemos a sobrevalorar nuestras aportaciones y éstas no suelen coincidir con la opinión de la otra parte de la pareja. Pensar que los demás tienen que  concedernos más crédito que el que nos dan es sólo una pequeña parte de nuestras tendencias egocéntricas.  En casos extremos podemos caer en la paranoia y creer que los demás están pensando en nosotros, hablando sobre nosotros y prestándonos atención cuando no lo están haciendo. Todos hemos experimentado esta sensación en alguna ocasión: si hemos resbalado en el hielo y nos hemos caído podemos habernos sentidos más dolidos por la vergüenza que por el daño que nos hemos podido hacer.

Esta es la causa por la que hablar en público con frecuencia es considerada por las personas como una de las experiencias más terroríficas. Epley, junto a Tom Gilovich y Ken Savitsky, durante varios años han estudiado la reacción de las audiencias ante distintas experiencias embarazosas. En todos los casos analizados los que eran sometidos a estas situaciones sobreestimaban la dureza de los juicios de los demás al evaluarles.

Es importante que no olvidemos el siguiente dicho popular: “Sé quién eres y dí lo que piensas porque aquellos a los que les moleste no importan y a aquellos a los que no les molesta son los que importan”.

2.- Cada persona puede estar prestando atención a la misma cosa pero evaluándola de forma distinta. Un miembro de Al Qaeda al ver las torres ardiendo del World Trade Center evaluaría el hecho de forma diferente que un ciudadano de Estados Unidos. Cada persona posee una perspectiva única del mundo, fruto de la lente creada por nuestras creencias, actitudes, conocimientos y emociones a través de la cual interpretamos el mundo. Esta lente puede diferir de la de los demás ocasionando que podamos mirar al mismo objeto u hecho e interpretarlo de forma muy distinta a la de los demás.

El mirar a través de una lente significa, también, que resulta complicado saber cuando nuestra propia visión está distorsionada por ella. Al leer una noticia podemos pensar que el periódico tiene determinados sesgos cuando en realidad los prejuicios pueden existir sólo en nuestra mente. 

La consecuencia más natural del problema de la lente es asumir que los otros van a interpretar el mundo de la misma forma que lo hacemos nosotros, porque no podemos identificar exactamente cómo nuestra interpretación está siendo condicionada por la lente por la que la miramos. Podemos observar esta consecuencia si preguntamos a los otros lo que piensan, creen, sienten o conocen sobre cualquier tema. Si preferimos el pan blanco podemos pensar que a los demás les pasa lo mismo, pero pueden elegir el integral mejor.

Otro fenómeno, relacionado con el problema de la lente, que puede aparecer,  es lo que los psicólogos llaman la “maldición del conocimiento”. El conocimiento es una maldición porque una vez lo poseemos no podemos imaginar cómo es el no tenerlo. La lente del experto funciona como un microscopio que nos permite captar detalles sutiles que un novato no puede ver, pero estrechando nuestro foco de forma que podemos llegar a perder la visión más global y hacer que tengamos dificultades para comprender la perspectiva  del novato. Para corregir esta lente primero tenemos que ser conscientes de su influencia. El problema está en saber discernir cuando estamos siendo afectados por el factor “experto” y cuando no, para darnos cuenta de que lo que está claro para nosotros puede no ser obvio para los demás.

Todos nosotros somos expertos en algún área, pero todos somos expertos en nosotros mismos. Vivimos, trabajamos, dormimos con nosotros todos los días. Nadie en el mundo sabe tanto sobre nosotros como nosotros, lo que explica el por qué en muchas ocasiones tenemos dificultades para comprender lo que los demás piensan de nosotros. No resulta imposible saber lo que los demás piensan de nosotros pero requiere que utilicemos la misma lente que los otros están utilizando para evaluarnos. Éstos generalmente nos conocen menos por lo que tenemos que abandonar la lente microscópica con la que nos miramos y pensar cómo la otra persona nos evaluará comparándonos con otros, no cómo lo hará considerando nuestro pasado.

El autor plantea que si queremos vencer el “problema de la lente” no lo haremos intentando imaginar la perspectiva de la otra persona, sino sintiendo y viviendo esa perspectiva o hablando directamente con alguien que ha estado en ella.

Otra trampa en la que, según Epley, caemos cuando queremos entender a los demás es EL USO Y ABUSO DE LOS ESTEREOTIPOS, entendidos éstos como el conjunto de creencias sobre las características de un grupo. Estas creencias no surgen de la nada sino que reflejan los esfuerzos de nuestra mente para extraer tendencias medias de un mundo complicado, utilizando nuestras observaciones y las de los demás para hacer inferencias sobre las mentes de los demás.

Los estereotipos más usuales con frecuencia nos acercan a los pensamientos de los demás al identificar aspectos comunes medios de los grupos pero originan numerosos errores también. Raramente son completamente exactos o inexactos.

Los fallos más frecuentes que cometemos al utilizar estereotipos son:

1.- Obtener información escasa. Estadísticos brillantes pueden parecer estúpidos si realizan análisis con datos incompletos. Cada uno de nosotros contacta con un número limitado de personas, escucha fragmentos seleccionados de información de distintas fuentes y habla con un pequeño grupo de amigos que suelen opinar de manera similar a nosotros. Peor aún, algunas de nuestras creencias sobre los demás proceden no de la observación directa sino que son aprendidas a través de historias narradas por nuestra familia, amigos o conocidos. Nuestra mente analiza, después, esta serie de datos que pueden no ser muy exactos.

En general los estereotipos suelen ser más acertados cuando hemos tenido una experiencia directa con un grupo ( por pertenecer a él, por ejemplo) o si tenemos en cuenta comportamientos visibles y no actitudes, creencias o intenciones. Los estereotipos sobre grupos mayoritarios tiende a ser, también, más exactos que sobre los minoritarios, ya que facilitan más evidencias que se pueden observar. Por el contrario la comunicación con personas por vías que ofrecen muy escasa información tales como twitter, los mensajes por móvil o el correo electrónico generan los entornos perniciosos en los que los estereotipos erróneos pueden persistir con más fuerza. Cuanto menos sepamos, más confusión crearán  los estereotipos. Esto que parece obvio desde un punto teórico es difícil de reconocer en nuestra vida diaria porque no sabemos qué datos nos faltan. Si consideramos un estereotipo común como es el que las mujeres son más emocionales que los hombres,  parece que se confirma ya que las mujeres sonríen, lloran y ríen con más frecuencia que los hombres. Parece que sienten con más fuerza que los hombres. Pero la realidad es que no tenemos un acceso directo a las mentes del hombre o mujer medio para saber si esto es cierto o lo que estamos es observando una manifestación externa de unos sentimientos. Las investigaciones analizando la actividad cerebral muestran que los hombres y las mujeres observando las mismas escenas muestran las mismas reacciones emocionales y de similar intensidad. En lo que difieren es en la expresión externa de sus emociones, por lo que  los observadores interpretan que las mujeres sienten con más profundidad porque están mostrando más emociones. Los estereotipos nos confunden en este caso porque están basados en expresiones externas que podemos ver y no en experiencias que se mantienen invisibles.

2.- Definir a los grupos por sus diferencias. El estar expuestos a más evidencias podría llegar a equilibrar nuestros estereotipos si prestásemos la misma atención a toda la evidencia que tenemos ante nosotros. Lo que ocurre es que normalmente no lo hacemos y tendemos a ignorar algunas informaciones. Las similitudes son aburridas, mientras que las diferencias son más interesantes. Somos conscientes de los grupos, con frecuencia, cuando detectamos diferencias: hombres y mujeres, ricos y pobres, jóvenes y ancianos, …Detectar estas diferencias entre los grupos no tiene por qué ser un problema a la hora de utilizar estereotipos pero el definir los grupos por sus diferencias sí lo puede ser, ya que , en estos casos podemos tender a exagerar la diferencia entre los grupos cuando la realidad no está clara o a intentar que todos los casos que puedan ser considerados “borderline” se estrujen para intentar adaptarlos a la definición que hemos hecho del grupo o a interpretar erróneamente la magnitud de las diferencias.

Cualquier estudiante en una clase sobre negociación aprende que el secreto para resolver disputas está en reconocer que los otros puede ser que no tengan intereses completamente opuestos a los nuestros y que tenemos más intereses comunes de los que creíamos y que esta circunstancia obliga a que debamos discutir abiertamente cuáles son los intereses de todas las partes, identificar coincidencias y posteriormente contemplar soluciones integradoras que maximicen los beneficios para todos los implicados. Lamentablemente las negociaciones sobre nuestras diferencias raramente finalizan de forma tan sensata. Cuando los grupos se definen por sus diferencias, el conflicto surge por las diferencias que imaginamos, suponemos o esperamos de los demás ya que no tenemos en cuenta las genuinas diferencias que realmente existen que suelen ser más moderadas. Cuando los grupos  son definidos por sus diferencias, las personas piensan que tienen menos en común con las personas de otras razas, géneros, religiones, que lo que realmente tienen y en consecuencia, pueden llegar hasta evitar hablar con ellas.


3.- La incapacidad de captar de forma directa las verdaderas causas de los elementos diferenciadores de un grupo. Ignorar las diferencias reales de un grupo es tan erróneo como exagerarlas. El problema está, con frecuencia, en explicar la razón de esas diferencias., ya que podemos identificarlas correctamente, con su magnitud exacta pero podemos equivocarnos a la hora de explicar sus causas. 

miércoles, 8 de abril de 2015

CURSOS ON-LINE GRATUITOS. 2ª QUINCENA ABRIL



Entre los cursos on-line gratuitos que organizan universidades de prestigio en la segunda  quincena de abril tenemos:

CIENCIAS DE LA SALUD:

“LA SEGURIDAD DEL PACIENTE EN EL DOMICILIO (4.ª EDICIÓN)”, organizado por la Universidad de Cantabria, comienza el próximo 16 de abril.

 “PSYCHOLOGY AND MENTALHEALTH: BEYOND NATURE AND NURTURE",  organizado por la Universidad de Liverpool, comienza el próximo 20 de abril.


“YOUR BODY IN THE WORLD: ADAPTING TO YOUR NEXT BIG ADVENTURE , organizado por la Universidad de Stanford, comienza el próximo 20 de abril.


“CASE STUDY: DNA METHYLATION DATA ANALYSIS ”, organizado por la Universidad de Harvard, comienza el próximo 27 de abril.


“GLOBAL BLINDNESS: PLANNING AND MANAGING EYE CARE SERVICES ”, organizado por London School of Hygiene and Tropical Medicine, comienza el próximo 27 de abril.

 GESTIÓN DE EMPRESAS Y COMPETENCIAS DIRECTIVAS:


 “INTRODUCTION TO DECISION QUALITY “, organizado por la Universidad de Stanford, comienza el próximo 16 de abril.


“NEW VENTURE FINANCE: STARTUP FUNDING FOR ENTREPRENEURS “ , organizado por la Universidad de Maryland, comienza el próximo 20 de abril.


“INNOVATION FOR ENTREPRENEURS: FROM IDEA TO MARKETPLACE “ organizado por la Universidad de Maryland, comienza el próximo 20 de abril.


“CRITICAL PERSPECTIVES ON MANAGEMENT ”, organizado por el Instituto de Empresa, comienza el próximo 20 de abril.


“SOCIAL ENTREPRENEURSHIP ” ,organizado por  Copenhagen Business School, comienza el próximo 20 de abril.

“INNOTOOLS: TRANSFORMA TU IDEA DE NEGOCIO (MIRÍADA X)”, organizado por la Universidad Pompeu Fabra, comienza el próximo 21 de abril.


“CONTRACT MANAGEMENT: BUILDING RELATIONSHIPS IN BUSINESS”, organizado por la Universidad de Southhampton, comienza el próximo 21 de abril.

 

 



 


 




domingo, 5 de abril de 2015

LAS PREGUNTAS QUE TODO LÍDER DEBE HACERSE


John C. Maxwell,  en su libro”Good leaders ask great questions”, que estamos comentando, plantea que toda persona que aspire a ser un líder  debe hacerse fundamentalmente,  las siguientes preguntas:

I.- ¿CUALQUIER PERSONA TIENE EL POTENCIAL DE SER UN LÍDER EFICAZ?

El autor opina que la respuesta es que todos tenemos el potencial de ser líderes a un determinado nivel y tenemos la capacidad de  mejorar nuestras competencias para ello. En el desarrollo del liderazgo intervienen tres componentes:

1.- El entorno, la encarnación del liderazgo.Éste ejerce una enorme influencia en las personas. Si crecemos en uno de liderazgo positivo seremos capaces de reconocer nuestras propias habilidades de liderazgo y éstas serán estimuladas para que florezcan. El ambiente adecuado facilita el aprendizaje. Si no hemos estado en contacto con un entorno de estas características tendremos dificultades para ser conscientes de lo que supone liderar. William Bernhach, director de una agencia de publicidad, dice en este sentido: “Me divierte cuando los competidores tratan de contratar a mis profesionales. Tendrían que “contratar” a todo el entorno. Para que una planta dé flores, necesitas la tierra adecuada, además de las semillas”.

Maxwell destaca las siguientes características para poder identificar un entorno de crecimiento:

a).- Otros están por delante de mí.

b).- Me enfrento a retos continuamente.

c).- Me centro en avanzar.

d).- La atmósfera es asertiva.

e).- Con frecuencia me encuentro fuera de mi zona de confort.

f).- Me siento estimulado.

g).- Los errores no son mis enemigos.

h).- Otros están creciendo.

i).- Mis compañeros fomentan los cambios.

j).- El crecimiento se diseña y se demanda.

2.- La exposición, la inspiración del liderazgo. Uno de los factores que más ayudan al desarrollo del liderazgo es el contacto con grandes líderes. Se puede lograr leyendo sus obras, escuchando sus conferencias y haciéndoles preguntas.

3.- La formación, la intención de liderar. El liderazgo tiene un componente muy importante de influencia y podemos aprender cómo conectar con las personas, cómo comunicarnos, planificar, priorizar  y diseñar estrategias para conseguir que las personas trabajen juntas. Tenemos la capacidad de adquirir las competencias necesarias para ser buenos líderes.

II.- ¿CÓMO PODEMOS SER LÍDERES EN NUESTRO PUESTO ACTUAL, AUNQUE ESTEMOS EN EL NIVEL MÁS BAJO DEL ESCALAFÓN?

La buen noticia, según el autor, es que podemos ser líderes independientemente de la posición que ocupemos. Lo único que necesitamos para empezar es sentir el deseo de liderar y la disposición a aprender. La clave está en la influencia.

El liderazgo comienza con la influencia. Ésta es una invitación que cualquiera hace a otra persona. Es una elección que hacemos, pero el hecho de que podamos tener influencia sobre una persona no quiere decir que lo tengamos sobre todas, ya que cada una es distinta. Nunca debemos olvidar que la influencia conlleva una enorme responsabilidad ya que va a afectar al bienestar de las personas sobre las que la ejercemos, por lo que debemos procurar que ésta sea positiva y no negativa, añadiéndoles valor.

III.- ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO ÚLTIMO DEL LIDERAZGO?

El liderazgo se tiene que centrar fundamentalmente en lograr añadir valor a las personas. Para lograrlo Maxwell propone:

1.- Escuchar sus historias y hacer preguntas. No podemos llegar a comprender a las personas hasta que conocemos su vida. Si lo hacemos, entenderemos sus esperanzas, sus aspiraciones y aquello que les ha dañado. Seremos capaces de ponernos en su lugar, de saber lo que es importante para ellos y de transmitirles que nos preocupamos por ellos y que deseamos añadir valor a sus vidas.

2.- Poner a los demás por delante. Demasiados líderes piensan que el liderazgo consiste en pensar sólo en sí mismos y en sus intereses particulares. Los buenos líderes se centran en las necesidades y deseos de las personas que lideran y, dentro de sus posibilidades, procuran que éstas sean su prioridad.

3.- Creer en las personas. Si queremos ayudar a los demás debemos creer en ellos. Si somos capaces de encontrar las fortalezas  de cada persona y les demostramos que las valoramos estamos ayudando, no sólo a la persona, sino a la organización y a nuestra labor como líderes.

4.- Diseñar planes en los que encajen las visiones de los profesionales y de la organización. Si conocemos lo que los mueve y entendemos sus esperanzas y sueños tenemos el potencial de añadirles valor hablando con ellos sobre la forma de alcanzar su visión al tiempo que hacen su trabajo para alcanzar, también, los objetivos de la organización. Posteriormente se pueden formular planes conjuntos.

5.- Ayudar a los colaboradores hasta que alcanzan sus metas. Consiste en acompañarles a lo largo de todo el camino.

IV.- ¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE DELEGAR Y ABDICAR DE NUESTRAS RESPONSABILIDADES?

Cuando los líderes asignan tareas a otros normalmente lo hacen de dos formas: delegan o descargan en los demás. La segunda opción es indiscriminada y no considera las fortalezas o debilidades de la persona a la que supuestamente se le encarga el trabajo. Supone una forma de abdicar de nuestras responsabilidades al ignorar las necesidades de información del profesional y si tiene la formación apropiada, al tiempo que  manifiesta un deseo de librarse de un problema. Los buenos líderes, por el contrario, siempre tienen en cuenta las habilidades, conocimientos e intereses de la persona que tiene que realizar una tarea y buscan a la persona adecuada. Delegan estableciendo unas metas claras, concediendo la autoridad para poder realizar el trabajo, facilitando los recursos necesarios y la suficiente autonomía para que el profesional pueda actuar con independencia en la toma de decisiones, sin olvidar que están delegando la autoridad no la responsabilidad.

V.- ¿CUÁL ES EL MAYOR RETO AL RESPONDER A LA LLAMADA DEL LIDERAZGO?
El mayor reto, según el autor, se encuentra en tomar decisiones que afectan a otras personas. Estas pueden ser:

1.- Decisiones valientes: lo que se tiene que hacer. Peter Drucker decía: “Siempre que encuentres una organización que tiene éxito alguien ha tomado en alguna ocasión una decisión valiente”. El progreso con frecuencia es el resultado de la adopción por los líderes de  decisiones difíciles.

2.- Decisiones prioritarias: lo que debe hacerse primero. Es responsabilidad de los líderes el mirar hacia delante, el tener la visión global y el tomar decisiones basadas en las prioridades de su equipo y de la organización.

3.- Decisiones de cambio: lo que tiene que hacerse de forma diferente.  Una de las funciones principales del líder es ser un agente del  cambio en las organizaciones para vencer a las resistencias al mismo por parte de muchos profesionales.

4.- Decisiones creativas: lo que puede ser posible. Los buenos líderes ayudan a sus equipos a romper barreras y a pensar de forma creativa, siendo ellos los primeros que utilizan otras formas de pensamiento, como el lateral.

5.- Decisiones sobre personas: quién tiene o no tiene que estar involucrado. Las decisiones más difíciles suelen implicar a personas. No es fácil encontrar a la persona adecuada para cada trabajo o más complicado aún decidir si una persona debe seguir formando parte de un equipo.

VI.- ¿PUEDE UN LÍDER LIDERAR Y SERVIR AL MISMO TIEMPO?

Un malentendido frecuente es el que mantiene que el rol de los seguidores es el de servir y el de los líderes es ser servidos. Los líderes que asumen que el liderazgo es un servicio consideran que:

1.- El servicio a los demás es una actitud.

2.- El servicio a los demás es una motivación. Robert Greenleaf,  director del Robert K. Greenleaf Center for Servant Leadership, del que hemos hablado en una entrada anterior, dice:”El líder orientado al servicio sirve primero: todo comienza con el sentimiento natural de que queremos servir. Luego la elección consciente es aspirar a liderar para garantizar que las prioridades de los otros están por delante de las nuestras”.

3.- El servicio a los demás es un valor. Si valoramos a los demás queremos añadirles valor y servirles. Sin las personas nuestro éxito como líder estaría muy limitado. El autor mantiene que no puede imaginar el liderazgo sin servicio y el servicio sin liderazgo.

Los grandes líderes sirven, ven su rol como uno de servicio, facilitador, aportador de valor, fomentador de triunfos, pero lo hacen tranquilamente, sin llamar la atención.

Maxwell recomienda que nos hagamos las siguientes preguntas para comprobar si nuestra motivación como líderes es el servicio:

¿Por qué quiero liderar a otros?

¿Qué valor tiene le estatus para mí?

¿Los demás trabajan para mí o conmigo?

¿Estoy contento de servir a los demás y lo hago con alegría?

¿Es mi equipo mejor porque yo estoy en él?

¿Exactamente por qué es mejor?

VII.- ¿CUÁLES SON LAS HABILIDADES PRINCIPALES REQUERIDAS PARA LIDERAR EN TIEMPOS DIFÍCILES?

La mejor manera de abordar las complicaciones es tratar de verlas como oportunidades. Como líderes debemos ser capaces de ayudar a los demás a solucionar sus problemas, asumir  sus responsabilidades y trabajar para que las cosas sean mejores. El autor propone que para liderar y servir a las personas durante tiempos difíciles debemos:

1.- Definir la realidad. La reacción de la mayoría de las personas ante una crisis es decir: “Vamos a olvidar todo”. Por esto Peter Drucker decía: “ Un tiempo turbulento es peligroso, pero el mayor riesgo está en la tentación de negar esa realidad”. Por tanto una de las funciones principales del líder es definir las cosas que están entorpeciendo y frenando a los demás para ayudar a que se liberen.

2.- Recordar el marco global. En momentos complicados el líder debe recordar cuál es la misión última y facilitar la visión de un marco general, que ayude a superar las incertidumbres.

3.- Ayudar a desarrollar un plan. Antes de definir una estrategia para salir de una situación difícil debemos saber dónde estamos y adonde queremos llegar. Si hemos ayudado a nuestros colaboradores al definir una realidad y al mostrarles el marco global nuestra siguiente tarea será ayudarles a  identificar los pasos que hay que dar para llegar de un lugar a otro.

4.- Lograr que sus elecciones sean las adecuadas. Ayudarles a que descubran cuáles son las mejores opciones.

5.- Valorar y promover el trabajo en equipo. Cuando nos enfrentamos a momentos complicados todos deben trabajar juntos si quieren salir de la situación. Ningún equipo puede ganar y continuar ganando si no trabajan unidos. Es la responsabilidad del líder  promover el trabajo en equipo y conseguir que  sus miembros colaboren y trabajen juntos.

6.- Transmitir esperanza. La función del líder en tiempos de crisis es recordar a sus profesionales las posibilidades que pueden surgir de ésta y ayudarles a superarla.

VIII.- ¿ES POSIBLE SER UN LÍDER EN TODAS LAS FACETAS DE NUESTRA VIDA?

La respuesta es negativa. No podemos influir en todas las personas con las que nos cruzamos, no tenemos tiempo suficiente. Desarrollar la influencia es un proceso que necesita el desarrollo de relaciones. Por tanto debemos elegir en qué facetas de nuestra vida queremos ser influyentes y ser líderes eficaces.




miércoles, 1 de abril de 2015

LAS INACCIONES MÁS PELIGROSAS DE LOS LÍDERES


Scott Mautz , empresario y conferenciante, autor de “Make It Matter: How Managers Can Motivate by Creating Meaning”, en el boletín de American Management Association,  “Leader´s Edge” del presente mes de marzo, plantea que para cada acción existe una reacción, pero que si un líder no actúa con frecuencia se produce una cadena de reacciones que originan consecuencias indeseadas. Las 5  inacciones más dañinas son:

1.- No actuar. No tomar una decisión o la indecisión pueden paralizar una organización. Genera dudas, incertidumbres, falta de foco y hasta resentimiento. El líder debe ser consciente que elegir no decidir es una decisión que tiene sus consecuencias.

2.- No estar atento. Se produce esta inacción cuando el líder está siempre fuera de juego y no capta las señales de que el progreso se ha estancado. Estos signos pueden ser las reuniones frecuentes para tratar el mismo tema, fechas señaladas perdidas, largos periodos de silencio en los que no se sabe nada del equipo o peticiones individuales de los miembros del equipo sobre aspectos que tendrían que tratarse en conjunto. En estos casos el líder no suele estar transmitiendo un mensaje claro, ni una definición de roles adecuada y no suele ser consciente de la dificultad  de  los  proyectos y reacciona “delegando y olvidando”. 

3.- No solucionar los conflictos en el tiempo adecuado. Debatir es necesario y sano, pero en ocasiones puede convertirse en un proceso incómodo, lo cual no es un problema mientras el respeto y la sinceridad se mantengan, pero si el líder deja que evolucione hacia un conflicto y éste no se soluciona es cuando surgen las consecuencias negativas. La mala disposición aparece, la realidad se distorsiona mientras las distintas partes van generando una mentalidad de “nosotros contra ellos”, surgen la ineficacia y el estrés y los lazos entre los compañeros se debilitan. El líder debe cortar todos estos comportamientos y procurar desactivar  estos comportamientos excesivamente emocionales, manteniéndose centrado en crear equipo canalizando la pasión improductiva hacia soluciones positivas para el conjunto del equipo.

4.- No reconocer ni recompensar. Siempre se pueden encontrar excusas para no hacerlo. La consecuencia es que los profesionales sienten dudas y se preguntan: “Estoy haciendo las cosas correctamente?”, “¿Mi jefe es consciente de mis esfuerzos y logros o no le importan nada?”, “¿Mis esfuerzos están a la altura de sus estándares?”,…Con el tiempo conducen a la desmotivación de éstos.


5.- No informar. Como líderes si retenemos información clave o no dedicamos el tiempo para compartir  información crítica estamos comprometiendo los resultados de nuestras organizaciones. 

domingo, 29 de marzo de 2015

CREENCIAS ERRÓNEAS SOBRE LA ESTRATEGIA


Donald Sull, profesor en  MIT Sloan School of Management, Rebeca Homkes, profesora en London Business School Centre for Management y Charles Sull., cofundador y socio  de CharlesThames Strategy Partners en la edición de mazo de Harvard Business Review, presentan los resultados, en relación a las creencias erróneas sobre estrategia, de una investigación que llevan realizando los 5 últimos años para comprender cómo las organizaciones complejas pueden llegar a ejecutar sus estrategias con mayor eficacia. En dicho estudio han encuestado a 7.600 directivos de 262 grandes compañías de 30 sectores distintos.

Los autores han encontrado que existen 5 mitos sobre la implementación de la estrategia que si se aplican con rigidez pueden ser perniciosos. Son los siguientes:

PRIMER MITO:  LA EJECUCIÓN EQUIVALE A LA ALINEACIÓN.

Normalmente los pasos que se dan para ejecutar una estrategia en las organizaciones son: Convertir  la estrategia en objetivos., trasladar estos objetivos a lo largo de la jerarquía, medir el progreso y recompensar el desempeño. Cuando se les preguntaba a los participantes en la investigación cómo mejorarían la ejecución  citaban herramientas como la dirección por objetivos, el cuadro de mandos integral, ..., que están diseñadas para incrementar la alineación entre las actividades y la estrategia a todos los niveles de la cadena de mando. En la mente de los directivos ejecución se identifica con alineación por lo que un fallo en la ejecución implica que se han roto los procesos que ligan la estrategia con la acción a todos los niveles de la organización.

Los encuestados en un 84% de los casos manifestaron que sienten que pueden confiar en sus jefes y en sus colaboradores en la mayor parte de las ocasiones, pero sólo un 9% de ellos consideraban que podían hacerlo en sus compañeros de otras unidades y funciones en todas las ocasiones y un 50%  la mayor parte del tiempo. El problema que surge es que, cuando los directivos sienten que no pueden apoyarse en sus compañeros de otras unidades compensan con una serie de comportamientos disfuncionales que afectan negativamente a la ejecución. Duplican su esfuerzo, pierden oportunidades, …El fallo en la coordinación favorece la aparición de conflictos entre funciones y departamentos.

La mayor parte de las organizaciones representadas en el estudio se pudo ver  que contaban con procesos eficaces para la gestión de los objetivos en sentido descendente pero que fallaban en la forma de gestionar el desempeño  a nivel horizontal, aunque procuraban tener comités interdepartamentales, acuerdos entre servicios y oficinas centralizadas de gestión de proyectos. Al ser entrevistados la mayoría de los directivos manifestaban que creían que se necesitaba una estructura mejor definida para evitar este problema.

SEGUNDO MITO: EJECUCIÓN SIGNIFICA MANTENER EL PLAN CON RIGIDEZ.

Al diseñar la estrategia muchos directivos construyen planes muy detallados que especifican quién tiene que hacer algo, cuándo y con qué recursos. Después de invertir mucho tiempo y energía en formular un plan y su presupuesto asociado, los ejecutivos pueden considerar que cualquier desviación sobre la ruta marcada supone una falta de disciplina que lastra la ejecución. Desafortunadamente ningún plan puede anticipar todas las situaciones que van a surgir y que pueden favorecer o entorpecer a una organización en su esfuerzo por alcanzar sus objetivos estratégicos. Los directivos a todos los niveles deben ser capaces de adaptarse a los hechos del terreno, de superar los obstáculos que vayan surgiendo y de aprovechar las oportunidades que vayan apareciendo. La ejecución estratégica, tal como la definen los autores, consiste en aprovechar las oportunidades  que apoyen la estrategia al tiempo que se coordinan todos los departamentos de la organización. Estos ajustes van a requerir una agilidad, que,  desgraciadamente,  es una de las principales barreras para una ejecución eficaz entre las compañías objeto del estudio.

En lugar de centrarse en la distribución de los recursos, los directivos se deben centrar más en la reasignación fluida de fondos, personas y atención. La investigación ha puesto en evidencia un patrón entre las organizaciones: los recursos con frecuencia se encuentran atrapados en usos improductivos. Menos de un tercio de los directivos pensaban que sus organizaciones destinaban los fondos a los lugares donde eran necesarios con la suficiente rapidez para que fuesen eficaces. La redistribución de personas salía todavía peor parada en las entrevistas. Sólo un 20% de los encuestados pensaban que los cambios de profesionales a través de las distintas unidades para apoyar las prioridades estratégicas se realizaba de forma correcta. Otro aspecto que se valora negativamente es la incapacidad de dejar de invertir en iniciativas que están en declive o resultan un fracaso con la suficiente rapidez. Al no hacerlo se malgastan  recursos que se podrían utilizar en proyectos rentables.

Los autores recomiendan, no obstante, no considerar la necesidad de agilidad como la excusa para asumir cualquier oportunidad  que se cruce en su camino. En la muestra analizada se ha podido ver  que muchas organizaciones carecen de la disciplina estratégica necesaria a la hora de decidir que nuevas iniciativas perseguir. La agilidad debe estar equilibrada con la alineación a los objetivos estratégicos.

TERCER MITO: LA COMUNICACIÓN EQUIVALE A LA COMPRENSIÓN.

Muchos ejecutivos piensan que la comunicación continua de la estrategia  es una  clave del éxito. Sólo el 55%  de los directivos encuestados era capaz una de las cinco prioridades principales de sus organizaciones, por lo que difícilmente van a poder  transmitirlas correctamente a sus colaboradores. No sólo no entienden correctamente los objetivos estratégicos que tienen que defender, sino que en muchas ocasiones piensan que éstos no están relacionados entre sí y parecen desconectados de la estrategia global. Escasamente un 50% de los altos directivos decían que tenían una visión clara de cómo las principales iniciativas y prioridades encajaban entre sí.

El problema no es la cantidad de comunicación, sino en parte que los directivos tienden a medir la comunicación en términos de “inputs” ( el número de correos enviados o de presentaciones efectuadas, por ejemplo), en lugar de hacerlo intentando comprobar hasta qué punto los líderes clave entienden lo que han comunicado. Otros problemas  relacionados surgen cuando los ejecutivos diluyen los mensajes centrales con consideraciones periféricas o cuando cambian el mensaje continuamente.

CUARTO MITO: UNA CULTURA DE DESEMPEÑO IMPULSA LA EJECUCIÓN.

Cuando las organizaciones no son capaces de convertir la estrategia en resultados muchos directivos señalan que la causa raíz de esta situación es la existencia de una débil cultura de desempeño. El estudio demuestra que si existe relación y que el enfoque en el desempeño (recompensar y reconocer  el alto rendimiento, por ejemplo), si moldea los comportamientos, pero ponía de manifiesto que aunque la mayoría de las compañías analizadas tenían una fuerte cultura de desempeño luchaban para conseguir ejecutar la estrategia. La solución, que proponen los autores  para superar esta situación  es que una cultura que apoye la ejecución debe recompensar  también otras cosas: la agilidad, el trabajo en equipo, la ambición de mejorar ,…Ponen como ejemplo el hecho de que con frecuencia al decidir contratar o promocionar a un profesional se tienen en cuenta más los resultados pasados que su capacidad como directivo de adaptarse a las circunstancias cambiantes, un indicador de su agilidad para ejecutar la estrategia ( la consecuencia es que el logro de los objetivos estratégicos se va a dificultar) . La agilidad requiere tener un deseo de experimentar y muchos directivos evitan la experimentación por temor a las posibles consecuencias de un fracaso.

Un excesivo énfasis en el desempeño puede limitar la ejecución de la estrategia, también,  de otra forma sutil, pero importante. Si los directivos piensan que su objetivo fundamental es cumplir los resultados económicos tenderán a realizar compromisos de desempeño conservadores. Cuando a los participantes se les preguntaba qué consejo darían a un nuevo compañero, las dos terceras partes manifestaban que recomendarían que no hiciesen compromisos que no tuviesen la seguridad de poder cumplir. Sólo un tercio aconsejaría ir a por metas más ambiciosas.

El problema más acuciante, que encontraron, los autores en este apartado, no obstante, es el fracaso de conseguir  la coordinación entre departamentos y unidades esencial para la garantizar la ejecución. No se suele reconocer adecuadamente la capacidad de colaboración y cooperación de los profesionales.

QUINTO MITO: EL PROGRESO DE LA EJECUCIÓN DEBE SER IMPULSADO  DESDE LA CÚPULA DE LA ORGANIZACIÓN.

Esta estrategia presenta algunos problemas ya que si los altos directivos no se implican adecuadamente o abandonan el puesto, nadie se responsabiliza del seguimiento o si surgen imprevistos a cualquier nivel nadie está autorizado para tomar decisiones y a  responder a los  desafíos que se presenten. No hay que olvidar que normalmente los líderes que se encuentran más cercanos a las situaciones son los que se encuentran en mejor posición para actuar con rapidez.

Concentrar el poder en lo más alto de la organización puede impulsar el desempeño a corto plazo, pero disminuye la capacidad de la misma para ejecutar a largo plazo. Las intervenciones frecuentes y directas de los altos directivos animan a los mandos intermedios a que en lugar de resolver ellos los problemas los trasladen hacia arriba, perdiendo, con el tiempo, la habilidad de solucionarlos con sus compañeros de otras unidades, la iniciativa y el sentimiento de “propiedad” de los resultados.

En las organizaciones grandes y complejas la ejecución tienen que correr a cargo de un grupo de profesionales a los que los autores llaman “líderes distribuidos” y que incluye no sólo a los directivos de nivel medio que son responsables de unidades y funciones críticas sino, también, por expertos de las distintas materias que ocupan puestos claves en las redes informales de profesionales que son los que consiguen que las cosas se hagan. La mayor parte de estos líderes tratan de hacer las cosas bien y son identificados como líderes por la mayor parte de compañeros, colaboradores externos  y clientes. Sus acciones van a determinar en gran medida la cultura de la organización.

Aunque la ejecución debe ser impulsada desde los niveles medios, debe ser guiada desde arriba. Los conflictos van a surgir irremediablemente si diferentes unidades persiguen distintos objetivos, los altos ejecutivos pueden ayudar si diseñan procesos estructurados que faciliten la coordinación y fomentando el trabajo en equipo. Los “líderes distribuidos” pueden “quemarse” si ven que desde la cúpula se persiguen más los intereses particulares que los colectivos.

Muchos ejecutivos tratan de solucionar el problema de la ejecución reduciéndolo a una sola dimensión y centrándose en reforzar la alineación a lo largo de toda la cadena de mando, por medio de la mejora de los procesos existentes en relación, por ejemplo, con la planificación estratégica o la gestión del desempeño o adoptando herramientas como el cuadro de mando integra. Estas medidas son útiles pero si recurrimos a ellas exclusivamente estaremos ignorando la necesidad de coordinación y agilidad para responder a los entornos volátiles actuales.

En los casos peores las organizaciones se deslizan hacia una dinámica que los autores llaman la trampa de la alineación que consiste en que cuando la ejecución flaquea los directivos responden fortaleciendo las medidas relacionadas con la alineación, buscando, por ejemplo más métricas del desempeño o convocando más reuniones para monitorizar el progreso y decir lo que se tienen que hacer. Este tipo de escrutinio de arriba abajo con frecuencia deteriora el micromanagement, interfiriendo con las interacciones entre los profesionales y departamentos y coartando la experimentación necesaria para la agilidad. El resultado es que las compañías se ven atrapadas en una espiral descendente en la que más alineación implica peores resultados.


Los autores proponen, como conclusión, que si las creencias comunes sobre la ejecución, como hemos visto, son incompletas o peligrosas lo que hay que hacer es empezar por redefinir la ejecución como la habilidad de captar las oportunidades alineadas con la estrategia coordinándolas con las otras partes de la organización. Reformulando la ejecución en estos términos puede ayudar a que los directivos detecten qué es lo que está fallando y  a que se centren en los factores que van a ser más importantes para transformar la estrategia en resultados.