miércoles, 9 de diciembre de 2015

10 ERRORES QUE LAS PERSONAS INTELIGENTES NO COMETEN DOS VECES


“Cuando repetimos un error, deja de serlo y se convierte en una decisión”.
    
                   Pablo Coelho

Travis Bradberry, autor de "Emotional intelligence 2.0",  en la edición de forbes.com del 8 de diciembre, plantea que todos cometemos errores, pero no todos somos capaces de aprender de ellos. Muchas personas repiten los mismos fallos una y otra vez, ven que las cosas no salen bien pero son incapaces de averiguar la razón. 

Cuando nos equivocamos puede resultar  duro admitirlo, porque si lo hacemos parece que estamos atacando a nuestra propia autoestima. Esta tendencia puede convertirse en un grave problema porque nuevas investigaciones han demostrado lo que el sentido común nos decía: el reconocimiento y aceptación de los errores es la única forma de evitar su repetición.

Investigadores del Laboratorio de Psicofisiología Clínica de la Universidad Estatal de Michigan  han encontrado que las personas podemos adoptar dos tipos de reacciones ante los errores:

a).- Rígidas. Son las que dicen, por ejemplo: “Es inútil, nunca voy a ser bueno en esto”. Las consecuencias de esta actitud es que van a seguir repitiendo el error al hacer todo lo posible para ignorarlo.

b).- Abiertas y de crecimiento. Ante un error suelen decir: “¡Esto es un aviso¡ Tengo que averiguar qué hice mal para no repetirlo”, con lo que consiguen evitarlos y mejorar.

Las personas inteligentes no son inmunes a cometer fallos, pero utilizan técnicas para aprender de sus errores para  no volver a caer en ellos.

Los principales errores que hay que evitar tenemos:

1.- Creer en alguien o en algo que es demasiado bueno para ser verdad. Algunas personas son tan carismáticas que puede resultar tentador creer en todo lo que dicen. El resultado de seguirles ciegamente puede ser catastrófico. Las personas inteligentes hacen preguntas bien fundamentadas antes de implicarse porque son conscientes de que nadie, incluidas ellas, son tan buenas como parecen.

2.- Hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes. Albert Einstein mantenía que era de locos hacer lo mismo y esperar un resultado distinto. Pero existen muchas personas que siguen pensando que pueden conseguir que dos más dos sean cinco. Las personas inteligentes, en cambio, sólo experimentan esta frustración en una ocasión y saben que si quieren obtener un resultado distinto deben cambiar su enfoque, aunque les resulte doloroso o complicado.

3.- No retrasar las gratificaciones. Vivimos en un mundo en el que todo es instantáneo. Las personas inteligentes son conscientes de que  la gratificación no aparece rápidamente y que el trabajo duro viene antes que las recompensas. Saben cómo utilizar este hecho para que les motive a lo largo del proceso para alcanzar la meta.

4.- Trabajar sin un presupuesto. Ajustarnos a un presupuesto, personal y profesionalmente, nos fuerza a hacer elecciones bien pensadas sobre  lo que queremos y necesitamos. Los presupuestos establecen una disciplina y ésta es la base del trabajo de calidad.

5.- Alejarnos de la visión global. Si nos centramos en trabajar duramente exclusivamente en lo que tenemos delante nuestro  podemos perder de vista la visión global. Las personas inteligentes analizan diariamente sus prioridades para tomar las decisiones adecuadas.

6.- No hacer “los deberes”. Todos hemos caído en ello en alguna ocasión y por ejemplo hemos acudido a una reunión importante sin prepararla. Las personas inteligentes saben que aunque podemos tener suerte alguna vez este enfoque puede evitar que alcancen su máximo potencial. No se arriesgan y entienden que no existe nada que sustituya a la diligencia y al trabajo duro y que si no hacen sus “deberes” nunca aprenderán nada.

7.- Tratar de ser alguien que no eres. Puede resultar tentador tratar de agradar a los demás siendo lo que ellos quieren que seas, pero a nadie le gustan las imitaciones y tratar de ser quienes no somos nunca puede acabar bien. Las personas inteligentes son conscientes de la importancia de la autenticidad para alcanzar el éxito y la felicidad.

8.- Procurar agradar a todos. Las personas inteligentes saben que es imposible contentar a todo el mundo y que lo único que se consigue es no agradar a nadie, por lo que toman las  decisiones que consideran correctas, no las que los demás quieren.

9.- Actuar como víctimas. Hay personas que intentan obtener ventajas haciéndose las víctimas. Las personas inteligentes se dan cuenta de que esto es una forma de manipulación y que los posibles beneficios se interrumpirán en el momento que los demás se den cuenta de ello.

10.- Tratar de cambiar a los demás. La única forma en que éstos van a cambiar es si tienen el deseo de hacerlo. Pero resulta tentador intentar cambiar a alguien que no quiere hacerlo, como si nuestras intenciones de que mejoren van a lograrlo, como lo han hecho en nuestro caso. Algunas personas hasta llegan a seleccionar a personas con problemas por el reto que suponen. Las personas inteligentes no cometen ese error más que una vez y procuran rodearse de personas positivas y genuinas y tratan de evitar a  las problemáticas que pueden desanimarles.

Como conclusión Bradberry plantea que las personas emocionalmente inteligentes tienen  éxito porque nunca dejan de aprender, tanto de sus aciertos como de sus fracasos y siempre procuran cambiar para ser mejores.



domingo, 6 de diciembre de 2015

LOS 9 SECRETOS DE LOS ORADORES EXCELENTES I


Carmine Gallo, experto en comunicación en su libro “Talk like TED. The 9 Public Speaking Secrets of the World´s Top Minds”, plantea que las presentaciones más atrayentes e inspiradoras deben tener tres componentes fundamentales que son:

I.- Emocionales. Los grandes comunicadores tienen la capacidad de llegar a la mente y tocar el corazón.

II.- Novedosos. Según los expertos en neurociencia las novedades son lo que mejor capta la atención de las personas.

III.- Memorables. Podemos presentar ideas nuevas pero si la audiencia luego no recuerda lo que dijimos, esas ideas no van a tener ningún impacto.

Gallo tras analizar e identificar las técnicas que comparten los mejores comunicadores actuales descubre los 9 secretos de las mejores presentaciones que agrupa dentro de los tres componentes anteriormente mencionados. Éstos consisten en:

I.- EMOCIONALES:

1.- Liberar el maestro  experto que tenemos dentro.

2.- Dominar el arte de contar historias.

3.- Mantener una conversación Interiorizar el contenido de forma que nos sintamos tan cómodos como si estuviésemos hablando con un amigo.

II.- NOVEDOSOS:

4.- Enseñar algo nuevo.

5.- Facilitar momentos asombrosos.

6.- Animar la presentación con toques de humor.

III.- MEMORABLES:

7.- Ajustarse a la regla de los 18 minutos.

8.- Ofrecer presentaciones con componentes que afecten a más de uno de los sentidos: tacto, gusto, olfato, oído y vista.

9.- Ser auténticos, abiertos y transparentes.

Vamos a analizar las principales características de estas claves:

1.- LIBERAR EL MAESTRO  EXPERTO QUE TENEMOS DENTRO.

El autor recomienda profundizar en la identificación de nuestra conexión personal con la materia de la presentación. La pasión lleva a la maestría y la presentación no será nada sin ella. Diversos estudios científicos demuestran que la pasión es contagiosa. No podemos inspirar a los demás si no nos sentimos inspirados nosotros y sentimos la pasión de compartir nuestras ideas. Robert Greene en “Mastery” mantiene que “En nuestra cultura tendemos a equiparar la capacidad intelectual con el éxito y el logro, pero en muchos casos es una cualidad emocional la que separa a aquellos que dominan una tarea de aquellos que simplemente realizan un trabajo”. Nuestros niveles de deseo, paciencia, persistencia y confianza  en nuestras capacidades terminan jugando un papel más importante para triunfar que nuestra capacidad  de razonamiento. Si nos sentimos motivados y con energía podemos superar casi todo. Si nos sentimos aburridos o inquietos nuestra mente se cierra y nos volvemos pasivos. Los oradores motivados y apasionados son más interesantes y enganchan más que los aburridos o pasivos.


Los comunicadores excelentes no pueden esperar a compartir sus ideas. Tienen carisma, que está directamente asociado con la pasión que sienten por el contenido de su exposición. Los oradores carismáticos irradian alegría por compartir su experiencia y pasión al pensar en que  sus ideas y servicios pueden llegar a beneficiar a la audiencia. Si nuestra meta es altruista seremos capaces de conectar mejor con los demás y nos sentiremos más cómodos en nuestra presentación.

La pasión y el hablar en público están íntimamente conectados. El filósofo francés Denis Diderot dijo en una ocasión: “Sólo las pasiones, las grandes pasiones pueden elevar el alma hacia grandes cosas”. Melissa Cardon, experta en el tema y autora del  estudio “The nature and experience of entrepreneurial passion”, ha definido la pasión empresarial como el sentimiento positivo  que experimentamos por algo que tiene un sentido profundo para nosotros como individuos. Cardon mantiene que la pasión se encuentra en el núcleo central de la identidad de las personas y  las define. Los mejores oradores son, pues, aquellos que hablan de temas que son importantes para ellos. Cuando sentimos  pasión por algo no podemos evitar el pensar, actuar sobre ello y hablar del tema con otras personas.

En sus investigaciones Cardon encontró que la pasión conduce a comportamientos como una mayor creatividad, metas más elevadas y retadoras, mayor persistencia y que conducen a un mejor desempeño.

Ralph Waldo Emerson dijo en una ocasión: “Nada grande se ha conseguido nunca sin entusiasmo”. Joyce Bono, profesora de la Universidad de Florida y Remus Ilies, profesor en la Universidad Estatal de Michigan han demostrado con sus estudios sobre carisma, emociones positivas y sobre el contagio de estado de ánimo que Emerson tenía razón. Encontraron que las personas que obtenían alta puntuación en carisma tendían a expresar más emociones positivas en sus comunicaciones orales y escritas. Las emociones positivas incluyen la pasión, el entusiasmo, el interés y el optimismo. Descubrieron, también, que las emociones positivas son contagiosas, elevando el estado de ánimo de la audiencia y consiguiendo, con mayor frecuencia y las ideas transmitidas ejercen un mayor poder de persuasión.

2.- DOMINAR EL ARTE DE CONTAR HISTORIAS.

Jonah Sachs define las historias en “Winning the story wars” de la siguiente manera:

“Las historias son un tipo especial de comunicación humana diseñadas para persuadir a una audiencia y presentar las ideas del narrador. Éste lo hace colocando en un escenario a unos personajes, reales o ficticios y mostrando lo que les pasa a lo largo de un periodo de tiempo. Cada personaje persigue un tipo de meta de acuerdo con sus valores, enfrentándose a dificultades en el camino y triunfará o fracasará en función de la visión del funcionamiento del mundo que tenga el narrador”.


Las historias estimulan y enganchan ayudando a que el orador conecte con la audiencia y favoreciendo el que ésta apoye los puntos de vista del que las cuenta. 

Aristóteles, uno de los padres de la teoría de la comunicación creía que la persuasión se producía estaban presentes tres factores:

a).- Ethos o la credibilidad. Tendemos a estar de acuerdo con las personas a las que respetamos por sus logros o experiencia.

b).- Logos que consigue persuadir a través de la lógica, los datos y las estadísticas.

c).- Pathos que persuade a través de apelar a las emociones. Las historias plantas ideas y emociones en el cerebro del oyente.

Diversas investigaciones han descubierto que nuestros cerebros se muestran más activos cuando escuchamos historias. Por medio de una presentación con  powerpoint  activamos el centro procesador del lenguaje en el cerebro, donde transformamos las palabras en significados. Las historias utilizan todo el cerebro por medio de las áreas del lenguaje, sensoriales, visuales y motoras.
Los mejores y más inspiradores comunicadores se apoyan en tres tipos de historias:

a).- Personales, que se relacionen directamente con el tema de la conversación o presentación, a través de las cuales se traslada a la audiencia a un viaje, tan descriptivo e imaginativo que les haga sentir que nos están acompañando en el mismo.

b).- Sobre otras personas que han aprendido una lección que inspire a la audiencia. Las abstracciones resultan difíciles de procesar para la mayoría de las personas, pero las historias convierten los conceptos abstractos en ideas tangibles, emocionales y memorables.

c).- Sobre éxitos o fracasos de productos, marcas o servicios. Las historias dan una imagen humana a las organizaciones. Las personas se identifican mejor con los productos si saben de dónde proceden éstos y si llegan a conocer a las personas reales que están detrás de los mismos.

3.- MANTENER UNA CONVERSACIÓN.

Tenemos que practicar e interiorizar el contenido de nuestra presentación infatigablemente hasta que nos sintamos tan cómodos como si estuviésemos hablando con un amigo cercano. Ésta táctica funciona porque la verdadera persuasión sólo se va a producir cuando hemos podido establecer una conexión emocional con nuestra audiencia que haya logrado ganar su confianza. Si nuestra vos, gestos y lenguaje corporal no guardan congruencia con nuestras palabras nuestros oyentes desconfiarán de nuestro mensaje. Es similar a tener un Ferrari (una historia magnífica) sin saber cómo conducir (transmitir el mensaje).

Una presentación auténtica requiere horas de preparación y trabajo previo para escoger las palabras correctas que mejor van a representar la forma en que nos sentimos respecto a un tema, presentando esas palabras de forma que tengan el máximo impacto y asegurándonos de que nuestra comunicación no verbal es consistente con nuestro mensaje.

Amanda Palmer, que ofreció en 2013 la presentación más famosa en TED sugiere utilizar estos  estos tres pasos para preparar presentaciones que impacten:

a).- Solicitar ayuda para su planificación. Con frecuencia nos encontramos demasiado cercanos al contenido y podemos, por ejemplo,  estar inmersos en pequeños detalles cuando, a lo mejor, lo que la audiencia busca es una visión más general en un principio o pensamos  que ésta nos está entendiendo cuando es posible que necesite un lenguaje o una explicación más sencilla.

b).- Recibir feedback desde el principio, para evitar aburrir o no conectar con la audiencia.

c).- Practicar, practicar y practicar. Palmer destaca la importancia de lo que llama las tres P (pasión, práctica y presencia) si queremos que nuestras presentaciones parezcan conversaciones. La primera etapa requiere que el orador identifique aquello que le apasiona y cómo conecta con su mensaje. La siguiente fase consiste en practicar y practicar y finalmente aparecerá la presencia y dominará el escenario.


Gallo recomienda que tengamos en cuenta estos cuatro elementos al presentar nuestro mensaje verbalmente: el ritmo o velocidad a la que hablamos, el volumen, las inflexiones y las pausas. La mayoría de las personas, por ejemplo, suelen ralentizar el ritmo de sus exposiciones en una presentación, con lo que se consigue que ésta no parezca muy natural, por lo que el autor propone usar el ritmo que empleamos para nuestras conversaciones normales.

Otro aspecto importante  a  tener en cuenta y que ya hemos mencionado es el de la congruencia del mensaje hablado con el lenguaje corporal Morgan Wright experto en técnicas de interrogación y experto entrevistador, avisa  que si  no creemos en lo que decimos nuestros movimientos no serán naturales y que aunque nos entrenemos, salvo que seamos un espía o un psicópata, no seremos capaces de romper la incongruencia entre nuestras palabras y nuestras acciones.

Los profesionales más carismáticos tienen un lenguaje corporal que refleja confianza, competencia y carisma, transmitiendo presencia y autoridad.

Entre los problemas más comunes que surgen entre los líderes al hacer presentaciones, en relación con su lenguaje corporal tenemos, según Gallo, los siguientes:

a).- No controlar los movimientos, como por ejemplo, moverse con nerviosismo o golpear con los dedos en la mesa sin control. Al hacerlo nos estamos mostrando nerviosos, inseguros y poco preparados. Para evitarlo procurar  movernos con un propósito determinado y con seguridad, practicando hasta evitar nuestros tics o manías.

b).- Mantenernos rígidos, sin movernos, con lo que transmitimos rigidez, aburrimiento y desinterés. Es mejor moverse.

c).- Esconder las manos en los bolsillos. La mayor parte de las personas metemos las manos en los bolsillos cuando nos encontramos delante de un grupo, con lo que parece que nos mantenemos apartados de él o desinteresados. Debemos sacar las manos de los bolsillos. Mantener una escondida es aceptable siempre que la otra esté gesticulando.





miércoles, 2 de diciembre de 2015

PODER Y MORALIDAD


David Dubois, profesor asistente de marketing en INSEAD, en INSEAD Knowledge del pasado 19 de noviembre plantea cómo se puede incrementar la autoridad moral de los líderes.

El cliché de que el poder corrompe da una explicación fácil a los múltiples casos de corrupción que se están descubriendo a nivel político y organizacional recientemente, pero no aporta ninguna solución y lo que es peor parece normalizar la inmoralidad en la cumbre, alimentando una complacencia peligrosa.
Dubois, junto a Joris Lammers de la Universidad de Colonia, Adam D. Galinsky de la Universidad de Columbia y Derek D. Rucker de la universidad de Northwestern, argumentan en un artículo “Power and Morality”, publicado  en “Current Opinion in Psychology”, sintetizando décadas de investigaciones, que las personas poderosas no tienen por qué sufrir necesariamente un proceso de deterioro moral, sino que en determinadas circunstancias tener poder puede hacer que las personas sean más morales.
El poder se asimila  con frecuencia a una droga que altera la mente y esta comparación tiene una validez científica. Los investigadores del tema han encontrado dos grandes rutas por las que el poder altera el pensamiento y el comportamiento: la desinhibición y el centrarse en uno mismo.
El poder es desinhibidor, al menos en parte, porque activa la ruta cerebral que regula el comportamiento que busca recompensas. El poder, por tanto tiende a aumentar la posibilidad de que las personas actúen para satisfacer sus necesidades. En esta búsqueda de la autogratificación los poderosos se sienten menos influidos por factores inhibidores, tales como las prohibiciones sociales o religiosas. Por este motivo es más usual que se involucren en comportamientos normalmente reprobables como pueden ser el adulterio o la violación de normas de tráfico.
El sentimiento de poder se ha demostrado, también, que incrementa el egoísmo y reduce la consideración por los demás, la empatía y la compasión, haciendo que los poderosos se preocupen menos por el sufrimiento de los demás.
El egoísmo  y la falta de inhibición no son, a pesar de todo sinónimos de corrupción. Investigaciones muestran que la arrogancia de los poderosos puede ser un valor moral, permitiéndoles tomar decisiones que pueden no prestar a tención a determinados códigos morales  para obtener un bien mayor.
Los poderosos, también, se muestran menos susceptibles ante las presiones de conformidad que pueden hacer que los grupos  cierren los ojos ante comportamientos inmorales y no temen manifestar sus opiniones sinceramente aunque no coincidan con las de los demás.
Si el poder tiene implicaciones morales tanto positivas como negativas, para lograr que los individuos y las organizaciones inclinen la balanza hacia las primeras, se debe actuar con precaución ya que si hacemos que los poderosos se vuelvan inseguros de su poder puede aumentar los efectos destructivos del mismo y el maltrato de los subordinados.
Un estudio de 2014 encontró que la combinación de poder y toma de perspectiva, imaginando el mundo desde otro punto de vista, incrementa las relaciones interpersonales y promueve  el que  la información se comparta, conduciendo a una toma de decisiones más ajustada. Esta puede ser la fórmula ideal para un liderazgo con autoridad moral.
El fomento de la toma de perspectiva puede ser tan sencillo como el asegurar que se les recuerde a los líderes frecuentemente su interdependencia con el resto de la organización. El intercambio de roles o la interacción regular con compañeros en otros departamentos y con colaboradores sirve para contener la miopía de centrarse excesivamente en uno mismo.
El tomar una perspectiva no sirve para implantar principios morales en personas fundamentalmente inmorales, pero puede ayudar a los líderes a expresar instintos que ya poseen, convirtiendo así la simple autoridad en capacidad y autoridad moral.

Dubois concluye que el análisis que han efectuado de su investigación plantea que el poder no tiene por qué inevitablemente corromper, depende de cada líder y de su situación. Dentro de cada mal jefe se puede encontrar un boy scout esperando a salir.

domingo, 29 de noviembre de 2015

ACTUAR COMO UN LÍDER, PENSAR COMO UN LÍDER II. AMPLIAR LA RED DE RELACIONES


La segunda  fuente   que Herminia  Ibarra recomienda , en su libro “Act like a leader, think like a leader”, que estamos comentando,  para poder progresar en nuestra carrera profesional y convertirnos en líderes, tras redefinir nuestro trabajo es:

II.-  AMPLIAR NUESTRAS CONEXIONES INTERNAS Y EXTERNAS.

Tener una buena red de conexiones ayuda para  mantenerse informado, para  aprender nuevas cosas, para potenciar la innovación, para contar con una tabla de resonancia en la que comentar nuestras ideas, para poder hacer las cosas con la colaboración de los demás en caso necesario, etc,…

Al asumir responsabilidades de liderazgo nuestra red de conexiones es una herramienta que nos va a permitir identificar nuevas oportunidades estratégicas y para atraer a los mejores profesionales; es el canal a través del cual podemos vender nuestras iniciativas  a las personas de las que vamos a necesitar su cooperación y en el que nos vamos a   apoyar para vencer a los escépticos con nuestras propuestas. En resumen es una fuente crucial de visibilidad sobre nuestro trabajo.

Ibarra entre los factores principales que actúan como principales determinantes en la química que puede surgir en una relación profesional destaca la similitud. A esta tendencia que nos lleva a preferir interactuar con personas que guardan similitudes con nosotros le llama “el principio narcisista de la formación de relaciones”. Actúa de forma que nos sentimos atraídos espontáneamente hacia personas que son parecidas a nosotros en aspectos que son relevantes para nosotros, creando las condiciones que incrementan la probabilidad de que la relación se desarrolle. Este principio es especialmente intenso en condiciones de amenaza o ambigüedad cuando buscamos seguridad y certeza. Los psicólogos expertos en la evolución explican este instinto primitivo en términos de nuestra necesidad prehistórica de determinar rápidamente si un extraño es un potencial amigo o enemigo, ya que en esa época los errores podían implicar la no supervivencia.

Sin un terreno común es más  difícil relacionarnos con los demás. En la vida dentro de las organizaciones nos encontramos, también, divididos en diversas tribus ( profesionales que comparten la misma experiencia técnica, jerga profesional, normas, antecedentes académicos,…). Nos lleva más tiempo y esfuerzo llegar a  conocer  a los miembros de las distintas tribus lo que nos conduce al segundo principio de la formación de relaciones: “el principio de la pereza”. Después de la similitud, según diversas investigaciones, el determinante más importante para que se produzca química en una relación es el de la proximidad física. No somos sólo narcisistas, sino que también somos perezosos. Llegamos a conocer y nos llegan a gustar las personas a las que podemos acceder con el mínimo esfuerzo. Si consideramos una organización que tiene varias sedes veremos que pocas relaciones sobreviven a la distancia y que las personas se suelen juntar con las que están en la misma planta, departamento o equipo.

No podemos mantenernos actualizados y al corriente de las últimas tendencias ni mucho menos liderarlas si nuestra red de conexiones es un producto de estos dos principios. Los líderes eficaces utilizan sus redes de relaciones para descubrir nuevas ideas, conectar a personas de distintos mundos y tener acceso a perspectivas radicalmente diferentes. Cuentan con conocidos a los que pueden recurrir para que les ayuden a afrontar complicados problemas o como apoyo para sus iniciativas. Estos líderes son conscientes de que el tiempo que emplean en crear y mantener sus conexiones es una inversión para su liderazgo posterior. Ninguna persona puede conocer todas las respuestas o saber cuáles son las preguntas correctas que hacer, por lo que es crucial que el líder pueda contar con personas que cubran todas sus debilidades.

Actuar como un líder consiste, pues, no sólo en lo que haces sino en las compañías que mantienes. El líder tiene que cultivar unas relaciones diversas y dinámicas que le ayuden a liderar los cambios y a progresar profesionalmente. Las redes de relaciones se pueden utilizar como herramientas esenciales de liderazgo para:

a).- Detectar tendencias y oportunidades.

b).- Construir lazos con líderes de opinión en distintas áreas.

c).- Trabajar de forma colaborativa rompiendo fronteras para crear valor.

d).- Evitar el pensamiento grupal.

e).- Generar ideas novedosas.

f).- Obtener oportunidades de desarrollo de la carrera profesional.

Un problema que se plantea es que con frecuencia se identifica el hacer “networking” con un intento insincero de manipular a los demás, una forma de obtener favores de desconocidos. Tiziana Casciaro,Francesca Gino y Maryam Kouchaki, en este sentido, decidieron investigar sobre el desagrado que sienten las personas hacia un “networking” instrumental que se define como el intento de establecer conexiones para avanzar en la carrera profesional en oposición a un “networking” más personal que es más espontáneo, dirigido a construir conexiones con una finalidad amistosa y colaborativa. En dos de sus estudios sólo el pensar en hacer “networking” instrumental hacia que los participantes se sintieran  sucios. En una tercera investigación en una de las firmas de abogados más grandes de Estados Unidos pudieron comprobar que cuanto más poder tenían los profesionales, menos reparos tenían en utilizar un “networking” instrumental, porque los abogados “senior” pensaban que ofrecían valor. Los profesionales en un nivel más bajo dudaban más de su posible contribución.

Al ir avanzando en las responsabilidades de liderazgo, algunas personas aceptan el incremento de su dependencia en los demás y buscan transformarla en influencia mutua. Otros, por el contrario, menosprecian este trabajo por considerarlo político y terminan minando su habilidad para avanzar en sus metas. La única forma de concebir el “networking” de una forma más noble y atractiva es hacerlo y experimentar por nosotros mismos su valor no sólo para nosotros, sino para nuestros equipos y organizaciones,

Una falta de experiencia a la hora de establecer relaciones lleva a cuestionarse si es un empleo legítimo del tiempo, especialmente cuando éstas no están directamente relacionadas con la tarea que se está realizando.

Trampas como estas favorecen el que los profesionales sean más vulnerables para caer en los síndromes narcisistas y perezosos que estrechan nuestros pensamientos y  limitan su capacidad de liderar. Entre las creencias que actúan como barreras tenemos:

1.- Considerar que hacer “networking” no es un trabajo verdadero.

2.- Pensar que implica la utilización de las personas y no se siente como auténtico y sincero.

3.- Sus frutos se ven a largo plazo y existen necesidades más urgentes.

4.- Pensar que las relaciones tienen que surgir de forma espontánea.

Ibarra identifica tres tipos de redes:


OPERACIONAL
PERSONAL
ESTRATÉGICA
PROPÓSITO
Gestionar el trabajo diario
Conseguir que las cosas se hagan con eficiencia
Crecer personal y profesionalmente
Disfrute y desarrollo a nivel personal
Liderar
Entender el contexto y ver el futuro
Generar ideas estratégicas y conseguir apoyos para ellas
LOCALIZACIÓN Y DURACIÓN EN EL TIEMPO
Predominantemente interna
Enfoque a corto plazo
Fundamentalmente externa
Enfoque a medio y corto plazo
Tanto interna como externa
Enfoque en el medio y largo plazo
RELACIONES CLAVE
No discrecional
Los contactos clave están condicionados por la tarea y por la estructura de la organización
Discrecional
Los contactos claves vienen motivados por los intereses actuales y las prioridades inmediatas de desarrollo profesional
La relevancia estratégica es importante
Los contactos claves están definidos por el sector y el entorno organizacional: personas y grupos que ayuden para ser competitivos en el futuro

La ventaja estratégica de la red de relaciones y por tanto la extensión con la que nos ayuda en las funciones de liderazgo depende de tres factores, fundamentalmente:

a).- Su amplitud. Contar con relaciones estrechas con un diverso rango de contactos. No limitados por la cercanía.

b).- Conectividad. Tener la  capacidad de conseguir establecer enlaces entre personas y grupos que no conectarían  de otra forma.

c).- Dinamismo. Tener a nuestra disposición un conjunto dinámico de relaciones que van evolucionando a nuestro ritmo.

La autora sugiere que si queremos contar con una red de contactos que mire al futuro debemos analizar nuestras relaciones débiles, esto es las personas y los grupos que actualmente se encuentran en la periferia de nuestra red, aquellos a los que no vemos con frecuencia ni conocemos bien.  La importancia que tienen no es la calidad de la relación que mantenemos, de momento con ellos, pero el hecho de que no proceden de nuestro mundo actual, de esta forma podremos conocer a expertos externos y obtener distintas perspectivas.

También, debemos analizar las debilidades de nuestra red, si queremos avanzar hacia el futuro y ver si mostramos alguna de ellas, entre las que destacan:

1.- Nuestros contactos son muy homogéneos. Todos son como yo.

2.- Nuestra red de contactos habla del pasado no del futuro.

3.- Mis contactos son internos. Se conocen todos entre sí.

4.- Mis contactos no me ven haciendo cosas distintas.

Pensar como un líder comienza actuando  sobre nuestra red de contactos. Para ello debemos aumentar nuestra visibilidad en distintos foros, cultivar una mente que busque la conectividad, buscar espíritus afines en distintos ámbitos fundamentalmente. Ibarra, en este sentido  recomienda  una serie de pasos para expandir nuestra red:

a).- Buscar y dedicar tiempo a una start-up.

b).-  Asistir a encuentros y conferencias a los que no hemos ido con anterioridad. Procurar conocer al menos a tres personas nuevas y mantener el contacto.

c).- Comenzar un grupo en LinkedIn o en Facebook. Ser la persona que los conecta. Crear nuestras propias comunidades de interés.

d).- Pedir a un millenial de nuestra organización que nos muestre cómo utiliza las redes sociales.

e).- Ser docente en algún curso y aprender de los estudiantes.

f).- Publicar un blog y averiguar quién lo sigue.

g).- Realizar actividades extracurriculares.

h).- Organizar actividades y participar activamente en otras, como conferenciante o ponente.

i).- Utilizar a nuestros contactos actuales para conocer a nuevas personas.