miércoles, 6 de septiembre de 2017

LAS CONSECUENCIAS DE DECIR:” NO ME TRAIGAS PROBLEMAS, TRÁEME SOLUCIONES”


Sabina Nawaz en hbr.org del pasado 1 de septiembre plantea que es tiempo de que dejemos de decir la frase: “No me traigas problemas, tráeme soluciones”, ya que  aunque los defensores de este enfoque crean que reduce las quejas, que mejora la motivación y el desarrollo profesional, que ayuda a que los trabajadores gestionen y que impulsa las carreras, el responder a este reto puede ser complicado.

No todos los problemas tienen soluciones sencillas. Abordar la complejidad de muchos asuntos puede requerir la participación de numerosos profesionales con talento que aporten diversos puntos de vista. Adam Grant opina que el pensamiento centrado exclusivamente en la búsqueda de soluciones no conduce a una cultura de defensa y no de indagación en la que cada persona afronta la situación encerrada en su forma de resolver el problema y lucha por esa solución en particular en lugar de considerar perspectivas múltiples.

El enfoque de “tráeme una solución” puede originar que los profesionales se bloqueen y se callen por miedo, florezca una cultura de intimidación y prevenir que algunos problemas afloren hasta que se hayan convertido en crisis.

Muchos directivos, a pesar de sus contraindicaciones, continúan diciendo esta frase porque así aspiran a evitar una cultura de quejas, pero el hecho de comunicar los posibles fallos de una iniciativa no es quejarse. Si se presentan de forma adecuada se contribuye a crear un entorno en el que los profesionales se encuentran seguros e informan de las malas noticias con prontitud facilitando al líder un tiempo precioso para evitar las crisis.

La autora propone para que los directivos animen a sus equipos a comunicar los problemas de forma productiva que éstos:

1.- Creen un entorno de seguridad para que los profesionales no teman informar de las malas noticias. Bill Gates, en su libro “Business at the speed o thought” mantiene que una de sus principales tareas como  director general era escuchar las malas noticias para poder actuar y solucionarlas. Discutir los problemas con los colaboradores puede servir a contemplarlos desde una nueva perspectiva.

2.- Pidan que se informe de problemas reales no de quejas. Los profesionales deben aprender a distinguir entre plantear una preocupación válida y quejarse. Las quejas suelen expresarse como verdades absolutas, utilizando términos como “siempre” o “nunca”, en lugar de apoyarse en hechos concretos, con frecuencia tienen villanos (ellos) y héroes (nosotros) y no suelen ahondar más allá de la superficie del problema.   Presentar el estado del problema, por otra parte, facilita datos objetivos, examina los factores y causas subyacentes del mismo y revela el rol de cada profesional en su aparición, incluido el del que lo presenta y al reconocer la parte que juegan en el mismo sabremos que está abierto a ser parte de la solución y no se limita a culpar a los demás.

3:- Encuentren al profesional adecuado para resolver el asunto. Cuando un colaborador nos plantea un problema debemos considerar su alcance y la habilidad de la persona que lo presenta para resolverlo. Si pensamos que de forma individual puede responder al reto posiblemente lo único que necesiten es contar con nuestra aprobación para hacerlo o con ayuda para ver cómo enfocar la situación de forma que se amplíen las posibles soluciones.

Si, por el contrario, el tamaño del problema supera su habilidad para solucionarlo puede darse el caso de que otro profesional sea el más adecuado para abordarlo o sea necesario contar con la colaboración con personas de otros departamentos. En algún caso el problema puede ser tan importante que el directivo debe mantenerse involucrado.


Por tanto, dependiendo de la situación podemos pedir al profesional que responda al reto o agradecerle por haber planteado el problema y asignar su solución a la persona más apropiada o al grupo o grupos más indicados para hacerlo.

domingo, 3 de septiembre de 2017

CÓMO NEGOCIAR ACUERDOS SATISFACTORIOS PARA TODAS LAS PARTES


Gavin Presman, en su libro “Negotiation. How to craft agreements that give everyone more”, plantea que aunque todos necesitamos negociar en nuestra vida personal y profesional estas negociaciones no tienen por qué ser una lucha para conseguir lo que queremos sino que obtendremos mejores resultados y relaciones a través de la colaboración.

Cuando nos enfrentamos a una negociación la mayor parte de las personas nos lanzamos a regatear demasiado pronto, con lo que dejamos poco espacio para la construcción de relaciones, ninguna de las partes consigue el mejor acuerdo que podían haber obtenido, lo que les llevará a finalizar el proceso insatisfechos.

Por este motivo es muy importante estructurar la negociación: aprender a planificar una negociación y a seguir las etapas establecidas significa que no nos apresuraremos ni perderemos oportunidades. Los siete pasos que recomienda el autor son los siguientes:

I.- Prepararnos mentalmente, para llegar a decidir qué resultado es el que queremos alcanzar a través del acuerdo y para pensar cómo podemos colaborar con la otra parte para conseguirlo.

II.- Diseñar un plan y comenzar a redactar un listado con las concesiones  que vamos a poder ofrecer durante la negociación.

III.- Prepararnos para colaborar y para ello debemos centrarnos en conocer la perspectiva de la otra parte y ponernos en su lugar.

IV.- Discutir. Es la fase en la que se inician las conversaciones con la otra parte y en la que vamos a recoger la información suficiente que nos permita pasar a la siguiente etapa.

V.- Proponer.

VI.- Analizar alternativas.

VII.- Llegar a un acuerdo mutuamente beneficioso.

Antes de iniciar este proceso debemos asegurarnos de que realmente queremos y estamos dispuestos realmente a negociar ya que en ocasiones no va a ser posible encontrar  objetivos comunes ni identificar un resultado ganador para ambas partes, porque no tenemos confianza en la parte contraria.

Existe el error de considerar que  negociar y regatear son lo mismo pero regatear es el acto de reducir el precio de un objeto a la venta utilizando tácticas que normalmente implican la oferta de distintos precios y/o la amenaza de abandonar  el proceso. El intercambio se basa en la desconfianza lo que va a producir que ésta se incremente y que disminuya la colaboración entre las partes que intervienen.


El proceso de negociación es diferente que el de regateo porque en el primero se consideran todos los términos y condiciones de un acuerdo, no exclusivamente el precio.

Presman sugiere que antes de pensar en comenzar a preparar una negociación debemos hacernos las siguientes preguntas:

a).- ¿Las dos partes que van a negociar tienen el mismo peso?

b).- ¿Queremos llegar realmente a un acuerdo con la otra parte?

c).-¿La otra parte está dispuesta a llegar a un acuerdo con nosotros?

d).- ¿Aspiramos a crear valor para la otra parte a través de este acuerdo o de otros posteriores?

e).- Estoy preparado mentalmente para estructurar la negociación de forma que se obtenga un resultado colaborativo?

Si la respuesta no es afirmativa para todas las preguntas anteriores debemos hacer lo posible para que lo sea antes de intentar negociar un acuerdo. Una vez lo hayamos conseguido pasaremos a seguir los distintos pasos:

I.- PREPARARNOS PARA UNA NEGOCIACIÓN COLABORATIVA

Debemos comenzar por reflexionar sobre las razones que me llevan a querer cooperar para llegar a un acuerdo para tener la seguridad de que queremos alcanzarlo. Posteriormente tras asegurarnos de que la otra parte desea lo mismo debemos hacerles saber que somos conscientes de que ellos también lo quieren y por último pensar y actuar como si quisiésemos hacer lo mejor para la otra parte . Estos son los fundamentos de las negociaciones que obtienen resultados excepcionales que van a añadir valor a todas las partes implicadas.

Sandra Proctor recomienda realizar una pequeña investigación sobre la parte contraria para preparar la negociación. Utiliza un conjunto de preguntas que nos van a ayudar a conocer con quién vamos a negociar y que clasifica en cuatro apartados relativos a su:

1.- Pasado: ¿Cuál es su historia? ¿Qué antecedentes existen sobre resultados de pasadas negociaciones en las que hayan intervenido?

2.- Preferencias: ¿Qué les gusta? ¿Qué variables les pueden resultar especialmente atractivas?

3.- Prejuicios: ¿Qué es lo que no les gusta?, ¿Qué variables hay que descartar o no debemos poner sobre la mesa?

4.- Personalidad: ¿Cómo son? ¿Qué debemos conocer de ellos como personas que nos puede ayudar a negociar con ellos de forma más eficaz?

El paso final que debemos dar en la preparación mental para la negociación colaborativa es comprender la importancia de “primero todos  y después yo”. Implica ser conscientes de que obtendremos mejores resultados si colaboramos con los demás negociadores que lo que podemos lograr si actuamos en solitario. De esta forma no estaremos poniendo nuestros intereses en segundo lugar sino que estamos reconociendo que nuestros propios intereses van a tener más posibilidades de satisfacerse si forman parte de un acuerdo con la otra parte. Cuando seamos capaces de aceptar que la parte contraria puede aportar a la negociación ideas y estrategias que pueden fortalecer nuestra posición personal, sólo entonces, estaremos en condiciones de negociar de forma colaborativa.

Presman sugiere que para comprobar que estamos mentalmente preparados nos hagamos las siguientes preguntas, además de las mencionadas anteriormente:

a).- ¿Realmente quiero llegar a un acuerdo?

2.- ¿Estamos seguros de que la otra parte quiere llegar a un acuerdo y en ese caso nos han expresado ese deseo?

3.- ¿Siento que estamos en una situación de igualdad y trabajando para alcanzar una solución que nos beneficie mutuamente?

4.- ¿Quiero mantener una relación duradera con la persona con la que estoy negociando?

5.- ¿Qué puedo hacer para asegurarme de que la otra parte está comprometida en la búsqueda de encontrar un acuerdo beneficioso para todos?

6.- ¿Qué puedo hacer para que la parte contraria exprese, públicamente o personalmente,  abiertamente su deseo de llegar a un acuerdo mutuamente satisfactorio?

II.- DISEÑAR UN PLAN

En esta fase es importante que nos centremos en las variables u opciones que nos van a permitir seguir una estrategia ganar-ganar. El autor define una variable como un factor que puede cambiar en nuestra negociación y que puede ayudar a que alcancemos un acuerdo. Son aspectos que aportan valor a uno u otro negociador como parte de un acuerdo. Una buena variable añade factores positivos a una de las partes sin que le cueste mucho a la otra.

Roger Fisher, coautor del libro clásico sobre negociación “Getting to yes” consideraba  a esta “caza” de buenas variables  como la “búsqueda de opciones creativas”. Por tanto, parte de la preparación de una negociación va a consistir en empezar a pensar creativamente en las variables que podemos utilizar que tienen un coste bajo para nosotros y un alto valor para la otra parte para lo cual nos será de utilidad el diagnóstico sobre sus necesidades con mentalidad ganar-ganar que hemos realizado en la fase anterior.

Una herramienta que podemos emplear es la matriz “Ganar” en la que vamos a recoger lo que queremos, lo que pretendemos y lo que necesitamos del acuerdo. Normalmente tenemos una variable clave (con frecuencia el tiempo o el precio) que sabemos que se encuentra en el centro de nuestro acuerdo. Al pensar en ella definimos cuáles son las expectativas máximas y mínimas, así como el punto medio que aceptaríamos. Alrededor de ellas podemos agrupar otras variables que añaden o restan valor a ese nivel.

Es necesario tener marcada cuál va a ser nuestra “línea roja” que supone el punto más bajo al que podemos llegar para alcanzar un acuerdo y que no vamos a sobrepasar para obtener un acuerdo. Más allá de ella abandonaremos la negociación. Puede ser de utilidad para definirla que nos preguntemos: ¿Estoy dispuesto a aceptar una oferta un poco más baja?

Un buen negociador debe estar dispuesto a rechazar un acuerdo si no es favorable a ambas partes. Harvard Business School acuñó el término BATNA para referirse a la mejor alternativa a un acuerdo negociado. El conocer cuál es da confianza y seguridad al negociador en el curso del proceso de negociación. Ayuda, también, a ambas partes a comprender el valor de alcanzar un acuerdo sabiendo que existe una alternativa viable a no lograrlo. No tenemos que olvidar que sólo podemos negociar con alguien desde un plano de igualdad ya que si siempre estamos dispuestos a aceptar cualquier oferta que nos hagan no estaremos negociando.

En esta fase Presman propone, pues, que nos hagamos las siguientes preguntas:

1.- ¿Hemos considerado cuáles son las mejores variables para añadir valor a la otra parte?

2.- ¿Hemos decidido qué variables podemos pedir a la parte contraria que nos añadan valor pero que no les resulten muy costosas?

3.- ¿Hemos definido nuestra matriz “Ganar”?

4.- ¿Estamos seguros de cuál es nuestra “línea roja”

5.- ¿Hemos pensado en qué vamos a hacer si no llegamos a un acuerdo?

6.- ¿Pensamos que contamos con las suficientes variables con las que trabajar para llegar a un acuerdo satisfactorio para ambas partes?



domingo, 30 de julio de 2017

TRABAJO EN EQUIPO. LAS PAREJAS


Rich Karlgaard y Michael S. Malone en “Team genius. The new science of high performiingorganizations”, que estamos comentando, plantean que en la economía actual dura y competitiva las demandas del trabajo cotidiano son casi imposible de manejar por uno mismo. Lo que se necesita es contar con personas con habilidades complementarias.

Las PAREJAS son los equipos humanos fundamentales. Nos gusta considerar que somos individuales pero si analizásemos cada segundo de nuestra vida  diaria encontraríamos, probablemente, que interactuamos con los demás, al menos con la misma frecuencia con la que estamos solos. La interacción más frecuente se produce con otras personas de forma individual. En otras palabras, ser humano implica ser miembro de una serie de pares a lo largo de nuestra vida.

Los autores distinguen distintos tipo de equipos formados por parejas, entre los que destacan:

1.- DEFINIDOS POR LA OCASIÓN:

a).- Formados en tiempos de crisis. Los dos individuos que lo integran puede que no se conozcan pero se emparejan ante una amenaza y cuando esta acaba se separan ya que se centran a abordar un reto específico que no es adaptable para otras tareas.

b).- Unidos por un “momento mágico.  Los autores los asimilan a los equipos perfectos salvo por dos características:

·    Los dos integrantes puede que no hayan hecho nada por si solos pero juntos pueden realizar cosas magníficas.

·         Suelen ser más efímeros que las parejas perfectas.

Su comportamiento es similar al de un enamoramiento breve. Sus miembros son conscientes de que han encontrado a la pareja perfecta desde su primer encuentro. Estos pares se dan con más frecuencia en el mundo de las artes, especialmente de la música, siendo el ejemplo más conocido el de John Lennon y Paul Mc Cartney. En el sector empresarial es frecuente en el campo de la innovación en el que dos profesionales colaboran durante un tiempo determinado hasta por ejemplo conseguir una patente. El ejemplo más famoso es el de Steve Jobs y Steve Wozniak . Este tipo de pares son de los más creativos ya que el hecho de que dos individuos muy diferentes puedan, aunque sea brevemente, juntarse de forma que ambos puedan trabajar extrayendo el máximo de sus posibilidades es una especie de milagro.

c).- Encadenados por el éxito. Suele tratarse de parejas “antagonistas” que suelen tener un extraordinario éxito si trabajan juntas pero que no se llevan bien a nivel personal y con frecuencia rompen de forma violenta cuando uno de los miembros o ambos no pueden aguantar más la situación. Suelen ser volátiles por lo anteriormente expuesto.

Sus miembros no siempre están peleando ya que para que se formen debe existir, al menos inicialmente, algún tipo de química entre ellos. Suelen surgir porque las oportunidades extraordinarias que se les presentan si unen sus talentos desbordan a las diferencias en personalidades, actitudes o temperamentos, al menos al comienzo. Pero al aumentar su fama y no resolver sus diferencias, éstas frecuentemente se amplifican.

2.- DEFINIDOS POR LAS SIMILITUDES

a).- “Juntos somos más que dos”. Este es el primer tipo de par que se puede crear intencionadamente. Está formado por dos individuos que hasta ese momento han tenido vidas o carreras incompletas y frustrantes hasta que se juntan. Suelen tener ciertas limitaciones en sus personalidades o habilidades que difícilmente pueden vencer por sus propias acciones.

Estas parejas están constituidas por dos individuos que tienen similares características y atributos pero que por su cuenta no han conseguido desarrollar todo su potencial, pero que juntos logran unos resultados mucho mejores que los que alcanzarían en solitario. El mayor riesgo al que se enfrentan es el derivado de los resentimientos y envidias que pueden surgir entre ellos cunado cada miembro comienza a crecer y a cambiar con el tiempo.

b).- “Castor y Pólux”. Esta es la pareja perfecta, el acoplamiento ideal de dos individuos que son parecidos que pueden intercambiar sus tareas sin ningún problema. Son como “almas gemelas”. Como en el caso de los enamorados estos dúos perfectos, independientemente de sus diferencias en personalidades y comportamientos, tienen una total confianza entre sí y al erradicar cualquier fricción natural entre dos personas, pueden llegar a ser muy sólidos, poderosos y eficaces, llegando a multiplicar las capacidades de cada uno de sus miembros.

Funcionan muy bien a nivel ejecutivo en las organizaciones porque las demandas a las que están sometidos los altos directivos son tantas y variadas que se pueden manejar mejor entre dos individuos, especialmente si ambos piensan de forma similar y tienen una confianza completa en el juicio del otro.

Corren el riesgo de volverse, con el tiempo, herméticos y cuando se rompen el efecto puede ser devastador.

c).- “Salvavidas”. Estos son los equipos que se constituyen porque son la “última oportunidad” de  sobrevivir o de salvar una carrera profesional.

Este tipo de parejas presenta un problema interesante ya que por una parte pueden producir resultados impresionantes, pero,  por otro lado, el punto de partida es tan bajo que los resultados puede que no sean tan destacados y no justifiquen, por ejemplo el mantener a ambos en la organización por los costes que suponen.

Como el emparejamiento se produce para el rescate mutuo de dos individuos que han tocado fondo suele implicar un elevado nivel de compromiso con la relación por ambas partes y puede convertirse en una fuerza formidable especialmente si debajo de los fallos obvios de cada uno de los miembros yacen “regalos impresionantes” que todavía no han aflorado.

3.- DEFINIDOS POR LAS DIFERENCIAS

a).- “Ying y Yang”. Son parejas que combinan a dos individuos con habilidades completamente distintas que al unirse se convierten en una fuerza completa y competitiva. Este tipo de equipos de dos se encuentran fundamentalmente en las fuerzas del orden, vendedores, educadores y creativos.

En los equipos clásicos un individuo es el artista y el otro el empírico, uno aporta las dotes de oratoria y el otro las no verbales, uno es el extrovertido y otro el introvertido. En el mundo de las organizaciones pueden estar compuestos por el ejecutivo y el científico, el vendedor y el productor, por ejemplo. Por sus características son muy volátiles y las fisuras en el equipo pueden comenzar desde etapas muy tempranas de su constitución y los grandes éxitos pueden contribuir a agrandarlas hasta que no pueden remendarse y los equipos desaparecen.

b).- “Contrapeso”. Estas parejas recuerdan a las anteriores pero en lugar de tener habilidades distintas lo que tienen son rasgos de carácter y de personalidad distintos. Sus miembros se necesitan no solo a un nivel profesional sino, también personal, por lo que con frecuencia los pares en el que sus miembros  ejercen de “contrapeso” uno con el otro se rompen por el orgullo, el resentimiento y la posible dependencia creada.

Son eficaces cuando se enfrentan a retos grandes, estresantes y hasta peligrosos, especialmente los que requieren la toma de riesgos junto a la valoración serena de los hechos, ya que cada uno aporta una de estas características.

Las diferencias entre sus dos integrantes pueden ser tan grandes que pueden escoger ignorarlas y si resulta insuficiente mantienen apartadas distintas facetas de sus vidas uno del otro. De hecho una muestra del poder de estos equipos es su capacidad de aceptar determinadas características, actitudes, creencias y comportamientos de la otra parte que no admitirían en ninguna otra persona.

c).- “Dentro/afuera”. Estas parejas funcionan porque los dos miembros miran hacia direcciones opuestas: uno de ellos hacia el mundo exterior y el otro hacia dentro de la organización. Cada uno es experto en su terreno y no se adentra en el del otro, por lo que puede ser que su interacción sea escasa, con frecuencia solo para intercambiar notas.

d).- “La espada y el escudo”. Este es un par de “protección. Uno de sus miembros es fuerte y responsable  y el otro vulnerable y débil. En el mundo de las organizaciones se puede dar en el caso de un profesional de mucho talento que choca con la cultura de la empresa y necesita contar con un “protector” que le va a defender de las amenazas institucionales y permitir que realice su trabajo.

Constituyen uno de los tipos de equipos más interesantes porque con frecuencia los “protectores” tienen poco que ganar con esa relación y mucho que perder al poder ser identificado con el “rebelde”. En ocasiones sus motivos son nobles: creen que hay que defender una idea, quieren sacudir a la organización para que reaccione y salga de su complacencia o sienten un impulso natural de ayudar o son más interesados y buscan desafiar a un compañero robándole a un talento o se sienten aburridos y necesitan nuevos retos. Sea cual sea el motivo casi siempre su conducta va a ser heroica. El “caballero” escoge intervenir y actuar en lugar de retirarse y no arriesgarse.

Suelen ser unos equipos muy eficaces pues combinan, frecuentemente, rasgos que es casi imposible encontrar en una sola persona: experiencia y energía, talento técnico y destrezas directivas, optimismo juvenil y pragmatismo maduro entre otros. Esta es la razón por la que estos equipos cuando tienen éxito no sólo cambian las organizaciones en las que operan sino que las transforman.

Los autores, como conclusión, en relación con los equipos formados por dos personas recomiendan no olvidar que:

1.- Todas las parejas no son iguales.

2.- No debemos reclutar  a las parejas exclusivamente en razón a su compatibilidad o intuitivamente.

3.- Muchos de las parejas más exitosas no responden a lo que pensamos ya que sus miembros pueden diferir en relación con su sedad, talentos, caracteres y temperamentos y a pesar de eso triunfar, hasta con situaciones en que uno de ellos ni siquiera está presente.

4.- Una de las ventajas de contar con tantos tipos de pares es que permiten la creación de un sinfín de equipos mayores.

5.- No debemos sentirnos satisfechos exclusivamente al  identificar y clasificar a los distintos tipos de parejas. El reto más importante es ser capaces de utilizar esta nueva comprensión de forma productiva, para lo cual debemos:

a).- Identificar la necesidad. Tenemos que preguntarnos si la mejor opción es un equipo de solo dos personas y si su rol va a estar muy circunscrito querremos contar con un tipo de equipo que podamos crear y no uno que surja de forma espontánea.

b).- Preparar a los candidatos. Uno de los riesgos de los emparejamientos, especialmente en aquellos en que se juntan individuos con personalidades, actitudes o habilidades  diferentes u opuestas es que los miembros no reconozcan o respeten los logros de cada uno o no se tomen en serio. Para evitarlo se deben orquestar las introducciones apropiadas que fomenten el respeto mutuo.

c).- Determinar la meta. En algunos casos estará clara (desarrollar un nuevo producto o mejorar un servicio ya existente), en otros el objetivo puede ser el mejora el desempeño de cada uno de los miembros del par y en otros la meta será más difusa como descubrir un nuevo mercado, pero en todos los casos lo importante es intentar alinear el tipo de equipo con el reto a alcanzar.

d).- Establecer métricas.

e).- Seleccionar el directivo adecuado para trabajar con ellos. Por ejemplo un equipo “Ying y Yang” puede obtener los mejores resultados si cuenta con un jefe duro que no se ocupa mucho de la salud emocional del equipo.

f).- Mantener una actitud vigilante. De esta forma podremos detectar a los equipos que tienen éxito y colocarlos en situaciones que mejor se adapten a sus habilidades.

g).- Crear oportunidades para acercar a las personas y  formen equipos de forma espontánea.

h).- Llevar un registro de su existencia, tanto de sus éxitos como de sus fracasos. Si consideramos que cada equipo es una combinación única de personalidades, características estructurales y desempeño distintos debemos mantener un registro de todas esas variables y utilizarlas para ir creando equipos con mayores posibilidades de éxito.

i).- Gestionar las transiciones. Los equipos experimentan ciclos a lo largo de su  vida por lo que pueden comportarse de forma muy diferente al inicio, en la cumbre de su actividad o en su etapa final. Un buen directivo debe identificar estas fases mientras ocurren para ajustar su estrategia de comunicación, motivación, recompensa o sanción adecuadamente. 




miércoles, 26 de julio de 2017

EL CABALLO DE TROYA: CÓMO ESCONDER NUESTRAS INTENCIONES REALES


Shane Parrish en Farnam Street del pasado 11 de julio plantea que si queremos extender una idea o propiciar cambios deberíamos aprender de los antiguos griegos.

La historia del caballo de Troya es seguramente la más famosa de los mitos griegos. Odiseo (Ulises) al ver que la guerra de Troya parecía no tener fin tuvo una idea para intentar ganarla. Los troyanos consideraban a los caballos como animales sagrados, por lo que los griegos construyeron un caballo con madera de cornejo (árbol sagrado), para que fuese aún más irresistible y en él se escondieron Ulises y un grupo de soldados mientras el resto del ejército griego parecía que abandonaba el asedio. Después de un debate en el que los troyanos discutieron si se podían fiar o no de los griegos introdujeron el caballo gigante en el interior de la ciudad y se dedicaron a celebrar el final de un sitio de 10 años. A medianoche cuando estaban los troyanos borrachos Odiseo y sus hombres salieron, mataron a los guardias y abrieron las puertas de la ciudad  para que entraran las tropas griegas.

Mito o realidad el hecho es que la historia del caballo de Troya ha sobrevivido durante más de 15.000 años lo que indica su poder y utilidad como modelo mental. El hecho de que haya perdurado durante siglos puede deberse a que no sólo es una historia sino que es, también, una parábola, una metáfora y una invitación a ser ingeniosos y a pensar de forma original.

Si la consideramos  como un modelo mental se puede utilizar esta historia en multitud de disciplinas y situaciones y se puede emplear tanto con fines buenos como malos. Por ejemplo en el campo del marketing debemos ser conscientes de que vivimos en un mundo donde estamos recibiendo mensajes de marketing constantemente a cualquier hora. Como los troyanos escondiéndose dentro de su ciudad hemos aprendido a evitar esos mensajes, por ejemplo  tirando las cartas de propaganda sin abrir, marcando como spam a diversos correos, etc.

Para obtener nuestra atención los expertos con frecuencia usan una técnica similar a la del caballo de Troya  y nos ofrecen aparentemente un  regalo, como un libro gratis o un cupón descuento.

Muchas lecciones de marketing se pueden extraer del mito original, entre ellas tenemos:

a).- Los griegos eligieron un objeto que apelaba a creencias de sus enemigos al utilizar una criatura y un tipo de madera sagradas para estos. Del mismo modo los expertos en marketing deben buscar un regalo que encaje con su audiencia y que resulte atractivo para sus intereses básicos.

b).- Los griegos emplearon un pensamiento innovador al inventar una táctica que era nueva y por tanto inesperada. Si hubiesen vuelto a utilizarla no habrían tenido éxito una segunda vez, ya que cuando una técnica de marketing se vuelve reconocible su impacto decae. Pero cuando son nuevas muchas personas se sienten atraídas por las ofertas. Entre los ejemplos de marketing estilo “caballo de Troya” tenemos:

1.-Ofrecer el primer capítulo de un libro gratis a aquellos que se unen a una lista de correo. Después de leerlo y de recibir sucesivos mensajes estableciendo una conexión con el autor nos sentimos más predispuestos a comprar el libro.

2.- Crear un blog de alta calidad gratis para que todos lo disfruten. Una vez que el blogger ha conseguido tener un público fiel que le considera un experto el marketing puede empezar.

3.- Obtener los mayores beneficios de vías que no parecen ser el objetivo principal del negocio, como ocurre por ejemplo en el caso de las firmas de alta costura a través de los perfumes y no de la ropa o de los restaurantes por el consumo de alcohol.

4.- Generando contenidos virales asociados a una marca que las personas van a compartir por ser interesantes y divertidos.



En su libro “Permission marketing”, Seth Godin mantiene que cuando dejamos que las personas entren en nuestro buzón de entrada estamos dejando que entren en nuestra ciudad y que pueden hacerlo por razones buenas o malas.

Otro efecto del “caballo de Troya” es el que le liga al “efecto Benjamin Franklin”. Éste es un fenómeno psicológico por el que terminan gustándonos las personas a las que les hacemos favores. En ocasiones nos encontramos en situaciones en las que tenemos que establecer alianzas con personas a las que les desagradamos o que simplemente no nos conocen. En este caso les pedimos un favor y éste, esencialmente, se va a convertir en el “caballo de Troya” que va a conseguir abrirnos puertas y que ganemos el respeto, la amistad y la consideración de esas personas. Pedir un favor indica que respetamos a la otra persona y que consideramos que poseen algo de lo que nosotros carecemos, por lo que estamos utilizando una forma de adulación que sirve como un regalo. Una vez que han aceptado y nos hacen el favor podremos equilibrar la situación.

Benjamin Franklin en su autobiografía relataba como había utilizado esta estrategia durante su tiempo de legislador: “Habiendo escuchado que X ( un rival que detestaba a Franklin) poseía un libro muy escaso y curioso le escribí una nota expresándole mi deseo de poder ver ese libro y pidiéndole el favor de que me lo prestase durante unos pocos días. Me lo envío inmediatamente y se lo devolvía al cabo de una semana con una nota agradeciéndole efusivamente el favor. La vez siguiente que coincidimos se dirigió a mí y me habló (cosa que nunca antes había hecho) con gran educación y me manifestó su disposición para servirme en cualquier ocasión. Nos convertimos en grandes amigos y la amistad continúo hasta su muerte”.


Robert Green muestra cómo  utilizar las tácticas estilo “caballo de Troya” de diversas maneras en su libro  “The 48 laws of power” con el fin de esconder nuestras verdaderas intenciones bajo la fachada de un determinado comportamiento para conseguir objetivos, como por ejemplo: “ utilizar la sinceridad selectiva y el razonamiento para desarmar, teniendo en cuenta que un movimiento sincero y honesto puede cubrir docenas de deshonestos. Una actitud abierta y generosa puede hacer que los demás bajen la guardia y una vez hemos hecho un hueco en sus armaduras podemos manipularles y engañarles como deseemos “. Es importante mantener la alerta para detectarlas y no dejarnos engañar por ellas.

domingo, 23 de julio de 2017

EL LIDERAZGO DEFINITIVO. LAS COMPETENCIAS BÁSICAS DE UN LÍDER

BrigetteTassa Hyacinth, en “The ultimate leader. Learning, leading and leaving a legacy of hope”, que estamos comentando, plantea que la integridad es uno de los atributos clave de un buen líder. Las investigaciones sobre liderazgo han mostrado de forma consistente que la integridad es uno de los rasgos de carácter más importantes en un líder respetado. La autora la define como la adherencia a principios morales y éticos y a la honestidad. Se caracteriza por alinear los valores y creencias de la persona con sus palabras y actos. Conlleva el compromiso profundo con hacer lo correcto por las razones correctas. Abraham Lincoln, el presidente estadounidense más reconocido por su integridad decía: “El gran liderazgo es un producto de un gran carácter y por esta razón el carácter es importante”.

Las decisiones y elecciones que hacemos “a puerta cerrada” cuando nadie nos ve definen las bases de nuestro carácter. Nuestro compás moral debe ser capaz de distinguir lo que es correcto de lo que no lo es. Zig Ziglar mantiene que: “Con integridad no tenemos nada que temer ya que no tenemos nada que ocultar. Con integridad haremos lo correcto por lo que no tendremos ningún sentimiento de culpa”. Los líderes en la actualidad tienen que vivir en un a casa de cristal y por tanto ser transparentes y responsables por todo lo que hacen y dicen, por lo que las honestidad y la integridad se han convertido en cualidades esenciales para su supervivencia.




Los líderes con integridad inspiran confianza a los demás. En el mundo de las organizaciones es una necesidad ya que nuestra habilidad para influenciar no se basa exclusivamente en la inteligencia o en nuestras capacidades sino que se basa en la confianza y esta requiere integridad, que es el fundamento de la influencia verdadera y duradera.

Existen dos componentes críticos para la integridad:

a).- La adherencia a principios éticos. No consiste solo en el cumplimiento de una ley o regla sino que implica el comprender la razón por la que existe.

b).- La búsqueda de un estándar establecido. Nadie es perfecto. Todos cometemos errores, pero aquellos que actúan con integridad los reconocen e intentan avanzar para realizar lo correcto.

Una investigación realizada por “The Institute of Leadership and Management” mostró que aunque el 83% de los directivos decían que sus organizaciones tenían definidos sus valores, sólo en el 38% de los casos consideraban que se encontraban alineados con ellos y hasta un 63% de los encuestados creían que en alguna ocasión se les había pedido actuar en contra de ellos. Nuestra visión y nuestros valores deben trabajar al unísono. El problema con la integridad surge cuando nos preguntamos “¿Cómo puedo conseguir lo que quiero?” en lugar de “¿Cómo puedo conseguir lo que quiero y ser la persona que quiero ser? La persona que queremos ser es más importante que las cosas que creemos que queremos conseguir.

Integridad significa:

1.- Liderar con el ejemplo. No podemos establecer políticas que los profesionales deben seguir y no actuar conforme a ellas nosotros.

2.- Defender lo que es correcto.

3.- Mantener nuestra palabra. Respetar nuestras promesas y estar cuando los demás nos necesiten.

4.- Preocuparnos por el bien común.

5.-Ser honestos cuando nadie nos mira.

6.- Hacer lo que es correcto aunque no sea popular.

7.- Mantener la lealtad ante la tentación o dificultades.

8.- No comprometernos con algún principio que no consideremos correcto aunque nos lo pidan.

9.- Tomar decisiones justas.

10.- Comunicar con honestidad y sinceridad.

11.- Reconocer a los profesionales cuándo y dónde sea  necesario.

12.- Mantener consistencia entre nuestras palabras y acciones.

13.- Tratar a todos con respeto.

Actuar con integridad como líder significa que en muchas ocasiones no vamos a ser muy queridos porque hacer lo correcto no es siempre lo más popular. La integridad supone actuar de forma consistente de acuerdo a unos principios independientemente de quién nos esté viendo. La consistencia es un factor importante en el marco de la integridad. Las personas necesitan consistencia para saber dónde se encuentran y qué pueden esperar, quieren un líder que practique lo que predica y que mantiene sus promesas.

La integridad se va construyendo con el tiempo, no de un día para otro. Comienza con un acto pequeño y se va desarrollando a partir de él creando una reputación de confianza y honestidad. Si somos deshonestos en los asuntos pequeños es muy probable que también lo seamos en los grandes, ya que empieza como una pequeña bola de nieve y sin darnos cuenta se convierte en una avalancha.
Si lideramos durante mucho tiempo nos enfrentaremos a diversos dilemas morales, pero la integridad debe estar siempre presente en nuestra mente. La honestidad genera confianza y fortalece nuestro carácter. La deshonestidad puede ser estresante y necesita ser mantenida. Si no tenemos nada que ocultar estamos en paz porque no tenemos que vivir una doble vida o contar historias falsas. No tenemos que olvidar que el carácter se construye a lo largo del tiempo y en los pequeños momentos. Las aparentemente triviales decisiones que tomamos cuando nadie nos observa van a marcar nuestro carácter.

COMPETENCIAS BÁSICAS DE UN LÍDER

La autora concluye que para que un liderazgo sea eficaz y tenga garantías de éxito debe contar con un líder que posea una serie de cualidades y competencias, entre las que destaca:

1.- Autenticidad. Como ya hemos visto en una entrada anterior es fundamental a la hora de dirigir pues ayuda a generar confianza lo que fomenta el apoyo de los colaboradores y el incremento del desempeño de los equipos.

2.- Coraje. Un líder debe ser valiente y tomar decisiones, enfrentarse a los retos, buscar feedback, ser responsable de los resultados y exigir que sus profesionales también lo sean. Los colaboradores quieren líderes con decisión, que interpreten las situaciones de forma racional y con inteligencia emocional, que irradien seguridad y que sean capaces de arriesgarse.

3.- Capacidad de comunicación y escucha activa. El liderazgo se apoya en la influencia por lo que el poseer buenas habilidades de comunicación resulta esencial. Siempre hay que mantener al equipo informado de forma abierta y honesta, así como escuchar con la intención de comprender, teniendo en cuenta que la comunicación es un proceso de dos direcciones en el que nos tenemos que asegurar que hemos sido entendidos y que aceptamos el feedback. En este sentido la autora recomienda:

a).- Preparar el medio de comunicación, teniendo claro cuál es su objetivo y lo que realmente queremos transmitir.

b).- Decidir el canal de comunicación que vamos a emplear teniendo en cuenta las preferencias de nuestro interlocutor.

c).- Procurar transmitir el mensaje confirmando que el receptor lo entiende.

d).- Recibir feedback sobre el mismo, manteniendo una mente abierta.

e).-  Evaluar la eficacia de la comunicación, analizando si han existido barreras para que nuestro mensaje llegue claramente a los receptores.

f).- Adoptar medidas correctoras si lo estimamos apropiado.

4.- Determinación. Es el deseo de hacer el trabajo e incluye características tales como iniciativa, persistencia y empuje. En el caso de los líderes implica que éstos creen sus causas y estén decididos a que salgan adelante. Requiere la capacidad de no rendirse  a pesar de los obstáculos que se puedan ir presentando, por lo que el compromiso es fundamental, así como la paciencia y la persistencia para alcanzar los objetivos marcados.

5.- Inteligencia emocional. Incluye, entre otras, las siguientes habilidades: la capacidad de entender nuestra respuesta emocional ante las situaciones y ante los sentimientos y emociones de los demás, la habilidad de autogestionarnos y automotivarnos, la capacidad de empatía y las habilidades para expresar nuestras emociones y para comunicarlas eficazmente.

6.- Flexibilidad. Ésta promueve la creatividad y facilita la mejora. Las organizaciones atraviesan diversos ciclos en su evolución y los líderes flexibles se encuentran mejor preparados para efectuar las transiciones de los equipos a través de los cambios.

7.- Gratitud. Liderando con una actitud de agradecimiento permite apreciar las pequeñas contribuciones y reconocerlas.

8.- Humildad. Los verdaderos líderes se caracterizan por preferir servir a ser servidos y utilizan su poder para ayudar al desarrollo de los demás.

9.- Inspiración. El líder inspirador es capaz de crear un sentimiento de dirección y de propósito en sus profesionales para lograr alcanzar las metas fijadas imprimiendo esperanza y optimismo en la organización.

10.- Sentido del humor. Una buena actitud atrae a las personas. Los profesionales prefieren  tener líderes que muestran que tienen un gran sentido del humor porque entre otras cosas minimiza las diferencias de estatus que existen y promueve la interacción. Los líderes que utilizan el humor hacen que los que les rodean se sientan más cómodos en su presencia.

11.- Conocimiento. Los líderes deben mostrar competencia y tener un amplio conocimiento sobre el sector en el que se mueve para poder tomar buenas e informadas decisiones. Deben tener una actitud de aprendizaje continuo para sobrevivir a los competidores y para gestionar el cambio.

12.- Generosidad. El líder debe sentir un genuino interés por el equipo que incluye el respeto y apreciación de cada uno de sus integrantes.

13.- Integridad, sentido de responsabilidad  y nobleza, como hemos analizado al comienzo de la entrada.

14.- Responsabilidad social. Los grandes líderes no solo se centran en su organización y en sus profesionales sino en la sociedad en su conjunto y se preocupan por hacer una contribución significativa.

15.- Visión. Los mejores líderes son capaces de crear una visión que proyecte optimismo y que inspire a los demás a trabajar para alcanzarla. Infunden pasión y energía a su trabajo y en el de aquellos a los que lideran.

16.- Capacidad para unir. Los grandes líderes construyen grandes equipos. Trabajan para unir y no para dividir y construir puentes es uno de sus principales objetivos. Se esfuerzan por conocer a sus colaboradores y en averiguar que les mueve y cuáles son sus valores para ayudarles a que puedan dar lo mejor de sí mismos.

17.- Sabiduría. Es fundamental para el liderazgo ya que es la aplicación eficaz del conocimiento. Es discernimiento, discreción, entendimiento y visión.

18.- Entusiasmo. Es uno de los más poderosos motores para lograr el éxito. No se puede conseguir nada grande sin entusiasmo que nos va a dar la energía necesaria para seguir siempre adelante. Los líderes se centran en las oportunidades y no en los problemas, no se sientan y esperan pasivamente a que las cosas ocurran o a que alguien actúe. Actúan mientras los demás esperan y son capaces de ver el vaso medio lleno y no medio vacío.