miércoles, 15 de marzo de 2023

CÓMO VENCER LA ANSIEDAD

 


Morra Aarons – Mele en la edición de marzo- abril de Harvard Business Review plantea que un sorprendente número de personas exitosas están con frecuencia consumidas por la ansiedad. Padecen lo que los psicólogos llaman “trampas del pensamiento”  y se preocupan al pensar en  los peores escenarios posibles y en cualquier cosa, por nimia que sea, que pueda ir mal. Se regodean con los errores y se comparan desfavorablemente con los demás. Se centran en el feedback negativo, rechazando los halagos, favoreciendo el que no veamos las cosas con claridad, nos comuniquemos eficazmente o tomemos buenas decisiones basadas en la realidad, con las consecuencias negativas sobre nosotros y nuestros equipos.

Esta ansiedad, también, puede ser beneficiosa ya que fomenta el trabajo duro y el logro, pero si no se controla tendrá los efectos negativos mencionados, entre otros.

Las trampas del pensamiento son muy comunes entre las personas ansiosas y para vencerlas primero hay que identificarlas. Entre ellas tenemos:

1.- Pensamiento todo o nada. Tendencia a considerar las cosas como blanco o negro, por lo que, por ejemplo, si una situación no es totalmente perfecta creemos que es un fracaso. Una forma de vencer este pensamiento es reemplazar el o por y, por lo que una situación tendrá buenos y malos momentos.

2.- Etiquetar. Es una forma extrema de la anterior en la que en lugar de reconocer que hemos cometido un error nos asignamos una etiqueta negativa: “soy un perdedor”. Cuando la fuente de un problema pensamos que está en el carácter de la persona y no en su pensamiento o conducta estamos sugiriendo que la situación no puede mejorar. Si pensamos que somos u otros son inherentemente malos: “soy un fracaso”, en lugar de una persona o personas normales que cometen fallos o toman malas decisiones: “ocasionalmente me equivoco”, esencialmente nos hemos rendido.

Para combatir esta trampa debemos emplear un pensamiento equilibrado para examinar las causas a favor y en contra de nuestras presunciones. Por ejemplo qué evidencias tenemos de que somos idiotas, si es por un error cometido describirlo y preguntarnos si  un solo error es realmente una prueba de que somos idiotas, lo cual, evidentemente, no es cierto. Posteriormente podemos buscar evidencias de que no somos idiotas, analizando nuestras competencias y habilidades.

3.- Llegar a conclusiones rápidas. Puede tener dos versiones: lectura de  la mente, en la que arbitrariamente concluimos que alguien está reaccionando negativamente ante nosotros: “Creo que me odia”, “piensa que no merezco la promoción”, etc, y  lectura de la fortuna, que implica pensar que las cosas van a ir mal, aún sin pruebas, lo que puede conducir a la inacción: “¿para qué me voy a preocupar?”

Se puede contrarrestar esta trampa con la verdad, preguntándonos si tenemos acceso a los pensamientos más íntimos de los demás o si podemos predecir el futuro.

4.- Centrar nos en las posibles catástrofes., llegando a los peores escenarios posibles sin ninguna evidencia. El catastrofista se pone en el peor escenario posible independientemente del tema. Si encontramos dificultades para salir de la irracionalidad podemos tratar de detener la espiral mental pidiendo, por ejemplo, la opinión de un observador imparcial que me pueda convencer o procurando centrar nuestra atención en lo que podemos hacer en el futuro próximo y no a largo plazo.

5.- Filtraje mental por el que seleccionamos un solo detalle negativo y nos centramos exclusivamente en él, con lo que nuestra visión de la realidad se oscurece. Una forma de combatir esta trampa consiste en registrar nuestros logros y los reconocimientos recibidos, lo que nos dará un aprueba objetiva de que hacemos un buen trabajo.

6.- Desechar lo positivo. Es parecida a la anterior pero por ella descartamos los éxitos atribuyéndolos a la buena suerte  o a que cualquiera los podría alcanzar. Puede causar graves problemas si hace que evitemos repetir un éxito o probar algo nuevo.

7.- Las afirmaciones “debería”: “debería estar en un puesto más avanzado en mi carrera”, “No debería ser tan difícil avanzar en esta organización” o “debería haberlo sabido”, por ejemplo. Esta trampa muy común ocurre cuando la realidad no ha cumplido nuestras expectativas. Pueden dañar nuestra motivación ya que nos hacen sentir frustrados en lugar de animarnos a efectuar cambios para ir hacia nuestras metas.

8.- Comparación social. Resulta particularmente pernicioso si produce afirmaciones fatalistas: “ella siempre ganará más dinero, hará más ventas, etc”. En el trabajo el resultado es una competitividad insana y ansiedad incrementada, lo que interviene negativamente en la colaboración y el desempeño colectivo. Para neutralizarla podemos convertir la comparación en curiosidad y plantearnos por ejemplo ver lo que hacen e intentar hacerlo o darnos cuenta de que no es lo que queremos hacer.

9.- Personalización y culpabilizar. Son expresiones opuestas del mismo error de pensamiento. La primera se produce cuando nos sentimos responsables de acciones que están fuera de nuestro control y la segunda cuando atribuimos el problema solo a los demás.

La respuesta más sana consiste en reconocer que la verdad está seguramente en la mitad o que al menos requiere más investigación.  

10.- Ruminación. Implica pensamientos obsesivos, repetitivos sobre eventos negativos en el pasado, sobre problemas que tenemos en el presente o sobre otros que anticipamos en el futuro. Una forma de interrumpirla consiste en escribir nuestros pensamientos de forma que podamos ver cuando son ilógicos o irracionales.

11.- Razonamiento emocional: “lo siento por lo que debe ser verdad”. En el trabajo puede hacer que nos sintamos desbordados por nuestra carga de trabajo por lo que pensamos que no somos capaces de gestionar nuestro trabajo. El problema es que se puede convertir en una profecía autocumplida por lo que debemos sacar esos pensamientos de la cabeza por ejemplo hablando con un observador imparcial.

Algunas prácticas pueden ayudar a evitar estas trampas. Entre ellas tenemos:

a).- Convertir la ansiedad en una aliada al facilitarnos información sobre qué nos preocupa. Al identificar la fuente podemos actuar con intención.

b).- Practicar la autocompasión. Reemplazando el auto-  juicio por la Auto – amabilidad puede reducir la ansiedad. Si nos enfocamos hacia nosotros mismos de forma más positiva, nos sentiremos mejor, pensaremos con más claridad y podremos escapar a las trampas del pensamiento. Para ello podemos pensar en algo que hemos hecho bien recientemente y reconocer que hemos hecho un buen trabajo , procurando sentirlo.

c).- Mirar con humor. Algunas trampas son verdaderamente divertidas si las seguimos hasta su conclusión lógica. Por ejemplo ¿puede ser posible que nuestra compañía no haya alcanzado sus metas de ventas exclusivamente por nuestra culpa? Evidentemente no.

d).- Hacer ejercicio y mover el cuerpo.

e).- Probar meditación guiada.

f).- Decir no. Interrumpir el pensamiento.

 

domingo, 12 de marzo de 2023

CÓMO CREAR UNA CULTURA DE RESULTADOS EN UN ENTORNO LABORAL AMIGABLE

 


Friederike Fabritius en “The Brain – friendly workplace. Why talented people quit and how to get them to stay”, que estamos comentando, plantea la importancia de establecer una cultura basada en resultados y no en la presencia.

En 1914 Henry Ford tomo una iniciativa que cambió la vida de los trabajadores en Estados Unidos. En ese momento los trabajadores en las industrias trabajaban 16 horas al día, 6 días a la semana y sin vacaciones pagadas. Pero, la nueva tecnología de Ford Motor Company, la línea de montaje, estaba facilitando un enorme incremento de la productividad. Bajo la presión de los sindicatos la empresa duplicó la cuantía de los salarios y redujo el horario laboral a 8 horas al día, 5 días a la semana, en 1926.

Henry Ford pensó que de esta forma atraería a los mejores y más innovadores trabajadores y acertó. También creía que de esta forma se reducirían los accidentes laborales y otros problemas derivados de la fatiga y también acertó. La empresa floreció y captó un 61% de la cuota del mercado en 7 años y casi 100 años después se mantiene como uno de los 10 principales constructores de automóviles del mundo.

En la actualidad nuestra nueva “línea de montaje” se encuentra en los ordenadores, software e internet conectándolos. Vivimos una época de enormes ganancias en la productividad de los trabajadores, pero la mayor parte de ellos están trabajando más horas que nunca. Por esta razón, muchas organizaciones están apostando por una cultura de resultados, centrándose, como Henry Ford hizo en su día, en la productividad de los trabajadores, en lugar de en el número de horas que dedican al trabajo.

Por ejemplo, reduciendo la jornada diaria de trabajo a 5 horas, tendremos más facilidad para concentrarnos. En su libro: “Scarcity: Why having too little means so much”, Sendhil Muillanathan y Eldar Shafir explican que tener menos tiempo incrementa los periodos de productividad, ya que cuando la escasez captura nuestra mente nos aumentamos nuestra atención y eficiencia.

La cultura de los resultados se centra, pues, en los resultados del empleado y no en cuántas horas permanece en el trabajo. Elimina la pérdida de tiempo en el trabajo y se centra en la medición de resultados concretos.

Como ejemplo tenemos la iniciativa puesta en marcha en el verano de 2019 por Microsoft Japón: una experiencia piloto llamada “ El reto de la elección de la vida laboral”, una semana laboral de 4 días, que logró elevar las ventas en un 40% con respecto a periodos de tiempo anteriores similares.  Microsoft Japón cerró sus oficinas todos los viernes durante el mes de agosto , recibiendo sus profesionales la misma remuneración que durante las semanas de 5 días. La empresa impuso, también, una limitación a las reuniones: no podían exceder los 30 minutos de duración y se fomentaban las comunicaciones on line sobre las reuniones presenciales. La compañía informó de un crecimiento del 39,9% en las ventas en relación con las correspondientes a agosto del año anterior, el consumo de electricidad bajó en un 23,1% y el de páginas impresas, por ejemplo, cayó en un 58,7% (entre otras curiosidades).

Desgraciadamente la mayor parte de los trabajadores en las organizaciones están atrapados en una cultura que equipara muchas horas extra con productividad, especialmente en el caso de directivos y ejecutivos para los que la norma son las semanas de 60 a 80 horas de trabajo si quieren ser considerados para bonificaciones o promociones.

Nuestras mentes no están diseñadas para esto. Las personas solo somos verdaderamente productivas una media de tres horas en una jornada laboral de 8 horas. Trabajar más de 8 horas no incrementa la productividad. Después de tres horas muy concentrados necesitamos tomar un descanso para rellenar los niveles de nuestros neurotransmisores.

El adulto medio tiene un periodo máximo de atención de aproximadamente veinte minutos. Podemos volver a enfocar nuestra atención en la misma actividad de forma repetida, pero lo normal es que la atención vaya decayendo. Para explicar las razones por las que los humanos estamos programados de esta forma tenemos que retroceder en el tiempo:

Durante gran parte de las historia de la humanidad se trabajaba bastante menos que en la actualidad según el antropólogo James  Suzman. Casi en el 95% de la historia humana en la tierra los humanos eran cazadores nómadas que trabajaban aproximadamente 15 horas a la semana. Nuestros antepasados tenían que estar muy concentrados mientras seguían y cazaban a sus presas. Después de la tensión de la caza volvían a casa para festejar sus logros y descansar, periodo que nuestras mentes necesitan ahora tanto como en la antigüedad, ya que no debemos estar activos todo el día sin descansos.

Nuestros antepasados cazadores, según Suzman, estaban bien alimentados, se sentían satisfechos y vivían más años que aquellos que lo hacían en sociedades más agrícolas. Al tener tiempo  libre lo dedicaban a actividades como componer música, explorar, decorar sus cuerpos y socializar.

Hace aproximadamente 12.000 años los humanos comenzaron a cultivar semillas salvajes y a pastorear rebaños de cabras salvajes, lo que permitió que se desarrollasen asentamientos permanentes. Pero las familias de granjeros todavía trabajaban menos horas que un ejecutivo actual ya que el trabajo seguía a los ciclos de las estaciones y los inviernos eran tiempo de mayor descanso. Los campesinos ingleses trabajaban entre 150 y 180 días al año según Juliet Schor en “The overworked American: the unexpected decline of leisure” . los hombres, las mujeres y los niños trabajaban juntos en cualquiera de las tareas que se debían realizar. El hogar y el trabajo estaban en el mismo lugar y nuestras mentes fueron evolucionando en este entorno familiar/tribal.

Fue durante la era industrial cuando las personas empezaron a trabajar horas en exceso alejadas de sus familias. Las corporaciones nacieron en los Estados Unidos en el siglo XIX porque las pequeñas granjas familiares y otros negocios necesitaban capital  para expandirse y aunque habían surgido también en otros países como Inglaterra y Países Bajos fue en Estados Unidos donde más se desarrollaron.

La autora sugiere que los entornos laborales corporativos ejercen tanta presión y exigen tantas horas a sus ejecutivos porque sus sistemas mentales suelen ser los dominados por niveles altos de dopamina y testosterona. Estos profesionales adoran la actividad constante, duermen poco y hacen gala de seguir adelante cuando los que tienen otros sistemas mentales se encuentran al borde del colapso. Pero su salud se resiente, como se evidencia por el alto número de ataques cardiacos y otras crisis de salud que sufren los ejecutivos de alto nivel. Un estudio realizado en 2021 por La OMS encontró que 745.000 personas fallecieron en 2016 como consecuencia de ataques cardiacos como resultado directo de trabajar más de 50 horas a la semana. Los investigadores concluyeron que las personas que trabajan más de 55 horas a la semana incrementan en un 17% su riesgo de padecer una enfermedad cardiaca, en relación con los que trabajan 35 horas a la semana. El estudio atribuye este incremento del riesgo en parte al estrés asociado con las largas horas de trabajo y en parte a los malos hábitos que las personas adoptamos cuando estamos saturados de trabajo.

Los ejecutivos erróneamente asumen que requerir a los profesionales que dediquen más horas conduce a una mayor productividad y beneficios, pero no se dan cuenta de que no están contratando a profesionales muy bien preparados para que coloquen ruedas en un coche todo el día. Los trabajos actualmente en las corporaciones implican reflexión,  planificación y predicción, innovar y resolver problemas si quieren continuar siendo innovadoras y garantizar su supervivencia.

 Fabritius propone para mejorar la productividad seguir las siguientes recomendaciones en relación con los trabajadores:

a).- Insistir en la necesidad del descanso y de las horas recomendables para un sueño reparador y facilitar que los profesionales pueda tenerlo.

b).- Incentivar y reservar tiempo para el ejercicio físico y para una alimentación sana.

c).- Crear un entorno laboral tranquilo y sereno.

d).- Fomentar el apagado de móviles y la no lectura de correos durante periodos de tiempo establecidos para aumentar la concentración en el trabajo.

e).- Promover los descansos, como pequeños paseos para favorecer el flujo de dopamina hacia el cerebro.

El teletrabajo parecía una buena alternativa a la cultura de la presencia pero después de la experiencia en la pandemia se ha visto que no lo es. Un estudio de la OMS encontró que en este tiempo los teletrabajadores en Estados Unidos, Reino Unido, Austria y Canadá  añadieron una media de dos horas y media diariamente a su jornada laboral.

La autora sugiere seguir una serie de pasos para realizar experiencias piloto sobre cómo acortar la jornada laboral diaria o semanal. Éstos son:

PASO 1: COMENZAR CON UN PILOTO

Empezar con un programa piloto pequeño permite controlar el “experimento”. Si no funciona se puede revertir sin muchas quejas de los trabajadores.

PASO 2: ESTABLECER REGLAS QUE IMPULSEN LA PRODUCTIVIDAD

Entre ellas: no mantener actividad en las redes sociales durante las horas de oficina y apagar los móviles, mantener a mínimos las conversaciones banales, no realizar llamadas personales en horas de trabajo y mantener el silencio en las áreas designadas como “espacio silencioso", reservando zonas especiales en las que los trabajadores puedan hablar sin molestar a sus compañeros.

PASO 3: MEDIR LOS RESULTADOS

Informar que las medidas no buscan reducir los salarios ni  los beneficios y que los trabajadores que no tengan los resultados acordados. Podrán ser  despedidos.

Monitorizar a través de indicadores de desempeño claves como productividad, ingresos, satisfacción del cliente, retención del cliente y profesional y bajas laborales. Si son buenos existen argumentos sólidos para seguir adelante y si son malos se pueden ajustar las medidas o volver a la situación anterior.

PASO 4: LIMITAR LAS REUNIONES

Según MIT Sloan Management Review los ejecutivos dedican una media de 23 horas a la semana a reuniones.

El objetivo es transformar las reuniones en eventos útiles realmente y para ello podemos, por ejemplo,  programar reuniones con una duración similar o inferior a 15 minutos, invitar solo a las personas que añaden valor a la misma, empoderar a los profesionales para que si detectan que su presencia no añade valor abandonen la reunión, utilizar un medidor de tiempo para que las intervenciones no superen, salvo excepciones muy justificadas, los dos minutos y ver si podemos reemplazarlas por un correo.

PASO 5: ACABAR CON LA DISPONIBILIDAD 24 HORAS AL DÍA

Dejar de pedir a los profesionales que estén disponibles por teléfono o e – mail las 24 horas del día, ya que es invasivo, disruptivo para sus vidas y no es necesario. En lugar de eso comunicar  a los clientes el horario de los empleados y cómo ponerse en contacto con ellos. Establecer los mismos límites a la comunicación entre los profesionales y sus jefes.

PASO 6: UTILIZAR LA TECNOLOGÍA PARA INCREMENTAR LA EFICIENCIA

Automatizar todas las tareas que sean posibles. Esto es clave para lograr una mayor productividad en menos tiempo. Por ejemplo creando tutoriales on line en el apartado de servicio al cliente en  la página web de la empresa para ayudar a los clientes a encontrar respuestas sin tener que recurrir a los empleados.

PASO 7: SER FLEXIBLE

Ser flexible con los profesionales en relación a sus horarios y hacerles saber que, en ocasiones, pueden tener que realizar horas extras si es necesario. Los que tienen niveles altos de testosterona, por ejemplo, puede ser que prefieran realizar más horas, mientras que los que tienen valores altos de estrógeno pueden preferir pasar tiempo con su familia. No hay que penalizar ninguna alternativa siempre que los resultados se obtengan. Establecer las expectativas con respecto a las metas de forma clara pero facilitar gran flexibilidad a los profesionales para alcanzarlas.

 

 

 

miércoles, 8 de marzo de 2023

FEEDBACK PARA LA TOMA DE DECISIONES COMPLICADA DE LOS LÍDERES

 


Narayan Pant en INSEADKnowledge del pasado 6 de marzo plantea que todos los líderes se benefician de tener personas a las que recurrir cuando tienen que tomar decisiones complicadas, pero con frecuencia se muestran reticentes pensando que los demás no conocen todo el contexto o que al ser complicado deberán emplear mucho tiempo en explicar la situación, además del posible problema de la confidencialidad.

Estas razones pueden no ser significativas e inexactas y debemos no apoyarnos en ellas si tenemos que centrarnos en pensar cómo no pedir feedback de otros nos puede ayudar, ya que puede ser que en realidad para lo único que nos van a servir es para no escuchar algo que no queremos oír o posponer lo inevitable.

Una vez que hemos vencido nuestras objeciones para buscar feedback ante decisiones complicadas podemos implementar las siguientes directrices para maximizar el valor obtenido de los consejos:

1.- Pedir feedback a personas que no tengan un interés directo en la decisión

Naturalmente tendemos a cuestionar el valor del feedback procedente de personas que consideramos pueden estar sesgadas, pero desgraciadamente muchas de las personas en nuestro círculo parecerán sesgadas porque pueden ganar o perder algo en función de nuestras decisiones.

2.- Consultar a personas bien informadas

El feedback es más valiosos si procede de personas que al menos tienen algo de información sobre la decisión que queremos tomar. Estos individuos no tienen que ser expertos ( en ocasiones pueden ser perjudiciales debido a su exceso de confianza en sus juicios), pero deben tener perspectivas bien informadas.

3.- Solicitar opiniones independientes

Participantes en experimentos tienden a responder de la forma que piensan que los experimentadores desean, solo para quedar bien y ser agradables. Similarmente los amigos quieren ser agradables y suelen ofrecer a sus amigos aquellas respuestas que piensan que ellos están esperando. Pero el valor del feedback radica en su independencia entre los que lo ofrecen y el que lo busca.

4.- Asegurar un grado razonable de diversidad

La sabiduría de las masas se refiere al descubrimiento de que un grupo de personas independientes e informadas pueden formular juicios de mayor calidad comparando a los de las personas individualmente aunque éstas sean expertas en sus campos. Las condiciones clave para maximizar la sabiduría de las masas incluyen, las ya comentadas anteriormente, independencia e información, suplementadas con un grado razonable de diversidad.

Por ejemplo, profesionales que el autor ha conocido en organizaciones japonesas donde suele existir un a menor diversidad de género y de antecedentes académicos pueden predecir el feedback que sus compañeros les pueden ofrecer, por lo que deben buscar personas de distinto género y formación para que su comprensión de los problemas que tienen que tratar se enriquezca.

domingo, 5 de marzo de 2023

EL EQUIPO QUE TRIUNFA

 


Declan Woods en “The triumphant team. 40 dynamic practices to transform any team” ofrece una serie de prácticas que ayudan a los equipos a trabajar más eficazmente, tener un desempeño mejor y conseguir los resultados que la organización espera.

El autor define el equipo como la colaboración entre un grupo de personas reconocido que aportan sus capacidades individuales y fortalezas al compromiso de trabajar juntas interdependientemente con un propósito común para alcanzar unas metas de  desempeño colectivo de aprendizaje.

ANÁLISIS DEL SIGNIFICADO DE  LOS ELEMENTOS DE UN EQUIPO

Colaboración

Trabajar juntos

Reconocido

El equipo y las personas ajenas al mismo saben quiénes son sus miembros

Grupo de personas

Más de dos personas

Capacidades individuales y fortalezas

El equipo está formado por personas que aportan diferentes habilidades

Compromiso de trabajar juntas

Los miembros están de acuerdo con ello

Interdependientemente

Los miembros del equipo dependen unos de otros para llevar a cabo el trabajo  del equipo para alcanzar sus metas

Propósito común y desempeño colectivo

Elementos que hacen que se aúnen los esfuerzos para que el total sea superior a la suma de las partes

 

Si un trabajo no requiere que distintas personas operen juntas hacia un propósito común no existe la necesidad de crear un equipo y cualquier esfuerzo para construir uno artificialmente va a fracasar.

Los equipos eficaces cuentan con  una serie de factores   que se pueden clasificar en tres categorías:

I.- MOVILIZADORES

1.- Liderazgo, entendido como la forma en que el liderazgo está presente dentro del equipo.

2.- Propósito la razón de la existencia del equipo y su contribución a la organización.

3.- Composición del equipo, incluye los miembros del equipo y las habilidades  que aportan cada uno de ellos.

4.-  Seguridad psicológica o la creencia compartida de que los miembros del equipo pueden asumir riesgos y ser ellos mismos.

5.- Cohesión, representada por la fuerza de la interdependencia entre los miembros del equipo.

II.- FACILITADORES

1.-  Los procesos de las tareas o los pasos que da el equipo para realizar las tareas.

2.- Las comunicaciones o la forma en la que el equipo intercambia información a través de conversaciones.

3.- Colaboración o la manera en la que los miembros del equipo trabajan juntos entre ellos y con los integrantes  de otros equipos.

4.- Conflictos o desacuerdos entre los miembros del equipo basados en un choque de intereses o creencias.

5.- Recursos y oportunidades de desarrollo disponibles para ayudar al equipo en su trabajo.

6.- Aprendizaje o la forma en la que el equipo desarrolla las habilidades de sus miembros y mejora a través del feedback.

III.- IMPULSORES

1.- Orientación a resultados del equipo.

2.- Auto-gestión o la forma en la que los miembros del equipo moderan su comportamiento entre ellos en interés del equipo.

3.- Valor, considerado como la fortaleza para hacer lo correcto para el equipo.

4.- Adaptabilidad entendida como  la habilidad de adaptar el pensamiento del equipo  y su comportamiento.

5.- Creatividad con el fin de desarrollar una cultura dirigida a crear formas radicalmente distintas de atender las necesidades de los grupos de interés.

EL MODELO DE SEIS ETAPAS PARA EL DESARROLLO DE EQUIPOS

1.- Orientación

Incluye el preparar al equipo para comenzar a funcionar, conseguir que los miembros se sientan incluidos y empezar el trabajo.

2.- Resolución

En esta etapa se desarrollan las metas conjuntas del equipo, la seguridad psicológica y se superan conflictos inútiles.

3.- Colaboración

Esta es la fase en la que los miembros aprenden a trabajar de forma interdependiente como un equipo hacia una meta común.

4.- Logro

En este paso es en el que el equipo se convierte en un equipo eficaz y consigue resultados a través del esfuerzo colectivo.

5.- Excelencia

En esta etapa se elevan los niveles de desempeño aún más y se mantiene el éxito del equipo.

6.- Re-orientación

Finalmente llega un periodo de readaptación, de preparación de cierre del equipo o de transición hacia nuevos equipos.

Woods ha incluido una etapa de excelencia para incrementar el nivel de ambición de los equipos y que vayan más allá de tener un desempeño satisfactorio. Cuando los equipos trabajan bien con frecuencia atraen nuevos proyectos y como consecuencia nuevos miembros y recursos.

Normalmente un equipo necesita un periodo de tiempo que oscila entre 6 y 7 meses para evolucionar desde su puesta en marcha hasta ser totalmente eficaz y tener un alto desempeño.

Cada etapa tiene su propia serie de desafíos y estos pueden interferir y evitar el progreso del equipo si no se abordan adecuadamente. No hay que olvidar que los equipos no siempre marchan hacia delante, se pueden atascar o ir hacia atrás en una de las fases de desarrollo.

Nº

Etapa

Descripción

Metas

1

Orientación

Un equipo recién formado se prepara para comenzar a trabajar

Reclutamiento e integración de  los nuevos miembros y asignación de  roles y tareas

Muchos aspectos relacionados con el equipo y su trabajo no son claros en esta etapa

Constituir y poner en marcha el equipo.

Inspirar un sentimiento de pertenencia y lealtad en el equipo.

Garantizar la seguridad de sus miembros para que contribuyan y comiencen a trabajar.

2

Resolución

Los miembros del equipo dejan de preocuparse por encajar como en la fase anterior y buscan ser más independientes

Desarrollar metas, valores y procesos  unificados en el equipo.

Resolver conflictos en el equipo.

3

Colaboración

Las metas del equipo son más claras y la comunicación es abierta

Negociar los roles, prioridades y proceso de toma de decisiones de los miembros del equipo.

Desarrollar relaciones positivas entre los miembros del equipo+

4

Logro

El equipo es eficaz, productivo y obtiene resultados.

Los miembros tienen claros las metas del equipo y trabajan de forma interdependiente para alcanzarlas.

Previamente han resuelto las primeras dificultades por lo que el equipo puede centrar  su energía y esfuerzos colectivos en conseguir resultados.

La calidad y cantidad del trabajo va avanzando en esta etapa de desarrollo.

Continuar el desarrollo de la eficacia del equipo.

Hacer el trabajo bien.

Tomar más decisiones bien informadas.

Mantener la cohesión.

Seguir centrando el foco en los resultados y en el trabajo colectivo.

5

Excelencia

El equipo es muy eficaz y ya está ofreciendo excelentes resultados durante un tiempo.

El equipo encuentra formas para mantener el éxito en el presente y asegurarlo en el futuro.

 

Incrementar el desempeño a niveles más altos.

Encontrar formas de mantener el éxito.

Reclutar e integrar miembros adicionales en el equipo sin que se resienta el desempeño.

6

Re - orientación

Los equipos, aunque sean de alto rendimiento van perdiendo fuerza con el tiempo.

Normalmente pasado un periodo de tiempo alrededor de 12 a 18 meses desde su formación la efectividad del grupo declina y el desempeño se desploma.

Esto es normal pero puede tener efectos significativos sobre el equipo y su desempeño en la organización.

Es el momento para volver a pensar sobre el propósito del equipo, sobre el trabajo que debe realizar y sobre cómo hacerlo.

Actualizar el propósito, miembros, roles, formas de trabajar, procesos y normas del equipo.

Revitalizar el equipo y ayudar a la recuperación de su desempeño declinante.

Preparar al equipo para el cierre mientras sigue realizando su trabajo y mantiene su desempeño.

Ayudar a los miembros a encontrar nuevos equipos y a tener una transición positiva.

 

 

 

Un aspecto clave para el éxito del equipo es el liderazgo. Existen ciertas actividades que el líder no puede delegar en el equipo. Entre ellas tenemos:

a).- Determinar la visión, propósito y metas del equipo.

b).- Decidir quién integra el equipo y cuál va a ser su diseño.

c).- Responsabilizarse del desempeño y eficacia global del equipo.

Una vez que el líder ha definido los “fines” (visión y metas) el equipo puede trabajar en los “medios” o métodos para alcanzar esos fines.

 

miércoles, 1 de marzo de 2023

LOS LÍDERES Y LA RESPONSABILIDAD


 

Pia Lauritzen en strategy+business del pasado 14 de febrero plantea que el liderazgo eficaz se debe centrar en cómo compartir la responsabilidad en lugar de en asumirla o cederla.

Las compañías globales, en la actualidad, requieren líderes que entiendan la necesidad de la responsabilidad distribuida  y de un sentimiento fuertemente arraigado de propiedad a nivel local. De esta forma se obtienen mejores resultados y mayor satisfacción de los profesionales.

Pero simplemente entender la necesidad de una responsabilidad distribuida no es suficiente si los líderes no comprenden lo que significa demostrar responsabilidad ellos mismos. Una forma de mostrar responsabilidad es a través del proceso de hacer  y responder preguntas. La palabra responsabilidad procede del latín responder de , por lo que si los líderes no se hacen preguntas, están evitando que sus empleados tengan este comportamiento y asuman su responsabilidad.

La autora ha identificado tres formas básicas en las que las personas pueden utilizar las preguntas para demostrar responsabilidad y promoverla en los demás. La primera se centra en el que pregunta y sus intenciones al hacerlo, la segunda en la responsabilidad del que receptor de la pregunta de ofrecer una respuesta a la pregunta y la tercera, la más importante, se centra en la co – creación de responsabilidad que ocurre cuando las personas se turnan para hacer y responder preguntas. Utilizando estas tres formas de hacer preguntas los líderes tienen una buena oportunidad de generar una cultura en la que todos se sientan responsables del éxito de la organización. La vía más usada es la segunda, ya que los líderes parece que tienden a responder a más preguntas que las que hacen y suelen sentirse orgullosos de responder rápidamente y con exactitud, sintiéndose avergonzados si están muy ocupados y no pueden ofrecer respuestas satisfactorias a sus profesionales y superiores.

El triángulo mágico de las preguntas puede ser de utilidad. Su premisa consiste en que cuando hacemos preguntas automáticamente activamos nuestra capacidad para considerar nuestra propia posición, para conectar con los demás y para comprometernos con un propósito compartido. Este enfoque correlaciona con las tres formas diferentes de utilizar las preguntas para distribuir responsabilidad:

1.-  “Soy responsable ( de conocer la respuesta correcta)”

Cuando los líderes usan preguntas para asumir responsabilidad ellos mismos, piensan, hablan y actúan de una forma que les pone en el centro de la atención. Las preguntas que hacen están diseñadas a confirmar que los que responden ven el mundo de la misma manera que los líderes, como, por ejemplo: “¿Cuáles son los componentes de una buena campaña de marketing?” los líderes que emplean principalmente las preguntas para asumir la responsabilidad ellos no deben esperar que sus profesionales se sientan cómodos haciendo sus propias preguntas y compartiendo sus perspectivas individuales,

2.- “Eres responsable de ofrecerte tu propia respuesta”

Cuando los líderes utilizan preguntas para imponer responsabilidad a los demás, piensan, hablan y actúan de forma que sugieren que cada individuo necesita encontrar sus propias respuestas y tomar sus propias decisiones. Las preguntas que los líderes hacen son preguntas de coaching diseñadas para que la persona reflexione y se comporte de acuerdo con lo que considera que es correcto. Por ejemplo: “¿Qué puedes hacer de forma diferente para mejorar la colaboración con los compañeros?”

En algunas culturas existe una clara preferencia por este tipo de preguntas. Por ejemplo, cuando un profesor danés hace una pregunta no suele dirigirse a toda la clase sino que a uno de los alumnos que espera que asuma responsabilidad por su propio aprendizaje y desarrollo. Los líderes que prefieren esta estrategia no esperan que sus empleados estén alineados con lo que es importante para que su equipo o la organización tengan éxito, porque cada uno está centrado en tener éxito con su propio proyecto o prioridades.

3.- Somos responsables ( de co – crear la mejor respuesta posible)

Cuando los líderes utilizan las preguntas para reforzar la responsabilidad compartida, piensan, hablan y actúan como si todos estuviesen en la misma onda. Las preguntas que hacen están diseñadas para que todos se concentren en las mismas cosas al mismo tiempo. En las aulas, por ejemplo, cuando los profesores emplean este enfoque no llaman la atención sobre sí mismos o sobre alumnos seleccionados, sino que esperan que todos presten atención y contribuyan al tema. Por ejemplo: “¿Qué sabemos sobre nuestra cadena de valor que puede ayudarnos a realizar las  mejoras necesarias?”

En un proyecto de investigación que observaba el impacto de 15893 preguntas hechas por empleados de 32 compañías la autora encontró que la diferencia entre utilizar “tu” y “nosotros” al hacer una pregunta tiene un impacto profundo en la forma en la que las personas que reciben la pregunta se comportan. Las que usan “nosotros” tienen un mayor índice de respuestas, provocan respuestas espontáneamente más positivas que eran más largas e informativas que el resto de las respuestas e inspiraban nuevas preguntas y conversaciones. Por el contrario las que utilizaban “yo” con frecuencia no obtenían respuestas ni generaban discusiones.

Esto ocurre porque la elección de pronombres que utilizan los líderes señala a quién está asumiendo la responsabilidad. Utilizar “nosotros” va a ayudar a que las personas conecten entre sí y se comprometan con un propósito y responsabilidad compartidas.

Una forma de demostrar lo que es un comportamiento responsable consiste en que los líderes practiquen hacer las cosas pequeñas de forma diferente. Por ejemplo resistiendo la tentación de ofrecer todas las respuestas a todas las preguntas que reciben y en su lugar invitando a los demás a explorar y responder algunas de las preguntas con ellos.

Al utilizar la palabra “nosotros” los líderes pueden mostrar cómo entienden la responsabilidad y dejar sitio para que se discuta para que la conversación no termine con ellos y sus respuestas.