miércoles, 25 de septiembre de 2013

LOS ASPECTOS POSITIVOS Y NEGATIVOS DE LA RIVALIDAD






En el boletín correspondiente al 9 de septiembre de Strategy+Business, Frieda Klotz,  periodista, entrevista a Gavin Kilduff, profesor asociado de Organización y Management en el Leonard N. Stern School of Business de la Universidad de Nueva York  para analizar cómo si no se controlan las situaciones competitivas pueden hacer que afloren tanto nuestros aspectos mejores como peores. 

Kilduff ha estudiado cómo la rivalidad influye en el comportamiento, comprobando su efecto motivador en distintos colectivos de deportistas y en ciudadanos normales. Ha encontrado que la mayor parte de las rivalidades se desarrollan en una de estas tres situaciones:

1.- Los individuos o equipos son muy similares.

2.- Los individuos o equipos están emparejados de forma equitativa.

3.- Los individuos o equipos compiten entre sí de forma repetida a lo largo del tiempo.

Entre los aspectos positivos destaca los siguientes:

a).- Cuando las organizaciones se enfrentan a rivales fuertes, los profesionales que las componen se sienten más comprometidos y son más leales entre sí. 

b).- La presencia de un rival constante ayuda a que se cohesionen los equipos.

c).- Se incrementa la motivación y el desempeño. 

Las desventajas son muchas y entre ellas Kilduff destaca el comportamiento poco ético y deportivo aumenta cuando las personas compiten contra sus rivales. Las personas parece que están dispuestas a hacer lo que sea para lograr una ventaja en esas situaciones. Existe una zona que se puede considerar como “gris” entre el comportamiento ético y el que no lo es que se manifiesta con frecuencia en situaciones de rivalidad por el que según la situación del entorno podemos inclinarnos por uno u otro  tipo de comportamiento. Kilduff ha utilizado  una técnica llamada “priming” en sus investigaciones, que consiste en pedir a las personas que colaboran en las mismas que escriban sobre un rival, durante 5 minutos,  describiendo en qué situación competían y cuáles eran sus sentimientos hacia ellos. Posteriormente analizó cómo el hacer este ejercicio podía influir en el comportamiento. Entre los hallazgos encontró que sólo el hecho de escribir sobre un rival  hace que la persona esté más dispuesta a utilizar argumentos maquiavélicos, del tipo:”Nunca le digas al otro la razón por la que actuaste como lo hiciste salvo que tenga alguna utilidad para ti”, “La mejor forma de manejar al otro es decirle lo que quiere oír”.

Gavin Kilduff destaca que la rivalidad puede beneficiar al desempeño en tareas rutinarias, donde el esfuerzo es realmente importante, más que la habilidad o la precisión y donde la motivación necesita un estímulo. En situaciones en las que la cooperación entre los individuos no es demasiado importante el promover un cierto grado de rivalidad entre los trabajadores puede funcionar. Como ejemplos menciona los departamentos comerciales y de ventas y el telemarketing. 

El lado oscuro es que ciertas tareas en determinados entornos de trabajo facilitan una mayor flexibilidad para que determinados profesionales se embarquen en comportamientos cuestionables si se fomenta la rivalidad, como hemos visto que ha ocurrido, por ejemplo, en la banca. 

Otro problema al que se pueden enfrentar, tanto las personas como  las organizaciones es el de que la rivalidad se centre exclusivamente en otro individuo u organización. Esta obsesión puede ocasionar que se dejen de considerar otros competidores que pueden ser más relevantes para el éxito o fracaso y la preocupación se convierta en disfuncional y nociva. Como ejemplo menciona lo que ocurrió con  los tres principales fabricantes  de automóviles  en Estados Unidos en los años ochenta. Estaban tan ocupados en derrotarse unos a otros que no consideraron a sus competidores japoneses hasta que se  encontraron con que les habían arrebatado gran parte de su cuota de mercado.


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