domingo, 19 de octubre de 2014

JUGAR Y DORMIR. PRÁCTICAS BÁSICAS DE UN "ESENCIALISTA"



Greg Mc Keown, como veíamos en una entrada anterior, en su libro “Essentialism. The disciplinedpursuit of less”, plantea que existen cinco prácticas que nos ayudan a la hora de discernir. Las dos primeras: Espacio para pensar y  tiempo para mirar y escuchar, ya las hemos comentado. La tercera es:

3.- JUGAR. ABRAZAR LA SABIDURÍA DE NUESTRO NIÑO INTERIOR.

La mayoría de las personas, en su niñez, no necesitan que les enseñen a jugar. Saben hacerlo de forma instintiva. Pero cuando nos vamos haciendo mayores nos van introduciendo en la idea de que jugar es infantil, trivial, que es innecesario, una pérdida de tiempo. Esta idea se refuerza en el mundo laboral, ya que las corporaciones modernas nacieron tras la Revolución Industrial que defendía que la razón de la existencia de las mismas era el alcanzar la eficiencia a través de la producción masiva de bienes. Más aún en muchos casos se inspiraron en las organizaciones militares, utilizando su terminología, como por ejemplo cuando hablamos de los trabajadores que están en primera línea o de compañía (unidad militar). Aunque la era industrial está superada muchas de sus estructuras y sistemas persisten en muchas organizaciones modernas.
El juego, considerado como cualquier cosa que hagamos sólo por el mero placer de hacerla, sin que tenga una finalidad concreta, puede parecer una actividad no esencial. Pero el juego es esencial en muchos aspectos. Stuart Brown, fundador del Instituto Nacional del Juego, ha estudiado lo que llama las historias de juego de aproximadamente 6.000 personas y ha llegado a la conclusión de que el juego tiene el poder de mejorar de forma significativa desde la salud individual a las relaciones o a la capacidad de las organizaciones de innovar. Dice:”El juego conduce a la plasticidad cerebral, la adaptabilidad y la creatividad. Nada estimula tanto la mente como el juego”.


Investigaciones realizadas en el mundo animal revelan que el juego es tan crucial para el desarrollo de habilidades cognitivas clave que puede desempeñar un papel en la supervivencia de las especies. Bob Fagan que lleva quince años estudiando el comportamiento de los osos grizzli ha descubierto que los osos que juegan más son los que alcanzan una mayor supervivencia. 

El juego expande nuestras mentes de manera que nos permite explorar y por tanto germinar nuevas ideas o ver las antiguas desde otra perspectiva. Nos hace ser más inquisitivos, más dispuestos a aceptar las novedades, más comprometidos. Es fundamental para los “esencialistas” porque estimula la exploración, al menos de tres formas específicas:

a).- Amplia las opciones que tenemos a nuestra disposición. Nos ayuda a ver posibilidades que de otra forma no habríamos visto y a realizar conexiones que tampoco habríamos hecho. Abre nuestras mentes y ensancha nuestras perspectivas. Como dijo Albert Einstein en una ocasión: 

“Cuando me examino a mí mismo y a mis métodos de pensamiento, llego a la conclusión de que el regalo de la fantasía ha significado más para mí que mi talento para absorber conocimientos útiles”.

b).- El juego es un antídoto del estrés, que es un enemigo de la productividad y que puede llegar a cerrar las zonas creativas, inquisitivas y exploradoras de nuestro cerebro. Todos conocemos la sensación de estar estresados en el trabajo y que de repente todo empiece a ir mal. Hallazgos recientes parecen sugerir que esto se produce porque el estrés incrementa la actividad del área cerebral que monitoriza nuestra emociones (la amígdala), mientras reduce la actividad del área responsable de las funciones cognitivas (el hipocampo), con el resultado de que no podemos pensar con claridad.

c).- El juego tiene un efecto positivo en las funciones ejecutivas del cerebro. Edward M. Hallowell, psiquiatra especializado en investigar el funcionamiento del cerebro, dice: “Las funciones ejecutivas del cerebro incluyen la planificación, priorización, organización, anticipación,  delegación, toma de decisiones, análisis,…., en resumen la mayoría de las  habilidades que  un ejecutivo debe dominar para sobresalir en su labor”.

El juego estimula las partes del cerebro que se encargan tanto en el razonamiento lógico y cuidadoso y en la exploración libre.

Algunas organizaciones innovadoras ya están siendo conscientes del valor esencial del juego. En Twitter se promueve el juego a través de la comedia y fomentan clases y actividades de improvisación para facilitar que sus profesionales amplíen su mente y su capacidad de pensar de forma más flexible, poco convencional y creativa. Otras fomentan el juego a través de sus ambientes físicos: IDEO convoca reuniones en un microbús, en el vestíbulo de Google nos podemos encontrar con un gran dinosaurio cubierto por flamencos rosas, los despachos de los creativos de Pixar están decorados como si fuesen un salón de western o una choza de madera, por ejemplo,….




4.- SABIDURÍA PARA DESCANSAR.

Es la cuarta práctica que recomienda Mc Keown para poder tener la capacidad de discernir adecuadamente. 

Nosotros somos el mayor activo que tenemos para hacer una contribución al mundo. Si no invertimos en nuestra mente, cuerpo y espíritu estamos dañando las herramientas que necesitamos para realizar nuestras mejores aportaciones. Una de las formas más comunes en las que perjudicamos nuestro activo, especialmente en el caso de personas ambiciosas y triunfadoras, es por la falta de sueño y descanso.
Si dejamos que los instintos de la  faceta A de nuestra personalidad se sobrepongan a los demás nos “quemaremos” demasiado pronto. Necesitamos diseñar una estrategia que nos conceda tiempo para nutrirnos, para explorar y desarrollarnos.

Un “no esencialista” cree que dormir es otra carga más en una vida con gran cantidad de compromisos y obligaciones, llena de ocupaciones que no siempre resultan  productivas. Los “esencialistas” en cambio lo contemplan como una ayuda para operar logrando mayores contribuciones. Eligen hacer una cosa menos hoy, para poder descansar, y para así poder hacer una cosa más mañana.

NO ESENCIALISTA
ESENCIALISTA
Piensa:

Una hora menos de dormir equivale a una hora más de productividad

Dormir es para los fracasados

Dormir es un lujo

Dormir engendra pereza

Dormir interfiere con la posibilidad de lograr “hacer todo”
Sabe que:

Una hora más de sueño equivale a muchas horas  más de mayor productividad

Dormir es para las personas de alto desempeño

Dormir es una prioridad

Dormir genera creatividad

Dormir facilita alcanzar los niveles más elevados de contribuciones intelectuales


En el famoso estudio de Anders Ericsson sobre el desempeño de los violinistas se observo que el primer factor que influía en llegar a ser un gran artista era el tiempo que empleaban en ensayar y el segundo era el tiempo que dedicaban a dormir. Los mejores dedicaban una media de 8,6 horas diarias a dormir y 2,8 horas a la semana a la siesta. Los autores del estudio llegaron a la conclusión que el dormir les permitía  regenerarse y ensayar, posteriormente, con mayor concentración.

En “Sleep deficit: The performance Killer”, publicado en Harvard Business Review, Charles A. Czeisler, profesor de Medicina del Sueño en la Escuela de Medicina de Harvard, explica como la carencia de sueño mina la alta productividad. Asimila el déficit de sueño con el exceso de bebida, explicando que estar 24 horas sin dormir o una semana con cuatro o cinco horas de sueño diario induce unas limitaciones similares a las producidas por un nivel de alcohol en sangre del 0.1%, por lo que sería como si estuviésemos trabajando borrachos.




Aunque normalmente se ha asociado el dormir con el descanso del cuerpo, recientes investigaciones muestran, como por ejemplo un reciente estudio de la Universidad de Lüebeck, que dormir una noche completa puede aumentar nuestras habilidades mentales, especialmente de resolución de problemas. Los investigadores creen que se debe a que mientras dormimos nuestras mentes están trabajando duramente codificando y procesando la información y así al despertar se han producido nuevas conexiones neuronales que nos permiten visualizar   nuevas soluciones a los problemas. Otros estudios han demostrado que hasta un periodo corto de sueño profundo puede servir para establecer nuevas conexiones que nos permiten explorar mejor nuestro mundo.

Nuestra máxima prioridad como “esencialistas” tiene que ser proteger nuestra capacidad de establecer las prioridades adecuadas y para poder hacerlo dormir es imprescindible.

5.- DISCIPLINA PARA APLICAR ELEVADOS CRITERIOS SELECTIVOS A LAS DECISIONES QUE TOMAMOS.

Es la quinta práctica necesaria para poder discernir correctamente.

Un principio “esencialista” fundamental se puede resumir como: “Si la respuesta no es un sí indudable, entonces tiene que ser no”.

En ocasiones tendremos que rechazar una opción aparentemente muy buena y esperar a que la solución perfecta aparezca pronto. Puede ser que tengamos suerte o que no pero lo importante es que el mero hecho de aplicar criterios selectivos nos va a forzar a elegir cuál es la opción perfecta que vamos a esperar, en lugar de dejar  que otros elijan por nosotros.

 Los beneficios de este enfoque ultraselectivo en la toma de decisiones en todas las facetas de nuestras vidas son claros. Si nuestros criterios selectivos son demasiado amplios nos encontraremos comprometiéndonos con demasiadas opciones.

No esencialista
Esencialista
Dice que si a casi todas las peticiones u oportunidades

Utiliza criterios de selección amplios del tipo “Si alguien que conozco lo está haciendo, yo debo hacerlo”
Dice que si exclusivamente al 10% de oportunidades más selectas

Utiliza criterios estrechos y explícitos, como”¿Es esto lo que realmente estoy buscando?”

Fijar unos criterios selectivos y explícitos se convierte en una herramienta sistemática para discernir lo que es importante y filtrar lo que no es esencial.

Mc Keown recomienda  que cuando se nos presente una oportunidad sigamos el siguiente proceso:

a).- Describir la oportunidad.

b).- Escribir una lista con los tres criterios mínimos que la oportunidad tiene que superar para ser considerada (por ejemplo: “¿Me apasiona?”, o “¿Permite desarrollar mi talento?” o “¿Cubre una necesidad significativa de las personas?”)

c).- Escribir una lista con tres criterios ideales o “extremos” que la opción tiene que superar para ser considerada.

Por definición si la opción no supera el primer conjunto de criterios se debe descartar, pero si no lo hace con dos de los “extremos”, también deberíamos hacerlo.

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