domingo, 12 de octubre de 2014

"ESENCIALISMO" . LA BÚSQUEDA DE LO IMPORTANTE II



Greg Mc Keown, en su libro “Essentialism. The disciplined pursuit of less”, que estamos comentando plantea que existen tres presunciones que tenemos que vencer si queremos vivir como “esencialistas”. Estas son:

1.- “Tengo que”.

2.- “Todo es importante”.

3.- “Puedo hacer ambas cosas”.

Estas suposiciones son peligrosas, porque son seductoras,  nos atraen y pueden conseguir que nos hundamos.

Si queremos abrazar la esencia del “Esencialismo” debemos sustituirlas por tres verdades que nos van a permitir perseguir lo que es realmente trascendente:

1.- “Elijo esto”

2.- “Sólo unas pocas cosas importan”.

3.- “Puedo hacer cualquier cosa, pero no todo”.

El autor analiza el significado de cada una de estas verdades en la segunda parte del libro:

I.- EL INVENCIBLE PODER DE ELEGIR ELEGIR.

Durante demasiado tiempo hemos enfatizado en exceso los aspectos externos de nuestras elecciones (nuestras opciones) en detrimento de nuestra capacidad interna de escoger (nuestras acciones). Las opciones (las cosas) pueden ser arrebatadas, pero nuestra capacidad de elegir (libre albedrío) no. 

En muchas ocasiones, hemos olvidado que tenemos la posibilidad de elegir. Martin Seligman y Steve Maier, en sus investigaciones con pastores alemanes descubrieron lo que llamaron: “indefensión aprendida”. Distribuyeron a los perros en tres grupos. En el primero se les colocaba un arnés y recibían una descarga eléctrica, pero tenían una palanca con la que podían interrumpir  la descarga. Al segundo grupo se le ponía idéntico arnés y se les facilitaba la palanca, pero está no funcionaba y no podían hacer nada para interrumpir la descarga. Al tercer grupo se le colocaba el arnés, pero no recibían  ninguna descarga. Posteriormente se introducía a cada perro en una caja grande con una separación en el centro. En un lado de la misma se recibían descargas y en el otro no. Ocurrió algo curioso. Los perros del primer y tercer grupo que o bien no habían experimentado la corriente o podían interrumpir las descargas en seguida aprendieron a pasar a la zona segura, mientras que los del segundo grupo permanecían en la parte peligrosa, sin hacer nada para escapar. No sabían que tenían otra elección, habían aprendido a sentirse indefensos.

Diversas evidencias muestran que los humanos aprendemos a sentirnos indefensos de la misma manera. En las organizaciones se presenta cuando, por ejemplo, por mucho que nos esforcemos da igual y sentimos que no vamos a tener ningún tipo de reconocimiento. En este caso las personas reaccionamos, normalmente de dos formas:

a).- Dejamos de intentarlo y de esforzarnos.

b).- Hacemos lo contrario y nos volvemos hiperactivos, aceptando cualquier reto y oportunidad que se presente. Tratamos de hacer todo y de llegar a todo. Aunque este comportamiento no parece que sea un signo de indefensión, en realidad es una cortina de humo. Creemos que no tenemos ninguna posibilidad de elección y que tenemos que aceptar todo.

Elegir es duro, pues siempre supone tener que decir no a algo, que vamos por tanto a  sentir que perdemos, pero forma parte de lo que es el núcleo central de ser un “esencialista”. Para llegar a serlo debemos reconocer que tenemos la capacidad de elegir y que esto supone que tenemos un poder invencible dentro de nosotros, si lo olvidamos nos sentiremos indefensos ante la vida y otros estarán eligiendo por nosotros.

II.- DISCERNIR. LA POCA IMPORTANCIA DE CASI TODO.

Trabajar duro es importante, pero el dedicar más esfuerzo no siempre va a significar que obtendremos más resultados ya que puede llegar un momento en que nos podemos atascar. En muchas ocasiones “menos pero mejor” es lo adecuado. El Principio de Pareto nos dice que el 20% de los esfuerzos produce el 80% de resultados. Posteriormente en 1951 Joseph Moses Juran , uno de los “padres” de la calidad,  en su “Quality – Control Handbook” profundizó en la idea y la llamó la “Ley de los pocos vitales”. Su planteamiento defendía que se puede incrementar enormemente la calidad de un producto resolviendo una mínima parte de los problemas, los que eran realmente vitales. La “ley del poder” que dice que ciertos esfuerzos producen resultados exponencialmente superiores a otros avala, también, esta idea.

Un “esencialista” piensa que casi todas las cosas no son esenciales y sabe distinguir lo que es vital de lo que es trivial.

III.- SELECCIONAR.

Herb Kelleher, presidente de Southwest Airlines y responsable de los sorprendentemente buenos resultados que logró que obtuviese la compañía, dice: ”Tenemos que analizar todas las oportunidades y decir que lo sentimos mucho pero que no vamos a hacer las miles de cosas que realmente no contribuyen mucho para la obtención de los resultados finales que pretendemos alcanzar”.

Con frecuencia nos encontramos con situaciones en las que tenemos que elegir entre dos cosas que queremos. Nuestra respuesta preferida es la de seleccionar las dos, pero por mucho que lo deseemos no podemos tener todo. Un “no-esencialista” aborda cualquier elección preguntándose: “¿Cómo puedo hacer todo?”, el “esencialista se cuestiona:”¿Qué problema es el que prefiero?”. Jim Collins, autor entre otros libros de gestión de empresa del clásico “Good to great”,  recibió el consejo, en una ocasión, de Peter Drucker en el sentido de que podía construir una gran compañía o generar grandes ideas, pero no ambas cosas. Siguió sus recomendaciones, eligió, y en la actualidad tiene una empresa con tres profesionales a tiempo completo, pero sus ideas han llegado a millones de personas a través de sus escritos.

Aunque resulten dolorosas las elecciones y renuncias subsiguientes, representan una oportunidad significativa. Al forzarnos a valorar las opciones y seleccionar estratégicamente la que va a ser mejor para nosotros, incrementa de forma significativa la posibilidad de alcanzar el resultado que buscamos. Un “esencialista” contempla las elecciones como una parte inherente de la vida que no tiene por qué ser negativa y en lugar de preguntarse: “¿A qué tengo que renunciar?”, se plantean “¿En qué quiero obtener resultados excelentes?” 

La tercera parte del libro la dedica MC Keown a la EXPLORACIÓN para ser capaz de discernir lo que es vital de lo trivial.

Una paradoja del “esencialismo” es que los “esencialistas” tienen que explorar más opciones que los que no lo son. Éstos últimos, como se deslumbran prácticamente por todo y reaccionan ante todo, están tan ocupados persiguiendo cada oportunidad e idea que exploran menos. La forma de actuar del “esencialista”, por el contrario, consiste en explorar y evaluar una amplia variedad de opciones antes de comprometerse con alguna. Se cerciora previamente para garantizar que la elegida es la mejor. Dedica el mayor tiempo posible a explorar, escuchar, debatir, cuestionar y pensar, con el objetivo de discernir entre lo vital y lo trivial.

Existen cinco prácticas que resultan esenciales para poder discernir.

1.- Espacio para pensar.

2.- Tiempo para mirar y escuchar.

3.- Permiso para jugar.

4.- Sabiduría para dormir.

5.- Disciplina para aplicar criterios altamente selectivos a las elecciones que hacemos.

En culturas caracterizadas por no ser “Esencialistas” estas actividades pueden ser vistas  como distracciones triviales, en el mejor de los casos ser consideradas como agradables y en el peor como evidencia de debilidad o derroche. Una persona ambiciosa pude decir que naturalmente le gustaría dedicar tiempo a pensar pero que es un lujo que no puede permitirse en ese momento.

1.- ESPACIO PARA PENSAR. Los “esencialistas” buscan crear espacios en los que puedan explorar y reflexionar sobre todas las posibilidades y preguntas. Lugares y momentos en los que se puedan concentrar y aislar de las distracciones externas. Cuando le preguntaron a Newton cómo había llegado a descubrir la Ley de la Gravedad su respuesta fue que pensando continuamente. Al generar un espacio de alta concentración, sin interrupciones, pudo dedicar el tiempo a explorar los elementos esenciales del universo.

Independientemente de lo ocupados que sintamos que estamos podemos encontrar tiempo o espacio para pensar. Jeff Weiner, el CEO de LinkedIn, por ejemplo, deja dos horas libres diariamente en su agenda de compromisos. Comenzó con esta práctica tras observar que las reuniones continuas no le dejaban tiempo para procesar lo que estaba pasando alrededor suyo. Al principio pensaba que era una pérdida de tiempo, pero eventualmente ha llegado a la conclusión que es la herramienta productiva más valiosa con la que cuenta: es la forma de asegurarse que tiene el control de su  día y de que no va a estar a merced de él. En este espacio se puede dedicar a pensar en la estrategia de la compañía, a recuperar su energía emocional,…

Bill Gates también dedica con regularidad una semana exclusivamente a pensar y a leer. Independientemente del momento, debemos procurar dedicar todos los días momentos para crear espacios de reflexión.

2.- MIRAR. VER LO QUE REALMENTE IMPORTA. Sabemos, instintivamente que no podemos analizar individualmente todas las informaciones que recibimos diariamente. Discernir qué es lo que es importante explorar requiere que seamos disciplinados en la forma en la que escaneamos y filtramos todos los hechos, opciones y opiniones que constantemente compiten entre sí para captar nuestra atención. Los “esencialistas” destacan por su capacidad de escuchar y observar. Leen entre líneas, prestan atención a las señales que se encuentran tras lo aparente, están atentos  para escuchar lo que no se dice de forma explícita y analizan para encontrar la esencia de las informaciones.

Los “no esencialistas” escuchan también,  pero lo hacen mientras se preparan para decir algo. Se distraen con los ruidos externos, se concentran en los detalles inconsecuentes y escuchan a la voz más alta, captando el mensaje equivocado. En su ansia de reaccionar se despistan y descentran y pierden el rumbo.

En el caos de los modernos lugares de trabajo, con tantas voces elevadas a nuestro alrededor, tirando de nosotros en distintas direcciones, es cada vez más importante que seamos capaces de resistirnos a los cantos de sirena de las distracciones y mantengamos la concentración en lo importante. Mc Keown plantea, para ello, las siguientes sugerencias:

a).- Escribir un diario, recordando el principio de que “menos es mejor”.

b).- Analizar los problemas en el lugar donde se producen, para conocer los detalles que influyen y son verdaderamente importantes para encontrar las soluciones.

c).-  Mantener los ojos abiertos para captar detalles inusuales o anormales. Llegar a la esencia de una historia o de un hecho requiere una amplia comprensión y conocimiento del tema, de su contexto y de cómo se relaciona con otros campos. Es importante buscar distintas perspectivas de una misma historia para contemplarla de una forma fresca y nueva.

d).- Aclarar las preguntas. Los políticos están entrenados, en muchos casos, para, cuando son entrevistados, no contestar las preguntas que se les hacen. Evadir las preguntas complicadas es una tentación que todos tenemos, ya que con frecuencia resulta más sencillo dar respuestas evasivas que sintetizar la información requerida para dar una respuesta informada y reflexionada. La consecuencia es que esta actitud evasiva nos conduce a una espiral “no esencialista” de desinformación y confusión. Siempre tenemos que preguntarnos cuál es la respuesta que realmente tenemos que contestar y hacerlo de forma clara.

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