miércoles, 22 de octubre de 2014

CÓMO ACTUAR ANTE UN COMPAÑERO MEZQUINO



Amy Gallo, investigadora y contribuidora habitual de Harvard Business Review, en HBR Blog Network del pasado 16 de octubre planteaba que cuando un compañero en el trabajo se muestra mezquino con nosotros es difícil saber cómo debemos responder. Los expertos dicen que cuando nos enfrentamos a mal comportamiento en el ámbito laboral tenemos un amplio espectro de conductas que van desde los “bullies” a las personas que son simplemente maleducadas. Gary Namie fundador del Workplace Bullying Institute y autor de The Bully at Work” mantiene que si nos encontramos ante un “bully” puede ser muy difícil o imposible lograr que cambie de actitud. Pero siempre tenemos que buscar una solución, para lo que gallo propone las siguientes tácticas:

1.- Procurar entender las causas del comportamiento. Una investigación realizada por Nathanael Fast, profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad del Sur de California prueba una idea ampliamente aceptada: las personas pueden actuar de esa forma cuando ven su ego amenazado. Con frecuencia vemos como personas que tienen poder actúan de forma agresiva con personas que tienen menos poder cuando sienten que su competencia está siendo cuestionada. Namie añade que: “Las personas que son competentes y queridas se convierten en las dianas más frecuentes porque las ven como amenazas. Por tanto puede ayudar el  acariciar  su ego, haciendo cumplidos sobre facetas de la persona que podamos admirar.

2.- Analizar lo que estamos haciendo. Estas situaciones requieren que realicemos algo de introspección por nuestra parte. Es muy fácil decir que una persona es impresentable, pero puede ser que estemos trabajando dentro de una cultura altamente competitiva o en una que no de importancia a la buena educación. Debemos considerar si podemos estar malinterpretando o reaccionando de manera exagerada ante un comportamiento o si inconscientemente estamos contribuyendo a acentuar el problema. Es conveniente preguntarnos si de alguna manera hemos ocasionado que la otra persona se sienta amenazada o crea que estamos siendo desleales. La autoevaluación puede ser complicada por lo que podemos solicitar la opinión de alguien en quien confiemos y que esté dispuesto a decirnos la verdad y no lo que queremos escuchar. De todas formas no debemos culparnos  en exceso, es importante que busquemos el equilibrio entre no resultar amenazador y no permitir que nos avasallen. 

3.- Rechazar el mal comportamiento. No debemos tener miedo de responder ante  una mala conducta. Si alguien no nos trata con el respeto debido debemos decírselo. El mensaje debe ser no te metas conmigo porque el esfuerzo no te va a compensar y no te va a merecer la pena, dice Namie.

4.- Buscar aliados. Hablar con ellos y ver que pueden hacer para ayudar, confirmando nuestra perspectiva o defendiendo nuestra postura. Siempre recordando que primero hay que intentar resolver la situación de forma informal antes de apelar a la jerarquía.

5.- Demostrar cómo la situación está afectando a los resultados de la organización. Si necesitamos emprender  acciones formales debemos comenzar por nuestro jefe (siempre que no sea él el agresor), pero podemos necesitar ascender en la jerarquía y explicar cómo la actitud de esa persona está perjudicando a la moral y al desempeño en  la organización, así como argumentar cómo le está costando dinero.

6.- Conocer nuestras limitaciones y si vemos que la situación no va a cambiar buscar salida, ya que si no nos apoyan y como sabemos que el “bully” no va a cambiar lo más conveniente es que nos protejamos y si no va a ser despedido o sancionado los que tenemos que irnos somos nosotros, si existe la posibilidad, pensando siempre en nuestro bienestar.

Amy Gallo recomienda que recordemos siempre los siguientes principios:

Hacer:

Recordar que las personas que actúan de forma agresiva en el trabajo lo hacen porque se sienten amenazadas.

Preguntarnos si estamos siendo demasiado susceptibles o estamos malinterpretando una situación.

No aceptar los comportamientos inapropiados en el momento en que se producen.

No hacer:

No rechazar la culpa. Muchos “bullies” eligen como potenciales víctimas a los profesionales más experimentados y respetados.

Incrementar la tensión hasta que hayamos tratado de solucionar la situación de forma informal y con ayuda de aliados.

Sufrir innecesariamente. Si la situación persiste y podemos abandonar, debemos hacerlo.

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