domingo, 12 de octubre de 2014

"ESENCIALISMO" . LA BÚSQUEDA DE LO IMPORTANTE II



Greg Mc Keown, en su libro “Essentialism. The disciplined pursuit of less”, que estamos comentando plantea que existen tres presunciones que tenemos que vencer si queremos vivir como “esencialistas”. Estas son:

1.- “Tengo que”.

2.- “Todo es importante”.

3.- “Puedo hacer ambas cosas”.

Estas suposiciones son peligrosas, porque son seductoras,  nos atraen y pueden conseguir que nos hundamos.

Si queremos abrazar la esencia del “Esencialismo” debemos sustituirlas por tres verdades que nos van a permitir perseguir lo que es realmente trascendente:

1.- “Elijo esto”

2.- “Sólo unas pocas cosas importan”.

3.- “Puedo hacer cualquier cosa, pero no todo”.

El autor analiza el significado de cada una de estas verdades en la segunda parte del libro:

I.- EL INVENCIBLE PODER DE ELEGIR ELEGIR.

Durante demasiado tiempo hemos enfatizado en exceso los aspectos externos de nuestras elecciones (nuestras opciones) en detrimento de nuestra capacidad interna de escoger (nuestras acciones). Las opciones (las cosas) pueden ser arrebatadas, pero nuestra capacidad de elegir (libre albedrío) no. 

En muchas ocasiones, hemos olvidado que tenemos la posibilidad de elegir. Martin Seligman y Steve Maier, en sus investigaciones con pastores alemanes descubrieron lo que llamaron: “indefensión aprendida”. Distribuyeron a los perros en tres grupos. En el primero se les colocaba un arnés y recibían una descarga eléctrica, pero tenían una palanca con la que podían interrumpir  la descarga. Al segundo grupo se le ponía idéntico arnés y se les facilitaba la palanca, pero está no funcionaba y no podían hacer nada para interrumpir la descarga. Al tercer grupo se le colocaba el arnés, pero no recibían  ninguna descarga. Posteriormente se introducía a cada perro en una caja grande con una separación en el centro. En un lado de la misma se recibían descargas y en el otro no. Ocurrió algo curioso. Los perros del primer y tercer grupo que o bien no habían experimentado la corriente o podían interrumpir las descargas en seguida aprendieron a pasar a la zona segura, mientras que los del segundo grupo permanecían en la parte peligrosa, sin hacer nada para escapar. No sabían que tenían otra elección, habían aprendido a sentirse indefensos.

Diversas evidencias muestran que los humanos aprendemos a sentirnos indefensos de la misma manera. En las organizaciones se presenta cuando, por ejemplo, por mucho que nos esforcemos da igual y sentimos que no vamos a tener ningún tipo de reconocimiento. En este caso las personas reaccionamos, normalmente de dos formas:

a).- Dejamos de intentarlo y de esforzarnos.

b).- Hacemos lo contrario y nos volvemos hiperactivos, aceptando cualquier reto y oportunidad que se presente. Tratamos de hacer todo y de llegar a todo. Aunque este comportamiento no parece que sea un signo de indefensión, en realidad es una cortina de humo. Creemos que no tenemos ninguna posibilidad de elección y que tenemos que aceptar todo.

Elegir es duro, pues siempre supone tener que decir no a algo, que vamos por tanto a  sentir que perdemos, pero forma parte de lo que es el núcleo central de ser un “esencialista”. Para llegar a serlo debemos reconocer que tenemos la capacidad de elegir y que esto supone que tenemos un poder invencible dentro de nosotros, si lo olvidamos nos sentiremos indefensos ante la vida y otros estarán eligiendo por nosotros.

II.- DISCERNIR. LA POCA IMPORTANCIA DE CASI TODO.

Trabajar duro es importante, pero el dedicar más esfuerzo no siempre va a significar que obtendremos más resultados ya que puede llegar un momento en que nos podemos atascar. En muchas ocasiones “menos pero mejor” es lo adecuado. El Principio de Pareto nos dice que el 20% de los esfuerzos produce el 80% de resultados. Posteriormente en 1951 Joseph Moses Juran , uno de los “padres” de la calidad,  en su “Quality – Control Handbook” profundizó en la idea y la llamó la “Ley de los pocos vitales”. Su planteamiento defendía que se puede incrementar enormemente la calidad de un producto resolviendo una mínima parte de los problemas, los que eran realmente vitales. La “ley del poder” que dice que ciertos esfuerzos producen resultados exponencialmente superiores a otros avala, también, esta idea.

Un “esencialista” piensa que casi todas las cosas no son esenciales y sabe distinguir lo que es vital de lo que es trivial.

III.- SELECCIONAR.

Herb Kelleher, presidente de Southwest Airlines y responsable de los sorprendentemente buenos resultados que logró que obtuviese la compañía, dice: ”Tenemos que analizar todas las oportunidades y decir que lo sentimos mucho pero que no vamos a hacer las miles de cosas que realmente no contribuyen mucho para la obtención de los resultados finales que pretendemos alcanzar”.

Con frecuencia nos encontramos con situaciones en las que tenemos que elegir entre dos cosas que queremos. Nuestra respuesta preferida es la de seleccionar las dos, pero por mucho que lo deseemos no podemos tener todo. Un “no-esencialista” aborda cualquier elección preguntándose: “¿Cómo puedo hacer todo?”, el “esencialista se cuestiona:”¿Qué problema es el que prefiero?”. Jim Collins, autor entre otros libros de gestión de empresa del clásico “Good to great”,  recibió el consejo, en una ocasión, de Peter Drucker en el sentido de que podía construir una gran compañía o generar grandes ideas, pero no ambas cosas. Siguió sus recomendaciones, eligió, y en la actualidad tiene una empresa con tres profesionales a tiempo completo, pero sus ideas han llegado a millones de personas a través de sus escritos.

Aunque resulten dolorosas las elecciones y renuncias subsiguientes, representan una oportunidad significativa. Al forzarnos a valorar las opciones y seleccionar estratégicamente la que va a ser mejor para nosotros, incrementa de forma significativa la posibilidad de alcanzar el resultado que buscamos. Un “esencialista” contempla las elecciones como una parte inherente de la vida que no tiene por qué ser negativa y en lugar de preguntarse: “¿A qué tengo que renunciar?”, se plantean “¿En qué quiero obtener resultados excelentes?” 

La tercera parte del libro la dedica MC Keown a la EXPLORACIÓN para ser capaz de discernir lo que es vital de lo trivial.

Una paradoja del “esencialismo” es que los “esencialistas” tienen que explorar más opciones que los que no lo son. Éstos últimos, como se deslumbran prácticamente por todo y reaccionan ante todo, están tan ocupados persiguiendo cada oportunidad e idea que exploran menos. La forma de actuar del “esencialista”, por el contrario, consiste en explorar y evaluar una amplia variedad de opciones antes de comprometerse con alguna. Se cerciora previamente para garantizar que la elegida es la mejor. Dedica el mayor tiempo posible a explorar, escuchar, debatir, cuestionar y pensar, con el objetivo de discernir entre lo vital y lo trivial.

Existen cinco prácticas que resultan esenciales para poder discernir.

1.- Espacio para pensar.

2.- Tiempo para mirar y escuchar.

3.- Permiso para jugar.

4.- Sabiduría para dormir.

5.- Disciplina para aplicar criterios altamente selectivos a las elecciones que hacemos.

En culturas caracterizadas por no ser “Esencialistas” estas actividades pueden ser vistas  como distracciones triviales, en el mejor de los casos ser consideradas como agradables y en el peor como evidencia de debilidad o derroche. Una persona ambiciosa pude decir que naturalmente le gustaría dedicar tiempo a pensar pero que es un lujo que no puede permitirse en ese momento.

1.- ESPACIO PARA PENSAR. Los “esencialistas” buscan crear espacios en los que puedan explorar y reflexionar sobre todas las posibilidades y preguntas. Lugares y momentos en los que se puedan concentrar y aislar de las distracciones externas. Cuando le preguntaron a Newton cómo había llegado a descubrir la Ley de la Gravedad su respuesta fue que pensando continuamente. Al generar un espacio de alta concentración, sin interrupciones, pudo dedicar el tiempo a explorar los elementos esenciales del universo.

Independientemente de lo ocupados que sintamos que estamos podemos encontrar tiempo o espacio para pensar. Jeff Weiner, el CEO de LinkedIn, por ejemplo, deja dos horas libres diariamente en su agenda de compromisos. Comenzó con esta práctica tras observar que las reuniones continuas no le dejaban tiempo para procesar lo que estaba pasando alrededor suyo. Al principio pensaba que era una pérdida de tiempo, pero eventualmente ha llegado a la conclusión que es la herramienta productiva más valiosa con la que cuenta: es la forma de asegurarse que tiene el control de su  día y de que no va a estar a merced de él. En este espacio se puede dedicar a pensar en la estrategia de la compañía, a recuperar su energía emocional,…

Bill Gates también dedica con regularidad una semana exclusivamente a pensar y a leer. Independientemente del momento, debemos procurar dedicar todos los días momentos para crear espacios de reflexión.

2.- MIRAR. VER LO QUE REALMENTE IMPORTA. Sabemos, instintivamente que no podemos analizar individualmente todas las informaciones que recibimos diariamente. Discernir qué es lo que es importante explorar requiere que seamos disciplinados en la forma en la que escaneamos y filtramos todos los hechos, opciones y opiniones que constantemente compiten entre sí para captar nuestra atención. Los “esencialistas” destacan por su capacidad de escuchar y observar. Leen entre líneas, prestan atención a las señales que se encuentran tras lo aparente, están atentos  para escuchar lo que no se dice de forma explícita y analizan para encontrar la esencia de las informaciones.

Los “no esencialistas” escuchan también,  pero lo hacen mientras se preparan para decir algo. Se distraen con los ruidos externos, se concentran en los detalles inconsecuentes y escuchan a la voz más alta, captando el mensaje equivocado. En su ansia de reaccionar se despistan y descentran y pierden el rumbo.

En el caos de los modernos lugares de trabajo, con tantas voces elevadas a nuestro alrededor, tirando de nosotros en distintas direcciones, es cada vez más importante que seamos capaces de resistirnos a los cantos de sirena de las distracciones y mantengamos la concentración en lo importante. Mc Keown plantea, para ello, las siguientes sugerencias:

a).- Escribir un diario, recordando el principio de que “menos es mejor”.

b).- Analizar los problemas en el lugar donde se producen, para conocer los detalles que influyen y son verdaderamente importantes para encontrar las soluciones.

c).-  Mantener los ojos abiertos para captar detalles inusuales o anormales. Llegar a la esencia de una historia o de un hecho requiere una amplia comprensión y conocimiento del tema, de su contexto y de cómo se relaciona con otros campos. Es importante buscar distintas perspectivas de una misma historia para contemplarla de una forma fresca y nueva.

d).- Aclarar las preguntas. Los políticos están entrenados, en muchos casos, para, cuando son entrevistados, no contestar las preguntas que se les hacen. Evadir las preguntas complicadas es una tentación que todos tenemos, ya que con frecuencia resulta más sencillo dar respuestas evasivas que sintetizar la información requerida para dar una respuesta informada y reflexionada. La consecuencia es que esta actitud evasiva nos conduce a una espiral “no esencialista” de desinformación y confusión. Siempre tenemos que preguntarnos cuál es la respuesta que realmente tenemos que contestar y hacerlo de forma clara.

miércoles, 8 de octubre de 2014

CURSOS ON-LINE GRATUITOS DE UNIVERSIDADES DE PRESTIGIO. 2ª QUINCENA DE OCTUBRE




Entre los cursos on-line gratuitos convocados por universidades de prestigio en la segunda   quincena de octubre tenemos;


I.- CIENCIAS DE LA SALUD:


TRAINING AND LEARNING PROGRAMS FOR VOLUNTEER COMMUNITY HEALTH WORKERS.",  organizado por Johns Hopkins School of Public Health,  comienza el próximo 20 de octubre.

BIOINFORMATICS-ALGORITHMS-PART-1-",  organizado por la Universidad de California,  comienza el próximo 20 de octubre.

  

DATA MANAGEMENT FOR CLINICAL RESEARCH",  organizado por la Universidad de  Vanderbilt,  comienza el próximo 27 de octubre.


EXPERIMENTAL METHODS IN SYSTEMS BIOLOGY ",  organizado por Icahn School of Medicine de Mount Sinai,  comienza el próximo 27 de octubre.


“STATISTICAL REASONING FOR PUBLIC HEALTH: ESTIMATION, INFERENCE, &INTERPRETATION",  organizado por  Johns Hopkins School comienza el próximo 27 de octubre.





II.- GESTIÓN Y HABILIDADES DIRECTIVAS:



“INNOVATION AND DESIGN THINKING”, organizado por la Universidad de Cincinnati, comienza el próximo 16 de octubre.

INNOVATION AND ENTERPRISE”, organizado por la Universidad de Loughborough comienza el próximo 20 de octubre.

NEGOTIATION: NAVIGATING PROFESSIONAL AND PERSONAL INTERACTIONS.",organizado por la Universidad de Creighton comienza el próximo 20 de octubre.


NEGOTIATION AND CONFLICT RESOLUTION.",  organizado por la Universidad de Macquarie  comienza el próximo 20 de octubre.


INNOVATION FOR POWERFUL OUTCOMES.",  organizado por Swinburne University of Technology comienza el próximo 20 de octubre.

MICROECONOMICS PRINCIPLES ",  organizado por la universidad de Illinois,  comienza el próximo 20 de octubre.


LEADERSHIP:IDENTITY, INFLUENCE AND POWER (LEAD)-",  organizado por Macquarie Graduate School of Management,  comienza el próximo 20 de octubre.


STRATEGIC MANAGEMENT",  organizado por Open Ttraining Institute,  comienza el próximo 20 de octubre.

AN INTRODUCTION TO CONSUMER NEUROSCIENCE & NEUROMARKETING",  organizado por la universidad de  Copenhague,  comienza el próximo 27 de octubre.


HOW TO READ YOUR BOSS ",  organizado por la Universidad de Nottingham comienza el próximo 27 de octubre.

ON STRATEGY : WHAT MANAGERS CAN LEARN FROM GREAT PHILOSOPHERS ",  organizado por la École   Centrale de París comienza el próximo 28 de octubre.


domingo, 5 de octubre de 2014

EL ARTE DE CONTROLAR LA COMUNICACIÓN NO VERBAL



Nick Morgan en su último libro “Power cues. The subtle science of leading groups, persuadingothers and maximizing your personal impact”, que estamos comentando, propone como segundo paso para alcanzar un alto grado de maestría en nuestras comunicaciones, tras hacer un inventario de nuestros propios gestos para ser conscientes de ellos, la necesidad de:

II.- TOMAR EL CONTROL DE NUESTRA COMUNICACIÓN NO VERBAL.

Normalmente no pensamos en cómo ocupamos el espacio, en cómo gesticulamos y en la impresión que estamos causando en los demás. La mayor parte de esa actividad es inconsciente, por lo que cuando procuramos ser conscientes de ella nos distraemos. Es casi imposible el monitorizar nuestro lugar en el espacio y nuestros gestos, centrarnos en las personas que nos rodean y mantener una conversación inteligente al mismo tiempo. En raras ocasiones podemos ser conscientes del lenguaje corporal notando cuando alguien nos toca o si  repentinamente se acerca mucho a nosotros, pero este tipo de percepción es breve e intermitente y se origina cuando se presenta un lenguaje corporal inusual y no por el habitual. El problema surge porque necesitamos desarrollar algún método para poder crear conscientemente el lenguaje no verbal adecuado, especialmente en los momentos importantes para nosotros, porque si lo dejamos al azar podemos, con frecuencia cometer dos clases de errores:

1.- Proyectar nuestro nerviosismo.

2.- Dejar que nuestra mente divague y nuestros gestos lo muestren.

Morgan propone, para poder tener un mayor control sobre nuestro lenguaje corporal,  utilizar metodologías basadas en el método Stanislavski. Este actor y director ruso desarrollo un método que perseguía el que el actor se identificase con las emociones de su personaje, para que pudiese sentir lo mismo que éste y le pudiese personificar. El objetivo era dotar de vida a los personajes de una forma que fuese real. Para conseguirlo el actor debía procurar experimentar las emociones buscadas a través de ejercicios de memoria, de recuerdos conscientes de ocasiones en que hubiesen sentido emociones similares a las que tenían que representar.

El autor pone como ejemplo de cómo podemos trasladar estas enseñanzas a la vida cotidiana una situación como la de pedir un ascenso. En este caso recomienda dedicar tiempo, antes de la entrevista, a recordar un tiempo en el que nos sintiésemos como triunfadores (siempre buscar la memoria de algo que nos haya producido la emoción correcta). Utilizar, después, los cinco sentidos para volver atrás y encontrarnos en ese momento (los olores, sonidos, visiones,…), centrándonos especialmente en lo que veíamos y olíamos, porque suelen tener un mayor poder de evocación, normalmente, de memorias y emociones. Si somos capaces de dejar que nuestro cuerpo sienta la emoción a través de todos los sentidos podremos actuar naturalmente como el triunfador que fuimos y podemos seguir siendo. Estaremos erguidos, respiraremos profundamente, sonreiremos, echaremos los hombros hacia atrás,…, haremos todo lo que transmite a los demás que somos personas de éxito. La emoción conduce a los gestos y el lenguaje corporal posteriormente nos va a llevar al pensamiento consciente.

Morgan no recomienda el apoyarnos exclusivamente en la adopción de una postura que irradie confianza. Debemos realizar el trabajo mental adecuado para que no nos distraigamos en el curso de las conversaciones y nos olvidemos de presentarnos como triunfadores. Si no lo hacemos nuestra postura volverá a la que tuviésemos previamente porque no tiene una emoción que la sustente. Controlar nuestra mente (nuestras emociones) es un aspecto esencial si queremos proyectar carisma. Para el autor el secreto del carisma se encuentra en lograr centrar la emoción. Los grandes actores lo consiguen porque se han entrenado para primero sentir una emoción y centrarse en ella excluyendo todo lo demás. El resultado es que no podemos apartar la mirada de ellos.

Si queremos centrar nuestra mente en una emoción debemos comenzar por recordar un emoción fuerte que hayamos sentido espontáneamente en un momento clave de nuestra vida. Intentar volver a ese instante con nuestros cinco sentidos. Mientras practicamos este ejercicio gradualmente aprenderemos a centrarnos con más facilidad y rapidez. 

Otro fenómeno que influye en nuestras reacciones es el de las neuronas espejo. Giacomo Rizzolatti y su equipo estaban trabajando, en los años noventa del siglo pasado,  en una investigación sobre el funcionamiento de nuestra mente utilizando monos. Registraban su actividad cerebral y como recompensa por sus respuestas ante distintas situaciones recibían cacahuetes, una comida que adoraban. Cada vez que comían uno se iluminaba su centro del placer en el cerebro. Un día uno de los investigadores se comió un cacahuete en lugar de entregárselo al mono y para su sorpresa observó como el centro del placer de éste se encendía como si hubiese comido realmente el cacahuete. Tras diversas investigaciones sobre este hecho el equipo descubrió que los monos y los humanos tenemos neuronas espejo que van a imitar las acciones y emociones de los que les rodean. Nuestro sentimiento de empatía es real: cuando vemos a alguien experimentar alegría y tristeza somos capaces de experimentar estas emociones con él. La mayoría de nuestras relaciones humanas no serían posibles sin estas neuronas, porque entonces no sabríamos cómo entender a los demás y la comunicación se torna muy difícil o imposible.

El conocimiento de las neuronas espejo nos sirve también para comprender la razón por la que consideramos atractivas a las personas carismáticas, ya que al centrarse en una emoción nos permiten a los demás percibirla y sentirla también. Sin ellas las negociaciones resultarían casi imposibles porque ninguna parte se preocuparía por dedicar tiempo a entender de manera amable las emociones de los demás.  

Otro aspecto interesante que se deriva de la existencia de las neuronas espejo es que una vez que somos capaces de controlar nuestros gestos, utilizando las técnicas correctas, podremos influir para controlar las emociones y reacciones de los que nos rodean. De esta forma conseguiremos inducir deliberadamente emociones en otras personas para motivarles para abordar una tarea difícil o para compartir unos sentimientos que faciliten que puedan trabajar con compañeros en los que no confiaban previamente o para generar confianza rápidamente en un grupo a través de la creación de respuestas emocionales en sus miembros, sin que estos sean conscientes de la manipulación.

Morgan recomienda para aumentar nuestro carisma:

1.- Incrementar nuestra credibilidad. Implica que debemos  alinear completamente nuestras palabras y nuestros actos. No podemos ser auténticos si el contenido y el lenguaje corporal no concuerdan.

2.- Aumentar nuestra pasión. Para lograrlo debemos centrarnos en nosotros y en cómo nos sentimos en ese momento y en relación con las personas con las que estamos y la situación en la que nos encontramos, para posteriormente ser capaces de expresarlo.

En este sentido, el autor propone para abordar las reuniones seguir una serie de pautas:

a).- Antes de una reunión es importante: centrarnos en nuestra respiración. La mayoría de las personas en los momentos inmediatamente anteriores al comienzo de una reunión o negociación importante empiezan a ponerse nerviosas, pensando sobre todas las cosas que pueden ir mal. Se preocupan por la posibilidad de ser juzgados negativamente por sus colegas y por tanto se están saboteando a ellas mismas. En lugar de vislumbrar el desastre  podemos realizar  al menos dos respiraciones abdominales lentas y profundas. No hay que mover los hombros durante el proceso. Cuando sentimos pánico y estamos dominados por la adrenalina tendemos a respirar  con el tórax, con respiraciones entrecortadas y utilizando los hombros.
Existe otra razón para respirar y es que nutre y fortalece la voz. Las respiraciones profundas ayudan a fortalecer la voz y que ésta resulte más agradable de escuchar.

b).- Al entrar en la sala de la reunión: comunicar poder a través de la postura. Podemos ganar o perder el interés de nuestros compañeros en los primeros treinta segundos del encuentro por nuestro lenguaje corporal y específicamente por la postura que adoptemos en ese primer momento. Es importante sonreír, movernos con agilidad y mostrarnos interesados. Pero el verdadero secreto radica en nuestra postura. Existen tres  maneras de estar de pie y una cuarta que es una combinación de la primera y segunda, pero sólo una de ellas es eficaz. Morgan propone que recordemos la postura que nos  recomendaban nuestros padres: mantenernos erguidos, de forma que los pies, las caderas los hombros y la cabeza estén alineados, como si una línea recta fuese de la cabeza a los tobillos.

Algunas personas, por el contrario, proyectan su cabeza hacia delante. Es lo que ocurre a las personas que pasan mucho tiempo delante del ordenador. Transmite sumisión, humildad y deferencia ante la persona que tenemos delante.

Otras adelantan la pelvis. Esta postura, que se puede entender como de alto contenido sexual, es propia de adolescentes y no de profesionales maduros.

La tercera postura es la del corazón. Nos mantenemos erguidos pero nuestros hombros están relajados en lugar de rígidos. Irradia los atributos que cualquier buen profesional quiere transmitir: seguridad, confianza y autoridad.

La cuarta se corresponde a una mezcla de las dos primeras y es  común también en la adolescencia.

c).- Durante la reunión:

1.- Ocupar el espacio adecuado. Existen cuatro zonas en la distancia que mantenemos en relación con los demás. La primera es la pública y es superior a 3,5 metros. No tendemos a considerar personalmente lo que ocurre en ese espacio, por lo que no nos interesa demasiado. Entre esa distancia y 1,5 metros se encuentra la zona social, que es la que utilizamos en reuniones sociales para las charlas superficiales con conocidos y  tampoco nos preocupa demasiado. 

La tercera zona corresponde al espacio personal (1,5 a 0,5 metros). En el momento en que otra persona lo ocupa ya le estamos prestando una gran atención para detectar si sus intenciones son dañinas o amistosas, por ejemplo, y poder preparar una respuesta adecuada a las circunstancias.

La última zona es la íntima (0,5 a 0 metros). Si la ocupamos es porque existe algún tipo de compromiso con la otra persona. Nunca se debe utilizar en reuniones de trabajo ni sociales, ya que ambas partes se sentirán incómodas.

En una reunión profesional podemos entrar en la zona personal si queremos captar su atención intelectual y si queremos persuadir.

2.- Establecer el contacto visual eficaz.  Diversas investigaciones muestran que tendemos a confiar en las personas que nos miran y desconfiar de las que no lo hacen porque pensamos que nos están mintiendo. Nick Morgan plantea las siguientes  reglas, que considera sofisticadas, para el contacto visual:
  • ·        Los ojos deben estar bien abiertos, no cerrados o guiñados.


  • ·         Realizar realmente el contacto visual a nivel individual, durante al menos treinta segundos. No mirar por encima de las cabezas del grupo, ni desviar la mirada con nerviosismo.


  • ·         Monitorizar si nuestros colegas  están manteniendo también contacto visual con nosotros para intentar valorar hasta que punto  les interesa nuestra conversación. Si un 80% de ellos están centrados en nosotros todo va bien, pero si más de un 40% están centrados en otra cosa podemos tener problemas. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

DOS TIPOS DE PERSONAS CON LAS QUE NO DEBEMOS NEGOCIAR NUNCA



Judith White, en HBR Blog Network del pasado 18 de junio, plantea que aunque normalmente lo primero que los expertos negociadores enseñan es que “hay que separar a las personas del problema” y es un buen consejo en la mayoría de los casos, su experiencia como psicóloga le ha mostrado que en aproximadamente un 1% de las ocasiones las personas son el problema. En esos casos las estrategias habituales de negociación no funcionan.

La autora recomienda para reconocer y abordar estas raras situaciones comenzar por intentar determinar qué clase  de persona es aquella con la que tenemos que negociar. Dos tipos con los que sí podemos hacerlo, aunque parezca complicado son:

1.- Emocionales. Las emociones no tienen por qué impedirnos alcanzar acuerdos positivos. Es natural que ante una situación de conflicto surjan emociones fuertes. Una vez que el problema es identificado y reconocido y las partes pueden discutirlo las emociones suelen disiparse. No hay que olvidar, también, que algunas culturas y personas expresan más abiertamente sus sentimientos que otras y que algunos negociadores las utilizan estratégicamente para influir en el contrario. Tenemos que reconocer la emoción, pero no debe impedir que negociemos.

2.- Irrazonables. Con frecuencia pensamos que las personas no son razonables cuando no están de acuerdo con nuestra lógica y evidencia. Pero lo que suele ocurrir es que están viendo distintos problemas y hasta diferentes hechos, por lo que siempre es posible intentar acercar las posturas para llegar a un acuerdo.
Los dos tipos de personas con las que la autora propone no negociar nunca son:

a).- Una parte contraria que alterna entre la conciliación y la provocación. Las personas normalmente somos más provocadoras o difíciles de manejar al comienzo de una negociación. Posteriormente somos más conciliadores cuando se va definiendo el marco de un posible acuerdo. Hay que tener cuidado y procurar evitar a las personas que primero son conciliadoras, luego pasan a mostrarse provocadoras y cuando te dispones a abandonar la negociación vuelven a ser conciliadoras y luego una vez más provocadoras. Este comportamiento sugiere que  nunca va a estar satisfecha ni va a finalizar la negociación. Lo que busca no es un trato, sino el control, sobre el proceso y sobre nosotros. El tiempo y energía que vamos a gastar si continuamos la negociación no compensará al final las ganancias potenciales que podríamos obtener.

b).- Una parte contraria que persiste en ver a las personas en términos de bondad o maldad absoluta. Una negociación es un método para resolver conflictos no para determinar quién es culpable. La mayor parte de las personas una vez que entienden esto están dispuestas a intercambiar concesiones para lograr satisfacer sus intereses subyacentes. Si un negociador describe a alguien como absolutamente bueno y sin tacha o absolutamente malvado y responsable su comportamiento sugiere que no tiene la mentalidad adecuada para negociar. Lo que esta persona quiere es que las personas que considera malvadas sean responsabilizadas por todos los actos que crean convenientes y castigadas y como nosotros tenemos un conflicto con ella corremos el riesgo de entrar en esa categoría.   Abandonar la negociación le privará de la oportunidad de castigarnos. Por lo tanto, si negociamos con esta clase de personas podemos esperar que el proceso sea doloroso y no debemos esperar que hagan concesiones significativas porque piensan que no las merecemos.

Judith White, ante estos negociadores, si no podemos evitarlos, recomienda:

1.- Ser realistas. No van a cambiar y no existe ninguna estrategia de negociación útil para que lo hagan. La meta tiene que ser poder liberarnos lo antes posible con las mayores ganancias o menores pérdidas posibles.

2.- Dejar de hacer concesiones. El objetivo de las mismas es alcanzar acuerdos, pero como en estos casos resulta imposible, independientemente de lo que cedamos, es mejor no perder el tiempo. Nuestro objetivo debe ser minimizar las pérdidas.

3.- Reducir nuestra interdependencia con esa persona. Hay que procurar no depender de ella para nada y no tener ninguna deuda con ella.

4.- Hacer pública la situación, utilizando si es posible a una tercera parte. Hay que evitar siempre que podamos las discusiones en privado. Poner por escrito la situación y recurrir a niveles superiores para que tomen las medidas si la otra parte no se responsabiliza de sus obligaciones y de la situación creada. Si tenemos a nuestra disposición una tercera parte como un mediador es conveniente utilizar sus servicios.