domingo, 15 de noviembre de 2015

¿POR QUÉ LAS ORGANIZACIONES NO APRENDEN?


La mayor parte de los líderes creen que para mantenerse competitivas  sus organizaciones deben aprender y mejorar cada día, pero hasta las empresas reverenciadas por su dedicación al aprendizaje continuo encuentran dificultades para practicar aquello que predican.

Francesca Gino y Bradley Staats, en la edición de noviembre de Harvard Business Review, plantean que las obsesiones tradicionales con respecto al éxito, actuar, encajar y el excesivo apoyo en los expertos, minan la mejora continua.

Los autores analizan cómo estas tendencias, tan arraigadas en nuestro interior, interfieren con el aprendizaje y proponen tácticas para contrarrestarlas.

I.- EL PREJUICIO CON RESPECTO AL ÉXITO.

Los líderes en las organizaciones pueden decir que el aprendizaje proviene de los errores, pero sus acciones muestran una gran preocupación por alcanzar el éxito. Este foco no es sorprendente pero con frecuencia es exagerado e impide el aprendizaje por:

1.- El miedo  a cometer errores. El fracaso puede desencadenar una serie de emociones dolorosas, tales como ira o vergüenza, por lo que la mayor parte de las personas tratan de evitar los errores y cuando ocurren tratamos de esconderlos. Esta tendencia natural se potencia en las organizaciones en las que los líderes, con frecuencia de forma inconsciente, institucionalizan el temor al fracaso.  Estructuran los proyectos de forma que no se dedican recursos para la experimentación y reconocen y premian a aquellos que se ajustan a lo planificado. Para contrarrestar esta tendencia los directivos deben aprender a tolerar los errores e insistir en que se debatan abiertamente.

2.- Una mentalidad rígida. La psicóloga Carol Dweck ha identificado dos tipos básicos de mentalidades en la forma en que las personas enfocan sus vidas:



a).- Rígida. Marcada por la creencia de que la inteligencia y el talento vienen en gran parte determinados por los genes, y por lo tanto puedes tenerlos o no. Las personas con esta mentalidad intentan parecer inteligentes cueste lo que cueste y contemplan el fracaso como algo a evitar ya que puede hacer que parezcan incompetentes. Tienen limitada su capacidad de aprender ya que se centran en exceso en tener un buen desempeño.

b).- De crecimiento. Las personas que la poseen buscan los retos y las oportunidades de aprender. Creen que independientemente d lo bueno que seas, siempre puedes mejorar a través del esfuerzo y la práctica. No consideran el fracaso como una señal de incompetencia y son felices asumiendo riesgos.

3.- Exceso de confianza en el desempeño pasado. Los líderes al contratar o promocionar a sus colaboradores ponen demasiado énfasis en el desempeño y no en el potencial para aprender. En Egon Zehnder, empresa dedicada a la selección, han identificado  4 elementos que intervienen en el potencial de las personas. Son: curiosidad, percepción, compromiso y determinación. Han encontrado que los candidatos de alto potencial logran mejor desempeño gracias a su actitud abierta hacia la adquisición de nuevas competencias y sus ansias de aprender.

4.- El prejuicio de la atribución. Es común que las personas atribuyan sus éxitos al trabajo duro, a su inteligencia y habilidades más que a la suerte y en cambio culpen de sus fracasos a la mala fortuna. A este fenómeno se le llama el prejuicio de la atribución. De hecho, si las personas no son capaces de reconocer que los fracasos son resultados de sus acciones, no aprenderán de sus errores.

Los autores recomiendan que los líderes utilicen las siguientes tácticas para evitar lo anteriormente expuesto:

a).- Dejar de estigmatizar los errores. Los líderes deben enfatizar constantemente que los fallos son oportunidades de aprendizaje en lugar de causa de vergüenza o castigo y deben actuar de forma que refuercen este mensaje.

b).- Incorporar y estimular una mentalidad de crecimiento. Los líderes deben cuestionar sus propias creencias sobre la capacidad de las personas para aprender. Investigaciones realizadas por Peter Heslin y sus colaboradores encontraron que los directivos que tienen una mentalidad de crecimiento son conscientes de cómo van mejorando sus colaboradores, mientras que los que poseen una mentalidad rígida no lo hacen porque se quedan atrapados en sus impresiones iniciales. Por tanto, los líderes deben  transmitir a los profesionales la idea de que pueden expandir sus talentos si se dedican a ello y reconocer públicamente sus esfuerzos de aprendizaje.

c).- Considerar el potencial al contratar o promocionar. De esta forma se fomenta una cultura de búsqueda de nuevas ideas.

d).- Identificar las causas de los éxitos o fracaso utilizando un enfoque apoyado en datos. La mayoría de los líderes son conscientes de la importancia de los datos para analizar las causas de un desempeño de éxito pero no siempre insisten en recoger y estudiar la información necesaria. Ed Catmull, presidente de los estudios de animación Pixar dice:” Los datos nos muestran las cosas de forma neutral lo que puede estimular la discusión y cuestionar las creencias fruto de las impresiones personales”. No tenemos que olvidar que recoger los datos es una cosa y aceptarlos es otra. En algunas organizaciones la toma de decisión basada en datos se convierte en una forma de distorsionar estos últimos hasta que se adapten a lo que los directivos quieren. Es obligación de los líderes asegurar que esto no ocurra.

II.- EL PREJUICIO CON RESPECTO A LA ACCIÓN.

En las organizaciones la mayoría de los directivos cuando se enfrentan a un problema reaccionan actuando. Trabajan más horas y aumentan su nivel de estrés.

Nos sentimos más cómodos haciendo algo aunque sea contraproducente y la mejor opción sea la de no hacer nada.

Los directivos se sienten, normalmente, más productivos ejecutando tareas que planificando. Especialmente ante la presión del tiempo, piensan que es esfuerzo baldío el planificar. Este prejuicio a favor de la acción es perjudicial para la mejora por dos razones:

a).- Agotamiento. Los profesionales si se sienten cansados no tienen ganas de aprender nuevas cosas  o de aplicar aquello que ya conocen.

b).- Falta de reflexión. El estar siempre activos dificulta que los profesionales tengan tiempo para reflexionar sobre aquello que hicieron bien y lo que han hecho mal.

Como antídotos contra ese prejuicio los autores proponen:

1.- Hacer pausas en el trabajo. Diversas investigaciones muestran que los efectos beneficiosos son mayores si se sale del ambiente laboral.

2.- Dedicar tiempo a pensar. Reservar diariamente un periodo de tiempo, aunque no sea muy grande, para planificar o a reflexionar sobre cómo ha ido el día.

3.- Fomentar la reflexión tras la acción. El ejército americano es conocido por sus revisiones tras la acción (AARs), dirigidas por un facilitador y no por el líder del proyecto, en las que se analiza lo ocurrido y lo compara con lo que debería o podría haber pasado. Sea la reflexión grupal o individual  hay que recordar que el objetivo es el aprendizaje, lo que significa ser honestos con nosotros mismos, que hay que intentar obtener una perspectiva exacta de lo ocurrido, lo que requiere considerar distintos enfoques y utilizar datos y que hay que llegar a la causa raíz, para terminar reflexionando sobre cómo las cosas se pueden mejorar,  dedicando tiempo para imaginar podríamos hacer las cosas de forma completamente diferentes si pudiésemos.

III.- EL PREJUICIO CON RESPECTO A LA NECESIDAD DE ENCAJAR.

Cuando nos incorporamos a una organización es natural que queramos encajar en ella, pero esta tendencia hace que tengamos que enfrentarnos a dos retos a la hora de enfocar el aprendizaje:

a).- La creencia que nos tenemos que adaptar y actuar de acuerdo con todas las reglas y normas sociales y organizacionales. Como consecuencia realizamos un gran esfuerzo para aprender y adherirnos a los códigos escritos y no escritos del comportamiento en el trabajo. El problema surge porque al hacerlo limitamos lo que ofrecemos a la organización.

b).- Dejar de aprovechar  todas nuestras fortalezas. Cuando los profesionales se tienen que adaptar a lo que piensan que la organización desea, dejan de ser ellos mismos y de utilizar todas sus fortalezas. Una encuesta de Gallup en la que entrevistaban a miles de profesionales de todo el mundo mostró que una respuesta afirmativa a la pregunta: “¿En tu trabajo tienes la oportunidad diariamente de hacer aquello que haces mejor?” predice con gran exactitud un alto nivel de compromiso y desempeño. Cuando las personas se sienten libres para manifestarse como son, pueden hacer aflorar sus fortalezas tales como curiosidad, amor por el aprendizaje y perseverancia, para identificar posibilidades de mejora y para implantarlas.

Los autores sugieren una serie de métodos para combatir este prejuicio:

1.- Estimular a los profesionales a cultivar sus fortalezas. Con esta finalidad algunas organizaciones les animan a que dediquen parte de su tiempo a realizar un trabajo de su elección. Los directivos deben ayudar a la identificación y desarrollo de las fortalezas individuales de sus colaboradores, no sólo durante la evaluación de desempeño. Para ello deben hacerse las siguientes preguntas: “Conozco cuáles son los talentos y pasiones de mis profesionales?, ¿Comento con ellos lo que hacen bien y cómo pueden mejorar? O ¿Nuestras metas y objetivos incluyen el sacar el máximo aprovechamiento de las fortalezas de nuestros colaboradores?”

2.- Incrementar el conocimiento y comprometer a  los profesionales. Si las personas no conocen un tema no pueden preocuparse por él. Un ejemplo son las medidas para garantizar la seguridad de los trabajadores en el entorno laboral.

3.- Ser un modelo de buen comportamiento.

IV.- EL PREJUICIO CON RESPECTO A LA IMPORTANCIA DE LOS EXPERTOS.

Desde comienzos del siglo veinte con la organización científica del trabajo se ha consolidado la creencia de que los expertos son la mejor fuente de ideas para mejorar, que puede llevar al prejuicio de que la única opinión válida es la de aquel al que consideramos un experto en un tema. Este prejuicio nos enfrenta a dos situaciones, fundamentalmente:

a).- Una visión muy estrecha de lo que se considera un experto. Las organizaciones tienden a definir a los expertos de una forma muy limitada, apoyándose en indicadores tales como  títulos o años de experiencia Pero la experiencia es un constructo multidimensional.  Distintos tipos de experiencia incluyen el tiempo empleado trabajando en primera línea o trabajando con determinadas personas pueden contribuir a entender un problema con detalle y a crear una solución.
La experiencia puede incrementar la eficiencia pero puede aumentar la resistencia al cambio y la tentación de rechazarla información que puede entrar en conflicto con las opiniones de los “expertos”.

b).- Implicación inadecuada de la primera línea.  Los profesionales situados en este nivel con frecuencia son los más adecuados para detectar y solucionar problemas, pero pueden no estar autorizados para ello.

Las tácticas siguientes pueden ayudar a las organizaciones a superar la tendencia de recurrir en exceso a los expertos:

1.- Fomentar a que los profesionales se sientan propietarios de los problemas que les afecten. La persona que se enfrenta al problema es la que debe procurar solucionarlo cuando ocurra. Esto evita que los profesionales dependan en exceso de los expertos y les ayuda a evitar la repetición de los errores.

2.- Dar la oportunidad a los profesionales de adquirir distintos tipos de experiencia.

3.- Facilitar la utilización de la experiencia de los colaboradores. Las organizaciones deben luchar para eliminar barreras que evitan el uso de la experiencia de sus profesionales.




miércoles, 11 de noviembre de 2015

CURSOS ON-LINE GRATUITOS. 2ª QUINCENA NOVIEMBRE


Entre los cursos on-line gratuitos que organizan las universidades de prestigio  durante la segunda   quincena de noviembre  tenemos:

CIENCIAS DE LA SALUD:

“NUCLEAR MAGNETIC RESONANCE A COMPASS TO NANOWORLD ”, organizado por la Universidad de Lille, comienza el próximo 16 de noviembre.

“PSYCHOLOGICAL FIRST AID ”, organizado por Johns Hopkins University, comienza el próximo 16 de noviembre.
  
“MEASURING AND VALUING HEALTH ”, organizado por la Universidad de Sheffield, comienza el próximo 23 de noviembre.

“FINDING HIDDEN MESSAGES IN DNA (BIOINFORMATICS I) ”, organizado por la Universidad de California, comienza el próximo 23 de noviembre.

GENOME SEQUENCING (BIOINFORMATICS II) (COURSERA)”, organizado por la Universidad de California, comienza el próximo 23 de noviembre.

“MIDWIFERY ”, organizado por la Universidad de Newcastle, comienza el próximo 23 de noviembre.

“EMERGENCY MANAGEMENT ”, organizado por la Universidad de Massey (Nueva Zelanda), comienza el próximo 23 de noviembre.

“CLINICAL SUPERVISION WITH CONFIDENCE ”, organizado por la Universidad de East Anglia, comienza el próximo 30 de noviembre.

GESTIÓN DE EMPRESAS Y COMPETENCIAS DIRECTIVAS:

“HOW TO SUCCEED AT: INTERVIEWS, organizado por la Universidad de Sheffield, comienza el próximo 16 de noviembre.

“CORPORATE SOCIAL RESPONSIBILITY AND VALUE CREATION ”, organizado por Audencia Nantes School of Management, comienza el próximo 16 de noviembre.

“BRAND STORYTELLING: HOW TO USE NARRATIVE TO SELL ”, organizado por la D&AD, comienza el próximo 16 de noviembre.

“BÚSQUEDA Y GESTIÓN DE LA INFORMACIÓN EN LA WEB ”, organizado por la Universidad de Santiago de Chile, comienza el próximo 16 de noviembre.

“THE INTERNET OF THINGS ”, organizado por King´s College de Londres, comienza el próximo 23 de noviembre.

“HUMAN RESOURCES ”, organizado por Open Training Institute, comienza el próximo 23 de noviembre.

“DIAGNOSINGTHE FINANCIAL HEALTH OF A BUSINESS ”, organizado por Mcquairie Graduate School of Management, comienza el próximo 23 de noviembre.

“INNOVATION FOR POWERFUL OUTCOMES ”, organizado por Swinburne University of Technology, comienza el próximo 23 de noviembre

“STRATEGIC MANAGEMENT ”, organizado por Open Training Institute, comienza el próximo 23 de noviembre.

“NEGOTIATION AND CONFLICT RESOLUTION ”, organizado por Mcquairie Graduate School of Management, comienza el próximo 23 de noviembre.

“LEADERSHIP: IDENTITY,INFLUENCE AND POWER ”, organizado por Mcquairie Graduate School of Management, comienza el próximo 23 de noviembre










lunes, 9 de noviembre de 2015

EL PREJUICIO DEL INTERÉS PERSONAL: EL EFECTO TOLSTOI


En el boletín del 26 de octubre de Farnam Street, Shane Parrish plantea que el prejuicio del interés personal afecta todo, desde cómo contemplamos  y filtramos la información a cómo evitamos el dolor. Interviene en nuestros instintos de autoconservación y nos ayuda a racionalizar nuestras elecciones.

Nuestra autoestima juega un papel importante en nuestro bienestar personal y felicidad. Se ha demostrado que las personas con un alto nivel de autoestima son más felices, tienen menos problemas interpersonales, ceden menos ante las presiones de sus compañeros y tienen mayores éxitos en las distintas facetas de su vida. Por tanto existe una fuerte motivación para preservar una auto- imagen positiva y consistente, pero con frecuencia se presentan situaciones en que ésta se ve dañada, como por ejemplo ante un despido, el fin de una relación de pareja…, y nos enfrentamos a la necesidad de reparar los daños.

Bajo la influencia del prejuicio del interés personal nos podemos encontrar alejándonos de los hechos y modificándolos para que se conviertan en aceptables. Aunque esta tendencia normalmente es inocua y episódica, existen casos en los que se convierte en extrema y dejan a la persona con poca capacidad para valorar las situaciones de forma objetiva.



CharlieMunger, en su conferencia “The psychology of human misjudgement” reflexiona sobre las tendencias extremas que muestran los criminales en las novelas de Tolstoi. Sus mecanismos de defensa se pueden dividir en dos tipos distintivos: niegan haber cometido algún crimen o consideran que su crimen es justificable debido a todas las penalidades que han sufrido. Munger llama a estos dos casos EL EFECTO TOLSTOI:

1.- EVITAR LA REALIDAD POR MEDIO DE LA NEGACIÓN.

La negación ocurre cuando nos encontramos ante una realidad y decidimos ignorarla. Por ejemplo si observamos que ha aparecido un lunar un poco extraño, sentimos ansiedad, pero decidimos olvidarnos de él. Semanas después si vemos que ha aumentado de tamaño actuamos y vamos al médico.

En estos casos una dosis pequeña de negación puede servirnos para absorber la información lentamente y pensar en los pasos que vamos a dar. Pero si la negación se convierte en una medida prolongada para asumir asuntos conflictivos los problemas se amplificarán y sufriremos las consecuencias. Éstas pueden ser de distintos tipo, siendo la más suave la incapacidad para seguir adelante con sus vidas.

Munger recomienda el evitar las oportunidades de deslizarse hacia una adicción, ya que la distorsión de la realidad que experimentan las mentes de los drogadictos les lleva a creer que se mantienen en una condición buena aunque su situación se deteriore.

2.- RACIONALIZAR NUESTRAS ELECCIONES.

Una forma menos severa de distorsión de la realidad es nuestra tendencia a racionalizar las elecciones que hacemos.

La mayoría de nosotros tenemos un concepto positivo de nosotros mismos y creemos que somos competentes, morales e inteligentes e intentamos en muchas ocasiones hacer lo que sea para preservar esta imagen personal, por ejemplo cuando practicamos  comportamientos que no son consistentes con nuestra imagen personal y utilizamos frases como “no decir la verdad no es mentir”, “no tuve tiempo”, “otros son peores”, con las que intentamos justificar unas acciones un tanto dudosas.

Esta tendencia en parte se explica por el motor que mueve la auto-justificación y que se llama disonancia cognitiva. Es el estado de tensión que se produce cuando tenemos dos hechos contrapuestos en nuestras mentes, tales como: “fumar es nocivo” y “fumo dos paquetes de cigarrillos al día”.

La disonancia nos preocupa en todas las circunstancias pero se puede volver insoportable si nuestro auto-concepto se puede ver amenazado por ella, ya que, normalmente, intentamos vivir nuestras vidas de forma que sean consistentes y tengan un sentido. Es más dolorosa cuando hacemos hago que es inconsistente con la imagen que tenemos de nosotros mismos. Al ser ésta razonablemente positiva nuestros esfuerzos  dirigidos a reducir la disonancia se centrarán en conservar esta auto-imagen positiva.

La reducción de la disonancia funciona como un termostato, manteniendo nuestra autoestima en un nivel alto. Esta es la razón por la que normalmente no somos conscientes de nuestras auto-justificaciones, las pequeñas mentiras que nos contamos a nosotros mismos para evitar reconocer que hemos cometido errores o decisiones absurdas.

Nuestras convicciones sobre quiénes somos nos acompañan siempre y constantemente estamos interpretando las cosas que nos suceden a través del filtro de estas creencias. Cuando son violadas, aunque sea por una buena experiencia nos sentimos incómodos. Esta es una de las razones, por las que, como han demostrado diversas investigaciones, las personas que presentan una baja autoestima o que sencillamente creen que son incompetentes en un área no se muestran excesivamente satisfechos cuando hacen algo bien en ese ámbito y por el contrario se sienten con frecuencia como fraudes. Por ejemplo si una mujer no se considera atractiva y empieza a ser cortejada seriamente por un hombre guapo, se sentirá momentáneamente muy contenta, pero después puede surgir la disonancia y plantearse qué puede estar viendo en ella y pensará que tan pronto descubra cómo es la abandonará.
La forma más evidente de acallar la disonancia es por el abandono de la conducta conflictiva, pero, por ejemplo, el fumador que ha intentado abandonar el hábito y ha fallado puede intentar acallar su conciencia convenciéndose de que fumar no es tan malo. Si hemos suspendido nuestra conciencia moral en una ocasión y hemos racionalizado las malas elecciones, podemos sentir que tenemos permiso para repetirlas en el futuro y caemos en el  CÍRCULO VICIOSO DE LA AUTO-JUSTIFICACIÓN.

Carol Tavris y Elliot Aronson en su libro “Mistakes were made (but not by me): Why we justify foolish beliefs, Bad decisions and hurtful acts” explican este círculo vicioso de elecciones con la analogía de una pirámide, a través del  siguiente ejemplo:

Dos estudiantes idénticos en lo referente a sus actitudes, habilidades y salud psicológica, que son razonablemente honestos y mantienen la misma actitud hacia el hacer trampas: piensan que no es algo bueno, pero que existen peores crímenes en el mundo, se enfrentan a un examen que determinará si entran en la universidad. Ambos se quedan en blanco ante un pregunta crucial del examen, con lo que el fracaso acecha, pero tienen la oportunidad de hacer trampas porque pueden copiar de otros compañeros. Los dos luchan contra la tentación y uno cede y el  otro no. Cada uno gana algo importante, pero con un coste: el primero gana la posibilidad de acceder a estudios superiores pero pierde su integridad, mientras que el segundo mantiene su integridad pero pierde esta ocasión de acceder a estudios superiores.

La pregunta es la siguiente: ¿Cómo se sienten con respecto a hacer trampas la siguiente semana? Cada estudiante ha tenido tiempo suficiente para justificar sus acciones. El que cedió a la tentación pensará que al fin y al cabo copiar no es un crimen muy grande y que todo el mundo lo hace sin ningún problema y por otro lado era necesario para poder seguir con su carrera futura. El que resistió a la tentación decidirá que hacer trampas es más inmoral de lo que pensaba inicialmente. Al terminar de intensificar sus niveles de auto-justificación habrán ocurrido dos cosas:

a).- Se han distanciado mucho en sus creencias.

b).- Han interiorizado sus creencias y están convencidos de que siempre han pensado de esa forma.



Es como si ambos  hubiesen comenzado en lo alto de una pirámide separados sólo por pocos milímetros y al finalizar su proceso de justificación de sus acciones individuales se encontrasen a los pies de la pirámide cada uno en un vértice. El que no hizo trampas considerará que el otro es inmoral y este último pensará que su compañero es en exceso puritano.

Este ejemplo ilustra la razón por la que las personas que vencen las tentaciones pueden llegar a despreciar a aquellos que no lo hacen. Esta metáfora de la pirámide se puede aplicar en la mayoría de las decisiones que implican elecciones morales u opciones de vida: probar drogas o no, engañar a la pareja o no,….Cuando la persona en lo alto de la pirámide duda porque existen beneficios y costes en ambas elecciones sentirá una necesidad especial de justificar la elección que tome. Cuando se encuentra en los pies de la pirámide esa ambivalencia se habrá transformado en certeza y se sentirá muy distante de aquellas personas que hayan tomado una ruta distinta.

Si consideramos el famoso experimento de Stanley Milgram (comentado en entradas anteriores) en el que dos tercios de los 3000 participantes en el mismo administraron  descargas eléctricas de una intensidad peligrosas para la vida de las personas que las recibían sirve, también para ilustrar el fenómeno de la auto-justificación. Imaginemos que nos piden que sometamos a alguien, por el bien de la ciencia, a una corriente potencialmente letal y muy dolorosa. Lo normal es que nos neguemos a ello, pero si el investigador nos dice que está interesado en los efectos del castigo sobre el aprendizaje y que lo que tenemos que hacer es suministrar una pequeña corriente eléctrica a la otra persona, aceptaremos y cuando poco a poco nos piden que vayamos incrementando la intensidad lo haremos, si no somos capaces de marcar límites.

Las implicaciones de esta investigación son importantes ya que si no somos capaces de poner los límites nosotros, las circunstancias y los hábitos decidirán por nosotros. Todos hacemos tonterías en ocasiones, no podemos evitarlo, pero no estamos predestinados a vivir una vida de negación o de justificación de nuestros actos, siempre tenemos la posibilidad de corregir nuestras tendencias cuando las detectamos.

Una mejor comprensión de la forma en que trabaja nuestra mente es un primer paso para romper el hábito de la auto-justificación. Lleva tiempo, auto-reflexión y determinación para llegar a analizar objetivamente nuestro comportamiento y sus causas, pero merece la pena.

A nivel personal Munger sugiere que tenemos que aceptar dos hechos:

1.- El mal desempeño es signo de un mal comportamiento y tiende a aumentar y a generar más daños, como si se cumpliese la Ley de Gresham ( el principio según el cual, cuando en un país circulan simultáneamente dos tipos de monedas de curso legal, y una de ellas es considerada por el público como "buena" y la otra como "mala", la moneda mala siempre expulsa del mercado a la buena. En definitiva, cuando es obligatorio aceptar la moneda por su valor facial, y el tipo de cambio se establece por ley, los consumidores prefieren ahorrar la buena y no utilizarla como medio de pago).

2.- En sectores con alto nivel de exigencias, como los equipos deportivos, las excusas y el mal comportamiento no nos llevarán muy lejos.

A nivel institucional Charlie Munger propone construir una cultura justa y meritocrática, unida a una gestión de personas que fomente las actitudes morales y siempre que sea posible acabe con los peores infractores.  


miércoles, 4 de noviembre de 2015

10 HÁBITOS DE LOS LÍDERES ATRACTIVOS


En el boletín del pasado 20 de octubre de Forbes.com, Travis Bradberry, autor de "Emotional intelligence 2.0", defiende la idea de que si queremos ser líderes convincentes con alto poder de convocatoria debemos resultar atractivos. Los tiranos y gruñones con una visión brillante pueden conseguir reclutar a unos seguidores reacios durante un corto periodo de tiempo, pero luego los pierden. Queman a sus colaboradores antes de que estos puedan llegar a mostrar sus capacidades.

Las investigaciones de TalentSmart analizando datos de más de un millón de personas muestran que los líderes accesibles, humildes y positivos, que por tanto tienen un alto nivel de inteligencia emocional resultan más atractivos y consiguen un mejor desempeño que los que no lo tienen.

Bradberry expone 10 comportamientos claves que hacen que los líderes emocionalmente inteligentes resulten más atractivos:

1.- Establecen conexiones personales. Hasta en un local abarrotado logran que las personas sientan que están manteniendo conversaciones personales, como si fuesen la única persona en el lugar que les importa y en ese momento realmente lo son. Comunican a un nivel muy personal, emocional, nunca olvidando que quien tienen delante de ellos tienen sentimientos que hay que considerar.

2.- Son accesibles. Están convencidos de que cualquier persona, independientemente de su rango o capacidad merece su tiempo y atención. Hacen que todos se sientan valiosos porque todos son valiosos.

3.- Son humildes. Pocas cosas resultan menos atractivas que la arrogancia. Los líderes agradables no actúan como si fuesen mejores que los demás, porque no piensan que son mejores. En lugar de considerar el liderazgo como una fuente de prestigio, consideran su posición como una responsabilidad de servicio hacia sus seguidores.

4.- Son positivos. Procuran siempre mantener una visión positiva, lo que muestran a la hora de describir las cosas y las situaciones. Incluso en situaciones indudablemente negativas emanan la confianza de que pueden contribuir a que el futuro sea mejor que el presente.

5.- Son equilibrados. Saborean los triunfos sin que se suban a la cabeza y reconocen sus errores sin enredarse en ellos. Aprenden de ambos y siguen adelante.

6.- Son generosos. Comparten sus conocimientos y recursos y no actúan como si temiesen ser desbancados por sus colaboradores si les facilitan todo lo que necesitan para hacer su trabajo. Creen que el éxito de éstos es su éxito.

7.- Son íntegros. Inspiran confianza y admiración a través de sus acciones, no sólo de sus palabras diariamente.

8.- Son capaces de leer  a las personas como si fuesen  libros abiertos. La comunicación no verbal es para ellos, con frecuencia, más importante que las palabras que las personas dicen. Se fijan en las expresiones faciales, en el lenguaje corporal y en el tono de voz para percibir lo que realmente está sucediendo a sus colaboradores.

9.- Reconocen y aprecian el potencial. Robert Brault dijo:”El carisma consiste no tanto en conseguir gustar a las personas, sino en que las personas se gustan a sí mismas cuando estamos cerca”.  estos líderes no sólo intentan captar lo mejor de los demás sino que se aseguran de que los demás lo vean, también. Hacen aflorar los talentos de sus colaboradores para que éstos sean mejores y lograr un mejor resultado.

10.- Son consistentes. Daniel Quinn mantiene que “El carisma sólo logra captar la atención, una vez que se ha conseguido tiene que haber algo que decir”. Son líderes que conectan regularmente con sus colaboradores para compartir sus ideas ya que comprenden que su conocimiento y experiencia pueden ser críticos para el éxito de todos los que trabajan con ellos.




domingo, 1 de noviembre de 2015

LA EXPERIENCIA DEL CLIENTE. CÓMO ABORDAR LAS SITUACIONES DE ALTA INTENSIDAD EMOCIONAL


Leonard L.Berry, Scott W. Davis y Jody Wilmet, en la edición de octubre de Harvard Business Review, plantean que muchos servicios, incluyendo, por ejemplo, la asistencia a enfermos de cáncer o  los viajes en avión, pueden desencadenar fuertes emociones en el receptor del servicio, pero que muchas organizaciones que los ofrecen no son capaces de anticiparse a estas emociones y por tanto diseñar servicios dirigidos a mitigar las que son negativas.

Esta situación es especialmente evidente en el caso de servicios que generan una gran respuesta emocional incluso antes de que éstos comiencen, tales como el nacimiento, el matrimonio, la enfermedad y la muerte y otros como el viaje en avión y comprar, vender o reparar una casa. Con gran frecuencia estas  emociones tan intensas  se potencian  por:

1.- Falta de familiaridad con el servicio que va a ser prestado. Por ejemplo al organizar un funeral de alguien querido con prisas, el  dolor de los familiares se puede incrementar ante  la incertidumbre sobre las opciones y los costes.

2.- Falta de control sobre el desempeño del servicio, como ocurre por ejemplo al reparar un automóvil.

3.- Consecuencias graves si algo va mal. En los casos de trámites  legales por divorcios las finanzas del cliente se pueden resentir, así como sus posibilidades de obtener la custodia de sus hijos.

4.- Complejidad que hace que el servicio sea como un agujero negro en el que el proveedor tiene todas las cartas. Cuando un técnico en informática dice a un cliente que su ordenador se ha quemado, éste no tiene forma de juzgar, salvo que sea un experto, si el diagnóstico o la propuesta de reparación sugerida es la indicada.

5.- Larga duración implicando numerosos eventos. Una boda, por ejemplo, es el resultado de numerosas actividades: planificación,  ensayos, la ceremonia, la celebración,…, que ofrecen numerosas oportunidades para que se produzcan fallos o surjan conflictos.

Satisfacer las necesidades de todos estos clientes ansiosos es un reto para los proveedores de los servicios. Los autores han identificado, fruto de su experiencia, cuatro acciones que pueden influir de forma positiva en las expectativas y percepciones de calidad  y valor del servicio, incrementando la satisfacción y la lealtad de los clientes. Éstas son: identificar las causas que desencadenan las emociones fuertes, responder con celeridad, incrementar el control de los clientes y contratar a profesionales que sean capaces de comunicar de forma respetuosa y formarles  con rigor para ello.

El ejemplo que seleccionan los autores para ilustrar estas recomendaciones es el de la atención a pacientes con cáncer pues piensan que en pocos servicios están involucrados unas emociones más intensas. El diagnóstico de esta enfermedad cambia la vida, apareciendo el espectro de la muerte, suele implicar largos tratamientos en los que intervienen múltiples profesionales y conlleva unos fuertes efectos emocionales colaterales. Las bases de un tratamiento excelente siempre serán la calidad del diagnóstico y del tratamiento clínico pero la forma de facilitarlo con compasión y calidez cobra gran importancia.

I.- IDENTIFICAR LOS DESENCADENANTES EMOCIONALES.

El primero es la necesidad de un servicio y si el proveedor no responde adecuadamente puede incrementar las emociones negativas como la ira o el miedo. Por tanto identificar los aspectos de un servicio que con más frecuencia pueden intensificar las emociones negativas es un paso clave para desarrollar una estrategia para minimizarlas. El proceso puede variar desde la sencillez: encuestas, grupos focales, entrevistas,….) a lo sofisticado (experimentos controlados o mapas de experiencias, por ejemplo, con la finalidad de animar a los clientes a expresar sus emociones profundas sobre el servicio y a verbalizar las  necesidades, preocupaciones o esperanzas que de otra forma seguramente no aflorarían. Preguntas que ayudan son del tipo: “Describa la peor experiencia que ha tenido al utilizar este servicio” o “¿Si fuese el director general y tuviera que hacer una sola mejora para los clientes, cuál sería ésta?”

II.- RESPUESTA RÁPIDA ANTE LAS EMOCIONES INTENSAS.

Ante circunstancias duras o conflictivas las impresiones que dejan los proveedores de servicios son duraderas y pueden incrementar el impacto de la experiencia de éstos para bien o para mal. El fallo en reconocer y responder rápidamente ante estos estados emocionales deja a los clientes con temor, frustración, impotencia y de sensación de abandono. Los autores plantean algunas tácticas para neutralizar estos sentimientos:

1.- Preparar a los clientes para lo que va a venir. Muchos servicios ligados a experiencias muy emocionales tienen un largo plazo de ejecución. No conocer lo que les espera es un motivo importante de ansiedad para los clientes, que con frecuencia imaginan los peores escenarios. En el caso del cáncer existe una sensación de urgencia y por conocer los pasos que se van a seguir. El comienzo de cada etapa en un servicio de larga duración puede aumentar las emociones, por lo que es una gran oportunidad para ganar la confianza del cliente, aprovechando para explicarle lo que va a suceder en dicha fase. Hay que facilitar esta información en un lenguaje accesible, al ritmo que cada cliente demande y repetir los aspectos más importantes, transmitiendo confianza a través de una comunicación transparente y tranquilizadora. Los autores ponen como ejemplo el caso de los profesionales de los centros de cáncer bien gestionados en Estados Unidos que antes del comienzo del tratamiento con radioterapia o quimioterapia revisan con los pacientes todo el proceso paso a paso y contestan a sus preguntas.

2.- Buscar y detectar los picos emocionales. Predecir exactamente cuándo se van a intensificar las emociones de los clientes es con frecuencia imposible, pero es conveniente intentar hacerlo para prevenir posibles consecuencias negativas. La detección de estos picos requiere una monitorización. Pueden ocurrir por ejemplo en el caso de pacientes con cáncer en diversos momentos: ante un incremento del dolor, por los efectos secundarios de los fármacos, por los cambios en la apariencia física, etc.

3.- Comunicar con cuidado. El lenguaje corporal, la elección de las palabras, el tono de voz y la apariencia de los profesionales pueden tener un gran impacto en clientes ansiosos que buscan las evidencias de competencia y buscan confirmación de que han acertado en la elección del proveedor del servicio.

III.- REALZAR EL CONTROL DE LOS CLIENTES. 

Uno de los objetivos que se persiguen al rediseñar experiencias del cliente es dar a éstos una mayor sensación de control. Para ello los autores recomiendan:

1.- Facilitar el contacto directo. Sólo el saber que la asistencia directa está disponible diluye la ansiedad. En el tratamiento del cáncer algunas clínicas norteamericanas, por ejemplo, asignan a cada nuevo paciente un “coach”, alguien con experiencia en enfermería o en trabajo social, que acompaña al paciente desde el diagnóstico inicial hasta la finalización del tratamiento.

2.- Evitar interrupciones en el servicio. En el caso del cáncer diversos estudios demuestran que el facilitar al paciente apoyo domiciliario o paliativo reduce significativamente las visitas a la urgencia y las hospitalizaciones.

3.- “Empoderar” a los clientes con la tecnología móvil. Ésta puede mitigar la ansiedad al proporcionar a los clientes información en tiempo real y acceso a la asistencia, pero debe ser un complemento y no una sustitución de las conversaciones cara a cara o telefónicas. El programa MyCare de la Clínica Mayo es un buen ejemplo, en el que tras ser entrenados por una enfermera los pacientes tras cirugía cardiaca pueden usar iPads para ver sus planes personalizados diarios, leer recomendaciones sobre cuidado diario,etc.

IV.- CONTRATAR A LAS PERSONAS ADECUADAS Y PREPARARLAS PARA EL ROL QUE TIENEN QUE DESEMPEÑAR.

Prestar un servicio a clientes con una gran carga emocional puede ser difícil y agotador. Los profesionales que se dediquen a la atención de este tipo de personas deben ser capaces de controlar el estrés, comunicar con respeto y transmitir confianza. Por este motivo las organizaciones excelentes que se dedican a este tipo de servicios consideran que el proceso de selección y posterior formación de sus profesionales es crucial.

Los autores recomiendan:

1.- Contratar teniendo en cuenta que los valores de los aspirantes estén alineados con los de la organización. Por ejemplo, los facultativos que trabajan en servicios en los que los pacientes presentan una gran carga emocional deben reunir una serie de competencias, entre otras: capacidad emocional para  gestionar adecuadamente  el estrés que les transmiten los demás, ser resilientes, mostrar compasión, ser honestos, transmitir bien, poder trabajar en equipo y contar con la fuerza necesaria para abordar la realidad y afrontar conversaciones complicadas.

2.- Enseñar el por qué, no sólo el cómo. Las organizaciones deben preocuparse de formar a sus profesionales no sólo en las competencias técnicas sino también hacer hincapié en la importancia de la cultura, estrategia, características de los clientes, …, de forma que sepan cómo encajan dentro de la organización, la importancia de su trabajo y de formarse y actualizarse de forma continuada. Con este fin los directivos deben estimular el aprendizaje y reconocer y difundir las mejores prácticas. Como ejemplo los responsables de la Clínica Cleveland para mejorar la forma en la que sus 43.000 profesionales conectaban emocionalmente con los pacientes produjeron dos vídeos sobre empatía: ”Empathy. The human connection to patient care” y Patients: Afraid and vulnerable”.

3.- Fomentar el intercambio de experiencias y el aprendizaje entre profesionales. Las sesiones clínicas son un buen ejemplo.

4.- Convertir a los mandos intermedios en docentes. Fundamentalmente al actuar dando ejemplo y realizando funciones de coaching con sus colaboradores.

En este sentido, los autores sugieren, también, que las organizaciones que prestan servicios que generan una gran carga emocional se hagan una serie de preguntas que les van a ayudar a enfocar correctamente la prestación de los mismos. Estas son:

a).- ¿Qué aspectos de nuestro servicio son los que con más frecuencia desencadenan emociones intensas?

b).- Si los clientes pudiesen una varita mágica para realizar una mejora en nuestro servicio, ¿Cúal sería?

c).- ¿Cuál es la opinión que tienen los clientes sobre nosotros antes de la prestación del servicio?

d).- ¿Qué podemos hacer para que la primera impresión sobre nuestros servicios sea excepcional?

e).- ¿Cuáles son las frases y comentarios que nunca debemos decir a nuestros clientes?

f).- ¿Podemos desmitificar nuestros servicios para mitigar la ansiedad del cliente?

g).- ¿Podemos identificar las fases específicas de nuestros servicios que necesitan una preparación previa del cliente?

h).- ¿Tienen nuestros clientes acceso asistencia personal de confianza cuando lo necesitan?

i).- ¿Cómo podemos utilizar las nuevas tecnologías móviles para monitorizar las necesidades de nuestros clientes y ofrecerles una mayor sensación de control?

j).- ¿Cuál es el perfil del profesional ideal?

k):_ ¿Qué  competencias son críticas para conseguir nuestro propósito y cumplir nuestra misión?
¿Cómo podemos formar a nuestros profesionales para que muestren mayor empatía?