miércoles, 11 de marzo de 2020

CLAVES PARA TRANQUILIZAR AL EQUIPO CUANDO LAS NOTICIAS SON ALARMANTES


Allison Shapira en hbr.org del pasado 5 de marzo plantea que muchos líderes de organizaciones ante situaciones como la que se presenta en la actualidad se están preguntando cómo pueden comunicar la incertidumbre que existe tanto internamente a sus equipos como externamente a sus clientes ya que la comunicación en tiempos de incertidumbre es un reto constante al que se enfrentan los líderes.
La autora ha trabajado en la industria de la aviación y en otras grandes organizaciones que se enfrentan a este tema regularmente y fruto de su experiencia recomienda que a la hora de la comunicación en estas situaciones se sigan los siguientes pasos:

1.- HACER UNA PAUSA Y RESPIRAR ANTES DE COMENZAR A HABLAR

Dedicar un minuto para centrarnos nos permitirá presentar una imagen tranquila y racional a nuestros compañeros y clientes. Se debe utilizar también si la comunicación es por vía telefónica o e- mail. Cuando sentimos ansiedad se la transmitimos a los demás.

2.- PONERNOS EN EL LUGAR DE LA AUDIENCIA

Al hablar en público es esencial conocer previamente a nuestra audiencia. En tiempos de crisis es fundamental independientemente del medio. Debemos realizar una análisis estratégico de las personas a las que nos vamos a dirigir para entender:

a).- Cuáles son sus preocupaciones, preguntas e intereses.

b).- Sobre qué necesitan una respuesta inmediata.

Podemos utilizar las siguientes palabras: “ Sé que muchos de ustedes pueden estar pensando que…..” Cuanto más rápido seamos capaces de abordar lo que está en su mente más pronto podremos tranquilizarles. Si no nos referimos a sus intereses más acuciantes perderemos su atención y no nos escucharán.

3.- INVESTIGAR

En tiempos de estrés la desinformación puede resultar muy destructiva. Debemos buscar fuentes creíbles de información y analizarla concienzudamente antes de exponerla en un lenguaje claro y conciso. Podemos compartir nuestras fuentes con los demás para que tengan acceso a recursos de información veraces.

4.- HABLAR CON CLARIDAD Y CONFIANZA

Podemos hablar con seguridad aunque no tengamos una certeza del 100%. Podemos expresar dudas o incertidumbre al tiempo que parezca que controlamos la situación. Podemos decir, por ejemplo: “ Seguimos recibiendo informes pero lo que entendemos hasta ahora es lo siguiente ….” Tenemos que comunicar con frecuencia con nuestra audiencia aunque no tengamos nuevas noticias que transmitir, para que ésta sepa que estamos pendientes de la situación y que nos preocupamos por mantener informados a los posibles interesados.

5.- CONTAR CON NUEVOS PASOS ESPECÍFICOS

En tiempos de incertidumbre resulta de utilidad proponer  a nuestro equipo acciones tangibles. Discutir con sus miembros cuáles pueden ser las próximas actuaciones a seguir o recomendar nuevos pasos a nuestra audiencia les ofrece una sensación de control con lo que piensan que están contribuyendo a la estabilización. Podemos emplear lenguaje del tipo: “estos son los pasos que vamos a seguir…..” o “Esto es lo que podemos hacer …..” para demostrar acción.

domingo, 8 de marzo de 2020

CÓMO CONTROLAR NUESTRA ATENCIÓN


Nir Eyal, junto a Julie Li en “Indistractable. How to control your attention and choose your life”analiza la psicología oculta tras nuestras distracciones y plantean cómo hacer pactos con nosotros mismos para mantener nuestra mente centrada.

Vivir la vida que queremos requiere no solo hacer las cosas correctas sino, también, que dejemos de hacer aquellas cosas incorrectas que nos alejan del camino deseado. Para ello debemos comprender cuáles son las verdaderas razones por las que actuamos contra nuestros propios intereses y aprender y adoptar cuatro estrategias clave:

I.-   RECONOCER QUE LAS DISTRACCIONES COMIENZAN EN NUESTRO INTERIOR

Si imaginamos una línea que represente el valor de todo lo que hacemos durante el día colocaríamos a la derecha las acciones que son positivas y a la izquierda las negativas. En el lado derecho estaría la “tracción” que viene de la palabra latina trahere que significa arrastrar , tirar. Podemos pensar al utilizar el término tracción en las acciones que nos empujan hacia lo que queremos en nuestra vida. En el lado izquierdo tendríamos a la distracción que es lo opuesto a la tracción. Con la misma raíz latina significa la dispersión de la mente. Las distracciones nos impiden hacer progresos hacia la vida que deseamos.

Todos los comportamientos sean tracciones o distracciones están provocados por desencadenantes internos o externos. Por ejemplo cuando estamos tristes, nos sentimos solos o estresados podemos llamar a un amigo para que nos ayude o si sentimos frio buscamos un abrigo para calentarnos.

Los desencadenantes externos, por otro lado, son señales en nuestro entorno que nos dicen que debemos hacer, tales como los sonidos que nos informan que hemos recibido un mensaje para que lo leamos. También pueden ser personas tales como un compañero que se para a hablar con nosotros.

Sean internos o externos estos desencadenantes nos hacen actuar y la acción resultante puede estar alineada con nuestro propósito más amplio o desalineada ( distracción). La tracción nos ayuda a alcanzar nuestras metas. La distracción nos aleja de ellas.

El desafío surge porque nuestro mundo está lleno de cosas diseñadas para la distracción. Las distracciones actuales son más fáciles de encontrar que la de hace décadas: más información transferida con mayor velocidad, acceso ininterrumpido a nuevos contenidos, etc, hacen que el mundo esté cada vez más lleno de factores que nos distraen.

El coste de toda esta distracción se manifiesta especialmente en una pobreza de atención. Los investigadores del tema nos dicen que la atención y el estar centrados son los materiales brutos necesarios para la creatividad humana y para nuestro crecimiento. En una era de creciente automatización los trabajos más buscados son aquellos que requieren de una capacidad creativa para resolver problemas, soluciones novedosas y la clase de ingenuidad humana que procede de la capacidad de centrarnos profundamente en  la tarea a realizar.

Socialmente podemos observar que las amistades estrechas son la base de nuestro bienestar físico y psicológico. La soledad, por ejemplo, según diversos estudios, es más peligrosa que la obesidad. Pero evidentemente no podemos cultivar relaciones estrechas si estamos permanentemente distraídos.

No estar distraído implica hacer lo que decimos que vamos a hacer. Las personas que no se distraen son honestas consigo mismas y con los demás.

Las distracciones en nuestras vidas son causas próximas que consideramos son responsables mientras las causas raíz permanecen ocultas. Tendemos a culpabilizar a cosas como la televisión, la comida basura, las redes sociales o videojuegos, por ejemplo, pero éstas son solo causas superficiales de nuestra distracción y salvo que seamos capaces de profundizar para llegar a la raíz de nuestra falta de atención siempre encontraremos razones para la distracción.

La mayor parte de las personas no queremos reconocer la incómoda verdad de que la distracción es una forma insana de escapar de la realidad. La forma en que gestionemos desencadenantes internos incómodos determina si vamos a realizar acciones sanas de tracción o distracciones contraproducentes. Cualquier cosa que facilite que nos sintamos cómodos es potencialmente adictiva, pero puede ser controlada. Para ello debemos conocer qué es lo que mueve nuestro comportamiento para poder gestionar adecuadamente nuestras motivaciones.

En la actualidad vivimos en el momento más seguro y saludable de la historia humana pero a pesar de ello nos sentimos perpetuamente insatisfechos e inquietos. En épocas anteriores no era bueno para la especie humana sentir una sensación de satisfacción constante ya que si ésta y el placer fuesen permanentes existirían pocos incentivos para seguir avanzando e innovando.

Existen 4 factores que intervienen para que la satisfacción sea temporal y facilitan la distracción. Éstos son:

1.- El aburrimiento. Lo que las personas podemos llegar a hacer para evitar el aburrimiento es sorprendente. Por ejemplo en un estudio realizado en 2014 publicado en Science se les pedía a los participantes que se sentasen en una habitación y pensasen durante quince minutos. La habitación se encontraba vacía salvo por un mecanismo que permitía que los participantes se pudiesen dar a sí mismos una suave pero dolorosa descarga eléctrica. Al comienzo del estudio todos los participantes dijeron que estaban dispuestos a pagar para evitar recibir una descarga. Pero cuando se les dejó solos en la habitación sin nada que hacer el 67% de los hombres y el 25% de las mujeres se sometieron a sí mismos a descargas eléctricas y muchos de ellos varias veces. La conclusión del estudio fue que las personas preferimos actuar a pensar aunque lo que hagan les resulte desagradable.

2.- El poder de la negatividad. Es el fenómeno por el que los eventos negativos, como hemos visto en otra entrada, tienen más fuerza y demandan más nuestra atención que los neutrales o positivos.

Tenía su justificación  en la antigüedad ya que las buenas cosas eran agradables pero las malas podían matarnos.

3.- La rumiación. Consiste en nuestra tendencia a seguir pensando en nuestras malas experiencias que nos lleva a una comparación pasiva entre nuestra situación actual y un estándar no alcanzado. Se manifiesta en forma de pensamientos críticos como por ejemplo: ¿Por qué no seré capaz de manejar las situaciones mejor?. Puede ser útil si no exageramos ya que al reflexionar sobre lo que ha ido mal y las causas de ello podemos descubrir el origen del error o estrategias alternativas que nos pueden llevar a no repetir los errores y a hacerlo mejor en el futuro.

4.- La adaptación hedonista. Ésta es la tendencia que nos lleva a retornar rápidamente a un nivel básico de satisfacción independientemente de lo que nos pase en la vida. Por ejemplo personas que han ganado en la lotería refieren que cosas que antes les hacían disfrutar habían perdido su atracción con lo que retornaban al final a su estado previo de satisfacción.

La insatisfacción es responsable del avance de nuestra especie y de sus faltas. Si queremos aprovechar su poder debemos abandonar la idea de que si no somos felices no somos normales y desde esta aceptación ser capaces de gestionar nuestra incomodidad para dominar las distracciones.

Jonathan Bricker ha dedicado su carrera a ayudar a las personas a manejar este tipo de incomodidad que conduce no solo a las distracciones sino a la enfermedad. Su trabajo se centra en reducir el riesgo de cáncer cambiando los comportamientos de las personas y muestra cómo el aprendizaje de ciertas técnicas como parte de una terapia de aceptación y compromiso puede desarmar a la falta de confort que con frecuencia conduce a distracciones dañinas.

Aunque no podemos controlar los sentimientos y pensamientos que vienen a nuestras mentes podemos controlar lo que hacemos con ellos. El trabajo de Bricker utilizando la terapia mencionada de aceptación y compromiso en programas para dejar de fumar sugiere que no debemos continuar diciéndonos a nosotros mismos que dejemos de pensar en algo que ansiamos sino que debemos aprender formas mejores de gestionar dicha necesidad. Para ellos los autores recomiendan seguir los siguientes pasos:

Paso 1: Buscar la sensación de incomodidad que precede a la distracción centrándonos en el desencadenante interior, como, por ejemplo, sentir ansiedad, tener un deseo intenso por algo, sentirnos inquietos o pensar que somos incompetentes.

Paso 2.- Recoger por escrito cuál es el desencadenante. Bricker recomienda poner la hora en que ocurre, lo que estábamos haciendo y cómo nos sentimos cuando percibimos al desencadenante interno que nos condujo al comportamiento que generó la distracción.

Según Bricker mientras las personas pueden identificar con facilidad los desencadenantes externos les cuesta tiempo y pruebas el empezar a darse cuenta de cuáles son los desencadenantes internos. Sugiere, para ello, analizar la necesidad urgente como si fuésemos un observador externo y nos digamos algo parecido a:”estoy sintiendo esta presión en el tórax en este momento y veo que tengo que coger mi móvil para que ceda”. Cuanto más seamos capaces de identificar el comportamiento mejor seremos capaces de gestionarlo con el tiempo y conseguiremos que la urgente necesidad desaparezca y el pensamiento se debilite reemplazado por otro.

Paso 3: Explorar nuestras sensaciones. Consiste en ser conscientes de la sensación, por ejemplo si sentimos “mariposas” en el estómago cuando pensamos en el trabajo en nuestro tiempo libre. Una de las técnicas favoritas de Bricker es el método “hojas en el arroyo”: Se basa en que cuando sintamos un desencadenante interno desagradable que nos impulsa a hacer algo que no debemos imaginemos que estamos sentados en el margen de un arroyo por el que el agua fluye y en el que flotan hojas. Entonces tenemos que poner cada pensamiento que tengamos en nuestra mente en una hoja  (puede ser un recuerdo, una preocupación, una imagen, una palabra,…) y dejemos que fluyan y se alejen mientras observamos tranquilamente.

Por tanto debemos explorar las sensaciones negativas con curiosidad y no con desdén.

Paso 4: Ser conscientes de los momentos liminales. Éstos son las transiciones de una cosa a otra durante el día, como por ejemplo abrir una nueva página web mientras esperamos que se descargue otra anterior o mirar a nuestros mensajes en el móvil mientras vamos de una reunión a otra para continuar haciéndolo una vez volvemos a nuestro puesto de trabajo. Estas acciones no son negativas “per se”, pero lo que puede resultar peligroso es el hecho de que el hacerlos “durante un segundo solo” podemos estar haciendo cosas que luego lamentaremos como perder la concentración en un tema durante media hora o sufrir un accidente.

El autor considera útil para evitar caer en esta distracción emplear la “regla de los 10 minutos”: si vamos a caer en la tentación de mirar nuestros mensajes en el móvil puedo decirme a mi mismo que está bien hacerlo pero no en ese momento, sino que tengo que esperar 10 minutos. De esta forma podemos capear la urgencia ya que aunque podemos realizar la acción transcurridos 10 minutos con frecuencia no sentimos ya la necesidad.

Es importante, también, en esta primera estrategia reconsiderar nuestro carácter para poder gestionar nuestros desencadenantes internos, para lo cual debemos evitar decirnos que carecemos de autocontrol y ser compasivos con nosotros mismos, hablándonos como hablaríamos con un amigo.


miércoles, 4 de marzo de 2020

CÓMO TRABAJAR CON UN ROBOT COMO COMPAÑERO


Corinne Purtill en BBC Worklife del pasado 25 de febrero plantea que en los entornos laborales los profesionales van a encontrarse cada vez con más frecuencia con la experiencia de trabajar con un compañero que es un robot.

La presencia de robots en las empresas ha crecido aproximadamente un 12% anual desde 2013 según datos de International Federation of Robotics. La proliferación de compañeros robots ha movido a psicólogos, especialistas en robótica y directivos de distintos sectores a explorar qué es lo que favorece que la colaboración entre seres humanos y robots sea positiva y qué es lo que hace que fracase.

Nancy Cooke, profesora de ciencia cognitiva y directora del Centro para la Inteligencia Humana y Artificial (Center for Human, Artificial Intelligence and Robot Teaming) de la Universidad de Arizona recomienda pensar desde el principio cómo formar un equipo en el que los robots o la inteligencia artificial realicen los trabajos que pueden hacer mejor y que los humanos consideran peligrosos o muy aburridos o no quieren hacer.

Los seres humanos tendemos a encontrar a los robots más útiles y respondemos mejor a su incorporación a nuestro entorno laboral si vemos que se integran como un complemento a nuestro trabajo y no como un posible sustituto.

Un robot con capacidades limitadas es más fácil de integrar que uno muy complejo. Por ejemplo la introducción de cirugías asistidas por ordenador en algunos casos ha hecho que sea más aburrido el trabajo de las enfermeras y de los cirujanos en formación porque la necesidad de su atención constante y plena y de sus habilidades específicas pueden no ser tan importantes.  Los robots pueden operar con más precisión que los humanos lo que a corto plazo puede parecer que es bueno para los pacientes pero puede haber costes a largo plazo. Por ejemplo en situaciones en las que los errores ocurren con muy poca frecuencia y resulta muy complicado que las personas mantengan la vigilancia necesaria para detectarlos e intervenir en cuanto surgen y al necesitar los cirujanos menos ayuda los residentes tienen menos oportunidades para practicar.

Los robots pueden ser compañeros tan frustrantes como los humanos. En un experimento financiado por la Marina y las Fuerzas Aéreas estadounidenses Cooke montó una simulación en la que a un equipo formado por dos personas y un robot se les asignó la tarea de controlar a un dron. El robot trabajó bien pero fue considerado un compañero muy egoísta ya que a diferencia de los humanos no anticipaba las necesidades de sus colegas ni facilitaba información de utilidad. Eventualmente esta mala actitud se extendió e infectó al resto del equipo, los humanos reproduciendo el comportamiento del robot, dejando de compartir información y tornándose egoístas con lo que la coordinación en el equipo se resintió gravemente.

Los científicos cognitivos Henry Powell y John Michael han analizado los factores que fomentan el sentimiento de compromiso de las personas cuando trabajan en una tarea con un robot, factor imprescindible para una relación laboral constructiva. Han identificado dos situaciones potencialmente arriesgadas:

1.- La frustración generada con el robor por no poder hacer bien la tarea ( como en el caso del dron).

2.- El aburrimiento o la falta de interés y compromiso con una tarea porque el robot realiza la tarea demasiado bien ( lo que hemos visto puede suceder en determinados procesos quirúrgicos).

Las personas en general son más eficaces que los robots. Éstos pueden realizar determinadas tareas con más rapidez y eficiencia que los humanos pero todavía no existe una máquina que consiga replicar coordinadamente  la variedad de capacidades físicas y cognitivas que los seres humanos poseen.

Investigadores australianos y británicos han encontrado que las personas preferimos a los robots que se equivocan y tienen errores ocasionales que a los perfectos para no sentirnos tan amenazados por ellos.


domingo, 1 de marzo de 2020

COACHING: TEORÍA DEL CAMBIO INTENCIONADO


Richard Boyatzis, Melvin Smith y Ellen Van Oosten, en “Helping people change. Coaching with compassion for lifelong learning and growth” , que estamos comentando, plantean que las personas tendemos a cambiar nuestros comportamientos cuando decidimos de verdad hacerlo y de la forma que preferimos individualmente. Si no existe un deseo interno de modificar nuestras conductas cualquier cambio será fugaz.

Un método probado de coaching con “compasión” de forma que se obtengan cambios mantenidos consiste en guiar al individuo a través del modelo de Boyatzis de cambio intencionado. La “TEORÍA DEL CAMBIO INTENCIONADO” se basa en la idea de que los cambios significativos de comportamiento no tienen lugar de forma linear. No comienzan en un punto de inicio y luego progresan suavemente hasta que el cambio deseado se ha producido, sino que se produce en estallidos discontinuos que Boyatzis llama “descubrimientos” . Cinco de ellos deben ocurrir si el individuo desea hacer un cambio sostenido en su comportamiento. Estos descubrimientos son.

DESCUBRIMIENTO I.- NUESTRO SER IDEAL

Ayudar a las personas en esta etapa comienza por conseguir que exploren y articulen cuál piensan que es su “ser ideal”, respondiendo a  preguntas del tipo:

a).- “¿Quién quiero realmente ser?”

b).- “¿Qué es lo que realmente quiero hacer con mi vida?”

Busca una visión holística del a personas no solo de su carrera profesional. Se trata de ayudar a que las personas sean conscientes de cuál es su futuro ideal en todos los aspectos de su vida, para lo que deben reflexionar sobre sus valores e  identidad claves y sobre cuál creen que es su propósito en la vida. Como resultado serán capaces de articular una visión personal para su futuro y/o una visión compartida que puedan  tener que incluya a su familia, equipo de trabajo o a una causa social mayor.
El coach al ayudar a que el individuo descubra su ser ideal debe asegurarse de que éste está identificando lo que realmente quiere ser y hacer ya que con frecuencia cuando pensamos que estamos describiendo nuestro ser ideal lo que estamos haciendo es pensar en lo que creemos que debemos  ser o lo que pensamos que otros quieren que seamos.

Ayudar a las personas a descubrir su ser ideal implica no solo guiarles a través de una serie de ejercicios cognitivos mentales sino de conducirles a través de un proceso facilitador ( con frecuencia a través de ejercicios y reflexiones) que conduzca a una experiencia emocional por la que sientan como si una llama se hubiese encendido en su interior alrededor de su pasión. En ese momento es cuando sabremos que hemos detectado los deseos más profundos y reales.

Una forma eficaz de ayudar a las personas a explorar en su totalidad su ser ideal es hacer que confeccionen una declaración sobre su visión personal. En este vídeo “Celebrate what´s right with the world” De Witt Jones recalca la importancia de contar con una visión personal .



DESCUBRIMIENTO II.- NUESTRO SER REAL


El coach en esta fase del proceso del cambio intencionado debe ayudar al individuo a encontrar una visión lo más exacta posible de cómo es en realidad. No consiste exclusivamente en identificar debilidades y fortalezas, sino en descubrir de forma holística y auténtica quién es en relación con quién quiere ser de acuerdo con lo expresado en el descubrimiento anterior.

Un papel importante que tiene el coach en esta etapa consiste en ayudar a las personas a identificar las áreas en sus vidas en las que su ser ideal y el real se encuentran ya alineadas. Estas áreas son sus fortalezas. Luego debe procurar que la persona sea consciente de aquellas área en las que su ser real no se encuentra alineadas con el ideal. Éstas van a representar los aspectos que se deben corregir a través de esfuerzos de cambio de comportamiento dirigidos.

El coach debe procurar, también, que los individuos sean conscientes de que su ser real abarca no sólo cómo se ven a sí mismos sino como les ven los demás, por lo que deben sugerir que busquen feddback periódicamente de los que les rodean para conocer cómo les perciben.

Una forma de incrementar el conocimiento de nosotros mismos es a través del feedback 360%.. Este proceso permite que los individuos se valoren ellos mismos en relación a una serie de comportamientos al tiempo que son evaluados por otros con los que tienen relación de distintos contextos.

Scott Taylor sugiere que la un buen indicador es considerar por un lado las predicciones sobre cómo pensamos que los demás nos ven y por otro cómo nos ven realmente. Un buen coach debe conseguir que sus coachees sean más conscientes sobre sí mismos ayudándoles a desarrollar su capacidad de sintonizar y leer adecuadamente cómo son percibidos por los demás. De esta forma podrán regularmente comprobar en qué grado sus intenciones reflejan el impacto real que ejercen sobre los demás.

No todos tienen los recursos u oportunidades de participar en este tipo de procesos de feedback pero existen otras vías de obtener los mismos resultados. Por ejemplo un coach u otra persona que pretenda ayudar puede pedir al individuo que valore honestamente las cosas que tiende a hacer bien y las que no hace tan bien. Distintas investigaciones sugieren que esta técnica puede estar sesgada pero la reflexión que conlleva juega un papel importante. Luego, siguiendo las recomendaciones de Scott Taylor el coach debe conseguir que el individuo exprese cómo piensa que los demás le valoran en comportamientos clave de interés.  Finalmente pueden buscar feedback informal de los demás para comprobar hasta qué punto sus predicciones sobre cómo les consideran los demás son acertadas o no.
El coach debe ayudar para que su coachee comience sus esfuerzos de cambio centrándose en apalancar sus fortalezas para luego afrontar sus debilidades, seleccionando primero aquellas que le pueden ayudar a progresar más para alcanzar su visión personal.

DESCUBRIMIENTO III.- LA AGENDA DE APRENDIZAJE

La tercera etapa consiste en elaborar una agenda de aprendizaje. El coach en esta fase debe pedir a su coachee que revise las fortalezas que ha encontrado en el descubrimiento anterior y que piense en la forma en que pueden ser utilizadas para cerrar algunos vacíos relevantes. La clave se encuentra en que las personas piensen qué es lo que les atrae más abordar en relación con cambios de comportamiento para ayudarles a acercarse a su ser ideal. Es distinto que un plan de mejora del desempeño ya que en éste el foco está en el abordaje de todas sus posibles deficiencias, lo que hace que parezca que es un trabajo e inhiba el proceso de cambio.

En lugar de eso el coach debe ayudar a que las personas reconozcan que si continúan haciendo lo que siempre han hecho seguirán siendo los mismos. Para cambiar tienen que empezar por hacer algunas cosas de otro modo.

DESCUBRIMIENTO IV.- EXPERIMENTAR Y PRACTICAR NUEVOS COMPORTAMIENTOS

En esta fase el coach debe animar a su coachee para que continuamente pruebe los nuevos comportamientos y acciones detectados en la etapa anterior aunque no siempre le conduzcan al resultado pretendido. Los esfuerzos de experimentación en ocasiones pueden fallar pero no pasa nada. Si algo no funciona como se esperaba el coach debe procurar que el coachee lo intente otra vez o que busque algo nuevo.

Para tener éxito en este cuarto descubrimiento la clave está en continuar experimentando hasta que la persona encuentre algo que funcione para ella. Entonces el coach puede ayudar a que convierta sus esfuerzos de experimentación en una práctica real y animarle a que siga practicando hasta que vayamos más allá de la zona de confort hasta la de maestría si queremos que realmente el cambio se consolide y mantenga. Es el momento en que surge de forma automática sin tener que pensar en él.
Existen varias investigaciones dedicadas a analizar cuánto tiempo es necesario para crear un nuevo hábito sin que hasta el momento haya una conclusión exacta. Por ejemplo Phillippa Lally y sus colaboradores han encontrado que existe un rango que va de 18 a 254 días.

DESCUBRIMIENTO V.- RELACIONES RESONANTES Y GRUPOS DE APOYO

En esta última etapa de un proceso de cambio intencionado el coach ayuda a las personas a reconocer que van a necesitar el apoyo y la asistencia continua de una red de relaciones. Conseguir realizar cambios de comportamiento significativos puede ser difícil y es aún más duro si se realiza en soledad. Los esfuerzos de cambio tendrán más éxito si se encuentran engastados en lo que los autores describen como relaciones resonantes basadas en una conexión genuina y auténtica que tenga un tono emocional positivo.

Esta red de apoyo no siempre tiene que incluir aquellos más cercanos a las personas en su vida cotidiana. De hecho en ocasiones éstas pueden no ser las más adecuadas para apoyar un cambio particular.

El coach y las relaciones resonantes sirven para muchos propósitos ya que además del apoyo que prestan ayudan a detectar los puntos ciegos de la persona ya que tendemos a no ser conscientes de lo que no sabemos y creemos que nuestro nivel de competencia es mayor del que en realidad es.

miércoles, 26 de febrero de 2020

LA LUCHA CONTRA LA EPIDEMIA DE SOLEDAD



Manfred F. R.Kets de Vries, professor de desarrollo de liderazgo y de cambio organizacional en INSEAD, en INSEAD Knowledge del pasado 21 de febrero plantea que la soledad es el reto más inevitable e importante que todos los seres humanos experimentamos, independientemente, en muchas ocasiones, de que estemos rodeados de muchas personas y de nuestra cercanía con ellas.
Estar conectados con los demás de una forma significativa, no a través de todo tipo de pantallas puede ser considerado como una necesidad fundamental, crucial para nuestro bienestar y supervivencia. En Estados Unidos, por ejemplo, entre un 25 y un 45% de los adultos refieren estar crónicamente solos.
La soledad tiene efectos adversos sobre nuestra salud, como depresión, insomnio y un mayor riesgo de demencia y el aislamiento social incrementa las posibilidades de una muerte prematura en un 26%.
Cuando la soledad se va convirtiendo en un problema crónico es el momento de actuar. El primer paso debe ser reconocer el problema, ya que muchas personas la consideran como una aflicción vergonzante y prefieren no pensar en ella o hacer algo al respecto.
De Vries propone una serie de sugerencias, dependiendo de la causa raía de la soledad, para paliar su efecto. Éstas son:
1.- Mejorar nuestras habilidades de comunicación. La soledad no tiene que estar ocasionada necesariamente por la falta de personas alrededor nuestra. En ocasiones surge de nuestra incapacidad de comunicar a los demás las cosas que son importantes para nosotros. Las organizaciones pueden promover el desarrollo de habilidades de comunicación a través de formación sobre el tema.
2.- Participar en eventos sociales. Muchas webs y organizaciones como Meetup.com o InterNations o centros comunitarios locales ofrecen actividades específicamente diseñadas para mejorar nuestras habilidades sociales e incrementar nuestras oportunidades para interacciones sociales. En el trabajo las organizaciones pueden ofrecer financiación e incentivos para que sus profesionales constituyan comités sociales o se unan a asociaciones de networking.
3.- Conectar a través de la ayuda y solidaridad.  Participar en actividades altruistas o apoyar a los demás de forma desinteresada ayuda a crear conexiones con los demás. Las organizaciones pueden facilitar a sus profesionales tiempo remunerado para que trabajen como voluntarios en sus programas de responsabilidad social corporativa.  
4.- Crear y vivir en comunidades que comparten actividades. Éstas pueden ser en espacios recreacionales, comedores, lavanderías, etc, Esta estructura facilita la formación de clubs, organizar la atención a los niños y mayores y celebrar eventos.
5.- Encontrar el propósito de nuestras vidas. El tener una vida con un significado puede ser un buen antídoto contra la soledad. En el trabajo si los trabajadores se sienten comprometidos con la misión d ela organización se pueden sentir más conectados con sus compañeros.
6.- Buscar la ayuda de un psicoterapeuta para que nos ayude a gestionar los sentimientos negativos y nuestra percepción sobre nosotros mismos y sobre cómo creemos que nos ven los demás. El apoyo psicológico puede ser, también, uno de los beneficios ofrecidos por las organizaciones a sus profesionales.
7.- Adoptar un animal de compañía. Si todo lo anterior falla puede ser una alternativa.
Aunque la soledad puede ser un problema no debemos subestimar su valor. Si podemos encontrar formas de disfrutar de nuestra compañía nos sentiremos menos solos. Como muchos filósofos y psicólogos han señalado el crecimiento y desarrollo personal con frecuencia derivan del tiempo que estamos solos. La soledad nos da una oportunidad para descubrir quién somos realmente.


domingo, 23 de febrero de 2020

AYUDANDO A LAS PERSONAS A CAMBIAR: COACHING POR "COMPASIÓN"


Richard Boyatzis, Melvin Smith y Ellen Van Oosten, en “Helping people change. Coaching with compassion for lifelong learning and growth” , plantean que ayudar a los demás es algo bueno y para un líder, directivo, profesor u otras múltiples profesiones es algo fundamental en su trabajo. El problema surge porque hasta los esfuerzos mejor intencionados se pueden ver socavados porque casi siempre procuramos “arreglar” a las personas corrigiendo sus problemas o cubriendo los huecos que existen entre dónde se encuentran y dónde piensan que deberían estar, lo que no suele ser una buena estrategia si queremos obtener aprendizaje mantenido o cambios realmente positivos.

Puede funcionar, en ocasiones porque conduce a acciones correctoras rápidas, pero cuando las personas responden lo hacen más por un sentimiento de obligación y , por tanto, les falta la motivación interna necesaria para que el cambio que deseen se manifieste. También, puede ocurrir que sientan que necesitan hacer algo, aunque no sea una solución sostenible. Ésta es la clave: ¿es el esfuerzo sostenible o no?¿Se mantendrá? ¿Tiene la persona el compromiso profundo necesario para mantener el esfuerzo que conlleva un cambio o aprendizaje?

Evidentemente existen ocasiones en las que las personas deben resolver serios problemas pero las investigaciones muestran que si el contexto se centra en una debilidad o deficiencia que hay que abordar suelen faltar la energía y el esfuerzo necesarios para apoyar el cambio, pero si el contexto es un sueño o una visión las personas sacan las fuerzas necesarias de ésta y son capaces de mantener ese esfuerzo aún en situaciones difíciles y complicadas..

Los autores, fruto de sus investigaciones han encontrado que si queremos hacer coaching a otras personas es crucial lograr profundizar para poder articular cuál es la visión individual de esa persona. Más que resolver los problemas inmediatos de esa persona o que ayudarle a alcanzar un conjunto de metas preestablecidas el desvelar las esperanzas y sueños de ésta es la llave que permite aflorar las emociones positivas y la motivación intrínseca necesaria para lograr un cambio genuino y duradero.

Boyatzis, Smith y Van Oosten parten de la premisa de que cuando hacemos coaching de forma eficaz podemos conseguir tres tipos de cambios específicos en las personas que buscan ayuda, Éstos son:

1.- Encontrar y reafirmar su visión personal, incluyendo sus sueños, pasiones, propósito y valores.

2.- Experimentar cambios en su comportamiento, pensamiento y/o sentimientos que les acercarán hacia el logro de su visión personal.

3.- Construir o mantener una relación resonante con el coach o persona que les ayude e idealmente con otras personas que les apoyan en sus vidas.

Por tanto el coach debe ser capaz de articular un contexto en el que al centrarse en la otra persona le facilita el apoyo y estímulo necesarios para que ésta sea capaz de  descubrir y perseguir sus sueños y pasiones reales. A este enfoque de coaching los autores le llaman “coaching  por compasión (empatía en acción)” y lo consideran opuesto al tipo más frecuente al que llaman “coaching de cumplimiento” en el que en lugar de ayudar a articular y a alcanzar un futuro deseado el coach se centra en facilitar las acciones de la persona hacia un objetivo definido externamente. Este es que se utiliza con más frecuencia en el mundo de las organizaciones a nivel de los directivos y altos ejecutivos cuando se contrata a un coach específicamente para que guíe a un ejecutivo o profesional para que éste pueda cumplir determinados criterios para que pueda tener éxito dentro de la organización.

En determinadas situaciones este último tipo de coaching puede ser eficaz para ayudar a alguien a alcanzar un tipo de meta muy específica y predeterminada como puede ser el conseguir una promoción para un puesto determinado. Pero las investigaciones de los autores sugieren que rara vez conduce a un cambio mantenido en los individuos ni les ayuda a desarrollar su pleno potencial y menos aún alcanzarlo. Por el contrario si utilizamos “coaching por compasión” las personas pueden descubrir las formas en las que mejor les gustaría crecer y cambiar sus vidas al tiempo que les facilita el proceso y el apoyo necesarios para hacer y mantener esos cambios.

Los grandes coaches y los mejores profesores, directivos, compañeros y amigos nos hacen participar en conversaciones que nos inspiran, nos hacen querer crecer, desarrollar y cambiar en aspectos trascendentales y nos ayudan a perseguir nuestra visión personal en lugar de centrarnos exclusivamente en lo que se debe hacer.

Los cambios para mantenerse en el tiempo deben ser intencionados y motivados internamente en lugar de impuestos desde el exterior. Por esta razón por la que este tipo de coaching comienza con la articulación por la persona de cuál es su visión ideal para sí misma.

Al ayudar a identificar y perseguir los sueños de sus coachees los coaches eficaces construyen y mantienen relaciones resonantes con las personas a las que ayudan. Éstas se caracterizan por:

1.- Un tono emocional positivo en general.

2.- Una conexión genuina y auténtica con la persona a la que se intenta ayudar.

Se crea una sensación de flujo en la relación al estar ambas personas en sintonia.

En su libro “Resonant leadership” Richard Boyatzis y Annie Mc Kee consideraban estos dos elementos como “caminos de renovación”. Sugerían que cuando los líderes experimentaban mindfulness, esperanza y compasión podían recuperarse mejor de los efectos del estrés crónico al que están sometidos al tener que ejercer un liderazgo de servicio. Estos “caminos de renovación” también sirven como vías para la creación de relaciones de coaching, ya que el coach y el coachee establecen una buena sintonía al operar en la misma longitud de onda emocional.

Cuando los coaches están realmente presentes en su relación con la persona con la que están trabajando están conscientes y pendientes en todo momento de su coachee, tanto de lo que dicen como de lo que parece que pueda estar sintiendo, Al mismo tiempo conocen lo que están sintiendo y pensando para tener cuidado de no proyectar sus propios pensamientos y sentimientos hacia la otra persona. Esto conduce a una conexión auténtica y genuina y la persona que recibe coaching puede llegar a sentir que está manteniendo una conversación cómoda y relajada con un amigo íntimo.

Los grandes coaches también son capaces de despertar el sentido de un propósito profundo y de esperanza. Para que  las personas se conviertan en su ideal futuro deben comprender qué es lo que da un propósito y un significado a sus vidas y tener la esperanza de que lo pueden alcanzar. Por tanto, un coach eficaz plantea las preguntas que invitan a la reflexión y permiten que aflore lo que es más importante y significativo para el individuo. Posteriormente fomentan la sensación de seguridad en sus coachees para que éstos sientan que su futuro ideal es posible con un esfuerzo centrado en ello.

Finalmente los coaches eficaces muestran que se preocupan por los demás, lo que implica ir más allá de mostrar empatía de forma genérica o de la simple comprensión de lo que la otra persona puede estar sintiendo, para preocuparse verdaderamente y actuar ofreciendo la guía  y el apoyo necesario para que sus coachees alcancen sus sueños.

Asimismo, los buenos coaches deben inspirar a los demás. Después de una conversación con ellos las personas deben sentirse animadas y con la energía requerida para ser capaces de moverse hacia sus sueños. Pero no solo ellas deben sentirse inspiradas  ya que los buenos coaches deben sentirse así, también, al finalizar las conversaciones. Este fenómeno se conoce como de “contagio emocional” y consiste en el intercambio tácito que puede producirse entre personas en determinadas situaciones y permite al coach y al coachee infectarse entre ellos con sentimientos de esperanza, compasión ante las posibilidades excitantes que pueden ofrecer  la vida y el trabajo.

Los autores proponen realizar el siguiente ejercicio de reflexión:

1.- Reflexionar sobre nuestro pasado y pensar en aquellas personas que más nos han ayudado en nuestras vidas a crecer como personas, que nos hayan motivado e inspirado para lograr lo que hemos conseguido en nuestra vida, tanto personal como profesional.

2.- Dividir la senda de nuestra vida en distintas épocas que pueden ser, por ejemplo:

a).- Etapa 1: Infancia y preadolescencia (0-14 años)

b).- Etapa 2: Adolescencia (15-18 años)

c).- Etapa universitaria o de los primeros trabajos (19-24 años)

d).- Etapa 4.- Carrera profesional hasta la edad mediana ( 25-35 años)

Posteriormente se pueden ir incluyendo etapas de 10 años hasta llegar a nuestra edad presente.

3.- Preparar una tabla con tres columnas, la primera reservada para la etapa de la vida, la segunda para los nombres de las personas que más nos han inspirado en cada etapa y la tercera para notas en la que incluiremos ocasiones específicas en las que dichas personas nos han ayudado, comentarios sobre lo que nos dijeron y sobre cómo nos sentimos, así como las lecciones aprendidas.

4.- Dedicar tiempo a analizar la tabla y , por ejemplo, ver si existen diferencias o similitudes en la forma en la que las distintas personas nos han motivado a lo largo de las distintas etapas y analizar la naturaleza de las mismas y si existen patrones o temas que se repiten.

5.- Escribir un breve párrafo de 300 palabras o menos debajo de la tabla que refleje los patrones particulares que hemos observado y la importancia que pensamos han tenido y pueden tener en hacernos la persona que creemos que somos y la persona que aspiramos llegar a ser.  

miércoles, 19 de febrero de 2020

6 PREGUNTAS A PLANTEAR ANTES DE INICIAR UN PROYECTO



Antonio Nieto -  Rodriguez y Whitney Johnson en hbr.org del pasado 12 de febrero plantean que el saber cuándo hay que comenzar un proyecto es un factor clave para su éxito.

Los autores sugieren utilizar el modelo de la S Curva, originalmente popularizado por E. M. Rogers para calibrar lo rápidamente que las innovaciones pueden penetrar el mercado. También puede ser utilizado para ayudar a los responsables de la toma de decisiones para saber cuándo se debe iniciar un proyecto y más tarde modelar su progreso.

La base de la curva S es una fase de crecimiento lento y bajo y representa el periodo de investigación con pocos recursos comprometidos. El propósito de esta etapa es comprobar si realmente existe una oportunidad en una idea. En ella es cuando se deben buscar las respuestas a 6 importantes preguntas:

1.- ¿Se ha realizado ese proyecto con anterioridad?

Es fundamental determinar, tanto como podamos,  si existe un mercado para ese producto o servicio. Para hacerlo debemos explorar qué problema va a resolver para la población diana que hemos seleccionado y si existe una necesidad de encontrar una solución o si vamos a tener que luchar con competidores ya establecidos. Si este es el caso tenemos que valorar si existe algún aspecto de nuestra idea que nos pueda ofrecer una ventaja competitiva y definir que nicho diferenciador queremos cubrir en el mercado. Cuanto más novedosa sea la idea más tiempo deberemos dedicar a explorarla en esta fase de la curva S.

2.- ¿Forma el proyecto parte de nuestro núcleo de negocio y puede reforzar nuestras fortalezas o implica introducirnos en un área/tecnología/industria nuevas?

Cuánto más alejado esté el proyecto del núcleo de nuestro negocio más tiempo necesitaremos emplear en la parte baja de la curva S. Debemos considerar, también, el número de proyectos que estamos llevando a cabo fuera de éste núcleo central. Si son muchos pondrán en riesgo al proyecto y a la organización. Las organizaciones líderes suelen tener un 60% de proyectos dentro del núcleo, 30% en áreas de negocio adyacentes y un 10%  alejados.

3.- ¿Podemos definir claramente el alcance? ¿Tenemos claro lo que va a producir el proyecto y cómo se va a ver una vez completado?

Si tenemos menos de un 50% de claridad sobre lo que el proyecto va a ofrecer es mejor que sigamos explorando para poder definirle mejor. Deberíamos tener un 80-90% de los requerimientos descritos antes de pasar a la fase de ejecución.

4.- ¿Cuál va a ser el coste de la inversión?

Incluye determinar qué recursos se van a necesitar: financieros, humanos, de expertos, de tiempo empleado, … y analizar si se disponen en la organización o se va a necesitar provisión de fuentes externas y si podemos hacer frente a los costes que conllevan. Por tanto es importante aclarar antes de comenzar el proyecto quién lo va a financiar así como el compromiso de los recursos humanos que se van a ver implicados.

5.- ¿El proyecto cuenta con el apoyo de los principales grupos de interés y de los líderes de la organización?

Ideas excelentes y proyectos brillantes se han convertido en fracasos monumentales por la falta de apoyo de los principales grupos de interés. La fase de exploración debe conseguir que se genere una masa crítica alrededor del proyecto que garantice su viabilidad.

6.- ¿Cuál es el plazo límite de ejecución?

Los proyectos que languidecen en lugar de seguir adelante son costosos y no suelen producir resultados satisfactorios. Debemos establecer un plazo límite de ejecución y un cronograma en el que se determinen los logros parciales y benchmarks.