jueves, 10 de julio de 2014

5 PREGUNTAS COMUNES QUE UN LÍDER NUNCA DEBE PLANTEAR ANTE UN PROBLEMA



Warren Berger, experto en innovación en las organizaciones y autor entre otros libros de  A More Beautiful Question: The Power of Inquiry to Spark Breakthrough Ideas",  recientemente publicado, en HBR Blog  Network del pasado 2 de julio plantea que hacer preguntas es una valiosa herramienta para el líder. Si se hace de forma adecuada puede ayudarle a  anticipar cambios, aprovechar oportunidades y movilizar a su organización hacia nuevos enfoques.

La forma de interrogar es crítica. Las preguntas pueden ser un gancho para motivar y comprometer a los profesionales, pero también para confrontar o culpar y consecuentemente crear ambientes negativos. David Cooperrider, profesor en Case Western Reserve University y un pionero de la indagación apreciativa, mantienen que las preguntas que se centran en las fortalezas y utilizan un lenguaje positivo son mucho más útiles para las organizaciones que las que tienen un foco negativo.

Berger propone que dejemos de utilizar las siguientes preguntas ya que pueden producir el efecto indeseado de liderar a las personas en el camino equivocado y que introduzcamos pequeñas modificaciones en ellas para enganchar a las personas en lugar de desanimarlas.

1.- “¿CUÁL ES EL PROBLEMA?”

Esta pregunta o alguna otra similar, desgraciadamente,  suele ser el inicio del 80% de las reuniones en las organizaciones, según Cooperrider. Éste señala que si el líder hace preguntas centradas exclusivamente en los problemas y debilidades la organización en su conjunto tenderá a obsesionarse con estos temas en lugar de enfocarse en las oportunidades y fortalezas. Es más adecuado utilizar preguntas positivas dirigidas a alcanzar metas: “¿Qué estamos haciendo bien y cómo podemos construir a partir de nuestras fortalezas?”, “¿Cuál es el resultado ideal y cómo nos podemos acercar a él?”,…

2.- “¿DE QUIÉN ES LA CULPA?”

Esta pregunta va dirigida a encontrar una “cabeza de turco” en lugar de analizar las causas que han originado el problema. Keith Yamashita, consultor, dice que cuando los líderes preguntan sobre quién es el culpable lo que intentan es alejar la responsabilidad o culpa de ellos mismos. Un abordaje más acertado sería el preguntar:”¿Cómo podemos trabajar juntos para superar las debilidades?”: De esta forma se intentan identificar las áreas débiles y que necesitan mejora sin centrarse mucho en la culpa.

3.- “¿POR QUÉ NO LO HACES DE ESTA FORMA?”

Esta pregunta puede parecer que es sólo una sugerencia pero si el que la hace es el líder realmente se convierte en una manera de imponer algo a los demás. Peor resulta, todavía,  si se hace de esta otra forma: “¿Por qué no lo hiciste de esta manera?”. Son preguntas en las que subyace la necesidad de control.  Resulta más adecuado permitir que los profesionales manifiesten sus ideas y enfoques y si acaso ayudarles preguntando: “¿Cómo pensabas hacerlo?”, “¿Qué tienes en mente?”,…

4.- “¿NO HEMOS INTENTADO ESTO ANTES?”

Otra forma equivocada de hacer esta pregunta es:”¿Por qué piensas que esto va a funcionar cuando no lo ha hecho antes?” Phil Kessler, experto en desarrollo de altos ejecutivos, destaca que estas preguntas implican una actitud condescendiente o derrotista. Parece que sugieren que ya se ha pensado en todo con anterioridad y que porque algo se probó en un determinado momento y no funcionó no se debe volver a considerar nunca más. No reconoce la posibilidad de que algunas ideas han podido fallar en el pasado por una ejecución pobre o por no ser planteadas en el tiempo adecuado, no porque la idea sea equivocada. Es mejor preguntar: “¿Si probásemos esto ahora, que resultaría diferente en esta ocasión y cómo esto haría que los resultados fuesen diferentes?”

V.- “¿POR QUÉ NO HEMOS TENIDO NOSOTROS UNA IDEA PARECIDA?”
Suele estar asociada a la introducción de un nuevo producto o servicio por algún competidor. El problema es que puede transmitir la idea de que lo que hay que hacer es copiar lo que los otros están haciendo lo más rápidamente posible.  Es más adecuado plantear la pregunta en estos términos: “¿Por qué está nuestro competidor teniendo éxito con ese producto?”, “¿Qué necesidades satisface?”, “¿Cómo podemos utilizar nuestras fortalezas particulares para lograr satisfacer mejor las necesidades de nuestros clientes?”.

Una última recomendación, según Dan Rockwell, autor del blog Leadership Freak es:”Nunca hacer una pregunta si no queremos realmente una respuesta.”

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