miércoles, 14 de mayo de 2014

CURSOS ON-LINE GRATUITOS DE UNIVERSIDADES DE PRESTIGIO. 2ª QUINCENA DE MAYO


Entre los cursos on-line gratuitos de universidades de prestigio que comienzan en la segunda  quincena de mayo tenemos:

A).- CIENCIAS DE LA SALUD:

LOS SIGNOS VITALES: CÓMO COMPRENDER LO QUE NOS DICE EL ORGANISMO”, organizada por la Universidad de Pensilvania, comienza el próximo 19 de mayo.



"CANCER IN THE 21ST CENTURY: THE GENOMIC REVOLUTION", organizado por la Universidad de Glasgow, comienza el próximo 19 de mayo.

BIENESTAR PARA TODOS GRACIAS A LA ATENCIÓN PRIMARIA DE LA SALUD”, organizada por Johns Hopkins, Bloomberg Institute of Public Health, comienza el próximo 28 de mayo.

 

“PREVENCIÓN DEL DOLOR CRÓNICO: UN ABORDAJE SISTÉMICO””, organizada por la Universidad de Minnesota, comienza el próximo 30 de mayo.


STATISTICS . THE SCIENCE OF DECISIONS, organizada por Udacity




B).- HABILIDADES DIRECTIVAS:




“DESARROLLO DE IDEAS INNOVADORAS PARA NUEVAS COMPAÑÍAS: EL PRIMER PASO PARA LOS EMPRENDEDORES”, organizada por la Universidad de Maryland, comienza el próximo 19 de mayo.


INTRO TO PSYCHOLOGY. THE SCIENCE OF THOUGHT AND BEHAVIOR",   organizada por Udacity



"PSYCHOLOGY OF NEGOTIATIONS", organizado por la Universidad de Leuphana en Lüneburg, comienza el próximo 20 de mayo.


domingo, 11 de mayo de 2014

EL MODELO DE LIDERAZGO DEL “OCÉANO AZUL”





En la revista correspondiente al mes de mayo de Harvard Business Review, W. Chan Kim y Reneé Mauborgne profesores de estrategia y de management en INSEAD y codirectores del Blue Ocean Strategy Institute, proponen que,  para reconducir la situación que ha puesto en evidencia la encuesta de Gallup sobre las percepciones de los trabajadores en Estados  Unidos en 2013 (Gallup´s 2013 State of the American Workplace report): 20% de la población activa descontenta de forma contraproducente ya que influyen negativamente en sus compañeros, faltan al trabajo o prestan un servicio malo ( se estima que cuestan a la economía americana aproximadamente medio  trillón de dólares anualmente) , 50% acuden al trabajo sin más  y sólo un 30% se sienten comprometidos para realizar una buena labor, se utilice el modelo de liderazgo del “océano azul” para liberar el talento que no está explotado y la energía de los profesionales en las organizaciones.

La mayoría de los ejecutivos reconocen que uno de los retos más grandes a los que se enfrentan es el de estrechar la distancia que existe entre el potencial y el talento y la energía que liberan realmente las personas a las que lideran. El problema surge porque, en muchas ocasiones, no saben qué medidas y qué cambios tienen que adoptar para conseguir que sus profesionales den lo mejor de sí mismos y consigan obtener un alto impacto. 

Kim y Mauborgne plantean que el liderazgo se puede considerar,  en esencia, como un servicio que las personas en las organizaciones “compran” o “no compran”. Todo líder tiene, en este sentido, unos clientes que son sus jefes a los que tiene que presentar unos resultados y unos seguidores que necesitan su guía y apoyo para conseguirlos. Cuando estos últimos valoran sus prácticas de  liderazgo, lo  “compran” y sienten la inspiración y el deseo de lograr la excelencia y de comprometerse, pero si “no lo compran” se desentienden y no se comprometen. 

El liderazgo del “océano azul” se centra en la realización de un proceso que consta de cuatro etapas que permiten a los líderes obtener una comprensión clara de los cambios que tienen que acometer para lograr que sus profesionales den lo mejor de sí mismos, conservando su más preciado recurso: el tiempo. Estas fases son:

I.- CONOCER LA REALIDAD DEL LIDERAZGO EN LA ORGANIZACIÓN. 

Un error común que se comete en las organizaciones es el de discutir cambios en la formas de liderar antes de resolver las diferencias de opiniones sobre lo que los líderes están realmente haciendo. Sin una percepción común de la situación del liderazgo y de sus carencias no existe un argumento suficiente para justificar la necesidad de realizar cambios. Lograr este entendimiento común es el objetivo del primer paso. Los autores proponen la realización de encuestas (As-is Leadership Canvases) que muestran cuáles son las actividades que los profesionales consideran que son las que realizan los líderes y la cantidad de energía y tiempo que piensan que éstos dedican a cada una de ellas. 




La organización debe comenzar el proceso definiendo un sondeo para cada uno de los tres niveles  de liderazgo: senior, mandos intermedios y de primera línea. Para llevar a cabo este proyecto se debe seleccionar un equipo formado por entre 12 y 15 directivos con experiencia que tengan prestigio como buenos líderes dentro de la organización para que el equipo goce de credibilidad. Éste se divide en tres grupos para que se encarguen de la selección de ítems que se van a incluir en cada nivel, para lo cual deberán entrevistarse tanto con los directivos y subordinados relevantes para obtener una muestra significativa. 




El objetivo es descubrir cómo se vive el liderazgo y analizar lo que los líderes hacen y lo que deberían hacer en cada nivel. A los “clientes” de los líderes se les pregunta cuáles son los actos y las actividades, buenas o malas,   a las que sus jefes dedican su tiempo principalmente y cuáles son claves para lograr su motivación y para un mejor desempeño pero son descuidadas por éstos. Las conclusiones (no más de 10 a 15 acciones de liderazgo por nivel) se pueden representar gráficamente para ver lo que los líderes hacen realmente. 


El resultado con frecuencia muestra que de un 20 a un 40 % de las acciones y actividades que realizan los líderes, en cada uno de los niveles, tiene un valor cuestionable para los que están a un nivel superior o inferior y que, por el contrario, dejan de abordar las que son importantes para los entrevistados de su nivel. 

II.- DESARROLLAR PERFILES DE LIDERAZGO ALTERNATIVOS.

En esta etapa los grupos buscan encontrar los perfiles de liderazgo eficaces para cada nivel. Para lograrlo vuelven a reunirse con sus entrevistados y les plantean dos tipos de preguntas:

1.- ¿De las acciones y actividades descritas en la fase anterior cuál es el grado en el que cada una es un “punto frio” (absorbe el tiempo del líder pero añade poco o ningún valor) o un “punto caliente” (energiza a los profesionales y les inspira a emplear sus talentos)?

2.- ¿Qué tipo de acciones eficaces de liderazgo han observado fuera de su organización, especialmente aquellas que pueden tener un fuerte impacto si son adoptadas por los líderes internos a su nivel? Las respuestas más útiles son las que van ligadas a las experiencias personales y profesionales previas de los entrevistados. No se trata de hacer benchmarking.

Para procesar los hallazgos de esta segunda fase de entrevistas los grupos utilizan una herramienta de análisis que los autores llaman "la parrilla de liderazgo del océano azul"

ELIMINAR

¿Qué acciones y actividades a las que los líderes dedican su  tiempo y su inteligencia deben ser eliminadas?
INCREMENTAR

¿Qué acciones y actividades a las que los líderes dedican su  tiempo y su inteligencia deben ser potenciadas y aumentadas?
REDUCIR

¿Qué acciones y actividades a las que los líderes dedican su  tiempo y su inteligencia deben ser reducidas por debajo de su nivel actual?
CREAR

¿Qué acciones y actividades deben ser incorporadas y adoptadas por los líderes ?


Con este input los grupos analizan distintas posibilidades que exploren todos los aspectos del liderazgo.

III.- SELECCIONAR EL PERFIL DE LIDERAZGO PARA CADA NIVEL.

Después de estudiar y modificar sus distintas propuestas los grupos las presentan en lo que los autores llaman una “feria del liderazgo” en la que participan miembros del consejo de administración y directivos de los tres niveles de la organización. 

El evento comienza con la presentación, por parte de los miembros del equipo “senior” original, del proceso que se ha llevado a cabo y de las propuestas de perfiles. Los participantes votan individualmente los perfiles que más les gustan (tienen 3 votos por persona) de cada nivel y explican las razones de sus preferencias. Posteriormente se reúnen los altos directivos de la organización y analizan toda la información recibida y seleccionan un perfil para cada nivel. La sesión finaliza con la comunicación de las elecciones a los asistentes a la “feria” con la justificación de sus decisiones. 

IV.- INSTITUCIONALIZAR LAS NUEVAS PRÁCTICAS DE LIDERAZGO.  

Después de la “feria” los miembros de los grupos originales de trabajo comunican los resultados a los profesionales que fueron entrevistados y que no participaron en la "feria".

Los perfiles son distribuidos a los líderes de cada nivel y los miembros de los grupos se reúnen con éstos y les explican las prácticas y actuaciones que deben ser eliminadas, reducidas, aumentadas o creadas. Los directivos deben comunicar a sus subordinados el mensaje y exponerles cómo estos nuevos perfiles les van a permitir ser más eficaces. Con el fin de que no se olviden los perfiles deben estar visibles en los despachos y los líderes se deben reunir mensualmente con sus colaboradores para recibir feedback de cómo están incorporando a su actividad diaria las nuevas actuaciones  y analizar los resultados que se están obteniendo. 

Estos cuatro pasos se basan en los siguientes principios:

a).- Compromiso.

b).- Explicación clara de las decisiones.

c).- Claridad de expectativas.

Éstos se apoyan principalmente en las siguientes prácticas:

1.- Compromiso de directivos “senior”  de prestigio. Éste no es ceremonial, ya que ellos realizan entrevistan y ayudan a dibujar los perfiles. 

2.- Participación  de los profesionales en la definición de lo que sus líderes deben hacer. De esta forma se logra su compromiso con sus líderes ya que se sienten “dueños” de lo que éstos hacen. 

3.- Participación de los profesionales de todos los niveles en la decisión final. Representantes de los profesionales a todos los niveles votan para seleccionar los perfiles. Aunque son los miembros de la alta dirección los que tienen la última palabra si su decisión es seleccionar una opción que no es la más votada tienen que explicar y justificar con claridad su elección para convencer a sus profesionales. 

4.- Verificación fácil de que las expectativas se están cumpliendo. La claridad sobre lo que se debe modificar para ajustarse a los perfiles hace que sea sencillo monitorizar el progreso. Las reuniones mensuales entre los directivos y sus colaboradores ayudan a que la organización pueda realizar un seguimiento del mismo. Los autores han encontrado que éstas sirven, también, para que los líderes tengan que mantener una actitud honesta, se sientan motivados para continuar con los cambios y generen confianza en el proceso y en sus sinceridad de cara a sus subordinados. La alta dirección debe, posteriormente recibir información de estas reuniones, para verificar que los líderes se están adaptando a los nuevos perfiles lo que va a tener un peso importante en la evaluación anual de desempeño. 

El liderazgo del “océano azul” consigue transformaciones con menor esfuerzo y en menor tiempo porque los líderes no están tratando de alterar quiénes son y romper hábitos fuertemente arraigados. Lo que cambian son las tareas que hacen.

miércoles, 7 de mayo de 2014

CLAVES PARA DETECTAR EL LENGUAJE VERBAL Y CORPORAL DE LOS MENTIROSOS





Lillian Glass, analista del comportamiento y experta en lenguaje corporal, que ha trabajado en el FBI para detectar señales de engaño, en su libro “El lenguaje corporal de los mentirosos” (”The body language of liars”) mantiene que si queremos percibir si alguien está mintiendo, primero debemos entender y conocer cómo actúa normalmente esa persona y luego hay que prestar especial atención a las expresiones faciales, el lenguaje corporal y los patrones de expresión verbal.


Entre las señales más llamativas tenemos según Glass que los mentirosos:


1.- Cambian rápidamente  la posición de la  cabeza. Si observamos que alguien súbitamente mueve la cabeza cuando le hacemos una pregunta directa y antes de respondernos,  es posible que se disponga a  mentir.


2.- Alteran el  ritmo de la respiración (empiezan a respirar con fuerza de forma refleja), con elevación de los hombros y cambios en la voz, que se torna poco profunda. Parece como si les faltase la respiración porque su ritmo cardiaco se altera. Están nerviosos y tensos al mentir.


3.- Se mantienen muy quietos. Aunque cuando estamos inquietos solemos movernos nerviosamente, Glass recomienda que nos fijemos en las personas que no se mueven y permanecen hieráticas preparándose para la confrontación. Cuando mantenemos una conversación normal es natural que movamos el cuerpo de forma relajada e inconsciente, por lo que si vemos que nuestro interlocutor adopta una postura rígida con frecuencia significa que algo pasa y que debemos estar alerta.


4.- Repiten las palabras o las frases, para intentar convencernos y convencerse a si mismos. Intentan validar la mentira en su mente. La repetición es también una forma de obtener tiempo para ordenar sus ideas.


5.- Facilitan mucha información. Cuando alguien nos da demasiada información que no hemos solicitado y con un exceso de detalles existe una alta probabilidad de que no nos estén contando la verdad. Los mentirosos con frecuencia hablan mucho con la esperanza de que con su verborrea y su actitud aparentemente abierta los demás les crean.


6.- Tocan o cubren su boca. Una señal que delata a un mentiroso es que éste de forma automática cubrirá su boca con sus manos cuando no quieren abordar una situación o contestar a una pregunta. Cuando los adultos ponen sus manos sobre sus labios significa que no nos quieren decir la verdad y están cerrando las vías de comunicación.


7.- Tapan  de forma instintiva partes del cuerpo vulnerables (garganta, pecho, cabeza o abdomen).


8.- Arrastran los pies. Es un signo de que el mentiroso potencial no está cómodo y está nervioso y muestra que quiere abandonar la situación y marcharse.


9.- Tienen dificultades para hablar porque en momentos de estrés disminuye la producción de saliva y la boca se seca. Otra señal a observar es si la persona frunce los labios.


10.- Miran fijamente, casi sin pestañear. Cuando alguien miente es común que rompa el contacto visual, pero también puede tratar de mantener el contacto visual en un intento de controlar y manipular a su interlocutor. Glass recomienda también que estemos alerta al parpadeo rápido.

domingo, 4 de mayo de 2014

GRACIAS POR EL FEEDBACK II. EL ARTE Y LA CIENCIA DE RECIBIR FEEDBACK


 
Douglas Stone y Sheila Heen analizan, de forma pormenorizada, en la segunda  parte del libro “Thanks for the feedback. The science and art of receiving feedback well”, los distintos “triggers” que influyen a la hora de responder ante el feedback.

El primero, como hemos visto en una entrada anterior, corresponde al  “TRIGGER” DE LA VERDAD.

En general el feedback se puede clasificar en tres tipos:

1.- APRECIACIÓN. Tiene que ver fundamentalmente con las relaciones y las conexiones humanas. En un nivel literal consiste en decir gracias, pero a un nivel más sutil nos está transmitiendo el mensaje de que: “Te veo”, “Se lo duro que estás trabajando” y “Me importas”.

Ser visto y sentirnos comprendidos por los demás nos importa profundamente. De niños no tenemos problemas en manifestar estas necesidades directamente, demandando por ejemplo a nuestros padres que vean lo que estamos haciendo. De adultos aprendemos que puede molestar el estar continuamente tratando de llamar la atención y por lo tanto nos reprimimos, pero eso no quiere decir que no deseemos hacerlo y que alguien reconozca con admiración lo que hacemos.

La apreciación nos motiva y nos da energía para redoblar nuestros esfuerzos. Cuando las personas se quejan de que no reciben ningún tipo de feedback en  el trabajo se suelen estar refiriendo a que  se preguntan si alguien nota o le importa lo duro que está trabajando. No están buscando consejos, están buscando apreciación.

La apreciación puede parecer la menos importante de las tres formas de feedback que estamos viendo, pero su falta puede producir una grieta grande en cualquier relación, ya sea personal o profesional. Aunque queramos saber cómo mejorar, también queremos ser conscientes de que nos están reconociendo nuestros esfuerzos, nuestro trabajo duro y que lo que hacemos es especial, sino tenemos esa información es difícil que atendamos a las recomendaciones del coach. Para que la consideremos debe reunir tres cualidades:

a).-Ser específica. No debemos limitarnos a decir “¡Bien hecho¡”, “Gracias por todo” o “Estuviste fabuloso”, ya que si el feedback fuese negativo detallaríamos, seguramente, de forma minuciosa la lista de fallos.

b).- Presentarse de forma que el receptor la valore y la escuche. En unos casos deberá ser un reconocimiento económico, pero en otros puede ser una promoción (aunque no suponga un incremento de sueldo) o el saber que se cuenta con la persona en determinadas circunstancias.

c).- Ser auténtica. Si el receptor percibe que todos reciben algún tipo de apreciación por cualquier logro nimio, como por ejemplo:” Gracias por cumplir el horario o venir a trabajar” se produce una inflación de apreciación y pierde todo su valor. Lo mismo ocurre si no es sincera y se dice por obligación.

2.- COACHING. Cuando pedimos a nuestro jefe que nos dé más instrucciones, realmente le estamos pidiendo coaching. Éste va dirigido a tratar de ayudar a que alguien aprenda, se desarrolle o cambie. El objetivo es colaborar para que esa persona mejore su conocimiento y habilidades en relación a una determinada práctica  o con algún rasgo de su personalidad.

El coaching puede dar respuesta a dos tipos de necesidades en relación con el feedback:

a).- El deseo de incrementar nuestro conocimiento y habilidades con el fin de aumentar nuestras competencias y enfrentarnos a nuevos retos.

b).- La identificación de problemas en nuestras relaciones con la persona que nos da el feedback, ya que sentimos que algo no funciona, que algo va mal y han surgido emociones del tipo de ansiedad, miedo, ira, soledad, confusión, sensación de haber sido traicionado. El que nos da el feedback quiere que esta situación cambie, lo que significa realmente que quiere que nosotros cambiemos. El objetivo del coaching, en estos casos, tiene que ser el recuperar el equilibrio en la relación entre ambas partes.

El momento de facilitar coaching debe ser elegido cuidadosamente porque si no lo hacemos corremos el riesgo de encontrar que empeoramos una situación, perdemos el tiempo o se recibe con ingratitud. 

3. EVALUACIÓN. Nos da información sobre cómo se nos considera. Las evaluaciones son de alguna manera comparaciones, explícitas o implícitas, en relación con los demás o con unos estándares determinados y pueden resultar duras por la preocupación que puede surgir por las posibles consecuencias, reales (“no he  superado o alcanzado un objetivo”, por ejemplo) o imaginarias (“nunca conseguiré hacerlo”). En ocasiones, también, contienen juicios que van más allá de la valoración objetiva. Son estos comentarios, por si son negativos, los que producen la ansiedad que suele rodear al feedback.

Cada uno de estos tres tipos de feedback es necesario ya que satisface distintas necesidades humanas. Necesitamos la evaluación para alinear nuestras expectativas y sentirnos seguros, el coaching para acelerar el aprendizaje, para dedicar nuestro tiempo y energía para los asuntos que son realmente importantes y para mantener nuestras relaciones sanas y equilibradas y la apreciación para ser vistos, reconocidos, motivados y para recibir agradecimiento.

Como la evaluación, en ocasiones, puede tener consecuencias muy dañinas, podemos caer en la tentación de eliminarla. Lo podemos hacer si el propósito es el coaching. No debemos decir:”No eres bueno” cuando lo que queremos decir es “Vamos a ver cómo vas a poder mejorar”. Sentimos ansiedad ante la evaluación y los posibles juicios sobre nosotros y nuestras actuaciones, pero al mismo tiempo necesitamos saber si lo estamos haciendo bien y que nos aseguren de ello. Antes de recibir coaching o apreciación tengo que saber cómo lo estoy haciendo.
 

En ausencia de evaluación utilizamos el coaching y la apreciación para intentar captar cuál es nuestra situación: “¿Por qué mi jefe intenta me da recomendaciones sobre cómo tratar a los clientes adecuadamente?”, “¿Por qué reconocieron mi labor hace unos meses pero no han vuelto a hacerlo?” “¿Debo preocuparme?” Si no recibo señales claras estaré pendiente de los rumores y haré suposiciones e interpretaciones que pueden ser erróneas.

Si queremos que el feedback sea eficaz y evitar confusiones en cuanto al tipo del mismo debemos:

1.- Alinear nuestros propósitos. Los errores de interpretación se producen cuando no se ha aclarado el propósito del feedback de forma adecuada. Para ello podemos hacernos las siguientes preguntas:

a).- ¿Cuál es mi propósito principal al dar/recibir este determinado feedback? ¿Es la apreciación, el coaching o la evaluación? ¿Pretendo mejorar, informar o agradecer?

b).- ¿Es el propósito correcto desde mi punto de vista?

c).- ¿Es el propósito correcto desde el punto de vista del que lo recibe/da?

Posteriormente, durante la conversación, periódicamente asegurarnos de que lo que pretendemos lo estamos logrando (“Intento que interpretes que esta es una conversación de coaching. ¿Lo estoy consiguiendo? ¿Desde tu punto de vista esto es lo que deseas?”). El receptor tiene, de este modo, la oportunidad de ser explícito y de decir lo que piensa y lo que espera de su interlocutor.

Si el propósito principal es la evaluación, pero queremos también dar coaching y apreciación, debemos intentar separar los momentos de hacerlo. La valoración puede anular los beneficios de las otras dos, puesto que si no responde a nuestras expectativas positivas va a condicionar la forma en que escuchemos e interpretemos y respondamos a los otros tipos de feedback.

El principal problema que surge ante el feedback, como estamos viendo,  es la necesidad de comprenderlo correctamente. Como no queremos aceptarlo si no lo consideramos válido o inútil nos hacemos siempre la siguiente pregunta: “¿Qué es lo que no es correcto de el  feedback respecto a un hecho o situación?”. Normalmente encontramos diversas razones, entre ellas tenemos:

a).- Puede ser útil para ti, pero no para mí.

b).- El feedback es adecuado, pero no en este momento.

c).- La valoración se apoya en la opinión de las personas erróneas.

d).- Tu contexto está equivocado.

Antes de determinar si es erróneo o acertado, tenemos, pues, que entenderlo y aunque esto parece obvio solemos saltar esta fase. Para hacerlo necesitamos:

1.- Tener claro de donde procede el feedback. La persona que está dando el feedback primero ha observado unos datos (que incluyen el contexto y unos hechos) y luego los ha interpretado en función de sus experiencias pasadas, valores, creencias y conocimientos (por ejemplo, en lugar de decir “He oído que le has dicho al compañero que estás demasiado ocupado para poder ayudar”, decimos “No eres un jugador en equipo”).

El problema puede surgir cuando se confunden los datos con las interpretaciones a la hora de facilitar el feedback, ya que el proceso de pasar de los primeros a las segundas es casi totalmente inconsciente. El receptor debe, por tanto, intentar que su interlocutor sea capaz de distinguirlos y tenga una visión clara de ambos.

2.- Hacia dónde conduce el feedback. Si su  propósito se centra en  coaching o en evaluación hay que procurar clarificar el mensaje.

En el primer caso nos podemos encontrar con que no entendemos bien el consejo que nos quieren transmitir y con que aunque si lo hagamos no sepamos qué hacer para seguirlo. El receptor debe pedir que se describa exactamente lo que se quiere decir y que se pongan ejemplos de cuál debe ser la conducta a seguir.

Si puede ser difícil aclarar suficientemente un consejo, aún más complicado resulta hacerlo en el caso de las consecuencias y expectativas que surgen de una evaluación ya que estamos experimentando  el impacto de la evaluación, ya sea positivo o devastador, por lo que nuestro estado de ánimo no se encuentra en una situación normal. A pesar de todo,  es muy importante que nos planteemos: “¿Qué va a pasar ahora, qué se espera de mí?”, “¿Qué significa esto para mí?”, “¿Qué puedo hacer en mi situación actual?”,…, y que hagamos las preguntas adecuadas a nuestro interlocutor para orientar nuestra actuación posterior.

En ocasiones descartamos el feedback por pensar que es erróneo y no pensamos que podamos estar equivocados y que lo que ocurre realmente es que:

a).- Tenemos diferente  información ya que somos personas distintas, con personalidades, educación y vivencias que no son similares. En ocasiones el problema radica en que no tenemos acceso a los mismos datos, en otras en que aunque los datos sean iguales, nos fijamos en distintos aspectos. Ante el exceso de información tendemos a seleccionar lo que llama nuestra atención y a ignorar el resto.

La actitud a seguir para descifrar el feedback consiste en  preguntarnos y a  la otra parte por qué vemos las cosas de forma diferente y qué datos poseen que yo no tengo y compartir los que estamos manejando nosotros.

b).-Interpretamos los mismos datos de forma distinta. Una de las razones por las que lo hacemos es que tenemos distintas normas en nuestra mente de cómo deben ser las cosas y pensamos que éstas son universales. La cultura de una organización, de un país o de una familia está formada por  colecciones de normas implícitas sobre “cómo se hacen las cosas aquí”, pero cada individuo tiene, también, las suyas propias. Feedback que puede no tener sentido para nosotros puede hacerlo si entendemos las reglas implícitas que subyacen al mensaje y a las interpretaciones que hacemos del mismo ( por ejemplo: “Yo creía que hacer preguntas en una reunión del comité de dirección mostraba compromiso, pero aprendí, tras el feedback, que se interpretaba como signo de mala educación”).

Detectar las diferencias y entender de la forma más exacta posible la razón por la que vemos las cosas de forma distinta es un aspecto crucial para lograr que el feedback sea útil, ya que nos va a servir para ver si estamos de acuerdo con él o no de una forma objetiva.