miércoles, 15 de julio de 2015

EL PAPA FRANCISCO Y LOS BENEFICIOS DEL LIDERAZGO DE SERVICIO EN LAS NEGOCIACIONES


Alex Green en el boletín”The negotiation insider” del Programa de Negociación de la Universidad de Harvard, del pasado 2 de julio, destaca  los beneficios del liderazgo de servicio en las organizaciones a través del análisis de la presentación y repercusiones de la última encíclica del Papa Francisco I  sobre el cambio climático.
En cualquier negociación es importante tener claros los aspectos a tratar y que todas las partes relevantes estén reunidas. El problema se encuentra en que, con frecuencia, esto es más fácil decirlo que hacerlo. El buen liderazgo ayuda a conseguirlo pero siempre existe el riesgo de que una personalidad fuerte distraiga de lo que verdaderamente importa. En la última semana de junio el Papa Francisco mostró como un determinado tipo de liderazgo: el de servicio, puede tener la habilidad única de ayudar a enmarcar los términos de una negociación, acoger a grupos de interés que de otra forma no intervendrían y lo más importante mantener el foco de la negociación en los verdaderos intereses.
Los debates sobre cómo abordar el cambio climático han conducido a algunas de las mayores negociaciones a nivel mundial, desde la cumbre de Rio a negociaciones sobre el futuro del Ártico. Preocupado por las abrumadoras evidencias sobre los efectos del cambio climático el Papa Francisco cree que se debe actuar pero es consciente de que se enfrenta a numerosas barreras, como el hecho de que muchos gobiernos y empresas  se muestren  reacios a disminuir las emisiones de carbono o de que algunos políticos incluso cuestionen la existencia del cambio climático.
Con el fin de plantear una nueva discusión sobre este tema el Papa Francisco presentó el pasado 25 de junio una encíclica, dirigida a los católicos del mundo en la que atribuye de forma específica el cambio climático a las actividades humanas e implora a sus fieles que tomen medidas para evitar el colapso del clima.
El Papa es un líder poderoso pero tiene que negociar con distintas partes que tienen opiniones distintas si quiere lograr alcanzar los resultados que busca. Para hacerlo está utilizando lo que los expertos llaman el liderazgo de servicio para influir en las acciones de los demás. Las actuaciones del Papa en este sentido se centran en:
1.- Demostrar que los intereses importan, no las posiciones. Los expertos negociadores aconsejan a las distintas partes que intervienen en una negociación a mirar más allá de las posiciones para centrarse en los intereses que están detrás de éstas. Al presentar esta encíclica a los católicos en lugar de enviar un mensaje abierto a otros líderes el Papa está destacando que el cambio climático es un asunto directamente relevante para su fe y para la fe de los católicos.
En las negociaciones complicadas las personas cuestionan con frecuencia la razón por la que algunas partes están presentes. El liderazgo de servicio puede ayudar a centrar la atención en los intereses más que en las personalidades que los representan. Al considerar el cambio climático como un asunto relativo a la fe el Papa evita que se interprete que está interfiriendo en temas políticos (posiciones) y enmarca la discusión alrededor del tema que más le preocupa (intereses).
2.- Expandir el sentido del valor. Cuando las partes se centran en las posiciones normalmente obtienen malos acuerdos y no obtienen todo el valor posible de los mismos. Para conseguir obtener el máximo de un acuerdo tenemos que comenzar por poner a las personas adecuadas de nuestro lado. Muchas personas, incluyendo muchos católicos, nunca han reflexionado sobre la relación entre la actividad humana y el cambio climático. La encíclica pretende cambiar la percepción de los católicos al hablar del impacto de su forma de vida en el deterioro climático. El Papa ha buscado expandir la forma en que los individuos perciben el valor potencial de abordar el cambio climático al ligarlo a un conjunto más amplio de valores colectivos.
3.- Involucrar a todas las partes y despertar expectativas. De muchas maneras el liderazgo de servicio significa el liderar por medio del ejemplo. Siempre es importante conseguir implicar a las personas adecuadas en una negociación, pero también es crucial presentar unas expectativas correctas de cómo pensamos que van a obtener el mejor resultado. El Papa no sólo está implorando a los católicos que se involucren en la negociación por el cambio climático, sino que les está prometiendo que les va a liderar durante todo el proceso. Con la encíclica no sólo ha comunicado que éste es un tema en el que todos los católicos tienen que intervenir activamente, también ha descrito con detalle las formas en las que él piensa que pueden  alcanzarse los objetivos.
4.- Saber cuándo ceder. Siempre es complicado decidir cuándo hacer la primera oferta y cuándo dejar que la otra parte lo haga antes. Al relacionar el cambio climático con la actividad humana el Papa, está, de muchas manera, haciendo el primer movimiento, lo cual puede tener un poderoso efecto porque puede influir en la forma en que las personas van a ver, durante mucho tiempo, los términos de una negociación. Tiene el inconveniente de que perdemos la oportunidad que obtenemos si dejamos que la parte contraria hable primero de conocer los aspectos que valoran en la negociación.
El liderazgo de servicio al estar fundamentado en fuertes convicciones confía en haber  identificado los asuntos correctos por lo que no tiene problemas, como ha demostrado el Papa Francisco  en comenzar a plantear la responsabilidad que tenemos todos los individuos de evitar los efectos nocivos del cambio climático.

domingo, 12 de julio de 2015

NEGOCIAR EN SITUACIONES DIFÍCILES IV. REFORMULAR LAS REGLAS DEL JUEGO


William Ury plantea en su libro “Getting past no. Negotiating in difficult situations”, que una vez que hemos creado un clima favorable para la negociación tras “Ir al balcón” y “ponernos en el lugar de la parte contraria; como hemos visto en entradas anteriores, es el momento de cambiar las reglas del juego. El problema lo vamos a encontrar en que aunque estemos dispuestos a analizar los intereses de cada parte y cómo satisfacerlos, la otra parte con frecuencia va a insistir en mantener su posición.

Si nuestro interlocutor adopta una postura inflexible, nos amenaza o nos presenta una política de hechos consumados, sus demandas nos van a parecer irracionales y la tentación natural es de rechazarlas directamente y aferrarnos a nuestras posiciones. La otra parte no estará de acuerdo y será imposible llegar a un acuerdo.

Ury propone, para superar esta situación reformular el juego y hacer lo contrario de lo que estaríamos tentados de hacer y tratar a nuestro oponente como a un socio. En lugar de desechar lo que dice lo aceptamos y lo consideramos como una oportunidad de hablar del problema.

Reformular supone redirigir la atención de la parte contraria para que no se centre en las posiciones y comience la tarea de identificar los intereses, invente opciones creativas y analice criterios justos para seleccionar una opción. En lugar de rechazar la línea dura de sus  posiciones, tratarlas como una contribución informativa en la discusión. Reformular diciendo, por ejemplo: “Eso es interesante. ¿Por qué lo quieres? Ayúdame a comprender el problema que estás tratando de resolver”. En el momento en que responden el foco de la atención se desplaza de las posiciones a los intereses y hemos conseguido cambiar las reglas del juego.

Reformular funciona porque cada mensaje es susceptible de interpretarse y tenemos el poder de la percepción positiva, esto es  la habilidad de enfocar lo que la otra parte dice con un enfoque dirigido a la resolución de problemas. De esta forma con frecuencia estarán de acuerdo con nuestra reinterpretación en parte porque no hemos rechazado su petición y en parte porque están deseosos de continuar defendiendo sus ideas y al estar concentrados en el resultado de la negociación puede que no se hayan dado cuenta de que sutilmente hemos cambiado el proceso. En lugar de centrarnos en posiciones que compiten entre ellas estamos intentando averiguar cómo se pueden satisfacer mejor los intereses de ambas partes. No tenemos que pedir permiso a la parte contraria sólo tenemos que empezar a jugar con nuevas reglas y para hacerlo tenemos que cambiar el marco de la negociación para centrarnos en resolver los problemas.

La manera más obvia de dirigir la atención del otro hacia el problema es contárselo. Pero al hacerlo podemos encontrarnos con que despertamos su resistencia. El mejor abordaje es a través de las preguntas. En lugar de decirle  a la otra persona cuál es la respuesta correcta debemos hacerle las preguntas correctas. Éstas, según Ury, son:

1.- ¿Por qué?. En lugar de considerar la posición de la otra parte como un obstáculo, tratarla como una oportunidad. Cuando nos dicen cuál es su posición nos están transmitiendo una información valiosa sobre lo que quieren. Invitarles a que la amplíen preguntando: “¿Por qué quieres eso?”, “¿Por qué ese es el problema?”, “¿Cuál es el problema?” o “¿Cuáles son tus preocupaciones?”. Tenemos que descubrir qué es lo que les motiva.

La forma de plantear una pregunta es casi tan importante como lo que preguntas. Si las preguntas directas parece que invitan a la confrontación hacerlas de manera indirecta:” ¿No estoy seguro de entender por qué quieres esto?”, “Ayúdame a entender por qué esto es tan importante para ti” o “Me parece que estás muy interesado en esto, me gustaría que me ayudases a entender por qué? Al mostrar interés y respeto recordar que nuestro tono, expresión facial y corporal son tan importantes como nuestras palabras.

El proceso de hacer preguntas para averiguar cuáles son los interese es similar al de pelar una cebolla, vamos descubriendo capa tras capa. Un ejemplo puede ser la siguiente  conversación:

“¿Por qué quieres cambiar de trabajo?”

“Porque  necesito más dinero”.

“¿Cuál es el problema?”

“He tenido otro hijo y necesito mudarme a una casa más grande”.

Si están interesados en que el profesional no se marche pueden ayudarle a encontrar una casa dentro de sus posibilidades, en caso de que no le puedan subir el sueldo.

2.- ¿Por qué no?. Si la parte contraria se muestra recelosa y no quiere revelar sus intereses se puede utilizar una táctica indirecta. En lugar de preguntar “¿Por qué”, proponer una opción planteando “¿Por qué no lo hacemos de esta forma?” o “¿Qué estaría mal en este enfoque?” Las personas reacias a descubrir  sus preocupaciones suelen preferir criticar. Si la otra parte sigue sin mostrar sus intereses podemos sacarlos nosotros y pedirles que nos corrijan si estamos equivocados: “Si entiendo lo que estás diciendo tus intereses se centran en mantener los costes bajos, a calidad alta y un servicio de confianza. ¿Es esto correcto? Pocas personas son capaces de resistir la tentación de corregir a alguien que ha entendido mal nuestros intereses.

Si la parte contraria se sigue resistiendo puede ser porque teman que utilicemos la información para obtener ventajas sobre ellos. Para generar confianza debemos empezar a contarles  paulatinamente cuáles son nuestros intereses, al tiempo que les vamos preguntando sobre los suyos para que la confianza se vaya asentando poco a poco.

3.- “¿”Qué pasaría si?”.  Es la mejor pregunta para ir enganchando a la otra parte y  pasar a la  siguiente fase y  empezar a discutir sobre opciones. Podemos transformar la conversación en una sesión de brainstorming y si nuestro interlocutor comienza a criticar nuestras opciones podemos decirle que aunque nos gustaría conocer sus críticas le pedimos que las plantee una vez que todas las opciones estén sobre la mesa, para que podamos ver cuál es la que puede funcionar mejor. Juzgar inhibe la creatividad por lo que es mejor inventar primero y evaluar después.

4.- “¿Qué sugieres que haga?”. Seguramente es la última pregunta que nuestros oponentes esperan que planteemos. De esta forma les estamos reconociendo su competencia en el tema que estamos tratando y su estatus. Resulta halagador, les desarma y obliga a que se pongan en nuestro lugar y sean conscientes de nuestra situación y de las limitaciones a las que nos enfrentamos. Al involucrarles en nuestro problema normalmente procuran buscar soluciones positivas.

5.- “¿Por qué crees que lo que planteas es justo?”. Se puede utilizar cuando pensamos que la posición de la otra parte no es razonable. Debemos actuar como si ésta estuviese convencida de que su postura es justa y decirles: “Debes tener buenas razones para pensar que es una solución razonable. Me gustaría escucharlas”. El filósofo francés Blaise Pascal escribió: “Las personas se suelen convencer con más facilidad por las razones que descubren ellos mismos que por las que otros encuentran”. En ocasiones para comenzar una discusión sobre lo que puede entenderse como un resultado justo tenemos que empezar por proponer unos estándares. Si la otra parte los rechaza sugerir que presente unos mejores.

6.- “¿Cómo?, ¿Qué?, ¿Quién?¿Cuál?, …”. Plantear preguntas que no puedan ser contestadas con un no. Nuestro oponente no puede responder con un no a preguntas del tipo: “¿Cómo me recomiendas que proceda?” o “¿Quién tiene la autoridad para autorizar una excepción?”.

El poder de una pregunta dirigida a resolver problemas radica en un 50% en la pregunta y el resto en los silencios que les siguen mientras la otra parte lucha con la pregunta para encontrar la respuesta que considera adecuada. Un error común es no permitir este momento creativo. Debemos vencer la tentación de romper este silencio y esperar la respuesta, ya que le hemos hecho una pregunta legítima.

Las preguntas enfocadas a  resolver problemas nos facilitan que podamos reformular la posición de la parte contraria en términos de intereses, opciones y estándares.  Pero también tenemos que saber cómo responder a las  tácticas, barreras, ataques y trucos que van a utilizar para intentar que cedamos a sus pretensiones.  Para poder reformular sus tácticas y dirigirlas al problema Ury propone:

1).- Rodear las barreras. Si nuestro oponente adopta una posición rígida del tipo “lo tomas o lo dejas” o plantea una fecha límite inamovible podemos:

a).- Ignorar  la táctica y continuar hablando sobre el problema como si no les hubiésemos escuchado o cambiar el tema. Si lo dicen en serio repetirán su mensaje y así tendremos la certeza de que es su última palabra y que la barrera es real.

b).- Reinterpretar la barrera como una aspiración.

2.- Desviar los ataques. Si nuestro oponente nos amenaza, insulta o culpabiliza por algo que ha salido mal tenemos que intentar reformular el ataque para alejar el foco lejos de nosotros y llevarlo hacia el problema. Para conseguirlo el autor recomienda:

a).-Ignorar el ataque, pretender que no lo hemos oído y seguir hablando del problema.

b).- Reformular el ataque personal como un ataque al problema.

c).- Reinterpretar un ataque personal como un gesto amistoso. Un ejemplo es el caso de un general que había caído en desgracia ante Federico el Grande y que cuando se encuentra con él le saluda con todo respeto, pero Federico le dio la espalda. El general murmuró entonces: “Me siento feliz al ver que su majestad ya no está enfadado conmigo”. ¿Qué quieres decir? le preguntó el emperador, a lo que el general respondió.”Porque su Majestad nunca en su vida ha dado la espalda a un enemigo”. Con esta contestación el general desarmó a  Federico el Grande y volvió a recuperar sus favores.

d).- Reformular los fallos pasados en remedios futuros. Cuando nuestro oponente nos critique por un hecho pasado no tenemos que perder la oportunidad de preguntarle: “¿Cómo podemos asegurarnos de que esto no vuelva a pasar otra vez?”, así estamos reformulando la culpa como una responsabilidad conjunta para abordar el problema.

e).- Reformular de “tu” y “yo” a “nosotros”. De esta forma estamos llamando la atención hacia los intereses y metas comunes. Una forma sencilla de conseguirlo es a través del lenguaje corporal. Por ejemplo cuando las personas discuten normalmente se encuentran una enfrente de la otra, expresando físicamente su confrontación. Para evitarlo debemos procurar colocarnos o sentarnos al lado de la persona con lo que estamos reforzando la idea de que debemos trabajar juntos.

4.- Exponer los trucos. Son las tácticas más complicadas de reformular porque se presentan bajo un lenguaje de colaboración y sinceridad para intentar engañarnos. Para desenmascararlos podemos:

a).- Hacer preguntas aclaratorias para comprobar las afirmaciones de la otra parte, buscando detectar posibles ambigüedades en sus respuestas o contradicciones o evasivas.  Podemos hacer preguntas cuyas respuestas conocemos para comprobar su sinceridad o asegurarnos si realmente tienen autoridad para tomar decisiones.

Un truco muy común es presentar una demanda de última hora una vez que se ha llegado a un acuerdo. En lugar de cuestionarlo y enfadarnos podemos decir: “¿Estás sugiriendo que reabramos la negociación?”. Si la respuesta es negativa no tendremos en cuenta su petición y si es positiva plantearemos una nueva reunión tras consultar a los superiores inmediatos si fuese necesario para discutir los posibles cambios.

b).- Proponer una petición razonable. En este caso les estamos poniendo ante un dilema: continuar con su pretensión de cooperar  o desenmascararse.

c).- Convertir el truco en una ventaja. Si sospechamos que nos quieren engañar buscar medios para que se les vuelva en contra. Por ejemplo si hacen promesas que no piensan cumplir introducir cláusulas de penalización por incumplimiento.

Si a pesar de todos nuestros esfuerzos nuestro oponente continúa recurriendo a barreras, ataques y trucos necesitamos reformular la conversación de otra manera y reestructurarla como una negociación sobre la negociación. Una va a tratar sobre el contenido real y otra sobre las reglas del juego. Esta última con frecuencia es tácita pero en ocasiones es necesario exponerla.

Las personas que recurren a las tácticas normalmente están viendo hasta dónde pueden llegar con ellas. Para detenerlas puede ser necesario hacerles saber que somos conscientes de lo que están haciendo y que no les va a servir de nada actuar de esa forma. El problema puede surgir cuando la otra parte interpreta nuestra llamada de atención como un ataque y se pone a la defensiva dificultando su receptividad ante una negociación que busca la solución conjunta de problemas.  Para evitarlo debemos reformular su táctica como si fuese una contribución interesante en lugar de un truco deshonesto y facilitar que puedan abandonarla. Nunca hay que acusar a la otra parte.

Si no es suficiente el desvelar las tácticas desleales puede llegar a ser necesario el recurrir a la negociación de las reglas del juego y negociar sobre cómo se va a desarrollar el proceso.


miércoles, 8 de julio de 2015

CURSOS ON-LINE GRATUITOS. JULIO


Entre los cursos on-line gratuitos que organizan universidades de prestigio en el mes de  julio tenemos:

CIENCIAS DE LA SALUD:

“PSYCHOLOGICAL FIRST AID ”, organizado por Johns Hopkins University, comienza el próximo 20 de Julio.

“DYSPHAGIA:SWALLOWING DIFFICULTIES AND MEDICINES ”, organizado por la Universidad de East Anglia, comienza el próximo 20 de Julio.

“EPIDEMIAS: LA DINÁMICA DE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS”, organizado por la Universidad de Estatal de Pensilvania, tiene abierta la inscripción.

“INTRODUCCIÓN A LA FISIOLOGÍA HUMANA”,  organizado por la Universidad de Duke, tiene abierta la inscripción.

“EL CEREBRO DEL ADICTO”, organizado por la Universidad de Emory, tiene abierta la inscripción.

  GESTIÓN DE EMPRESAS Y COMPETENCIAS DIRECTIVAS:

“HOW TO SUCCEED AT: INTERVIEWS", organizado por la Universidad de Sheffield, comienza el próximo 20 de Julio.

“SUCCESFUL NEGOTIATION: ESSENTIAL STRATEGIES AND SKILLS”, organizado por la Universidad de Michigan, tiene abierta la inscripción.

“INTRODUCCIÓN A LA ORATORIA”, organizado por la Universidad de Washington, tiene abierta la inscripción.

“WORK SMARTER NOT HARDER: TIME MANAGEMENT FOR PERSONAL &PROFESSIONALPRODUCTIVITY”, organizado por la Universidad de California, tiene abierta la inscripción.

“PROJECT MANAGEMENT . THE BASICS FOR SUCCESS”, organizado por la Universidad de California, tiene abierta la inscripción.

“A LIFE OF HAPPINESS AND FULFILLMENT”, organizado por la Escuela de Negocios de la India, tiene abierta la inscripción.

“FINANCE FOR NON- FINANCIAL PROFESSIONALS”, organizado por la Universidad de California, tiene abierta la inscripción.

“ESTRATEGIA COMPETITIVA”, organizado por la Universidad Ludwig Maximilian de Munich, tiene abierta la inscripción.

“MARKETING IN A DIGITAL WORLD”, organizado por la Universidad de Illinois, tiene abierta la inscripción.

“EFFECTIVE PROBLEM-SOLVING AND DECISION-MAKING”, organizado por la Universidad de California, tiene abierta la inscripción.

“INTRODUCCIÓN AL DESARROLLO SOSTENIBLE”,  organizado por la Universidad de Columbia, tiene abierta la inscripción.

“FUNDAMENTALS OF MANAGEMENT”, organizado por la Universidad de California, tiene abierta la inscripción.

“THE ART OF NEGOTIATION”, organizado por la Universidad de California, tiene abierta la inscripción.

domingo, 5 de julio de 2015

NO NOS DEJEMOS ENGAÑAR POR LA EXPERIENCIA


Emre Soyer y Robin M.Hogarth,  en la edición de mayo de Harvard Business Review, plantean que nos apoyamos en el peso de  la experiencia para emitir juicios y tomar decisiones, que interpretamos el pasado (lo que hemos visto y lo que nos han contado) para decidir el futuro, con la confianza de que acertaremos. Pero en ocasiones la experiencia puede confundirnos y hacer que nos equivoquemos y que seamos menos sabios.

El problema se encuentra en que vemos el pasado a través de los numerosos filtros de nuestras percepciones. Como resultado nuestra interpretación de la experiencia está sesgada y los juicios y decisiones que adoptemos basados en ésta pueden ser erróneos.

Si nuestra meta es mejorar nuestra toma de decisiones podemos utilizar nuestro conocimiento de esos filtros para entender lo que nuestra experiencia puede enseñarnos.

Los autores describen los prejuicios que surgen de tres tipos de filtros:

1.- EL ENTORNO PROFESIONAL, que favorece la observación de resultados, fundamentalmente de los éxitos, por encima de  los procesos que conducen a ellos.

En el entorno laboral los resultados de las decisiones son muy visibles y estar fácilmente a disposición de todos para que los observemos y juzguemos. Pero los detalles del proceso de toma de decisiones, que solemos poder controlar más que el resultado normalmente no captan nuestra atención. Si nuestro objetivo es aprender de la experiencia, de los errores igual que de los aciertos, reconocer este proceso es crucial.

Este prejuicio puede influir en nuestras acciones de forma sutil. Un buen resultado puede hacer que mantengamos una estrategia cuestionable y un mal resultado puede hacer que desechemos o modifiquemos una estrategia que puede merecer todavía la pena. Por ejemplo en la NBA norteamericana los entrenadores están más dispuestos a revisar la estrategia tras perder un partido que al ganarlo.

El foco en los resultados puede influir también en nuestro sentido ético.  Un estudio de Harvard Business School encontró que los mismos comportamientos originan  mayores condenas cuando obtienen malos resultados que cuando los resultados son buenos, aunque éstos vengan determinados por el azar. Esto implica que si todo sale bien tendemos a pensar que la decisión no sólo era adecuada, sino también moralmente correcta.

Nuestra atención en los resultados y desinterés por los procesos que los producen hace que creamos que las soluciones son más valiosas que las acciones preventivas. Un profesional que soluciona un problema puede ser identificado y recompensado, mientras que otro que trabaja para evitar la aparición del problema es más difícil de detectar.

Ignorar los fallos tiene otro efecto. En “Fooled by randomness”, Nassim Nicholas Taleb, argumenta que al hacerlo estamos enmascarando el volumen de los fallos. Si la proporción es alta está indicando que no existe una fórmula mágica para el éxito y si ésta no existe no se debe culpar al directivo por no aplicarla.  Al ocultar la prevalencia de los errores el entorno dificulta que podamos aprender de ellos.  Por el contrario favorece el que nos engañemos y pensemos que tenemos mayor control sobre el éxito que el que realmente tenemos.

2.-  NUESTRO CÍRCULO DE CONSEJEROS, que pueden estar censurando la información que comparten con nosotros. Recibir un feedback honesto es esencial para mejorar la calidad de las decisiones que tomamos. El problema es que con frecuencia las personas que tienen que tomar muchas decisiones están rodeadas por individuos que tienen incentivos para facilitar información censurada y que sirva a su propósitos particulares.

La censura es un arma poderosa para influir en las opiniones. Restringiendo la información que llega a los que toman decisiones favorece que tengan percepciones sesgadas y con prejuicios. Aunque seamos conscientes de la existencia de censura podemos encontrar dificultades para pensar más allá de la información que tenemos disponible inmediatamente. Nuestras intuiciones muchas veces están moldeadas por las evidencias que disponemos independientemente  de su relevancia, tendencia que los científicos cognitivos llaman “el prejuicio de la disponibilidad”. Lynn Offerman mantiene que los líderes corren el riesgo de rodearse de seguidores que les engañan con sus halagos y les aíslan de las realidades incómodas.

Pero nuestros consejeros de confianza pueden no estar procurando quedar bien con nosotros, sino que pueden estar intentando amoldarse a nosotros y nos transmiten que están de acuerdo con nosotros.  Es más sencillo estar de acuerdo con las opiniones de los demás que expresar objeciones. El riesgo es que si todos los seguidores siguen este enfoque el líder no tendrá disidentes en sus equipos.

La censura y el deseo de conformidad hace que los que toman decisiones tengan una visión distorsionada de su competencia estratégica, lo que a la larga puede provocar su caída.

Los ejecutivos que están rodeados de personas que siempre están de acuerdo con ellos pueden ver como disminuye su creatividad y sus habilidades para resolver problemas. Concebir una idea, una estrategia o una metodología rara vez se puede lograr en solitario, ya que implica la colaboración de profesionales de diversos campos.

3.- NUESTRAS LIMITADAS HABILIDADES DE RAZONAMIENTO. Normalmente no podemos echar la culpa de nuestra visión distorsionada del mundo al entorno y a nuestro círculo más íntimo. Parte de la misma reside en nosotros.  Nuestras propias habilidades para razonar pueden sabotear la forma en que obtenemos información y evaluamos la evidencia., con lo que terminamos aprendiendo las lecciones equivocadas de nuestra experiencia, aunque sea posible aprender las correctas.

Una de las razones es que procuramos buscar y utilizar evidencia que confirme nuestras creencias e hipótesis e intentamos ignorar la información que las contradice, fenómeno que se conoce como “el prejuicio de la confirmación”. Esta tendencia natural de la mente humana entorpece la toma de decisiones competente.

Otro problema con el que nos encontramos además de la pobre calidad y fiabilidad  que tienen  nuestros recuerdos  de nuestras experiencias es el de la cantidad. Normalmente nuestras experiencias personales se basan en pequeñas muestras de incidentes y no suelen ser representativas del contexto en su conjunto. Es imposible poder experimentar el abanico entero de posibilidades. Las diferencias entre los incidentes pueden deberse a factores desconocidos o al azar, pero si se les concede mucha importancia pueden llegar a verse patrones que no existen y relaciones imaginarias entre variables.

Nuestras creencias sobre las relaciones entre el pasado y el futuro también pueden interferir en nuestra visión del mundo. Las predicciones basadas en las experiencias asumen que el futuro va a ser similar al pasado, lo que puede conducir a decisiones equivocadas.

Los autores proponen una serie de tácticas para no ser engañados  por nuestra experiencia:

1.- Sacar a la luz los errores y analizarlos.

2.- Detectar los cuasi-errores. Son fallos que pueden disfrazarse como éxitos porque no suelen tener consecuencias directas. Una forma de que salgan a la luz es favorecer los canales de notificación anónimos.

3.- Prevenir. Reconocer un problema potencial requiere un enfoque distinto que el resolver un problema actual. Una forma eficaz consiste en favorecer el que los profesionales de todos los niveles expresen sus preocupaciones sobre los distintos temas a sus superiores, para poder tomar medidas que eviten la aparición posterior de problemas.

4.- Expresar la disconformidad. Para desarrollar estrategias sanas los ejecutivos necesitan escuchar muchas perspectivas incluyendo el feedback que es crítico con sus actuaciones. Deben rodearse de personas de distintos entornos y promover el pensamiento independiente en sus equipos.

5.- Buscar información que no confirme nuestras ideas, evidencias que las contradigan. Una técnica para hacerlo consiste en imaginar que ya estamos en el futuro y las cosas no han salido como esperábamos y pensar en las causas por las que esto ha ocurrido.

6.- Perder el foco. Puede parecer que para buscar lecciones valiosas de nuestras experiencias debemos centrarnos en aquellas que realmente merecen la pena, pero una perspectiva muy estrecha puede llegar a ser un impedimento serio. En su libro “The luck factor” el psicólogo Richard Wiseman muestra que cuando las personas nos centramos demasiado en un tema o tarea inevitablemente pierden las oportunidades inesperadas.

Estar abierto a lo inesperado es también crucial. Una perspectiva amplia puede ayudar, dando un nuevo sentido a nuestras variadas experiencias y permitiéndonos que aprendamos de ellas.

Los directivos que reconocen el papel de la suerte y de la serendipia tienen ventajas sobre los que tienen la ilusión de que controlan todo y de lo acertado y exacto de sus juicios. El cambio es al mismo tiempo inevitable e impredecible.

Mantener una actitud abierta ante las experiencias diversas ayuda a los que tienen que tomar decisiones a manejar lo desconocido e incrementar sus posibilidades de estar en el lugar correcto en el tiempo correcto.


miércoles, 1 de julio de 2015

TRIBU O EQUIPO. ¿QUÉ ESTAMOS CREANDO?


Joseph Grenny, autor, conferenciante, experto en desempeño organizacional y cofundador de VitalSmarts empresa especializada en innovación en formación y en desarrollo de liderazgo, en un artículo publicado en Harvard Business Review el 30 de junio plantea que hablamos de construir equipos fuertes como si no existiese un límite superior: cuanto más fuertes mejor, cuando en realidad uno de los principales frenos para el desempeño organizacional sean las consecuencias de que los directivos presten excesiva atención a la fortaleza de sus equipos.

El trabajo de los líderes de equipos evidentemente consiste en transformar a una colección de individuos en un colectivo productivo. Pero si se centran exclusivamente en esto la organización se convertirá en un conglomerado de tribus compitiendo entre sí, en las que la misión de la organización se encontrará subordinada al desempeño del equipo y la identificación con el equipo se fundamenta menos en una confianza sana y más en la protección mutua.

En un estudio sobre el Sistema de Cultura Operativo, realizado por la  empresa consultora del autor en el que participaron más de 10.000 ejecutivos de cientos de organizaciones, dirigido a encontrar los “virus culturales” que interfieren en mayor medida en la capacidad de ejecutar e innovar encontraron que el exceso de identificación con el equipo lastra la ejecución y la innovación que van a descender en un porcentaje del 11% y del 12% respectivamente.

La excelencia en la ejecución y la innovación consistentes sólo pueden darse si los directivos consideran que su trabajo se debe centrar en construir “el equipo”, más que crear  “mi equipo”. Si no lo hacen el tribalismo va a triunfar sobre la misión.

Grenny propone 4 preguntas para verificar si el líder es portador del virus tribal o si está contribuyendo a la salud de la empresa:

1.-  ¿Cómo estructuro mi presupuesto y recursos, como si fuesen de mi propiedad o como si fuese el administrador de los mismos? Si se planifica el presupuesto de forma defensiva estamos creando una tribu.

2.-¿Describo las metas del equipo como un medio o un fin? Si dedicamos poco tiempo a recordar a los miembros del equipo cómo sus tareas deben conectar con la misión de la organización estamos construyendo una tribu.

3.- ¿Me refiero al resto de profesionales que no forman mi equipo como competidores o como compañeros de equipo? Si al hablar de los compañeros de otros departamentos utilizo términos categóricos, deshumanizadores, peyorativos o despectivos ( “los ingenieros lo han vuelto a hacer”, “eso es culpa de los jefes de arriba”,…), estoy creando una tribu.

4.- ¿El contacto externo fuera de mi equipo es libre o está monitorizado? Si exigimos que los miembros del equipo cuenten con nuestra aprobación antes de conectar con cualquier compañero que no forme parte del equipo y que nos informen del resultado estamos construyendo una tribu.

El tribalismo es natural ya que los humanos tenemos unas tendencias conservadoras a la hora de valorar las amenazas y la desconfianza es la base. Por lo tanto tenemos dificultades para tener pensamientos buenos y un sentimiento de conexión con aquellos que se encuentran fuera de nuestras experiencias inmediatas. Lo único que los líderes tienen que hacer para crear una cultura de tribus en competencia es no hacer nada. Para vencer el tribalismo el autor sugiere fomentar activamente tres comportamientos vitales:

a).- La exploración frecuente. Las personas normalmente no se preocupan por aquello que no experimentan. A través del contacto frecuente con los colegas para abordar conjuntamente los distintos problemas asociados con el logro de la misión de la organización las personas se van identificando y responsabilizando de alcanzar metas más amplias. Los grandes líderes facilitan y promueven la conexión frecuente con el resto del equipo que compone la organización.

b).- La responsabilidad 360º. La mejor expresión del compromiso con la misión de la organización es el deseo de plantear e intentar colaborar en la solución de problemas, aunque resulten incómodos a nivel interpersonal que salgan fuera del ámbito de su pequeña responsabilidad de “equipo”.

El mejor predictor de la salud de una organización es el tiempo medio que transcurre desde que se identifica y se discuten los problemas, especialmente los que se refieren a los equipos. El tribalismo desaparece cuando las personas están seguras de que si ven algo pueden decir algo, aunque sea a un ejecutivo senior o a un directivo de otra división: nadie es más grande que la misión. Con esta norma, al sentirse todos responsables de realizar la misión, se acelera la solución de problemas y el cambio. Las organizaciones que quieren alcanzar la excelencia en su ejecución no pueden permitirse el esperar a que la responsabilidad fluya de arriba abajo, ya que dependen de una cultura que conecte rápidamente el conocimiento y la detección de situaciones problemáticas con la responsabilidad independientemente de la distancia que exista en el organigrama.

c).- Los sacrificios periódicos. La segunda expresión más importante de la identificación con un equipo en lugar de con una tribu es la frecuencia con la que estamos dispuestos a sacrificar una necesidad del equipo por una necesidad de la organización. Si esto no está ocurriendo se está creando una tribu.


Grenny concluye que el auto-examen frecuente de los cuatro indicadores de la existencia de virus tribales y el fomento de los tres comportamientos mencionados ayudará al líder del equipo para lograr el equilibrio a la hora de construir su equipo.