domingo, 10 de marzo de 2019

FUNDAMENTOS DE COACHING II. COACHING Y LIDERAZGO


Sir John Whitmore, en la 5ª edición de “Coaching for performance. The principles and practices of coaching and leadership” que estamos comentando, planteaba que la práctica de coaching no se puede considerar exclusivamente  una técnica que se debe aplicar en determinadas situaciones sino que es una forma de liderar y gestionar, de tratar a las personas, de pensar y de ser.

El coaching trasformacional es la práctica de la inteligencia emocional, entendida ésta como la habilidad para relacionarnos con los demás desde un paradigma de confianza en lugar de desde uno de temor. Las investigaciones de Daniel Goleman han mostrado que un alto nivel de inteligencia emocional ofrece una ventaja significativa en el desempeño de los líderes ya que la inteligencia emocional es el doble de importante que los conocimientos académicos o técnicos para tener éxito en el trabajo, tanto en términos de productividad como de relaciones.  En el caso de roles directivos su impacto es mucho mayor al ser responsable de más del 85% del “desempeño estrella” en los altos directivos.

El coaching individual o el enseñar a un grupo de líderes cómo adoptar un estilo de coaching trasformacional es la forma más eficaz de desarrollar las competencias relacionadas con la inteligencia emocional que influyen en conseguir un alto rendimiento. Comienza con uno de los pilares claves de coaching: SER CONSCIENTE que tiene distintos matices:

a).- Consciencia de uno mismo para entender por qué hacemos lo que hacemos. De este modo aprendemos a reconocer nuestras tendencias humanas, las interferencias internas y nuestros prejuicios para poder escoger de forma consciente nuestras respuestas en lugar de reaccionar exclusivamente, lo que conduce a un mejor desempeño al autogestionarnos y al vencer a los obstáculos internos que pueden dificultar el desarrollo de nuestro potencial.

b).- Consciencia de los demás para ver a la persona que está detrás de un desempeño. Al hacerlo aprendemos a detectar las fortalezas, interferencias y motivaciones de los otros lo que nos sirve para gestionar las relaciones e inspirar y colaborar con éxito con los individuos y los equipos, al tiempo que mejora nuestras habilidades de relación  al mostrar más curiosidad, al escuchar activamente y al colaborar con aquellos con los que trabajamos.

c).- Consciencia de la organización para crear un impacto positivo sobre la cultura de ésta. Tenemos que aprender a alinear las metas individuales, del equipo y de la organización y desarrollar un estilo de coaching que favorezca  el alto desempeño, el aprendizaje y la diversión.

Otro tipo de inteligencia que hay que tener en cuenta es el de la inteligencia espiritual que es definida por Ian Mitroff y Elizabeth Denton como “el deseo básico de encontrar un fin último y un propósito en nuestra vida y de vivir una vida integrada. El significado y el propósito son los factores de motivación del nivel de autorrealización de Maslow y constituyen el patrón mental de la interdependencia. En este sentido John McFarlane mantiene que: “Nuestra responsabilidad como líderes es crear una aventura excitante pero segura para nuestros profesionales que sea merecedora de que dediquen sus vidas o parte de ellas a ésta”. Las personas quieren sentirse parte de las soluciones  y hacer con sus vidas algo que tenga un significado. Las organizaciones pueden facilitar esto ayudando a sus líderes a desarrollar un estilo de coaching.  

El líder, pues, necesita contar con una serie de habilidades para desarrollar la capacidad de plantear preguntas potentes que eleven la consciencia y el sentido de responsabilidad y de escuchar bien, así como de seguir el modelo GROW en el que se fundamenta el coaching. No tiene que olvidar una serie de principios que les deben guiar para llegar a crear un camino significativo y que tenga un propósito para sus colaboradores. Éstos son:

1.- Los líderes que van a tener éxito en un futuro van a ser aquellos que lideren utilizando un estilo de coaching en lugar del ordeno y controlo. Los buenos profesionales quieren tener una mayor capacidad de elección, más responsabilidad y disfrutar más con su trabajo.

2.- El estilo de liderazgo determina el desempeño y a través de coaching se obtiene un nivel más alto del mismo.

3.- La capacidad futura de liderazgo se asienta en tener la habilidad de ayudar a los demás a ser más conscientes y más responsables.

4.- El contexto externo en el que operan las organizaciones está cambiando constantemente en gran medida debido a circunstancias que se escapan del control de las mismas lo que demanda nuevas competencias  de liderazgo.

El líder puede actuar como coach pero para ello, como hemos visto, debe poner en práctica su empatía y mantener su integridad y su equilibrio.

En relación con su estilo de comunicación si nos centramos en  el estilo de gestión tradicional vemos un espectro que se mueve entre 4  posibilidades según sea el comportamiento del jefe:

a).- Dictar. Es rápido y sencillo y facilita al dictador la sensación de que tiene el control, lo cual es una falacia ya que lo que consigue es incomodar y desmotivar a sus profesionales, que no se atreven ni a demostrar cómo se sienten ni a ofrecer feedback. El resultado es que se muestran serviles cuando el jefe está presente pero actúan de otra forma cuando no lo está, con resentimiento, bajo desempeño o hasta llegando al sabotaje.

Otro problema que surge cuando nos dicen lo que tenemos que hacer es que con facilidad se nos va a olvidar. Diversas investigaciones han encontrado que cuando nos dicen algo a los 3 meses recordamos el 10%, cifra que se eleva al 65% si nos lo dicen, muestran y lo experimentamos.

b).- Persuadir. En este caso el jefe comunica su buena idea e intenta convencer a los demás de lo buena que es. El resultado es que sus colaboradores no se atreven a cuestionarla y siguen sus instrucciones. Parece un enfoque más democrático pero en realidad  terminamos haciendo lo que el jefe quiere.

c).- Discutir. En esta situación el jefe está dispuesto a considerar otras opciones siempre que conduzcan al camino correcto. Tiene el inconveniente de que aunque resulte atractivo mantener una discusión democrática puede requerir mucho tiempo y resultar en indecisión.

d).- Abdicar. Es el otro extremo de la escala e implica que el jefe deja a sus colaboradores que tomen las decisiones, liberando al líder para que se dedique a otras tareas y concediendo a los individuos la libertad de elección. El líder ha abdicado su responsabilidad, aunque sigue teniéndola y los profesionales pueden tener un desempeño malo debido a la falta de conocimiento sobre diversos aspectos de la tarea. El líder, en ocasiones, se retira con la intención de que sus colaboradores vayan aprendiendo a asumir nuevas responsabilidades pero esta estrategia no funciona si el profesional se siente obligado a aceptar la responsabilidad en lugar de desear hacerlo ya que su nivel de implicación va a ser bajo y no va a sentirse motivado.

La mayor parte de los líderes se van a posicionar en algún lugar entre los extremos pero si emplean el coaching éste se encuentra en un plano diferente ya que combina los beneficios de ambos extremos de la escala sin los riesgos de cada uno.

Al responder a las preguntas de coaching del líder el profesional se va volviendo consciente de cada aspecto de la tarea  y de las acciones que son necesarias, lo que favorece que acepten la responsabilidad. Al escuchar las respuestas el líder no sólo va a conocer el plan de acción sino, también, las reflexiones que han conducido al mismo. De esta forma va a estar más informado que si les dijese a los colaboradores lo que tienen que hacer y se produce una mayor alineación entre todos. 

Al ser el diálogo y las relaciones que se establecen en el proceso de coaching de apoyo y no de carácter amenazador no se produce ningún cambio de conducta cuando el líder no está presente. Este proceso ofrece al líder un control real y no ilusorio a través del entendimiento mutuo y común que se ha creado y al coachee le otorga una responsabilidad real y no ficticia. El líder sabe lo que está pasando y el profesional elige aceptar la responsabilidad.

La tarea del líder es conseguir que el trabajo se realice y desarrollar a sus colaboradores. La disponibilidad de tiempo y las presiones de los costes limitan normalmente esta última función, pero el proceso de coaching facilita esta tarea.

Los líderes con frecuencia se plantean cómo elegir entre dictar o decir y facilitar coaching. El autor recomienda que:

a).- Si el tiempo es el criterio principal en una situación, por ejemplo ante una crisis inmediata, el que el líder haga él mismo el trabajo directamente o que diga lo que hay que hacer es seguramente el método más rápido, Pero siempre hay que tener en cuenta que ésta es una respuesta que es eficaz a corto plazo ya que a largo plazo puede crear dependencia.

b).- Si la calidad de los resultados es lo que más importa dedicar tiempo a un proceso de coaching obtendrá seguramente mejores resultados.

c).- Si maximizar el aprendizaje es fundamental, como en el caso por ejemplo de una persona que hace una tarea por primera vez, claramente a través de coaching se optimizarán el aprendizaje y la retención.

d).- Si el generar un compromiso y la aceptación de algo nuevo, como por ejemplo la implementación de una mejora en un servicio, son necesarios el proceso de coaching es más útil que el ordenar hacer algo ya que evita las posibles resistencias y la falta de identificación con las nuevas tareas.

e).- Si el compromiso y la retención son importantes, en el caso por ejemplo de los profesionales de alto potencial o millennials el enfoque más adecuado es a través de coaching para lograr alinear los deseos, necesidades y expectativas de los profesionales con la misión de la organización contribuyendo a crear un sentido y un propósito para que las personas trabajen mejor.

Un patrón mental de coaching es aquel a través del cual consideramos que el  coachee es similar a nosotros y que tiene la capacidad de vencer barreras y obstáculos y de maximizar su potencial. Desde este patrón mental seremos capaces de comunicar con honestidad con esa persona independientemente del tema que se trate.

El autor señala que existen una serie de situaciones en el entorno laboral en el que este enfoque puede potenciar nuestras conversaciones. Destaca las siguientes:

1.-  Efectuar la  planificación estratégica y la fijación de metas.

2.- Generar  compromiso.

3.- Inspirar y motivar.

4.- Delegar.

5.- Trabajar en equipo.

6.- Resolver problemas.

7.- Planificar y revisar.

8.- Desarrollar personas y equipos.

9.- Gestionar y evaluar el desempeño.

10.- Ofrecer feedback y reconocimiento.

La lista puede ser interminable y si se utilizan los principios de coaching durante las numerosas interrelaciones breves que ocurren diaria mente entre el líder y sus profesionales en el trabajo se producirá una mejora en el desempeño y en el desarrollo del trabajo.



miércoles, 6 de marzo de 2019

CÓMO DEJAR DE OBSESIONARNOS CON NUESTROS SUPUESTOS ERRORES


Alice Boyes en hbr.org del pasado 25 de febrero plantea que con frecuencia nos encontramos dando vueltas mentalmente una y otra vez a situaciones en las que, por ejemplo,  desearíamos haber actuado de forma diferente o en las que hubiésemos querido no decir algo o en las que habríamos tenido que defender nuestras ideas y no callar. Pensar en exceso de esta forma se llama rumiación. Mientras nos preocupamos por lo que pueda ocurrir en el futuro rumiamos sobre los eventos que ya han pasado. Una reacción de este tipo ante un hecho con frecuencia desencadena memorias de situaciones similares en el pasado y un foco improductivo centrado en pensar en la distancia que existe entre nuestro yo real y el ideal y empezamos a reprendernos a nosotros mismos por no ser más organizados, ambiciosos, disciplinados, carismáticos, etc.

La rumiación, caracterizada, pues,  por los pensamientos obsesivos no es sólo molesta sino que está muy ligada a la ansiedad, depresión y pobre capacidad para resolver problemas.

La autora propone para conseguir solucionar este fenómeno las siguientes recomendaciones:

1.- Identificar los factores  que intervienen con más frecuencia en su aparición. No podemos reprimir la rumiación si no somos conscientes de que hemos caído en ella por lo que es importante saber detectar cuáles son los desencadenantes más usuales en nuestro caso en el pasado. Éstos pueden ser, por ejemplo el tener que colaborar con personas que no tienen mi confianza, sentirme rodeado de personas que considero que son más inteligentes o ambiciosas que yo, avanzar en mi carrera profesional o tener que tomar decisiones financieras importantes.

Debemos, también, si nuestra rumiación está dirigida a culparnos a nosotros  o a los demás.

2.- Tomar una distancia psicológica entre nosotros y las cosas sobre las que rumiamos. Una forma de hacerlo consiste en etiquetar todo lo que ocurre en nuestra mente como pensamientos y sentimientos y, por ejemplo, en lugar de decir: “Soy inadecuado” decir “Siento como si fuese inadecuado” o “Ya está mi mente rumiante en acción otra vez”.

Reconocer el absurdo de algunas de nuestras reacciones puede servirnos para tomarlas menos en serio.

3.- Distinguir entre rumiación y solución de problemas. Ocasionalmente mientras rumiamos podemos tener una idea útil pero en la mayor parte de los casos consiste en un proceso de evitación y cuanto más rumiamos menos eficaces somos a la hora de resolver problemas ya que o no pensamos en soluciones o no lo hacemos con la suficiente rapidez ya que nos centramos en dar vueltas a nuestros pensamientos obsesivos. Para pasar de este estado al de mejora debemos preguntarnos “Cuál es la mejor elección que tengo dada la realidad de la situación?

4.- Entrenar a nuestra mente para que no entre en un círculo vicioso. Tan pronto como percibamos que comenzamos a rumiar debemos intentar distraernos durante unos minutos con alguna actividad que sea corta pero mentalmente absorbente y no muy complicada. Esta actividad debe requerir concentración. En algunas ocasiones basta con volver a centrarnos en lo que estábamos haciendo.

La actividad física   (correr o andar, por ejemplo) también puede serenar una mente con tendencia a la rumiación. La meditación o el yoga ayudan para protegernos ante pensamientos reiterativos y para aprender a no darles demasiada importancia. Este tipo de prácticas son útiles para detectar cuándo nuestra mente se ha desviado hacia el pasado o el futuro y hacen que retorne a lo que está pasando en el presente.

5.- Controlar nuestros errores de pensamiento. En ocasiones la rumiación se desencadena por errores cognitivos. El problema surge porque no somos buenos detectores del pensamiento distorsionado cuando rumiamos porque empaña nuestro pensamiento. La solución estriba en identificar cuáles son nuestros principales errores de pensamiento en situaciones de calma para que seamos capaces de reconocerlos ante unas emociones desbordadas.


Entre los errores más frecuentes tenemos las malinterpretaciones de los mensajes que recibimos, marcar unas expectativas demasiado elevadas o confundir las expectativas que los demás tienen sobre nosotros o hacer una montaña de algo sin importancia. Si estamos rumiando sobre el comportamiento de otra persona y atribuyendo una causa a esa conducta al menos debemos incorporar la idea de que nuestra explicación puede ser equivocada y tratar de aceptar de  que a lo mejor nunca sabremos la verdad. Reconocer que con frecuencia no vamos a comprender las razones del comportamiento de los demás es una habilidad tremendamente importante para reducir la rumiación.

domingo, 3 de marzo de 2019

EL LIDERAZGO TRASCENDENTE


Fred Kofman en “The meaning revolution. The power of transcedent leadership” plantea que el mayor factor motivador en las organizaciones no es el salario  u otros incentivos económicos sino la oportunidad de servir a un propósito significativo que transciende nuestras carreras y a nosotros mismos.

En una organización normal somos retribuidos no por hacer nuestro trabajo sino por desempeñar un rol. Nuestro trabajo real es, pues, ayudar a nuestra empresa a ganar, esto es a alcanzar su misión de forma rentable y ética. Lo que ocurre es que, con demasiada frecuencia cada individuo y cada parte de la organización persiguen sus propios intereses a expensas de la totalidad de la misma. Edward Deming, padre del concepto de la calidad total obervaba que: “las personas con metas y trabajos que dependían de alcanzarlas probablemente lograrán esos objetivos aunque tengan que destrozar la empresa para conseguirlo”.

Las organizaciones con frecuencia se enfrentan a un dilema que parece irresoluble ya que por un lado los incentivos individuales crean silos y por otro los incentivos colectivos pueden destruir la productividad. La mayor parte se centran en lo malo conocido: los indicadores de desempeño individuales y aceptan el consecuente impacto en la colaboración. Kofman propone para solucionar este problema la utilización del propósito aceptando que el tipo de liderazgo que se necesita para comprometer a las personas con un trabajo que tenga un significado es más complicado de lo que puede parecer.

El autor define liderazgo como el proceso por el que una persona (el líder) obtiene el compromiso interno de otros (los seguidores) para alcanzar una misión que esté alineada con los valores del grupo. El compromiso no se puede conseguir a través de recompensas ni castigos sino que puede ser inspirado sólo a través de la creencia de que dar lo mejor al proyecto realzará sus vidas.

En una organización tenemos que ser conscientes de que somos parte de un equipo y que no podremos ganar si el equipo no gana, por lo que deberemos colaborar con nuestros compañeros.

Los grandes líderes deben hacerse las siguientes preguntas:

a).- ¿Cómo puedo inspirar a mi equipo u organización para que trabajen al unísono?

b).- ¿Cómo animo a cada persona a que acepte su responsabilidad por su desempeño individual al tiempo que realiza los sacrificios necesarios para colaborar en la consecución de la meta de la organización?

c).- ¿Cómo integrar la responsabilidad individual y la cooperación?

d).- ¿Cómo inspirar a mi equipo u organización para que alcancen grandes, sorprendentes y duraderas metas?

e).- Cómo lograr que mi vida y las de los que me rodean tengan un sentido trascendente?

Desafortunadamente las técnicas de management convencionales no son capaces de dar respuesta a estas cuestiones de forma eficaz.

Para ser un líder inspirador lo primero que tenemos que hacer es entender que ese tipo de liderazgo no tiene nada que ver con la autoridad formal sino que está relacionado con la autoridad moral. Los corazones y las mentes no pueden  ser comprados o forzados sino que sólo pueden ser merecidos y ganados y por tanto, sólo se conceden a misiones que merecen la pena y a líderes que se lo merecen.

Como líderes no debemos querer  siempre que nuestros seguidores hagan lo que les decimos porque no podemos saber en todas las ocasiones lo que tienen que hacer en cada caso para ayudar a que el equipo gane de forma más efectiva. Y aunque quisiésemos que obedeciesen también queremos que pongan sus esfuerzos y experiencia para ganar, para lo cual deseamos que actúen con iniciativa, inteligencia y entusiasmo y estos comportamientos no se pueden extraer a la fuerza, deben ser inspirados por el amor y el entusiasmo, por lo que debemos conseguir que nuestras vidas y las del resto del equipo tengan un significado.

Un gran líder hace a sus seguidores el siguiente ofrecimiento:

“Además de una compensación y beneficios económicos te facilitaré la oportunidad de impregnar tu vida de un sentido, a través de una plataforma en la que puedas construir un sentimiento de valía personal y social. Esta plataforma te permitirá que prosperes no sólo desde un punto de vista material sino, también, desde una perspectiva:

a).- Emocional porque te relacionarás con nosotros como un miembro más del equipo.

b).- Mental porque tu inteligencia se respetará.

c).- Espiritual porque formarás parte de un proyecto que trasciende nuestros pequeños egos y nos conecta a un propósito más importante.

A cambio espero tu entusiasmo y que pongas toda tu energía al servicio de este gran proyecto, que ejemplifiques nuestros valores y cultura y que impulses el que los demás lo hagan y que te relaciones con tus compañeros de equipo con amabilidad, compasión y solidaridad, subordinando tu agenda personal y colaborando con tus compañeros de equipo para conseguir que éste triunfe. Asimismo te pido que pongas tu corazón y mente en conseguir la noble misión que perseguimos, alineando nuestros esfuerzos con los del resto de la organización”.

Con sus propuestas Kofman pretende dar respuestas a dos preguntas:

1.- ¿Por qué las organizaciones no tienen éxito?

El mayor problema al que se enfrenta una organización consiste en lograr alinear a sus miembros cada uno con sus propios intereses en la consecución de una meta común, lo cual no se alcanza, a largo plazo,  a través de beneficios económicos, según el autor.

El segundo mayor problema es conseguir que la información adecuada llegue a las personas adecuadas en el tiempo y formato adecuados para poder tomar la decisión correcta.

2.- ¿Cómo pueden las organizaciones y las personas que las integran ganar?

A través del liderazgo trasformador se pueden abordar los problemas planteados en la pregunta anterior de forma más eficaz ya que se apoya en el poder inspirador de los incentivos intangibles como, por ejemplo,  el sentimiento individual de colaborar en  un propósito importante, el sentido del logro y la autoestima, así como los valores y ética compartidos y el deseo de formar parte de una comunidad.

Los bienes inmateriales que son los pilares del liderazgo trascendente muestran una peculiar combinación de dos particularidades que permiten a los líderes gestionar dilemas organizacionales en forma que el dinero o las retribuciones en especie no pueden:

a).- Los bienes éticos y morales se pueden ofrecer a todos y no implican como los materiales que si se los das a unos otros pueden quedarse sin nada y generarse rivalidades debido a la escasez de recursos a la hora de repartirlos. Por otro lado los intangibles no tienen límites y crean cohesión porque se basan en normas culturales compartidas.

b).- Los bienes éticos y morales se pueden considerar privados y por tanto exclusivos por lo que si no formas parte de la organización tanto formalmente como emocionalmente no están a tu disposición. De esta forma se origina un sentimiento de comunidad de mentes que piensan de manera similar, que comparten un conjunto de valores éticos  y que tiene  unos límites marcados.  Este propósito común favorece la cohesión entre los miembros de una organización con más eficacia que si empleamos cualquier bien material.

Los bienes morales permiten a los líderes discriminar entre profesionales motivados por la misión (misioneros) y aquellos motivados por el dinero (mercenarios). Si ofrecemos la combinación adecuada entre incentivos tangibles  e intangibles podremos apelar a distintos grupos de empleados potenciales.

El autor plantea que la ansiedad más universal que experimentamos los seres humanos es la del miedo a que nuestra vida se desperdicie y no tenga sentido y de que no dejemos ninguna huella en este mundo. El liderazgo trascendente facilita a aquellos que siguen sus principios una vía para gestionar esta ansiedad existencial.

Se necesita un tipo de persona especial para poder ser un líder trascendente, que sea capaz de mirar intensamente en su interior para entender esta ansiedad clave que existe en todos nosotros. Tiene que estar dispuesto a enfrentarse a su miedo a la muerte para poder crear un proyecto significativo e inmortal  con el que sus profesionales se puedan comprometer, alineando los propósitos individuales con uno de carácter colectivo que les haga crecer. Debe inspirar a sus seguidores apoyándose no en “el palo y la zanahoria” sino apelando a su creencia de que han empleado su tiempo diariamente en hacer algo que sea beneficioso para la sociedad y facilitar el desarrollo de sus colaboradores para que puedan alcanzar la misión

Asimismo, interioriza los pensamientos de Lao Tzu cuando decía:

“El líder malvado es aquel al que la gente desprecia. El buen líder es aquel al que la gente reverencia. El gran líder es aquel del que las personas dicen lo hicimos nosotros.”

Las organizaciones pueden convertirse en hogares de significado apoyados en cimientos de benevolencia, servicio y amor en la que el líder debe ser un ejemplo sincero.

La búsqueda de la felicidad y de un significado son dos motivaciones centrales en la vida de las personas y ambas son esenciales para su bienestar y crecimiento, pero sólo la última es propiamente humana. Ambas, con frecuencia, se apoyan entre sí pero no siempre ocurre porque se puede ser feliz y no llevar una vida que tenga un propósito de índole trascendente.

La diferencia puede estar en que:

1.- La felicidad entendida como placer y sentimientos positivos tiene más que ver con la satisfacción de nuestras necesidades y con alcanzar aquello que queremos.

2.- El propósito entendido como significado e impacto positivo está relacionado con el desarrollo de una identidad personal y con actuaciones que tienen un propósito y unos principios.

Podemos encontrarnos que nos sentimos felices si consideramos que llevamos una vida fácil y hemos logrado un cierto éxito pero sentir que nuestra vida no tiene mucho significado. Los niveles elevados de significado están relacionados con los pensamientos profundos, los que están conectados a niveles más altos de preocupación, estrés y ansiedad, pero tener un propósito está asociado a capacidades de adaptación tales como perseverancia, gratitud y expresión emocional.

El propósito tiene dos componentes fundamentales:

a).- Cognición: hacer que la vida tenga un sentido.

b).- Motivación: tener un sentido.

El componente cognitivo implica integrar las experiencias en una narrativa coherente como si fuese una historia, tomando la perspectiva de una tercera persona de nuestra vida. El componente motivador nos lleva a perseguir de forma activa metas a largo plazo que reflejan nuestra propia identidad y trascienden a unos intereses estrechos y mezquinos.

Mientras sentirnos felices se deriva de sentirnos bien el significado se deriva de ayudar a los demás o de nuestra contribución a la sociedad. De acuerdo con una encuesta Gallup de 2012 el 60% de los estadounidenses se sentían felices sin mucho estrés o preocupaciones, pero otra encuesta del Centro de Control de Enfermedades encontraba que el 40% no habían descubierto un propósito positivo para sus vidas o no sabían qué era lo que podía ayudarles a encontrar éste y de ellos un 20% sufrían desórdenes de ansiedad y depresiones. Diversas investigaciones demuestran que tener un propósito que tenga un significado trascendente en nuestras vidas incrementa nuestro bienestar y satisfacción, mejora nuestra salud física y mental, aumenta nuestra resiliencia y autoestima y disminuye las posibilidades de caer en estados depresivos. Por el contrario la búsqueda exclusiva de la felicidad o del placer hace que las personas sean menos felices.





miércoles, 27 de febrero de 2019

4 CLAVES PARA MEJORAR EL DESEMPEÑO Y LA PRODUCTIVIDAD


Joel Garfinkel en SmartBrief on Leadership del pasado 18 de febrero plantea que los líderes con frecuencia encuentran muy sencillo centrarse en la tarea procurando ser eficientes pero sin ser conscientes que en el camino la conexión humana con el equipo puede perderse.

Aunque las metas y responsabilidades se cumplan y todos sepan lo que tienen que hacer si las únicas interacciones que un líder mantiene con sus colaboradores se limitan a asignar tareas o recibir los informes de seguimiento de las mismas puede estar perdiendo oportunidades para establecer relaciones laborales positivas y llevar al equipo hacia la excelencia.

Garfinkel recomienda que si queremos construir relaciones en lugar de interacciones debemos:

1.- INCREMENTAR LA CONFIANZA

La base de una relación sólida es la confianza, pero no se construye en un momento, requiere tiempo e interacciones frecuentes en las que ambas partes demuestren sus intenciones y buena fe. Para generar este sentimiento, por ejemplo,  el líder puede dedicar tiempo para mantener reuniones individuales con todos sus colaboradores más directos para que éstos tengan la oportunidad de abrirse y darle feedback sobre el tipo de apoyo que necesitan de él, mostrándose siempre transparente y auténtico.

2.- CONSTRUIR EL RESPETO MUTUO

Independientemente de que el líder nunca vaya a ser amigo o a dedicar mucho tiempo discutiendo temas personales con un colaborador debe desarrollar con éste un fuerte sentimiento de respeto mutuo si quiere conseguir apoyo para sus ideas. Para generarlo, por ejemplo, el líder debe reconocer los logros individuales y del equipo y celebrar los hitos importantes con sus profesionales. Es conveniente dedicar tiempo a estar con ellos con el único propósito de conmemorar los éxitos, así como demostrar que reconocemos y respetamos sus contribuciones de forma regular.

3.- FOMENTAR EL COMPROMISO

No todos tienen que conocer todas las razones que están detrás de un determinada tarea, decisión o estrategia pero la mayor parte de las personas necesitamos tener una comprensión básica al menos para sentirnos conectados a las metas últimas. Necesitamos sentir que nuestro trabajo tiene un propósito y un significado las cosas que creamos. El equipo tiene que contar con algo más que una lista de tareas, debe conocer los objetivos y estrategias.  Es responsabilidad del líder conocer lo suficientemente bien a cada uno de sus colaboradores para encontrar el equilibrio en la información que se les facilita a nivel individual y colectivo para que se encuentren comprometidos y conectados sin sentirse presionados, aburridos o sobrepasados.

Para conseguir incrementar el compromiso el líder debe dedicar tiempo para poner todo en contexto y para explicar las razones detrás de sus decisiones, procurando que sus colaboradores conozcan el entorno global en el que se mueven.

4.- INCREMENTAR LA INFLUENCIA

Cuanto más comprometido esté el equipo y mejor comprenda la dirección en que se mueve más conectados se encontrarán con el propósito de su trabajo  y mejor defenderán éste y sus metas.  Para promover el sentido de que el equipo es propietario y está conectado con su trabajo el líder debe facilitar que los miembros del mismo estén involucrados en las decisiones y en las soluciones y que perciban que tienen voz e influencia para conseguir alcanzar las metas marcadas en todas las fases de desarrollo del trabajo.  

domingo, 24 de febrero de 2019

FUNDAMENTOS DE UNA NEGOCIACIÓN


Nicole Soames en “The negotiation book. Practical Steps to becoming a master negotiator" ofrece una guía práctica de cómo llegar a dominar el arte de la negociación.

La autora define la negociación como la comunicación entre dos partes para encontrar posiciones comunes. Cuando se enfoca y concluye con maestría finaliza cuando al menos una de las partes gana y la otra acepta un compromiso. Es por tanto, una conversación bidireccional que permite encontrar terrenos comunes, por lo que los buenos negociadores trabajan duro para que las conversaciones vayan dirigidas a encontrar un resultado que beneficie a ambas partes.

Soames propone seguir una serie de pasos para convertirse en un maestro negociador. Estos son:

I.- PRIMER PASO: DESARROLLAR UN PATRÓN MENTAL NEGOCIADOR

Éste debe ser de ganador. La habilidad para  situar nuestra mente en el lugar adecuado antes de  una negociación es clave para el éxito, no hay que olvidar las palabras de Henry Ford: “tanto si crees que puedes como si crees que no puedes estás en lo cierto”. Esto es especialmente verdad en el caso de una negociación. Como seres humanos estamos más predispuestos a centrarnos en lo negativo en lugar de en lo positivo, lo que significa que dedicamos más tiempo a negociar con nosotros mismos que con los demás, por lo que debemos asegurarnos de silenciar esas voces negativas y pensar que podemos obtener un buen acuerdo.

Antes de comenzar a desarrollar nuestro patrón negociador debemos dedicar algunos momentos a comprender el rol que el autoconocimiento juega en nuestro desarrollo personal, ya que nos va a permitir entender y reconocer nuestras emociones y el efecto que tienen sobre los demás. La autora sugiere cuatro formas para conocernos mejor:

a).- Estar presentes y centrados en el momento.

b).- Realizar algún test de personalidad tipo DISC o Myers- Briggs para entender mejor nuestro estilo de comunicación y los de los demás.

c).- Pedir feedback tanto formal e informal en el trabajo o a los amigos.

d).- Identificar nuestras prioridades y ambiciones.

Una vez que hemos dedicado tiempo a conocernos mejor y a ser conscientes de lo que realmente nos mueve podemos utilizar este conocimiento para desarrollar nuestras habilidades de negociación.
Un aspecto importante es ser capaces de salir de nuestra zona de confort o espacio en el que nos sentimos seguros ya que si permanecemos en ella podemos estar perdiendo oportunidades de negociación en lugar de abordarlas y volvernos complacientes y pensar que no necesitamos prepararnos para una negociación en concreto puesto que ya lo hemos hecho con anterioridad para otras negociaciones.

En cualquiera de estos escenarios el quedarnos en la zona de confort va a evitar que consigamos el mejor resultado. Sólo forzando los límites y moviéndonos hacia la zona de tensión aprenderemos y nos desarrollaremos. Esta habilidad para elevar constantemente el listón es lo que diferencia a los grandes negociadores del resto.

Cinco señales de que estamos atascados en el fondo de nuestra zona de confort son las siguientes:

1.- Nos sentimos aburridos.

2.- Nos mostramos autocríticos.

3.- Estamos desmotivados.

4.- Tenemos la autoestima en niveles bajos.

5.- Nos distraemos con facilidad.

Para salir de esta zona la autora recomienda seguir los siguientes pasos:

a).- Enfrentarnos a nuestros temores. Por ejemplo podemos escribir un listado con nuestras principales preocupaciones, como “nunca van a aceptar mis términos” y luego pensar en argumentos que las rebatan.

b).- Preparar un plan. Pensando en todos los diferentes escenarios posibles de negociación y en los distintos resultados que pueden surgir de ellos.

c).- Buscar ayuda. Encontrar un mentor, coach o compañero para hacer brainstorming de ideas y escenarios.

d).- Visualizar el éxito. Imaginarnos firmando un acuerdo.

e).- Dividir la negociación en distintos apartados. No hay que centrarnos exclusivamente en conseguir un acuerdo que abarque todos los puntos a la vez.

f).- Inspirarnos en algún maestro negociador que conozcamos y pensar qué haría en nuestro lugar.

Un riesgo que corremos al salir de nuestra zona de confort es que caigamos en  la zona de pánico lo que puede ocurrir si vemos que:

1.- Nos sentimos desbordados y no podemos pensar juiciosamente.

2.- Tenemos dificultades para tomar decisiones.

3.- No dormimos bien o nos despertamos por las preocupaciones.

4.- Sufrimos cefaleas de tensión o dolores abdominales.

5.- Consideramos el feedback constructivo como una crítica personal.

Otro aspecto que hay que considerar en esta fase es conocer cuál va a ser el equilibrio de poder, sin olvidar que en negociaciones con una gran carga emocional tendemos a pensar que estamos en situación de desventaja lo que debilita nuestra capacidad negociadora.

Los expertos negociadores, por el contrario entienden que el secreto del éxito en una negociación radica en el equilibrio de poder. Las mejores negociaciones son aquellas que tienen un resultado beneficioso para ambas partes, por lo que abandonan la mesa de negociación pensando que han obtenido algo positivo del acuerdo.

En muchos escenarios de negociación el equilibrio de poder percibido no coincide con la realidad y con frecuencia una de las partes piensa que la otra tiene todas las cartas y termina pagando este error. Esto ocurre frecuentemente cuando la negociación es interna o con la familia ya que en ambos casos la otra parte sabe perfectamente qué es lo que nos motiva y cuáles son nuestras debilidades y puede sentirse tentada a utilizarlo en su favor.

Sea cual sea nuestro rol debemos recordar que tenemos que evitar una relación amo-sirviente. Si tratemos a alguien como si fuese nuestro criado con frecuencia responderán actuando de esa forma. Si nos mostramos arrogantes querrán bajarnos los humos o nos evitarán buscando rutas alternativas para no tener que tratar nada con nosotros. Si ceden a nuestras demandas podrán sentir que han sido estafados lo que enrarecerá las relaciones a largo plazo.

Por el contrario si abordamos la negociación buscando un equilibrio de poder para que todas las partes se sientan iguales será más sencillo construir una relación basada en la confianza y en el respeto que fácilmente generará el éxito para ambas partes a largo plazo.

Antes de comenzar una negociación, por tanto, debemos preguntarnos como podemos sentirnos en una situación de equilibrio de fuerzas, reequilibrando nuestra mente al identificar qué es lo que aportamos realmente a la negociación, sin olvidar que si creemos que la negociación no va a estar equilibrada no tenemos por qué afrontarla ya que nuestro objetivo no es ganar una batalla y perder a largo plazo.

Como ya hemos mencionado un factor importante a considerar es el de las voces interiores que surgen cuando la tensión comienza a aflorar que pueden intervenir para minar el equilibrio de poder. En estos casos debemos silenciar los pensamientos negativos centrándonos en los aspectos positivos de nuestra organización, de nuestro sector y de nuestra relación con la otra parte. Al hacerlo enfocaremos la negociación con un patrón mental ganador y tendremos más posibilidades de obtener lo que deseamos.

La capacidad de centrarnos en los aspectos positivos es crucial para dominar el arte de la negociación. Las personas optimistas suelen estar más orientadas a la búsqueda de soluciones lo cual ayuda a que las negociaciones avancen. Como decía Winston Churchill: “Un pesimista ve dificultades ante cada oportunidad mientras que el optimista ve una oportunidad en cada dificultad”.

Como seres humanos, ya hemos comentado, que estamos más programados para ser más negativos que positivos ya que este hecho nos ha ayudado a sobrevivir ante las amenazas y a gestionar los riesgos, pero también facilita el que cuando las cosas no salen como esperamos nos sumerjamos en una espiral de pensamientos negativos y en casos extremos  pensemos en los peores escenarios.

Las personas emocionalmente resilientes, por el contrario, tienen la capacidad de reformular los pensamientos negativos en otros positivos, siendo optimistas realistas, evitando el pensamiento blanco o negro y aceptando que existen grises que también pueden ser positivos.

La autora sugiere una serie de recomendaciones para procurar ser más optimistas. Son las siguientes:

1.- Convertir lo negativo en positivo. Para ello debemos intentar silenciar nuestro parloteo interior y en lugar de pensar, por ejemplo,  que va a ser imposible reconducir las demandas de la parte contraria decirnos a nosotros mismos que tenemos las habilidades y experiencia necesarias para influir en el resultado y que eso es lo que vamos a hacer.

2.- No ser perfeccionistas y darnos permiso para cometer errores de vez en cuando, procurando no juzgarnos con más dureza que como juzgamos a los demás y cuando alguien nos haga un cumplido aceptarlo con gentileza.

3.- Sentirnos orgullosos de nuestros logros y no considerar que son fruto de la suerte o de estar en el lugar correcto en el momento adecuado. Estar orgullosos de nosotros mismos, de nuestro equipo y de nuestro trabajo son ingredientes poderosos para alcanzar el éxito.

4.- Utilizar un lenguaje corporal positivo. Resulta complicado tanto decir algo negativo con una sonrisa como lo contrario. Para generar un patrón mental ganador nuestro lenguaje corporal, nuestro tono de voz y nuestro parloteo interior deben ser positivos.

5.- Creer en nuestras capacidades. Todos podemos estar llenos de dudas en algún momento, pero cuando sintamos que nuestra autoestima se tambalea debemos recordar cuáles son nuestras competencias y fortalezas clave y situaciones en las que hemos sido capaces de cambiar la marcha de una negociación cuando parecía imposible.

Es importante mantener el optimismo antes, durante y después de las negociaciones.

Como conclusión de este apartado Soames recuerda que el secreto para desarrollar un patrón mental ganador radica en:

a).- Dedicar tiempo para identificar nuestras fortalezas para negociar y las áreas que debemos desarrollar.

b).- Ir subiendo el listón ya que lo que no supone un reto no nos hace cambiar.

c).- Tener la ambición y la fuerza para salir de nuestra zona de confort para ir a la de tensión pero sin caer en la del pánico.

d).- Reflexionar sobre el equilibrio de poder en la negociación antes de comenzarla y no caer en la tentación de pagar por las relaciones.

e).- No negociar con nosotros mismos. Silenciar el parloteo interior y centrarnos en lo que es bueno de nosotros mismos, de nuestro trabajo y de nuestra organización.

f).- Ser un optimista realista para poder convertir lo negativo en positivo y creer en nuestra habilidad para negociar con éxito.



miércoles, 20 de febrero de 2019

13 FORMAS DE JUSTIFICARNOS ANTE UN FEEDBACK NEGATIVO


Peter Bregman en hbr.org del pasado 14 de febrero plantea que a todos nos gusta recibir feedback siempre que sea positivo, pero no si es negativo. En este último caso hasta le hemos cambiado el nombre y le llamamos feedback constructivo.                        

El feedback lo tenemos que considerar como un  valioso regalo irremplazable ya que necesitamos saber cuándo estamos haciendo cosas que no salen como se esperan y su resultado no responde a nuestras intenciones y frecuentemente la única forma de que seamos conscientes de ello es a través del feedback.

Pero en muchas ocasiones no queremos aceptarlo o lo rechazamos porque no nos gusta que nos digan que no estamos haciendo bien algo o descubrir nuestros “puntos ciegos” cuando creemos que estamos realizando un trabajo bueno, por lo que nos cuesta estar de acuerdo con lo que nos dicen inmediatamente. Esta situación se presenta de forma más clara en los líderes los cuales debido a su rango y poder con frecuencia no reciben información clara y verdadera sobre sus actuaciones, por lo que no es inusual que los líderes se pongan a la defensiva si reciben críticas sobre su liderazgo.

Bregman recomienda que si en alguna ocasión vemos que reaccionamos de alguna de las formas recogidas en el listado siguiente seamos conscientes de que nuestro ego está interfiriendo negativamente en nuestro aprendizaje. Son:

1.- Sentirnos víctimas: “Si es verdad, pero no es mi culpa”.

2.- Sentirnos orgullosos: “Si es verdad pero es algo bueno”.

3.- Minimizar: “Realmente no tienen tanta importancia”.

4.- Negar: “ Yo no he hecho eso”.

5.- Evitar: “Yo no necesito realmente ese trabajo”.

6.- Culpabilizar: “El problema reside en las personas que me rodean. Me equivoqué al contratarlas”.

7.- Neutralizar: “ Existen muchos casos en los que he actuado de forma diferente”.

8.- Atacar: “He podido hacer esta cosa horrible pero tu has hecho estas otras cosas horribles”.

9.- Rebatir: “ Tú no sabes nada sobre el tema”.

10.- Desviar: “Ese no es el verdadero problema”.

11.- Invalidar: “He preguntado a otros y nadie coincide con tu feedback”.

12.-  Bromear: “ No sabía que yo era tan impresentable”.

13.- Exagerar: “Esto es terrible. Soy realmente horrible”.

Si queremos recibir bien el feedback y el ego parece que está interviniendo lo mejor es optar por una respuesta del tipo: “ Agradezco sinceramente que hayas dedicado tiempo y esfuerzo para darme feedback. Muchas gracias”.

De esta forma estaremos aceptando el regalo que nos dan, estaremos escuchando y nos mostraremos agradecidos. Esta respuesta comunica los demás que es seguro ofrecernos feedback con lo que conseguiremos que se muestren más dispuestos a darnos su opinión directamente y no a hablar de nosotros a nuestras espaldas.

Otra ventaja consiste en que una vez que dejemos de defendernos del feedback de manera externa lo iremos haciendo a su vez internamente.